22 de abril de 2007

Lobos con piel de cordero

Uno puede coger y negar siempre las evidencias y así intentar vivir en un mundo más feliz e inocente, sin embargo, las pedradas del mundo real acaban a uno por despertarle de ese profundo y falso sueño de tranquilidad. Y eso es lo que más de una vez le ha pasado a José Luís Rodríguez Zapatero con ETA y su entorno.
Dejando de lado si el fracasado intento de una solución dialogada pasada (donde al presidente, como todos los anteriores ex-presidentes, se la metieron doblada y sin rechistar), fue un intento de valentía política o un acto de suprema inocencia; una cosa debe quedar clara, a ETA y su entorno no puede dejársele espacio político mientras los unos no dejen las armas y los otros denuncien abierta y públicamente el rechazo a la violencia del terrorismo. ¿Es eso posible? Personalmente creo que estos momentos no.
No porque ETA sigue sin renunciar a las armas y la violencia y Batasuna sigue sin denunciar los actos de los primeros. Pero, ¿debemos separar a ETA de Batasuna?, e intentar lograr un acuerdo con los segundos, dejando de lado a los primeros. Otra vez la respuesta es no, porque los vínculos de la izquierda abertxale con la banda terrosita son más que demostrables y claros.
Muchos dirán, ¿no se debería dejar a Batasuna participar del juego democrático, como ejemplo de una vía diferente al terrorismo? Mi respuesta vuelve a ser negativa, pues Batasuna sólo usa el sistema democrático con una intención clara, justificar las actuaciones de ETA ante la sociedad vasca en el marco de lo político-social, e intentado dinamitar cualquier acción de los demás partidos políticos para acabar con la banda terrorista. Lo ha hecho en el pasado, lo está haciendo y lo volverá hacer si dejamos que regrese a la vida política vasca con la misma fuerza con la que estaba instaurada y que tanto mal hizo a la sociedad vasca. Pues recordemos que en su mentalidad sólo existe un canon básico: o conmigo o contra mí; con todo lo que ello significa.
A todo ello se suma que las reglas básicas de una democracia están rotas en el País Vasco desde hace mucho tiempo, pues la libertad de expresión y opinión está regulada entre quienes tienen que llevar guardaespaldas porque su vida está diariamente amenazada a punta de pistola o coche bomba y los que pueden andar libremente por la calle sin peligros a su vida. Nadie puede sentarse a una mesa a negociar con una pistola en la sien frente a otra persona que no tiene ese problema y que incluso es partidario y amigo del que sostiene la pistola.
Batasuna jamás podrá concurrir a unas elecciones mientras esas condiciones no cambien en el País Vasco. Por mucho que decida cambiarse el nombre mil veces, por mucho que use maquiavélicamente las siglas de ANV (Acción Nacionalista Vasca), organización creada como escisión del PNV en 1930. Sin embargo, a partir de 1977 ha estado en toda su trayectoria política ligada a Herri Batasuna, Euskal Herritarok y a Batasuna.
Por mucho que el lobo se vista de cordero, no deja de ser lobo y tener dientes y la necesidad de legitimación política que tiene Batasuna y ETA ante la sociedad vasca, le obliga a querer participar del juego democrático, pues el desgaste político de ETA y su brazo político son más que evidentes y son conscientes del terreno que están perdiendo y del que han perdido. Necesitan de la democracia para resurgir y eso es algo de no podemos permitir, no podemos dejar que ocurra mientras no haya un compromiso en firme de los puntos más arriba escritos, a saber, el fin de la violencia y la denuncia total y firme de los segundos de cualquier uso del terrorismo para conseguir fines políticos.

19 de marzo de 2007

SPAIN, IRELAND AND THREATS TO THE PROPERTY BOOM ©

Un interesante artículo sobre el mercado inmobiliario en España ahora que en los USA las cosas no van muy bien.


There are two phases in an asset price bubble that repeat themselves with clockwork regularity. The first is the phase of the bogus economic theory. I am sure you heard the one about the paradigm shift due to the more widespread sharing of credit risk: or the one about the profits/wages ratio rising indefinitely.
The second phase is a prolonged state of denial.
In the US subprime mortgage bubble, we are now in phase two. It is difficult to explain rationality why anyone would want to give out large mortgages to people with no credit rating, or why a bank would want to give out interested-only mortgages at more than 100 per cent of a property’s value to anybody. Most of those products are based on irrational expectations by lenders and borrowers.
The European Union is a little behind the US when it comes to such crazy financial innovation, but only a little. There is a subprime mortgage industry in some markets, such as the UK and Spain. You can also find interest-only mortgages.
Unsurprisingly, these are also the market that have seen the strongest increases in property prices over the past 10 years. The Europeans are still in phase one of their bubble. The bogus economic theory from Spain is that large immigration can maintain a construction boom indefinitely.
Let us just look at some statistics. In Spain, the construction and housing sector accounts for 18.5 per cent of gross domestic product, about twice as high as the eurozone average, according to the latest data from the EU´s Ameco database. The comparable figure for Germany is 8.7 per cent. The justifications given for this increase are: a new inflow of immigrants, many from Latin America, who find it easier to purchase, rather than rent Spanish property; changes in the Spanish way life, as young people leave their parental homes earlier than the used to; and Spain´s continued popularity among sun-loving northern Europeans. In other word, the Spain-is-special-crowd argues this is a structural boom, not a bubble. They claim that Spain´s property market can grow at faster rates for longer than most other European markets.
I do want to dismiss all of these points. The trouble is that these merely tell us why the bubble happened in the first place, not why the path should be sustainable. In Spain, the average price of square metre of residential property went up from about under €700 in 1997 to just under €2,000 at the end of last year -up threefold. House price growth has moderated more recently -from year-on-year growth of more than 15 per cent two years ago to more than 10 per cent now. It is true than Spain still has an extremely low level of mortgage defaults compared with the US. It is also true that Spain mortgage banks are relatively flexible in terms of their willingness to refinance loans. The again, Spain is in a different phase in the housing boom-bust cycle. Spain is today where the US was approximately a year ago.
In Spain, most mortgage are variable-rate, so the rise in short-term market interest rate to more than 4 per cent is beginning to have an effect on the Spanish housing sector. Monetary statistics tell us that the boom in European mortgage lending is slowly receding but this process still has come way to go. If as a likely consequence of the subprime mortgage crisis in the US, there is a global reappraisal of the price of risk, Spain would be hit by a double whammy-higher rates an higher spreads. […]

Wolfgang Munchau in Financial Times© MONDAY MARCH 19 2007

12 de marzo de 2007

11 Marzo: Tres años. Mi humilde homenaje



ABAD QUIJADA EVA BELEN
ABRIL ALEGRE OSCAR
ACERO USHIÑA LILIANA GUILLERMINA
AGUADO ROJANO FLORENCIO
ALONSO RODRIGUEZ JUAN ALBERTO
ALVAREZ GONZALEZ MARIA JOSEFA
ANDRIANOV ANDRIYAN ASENOV
APARICIO SOMOLINOS MARIA NURIA
ARENAS BARROSO ALBERTO
ASTOCONDOR MASGO NEIL HEBE
AVILA JIMENEZ ANA ISABEL
BADAJOZ CANO MIGUEL ANGEL
BALLESTEROS IBARRA SUSANA
BARAHONA IMEDIO FRANCISCO JAVIER
BARAJAS DIAZ GONZALO
BEDOYA GLORIA INES
BEN SALAH IMDDAOUAN SANAE
BENITO SAMANIEGO RODOLFO
BODEA ANCA VALERIA
BOGDAN LIVIA
BRASERO MURGA FLORENCIO
BRAVO SEGOVIA TRINIDAD
BRYK ALINA MARIA
BUDAI STEFAN
BUDI TIBOR
CABREJAS BURILLO MARIA PILAR
CABRERO PEREZ RODRIGO
CALVO GARCIA MILAGROS
CANO CAMPOS SONIA
CANO MARTINEZ ALICIA
CARRILLERO BAEZA JOSE MARIA
CARRION FRANCO ALVARO
CASAS TORRESANO FRANCISCO JAVIER
CASTILLO MUÑOZ CIPRIANO
CASTILLO SEVILLANO INMACULADA
CENTENERA MONTALVO SARA
CISNEROS VILLACIS OSWALDO MANUEL
CIUDAD REAL DIAZ MARIA EUGENIA
CONTRERAS ORTIZ JACQUELINE
CONTRERAS SANCHEZ MARIA SOLEDAD
CRIADO PLEITER MARÍA PAZ
DE BENITO CABOBLANCO ESTEBAN MARTIN
DE LAS HERAS CORREA SERGIO
DE LUNA OCAÑA MIGUEL
DE MIGUEL JIMENEZ ALVARO
DEL AMO AGUADO JUAN CARLOS
DEL RIO MENENDEZ MARTA
DEL RIO MENENDEZ NURIA
DIAC NICOLETA
DIAZ HERNANDEZ BEATRIZ
DIMA GEORGETA GABRIELA
DIMITROVA PAUNOVA TINKA
DIMITROVA VASILEVA KALINA
DJOCO SAM
DOS SANTOS SILVA SERGIO
DURAN SANTIAGO MARIA DOLORES
ELAMRATI OSAMA
ENCINAS SORIANO SARA
FERNANDEZ DAVILA CARLOS MARINO
FERNANDEZ DEL AMO MARIA
FERRER REYMADO REX
FIGUEROA BRAVO HECTOR MANUEL
FRUTOS ROSIQUE JULIA
FUENTES FERNANDEZ Mª DOLORES
GALLARDO OLMO JOSE
GALLEGO TRIGUERO JOSE RAUL
GAMIZ TORRES MARIA PILAR
GARCIA ALFAGEME ABEL
GARCIA ARNAIZ JUAN LUIS
GARCIA FERNANDEZ BEATRIZ
GARCIA GARCIA-MOÑINO MARIA DE LAS NIEVES
GARCIA GONZALEZ ENRIQUE
GARCIA MARTINEZ CRISTINA AURELIA
GARCIA PRESA CARLOS ALBERTO
GARCIA SANCHEZ JOSE
GARCIA SANCHEZ JOSE MARIA
GARROTE PLAZA JAVIER
GENEVA PETRICA
GIL PEREZ (Y FETO) ANA ISABEL
GOMEZ GUDIÑA OSCAR
GONZALEZ GAGO FELIX
GONZALEZ GARCIA ANGELICA
GONZALEZ GRANDE TERESA
GONZALEZ ROQUE ELIAS
GRACIA GARCIA JUAN MIGUEL
GUERRERO CABRERA JAVIER
GUTIERREZ GARCIA BERTA MARIA
HERMIDA MARTIN PEDRO
IGLESIAS LOPEZ ALEJANDRA
ITAIBEN MOHAMED
IZQUIERDO ASANZA PABLO
JARO NARRILLOS Mª TERESA
KLADKOVOY OLEKSANDR
LAFORGA BAJON LAURA ISABEL
LEON MOYANO MARIA VICTORIA
LOMINCHAR ALONSO MARIA DEL CARMEN
LOPEZ DIAZ MIRIAM
LOPEZ PARDO Mª DEL CARMEN
LOPEZ RAMOS Mª CRISTINA
LOPEZ-MENCHERO MORAGA JOSE MARIA
MACÍAS RODRÍGUEZ MARÍA JESÚS
MANCEBO ZAFORAS FCO JAVIER
MANZANO PEREZ ANGEL
MARIN CHIVA VICENTE
MARÍN MORA ANTONIO
MARTÍN BAEZA BEGOÑA
MARTIN FERNANDEZ ANA
MARTIN PACHECO LUIS ANDRES
MARTIN REJAS MARIA PILAR
MARTINAS ALOIS
MARTINEZ RODRIGUEZ CARMEN MONICA
MELGUIZO MARTINEZ MIRIAN
MENGIBAR JIMENEZ JAVIER
MICHELL RODRIGUEZ MICHAEL
MODOL STEFAN
MOPOCITA MOPOCITA SEGUNDO VICTOR
MORA DONOSO ENCARNACION
MORA VALERO Mª TERESA
MORAL GARCIA JULIA
MORENO ARAGONES FRANCISCO
MORENO ISARCH JOSE RAMON
MORENO SANTIAGO EUGENIO
MORIS CRESPO JUAN PABLO
MUÑOZ LARA JUAN
NARVAEZ DE LA ROSA FRANCISCO JOSE
NEGRU MARIANA
NOGALES GUERRERO ISMAEL
NOVELLON MARTINEZ INES
ORGAZ ORGAZ MIGUEL ANGEL
PARDILLOS CHECA ANGEL
PARRONDO ANTON SONIA
PASTOR PEREZ JUAN FRANCISCO
PAZ MANJON DANIEL
PEDRAZA PINO JOSEFA
PEDRAZA RIVERO MIRIAN
PELLICARI LOPEZOSA ROBERTO
PEREZ MATEO Mª PILAR
PINEL ALONSO FELIPE
PLASENCIA HERNANDEZ MARTHA SCARLETT
PLES ELENA
POLO REMARTINEZ MARIA LUISA
POPA IONUT
POPESCU EMILIAN
PRIETO HUMANES MIGUEL ANGEL
QUESADA BUENO FRANCISCO ANTONIO
RAMIREZ BEDOYA JOHN JAIRO
RAMOS LOZANO LAURA
REYES MATEOS MIGUEL
RODRIGUEZ CASANOVA JORGE
RODRIGUEZ CASTELL LUIS
RODRIGUEZ DE LA TORRE Mª SOLEDAD
RODRIGUEZ RODRIGUEZ ANGEL LUIS
RODRIGUEZ SANCHEZ FRANCISCO JAVIER
ROGADO ESCRIBANO AMBROSIO
ROMERO SANCHEZ CRISTINA
RZACA PATRICIA
RZACA WIESLAW
SABALETE SANCHEZ ANTONIO
SANCHEZ LOPEZ SERGIO
SANCHEZ MAMAJON MARÍA ISABEL
SANCHEZ QUISPE JUAN ANTONIO
SANCHEZ-DEHESA FRANCES BALBINA
SANTAMARIA GARCIA DAVID
SANZ MORALES JUAN CARLOS
SANZ PEREZ EDUARDO
SENENT PALLAROLA GUILLERMO
SERRANO LASTRA MIGUEL ANTONIO
SERRANO LOPEZ RAFAEL
SFEATLU PAULA MIHAELA
SIERRA SERON FEDERICO MIGUEL
SIMON GONZALEZ DOMNINO
SOLER INIESTA MARIA SUSANA
SOTO ARRANZ CARLOS
STAYKOVA MARIA IVANOVA
SUBERVIELLE MARION CINTIA
SUCIU ANLEXANDRU HORACIU
SZPILA DANUTA TERESA
TENESACA BETANCOURT JOSE LUIS
TORIBIO PASCUAL IRIS
TORRES MENDOZA NEIL FERNANDO
TORTOSA GARCIA CARLOS
TUDANCA HERNANDEZ MARIA TERESA
UTRILLA ESCRIBANO JESUS
VALDERRAMA LOPEZ JOSE MIGEL
VALDES RUIZ SAUL
VEGA MINGO MERCEDES
VILELA FERNANDEZ DAVID
ZAMORA GUTIERREZ JUAN RAMON
ZOKHNYUK YAROSLAV
ZSIGOVSZKI CSABA

Haciendo el estúpido

Una muestra más de la gran estupidez que supone la intervención del estado en una economía abierta la hemos vivido los españoles hace unas semanas, les pongo en antecedentes.
El sector de las telecomunicaciones en España está dominado principalmente por tres grandes grupos: Telefónica, Vodafone y France Telecom debido a la adquisicón de Amena y la creación de Orange; recientemente se ha unido Yoigo. Por si no ha quedado claro me estoy evidentemente refiriendo al sector de la telefonía móvil.
El sector de dicho mercado tenía establecido como política de precios el establecimiento del cobro de llamada y facturación por minuto, es decir, si nosotros sólo usábamos 45 segundos, la compañía nos cobraba el minuto entero. Esta situación de clara injusticia debido a una posición dominante de las compañías frente al consumidor al aliarse entre ellas y pactar un precio, rompe los esquemas de un mercado libre.
Ante esa situación, el gobierno en su afán salvador del consumidor y luchador infatigable ante las injusticias de las malignas corporaciones, obligó a las compañías a cambiar su política de precios. Éstas evidentemente se adoptaron al nuevo marco legal impuesto. Pero lo que el adalid de los perjudicados no sabía era que su acción iba traer con ello una consecuencia no deseada por entrometerse en un lugar donde no le corresponde.
En vez de dejar al mercado solucionar el problema por sus propios mecanismos de auto-regulación (aparición de nuevos competidores que quieran romper el status quo; las quejas continuadas de los consumidores en perjuicio de la imagen de las compañías, el descenso del consumo debido a los precios y la consiguiente merma de beneficios, etc.), el estado motivó que las compañías se sintieses atacadas y sin la necesidad de ver el por qué debían cambiar de estrategia de precios. Ante eso, en vez de verse perjudicadas buscaron una forma de mantener sus ingresos a pesar de la imposición legal, porque para ellas, el consumidor aceptaba ese precio, se encontraban en equilibrio.
La solución fue subir el precio de las tarifas. Las consecuencias: protestas de los consumidores. Pero lo gracioso no termina aquí, sino que comienza. ¿A quiénes creen que culpan los consumidores de la subida de precios? ¿A los políticos? ¿A las empresas? Pues les digo que sorprendentemente a las empresas. Y es que así de adormilados por el estado del sopor que supone el Wellfare State se encuentran los ciudadanos.
En vez de comprobar y comprender el mecanismo iniciado por el Gobierno, ven en el poder político su aliado contra un enemigo común, sin darse cuenta de que están durmiendo con el asesino. Evidentemente esto favorece al Estado que ve legitimado caca vez más sus ansias de poder e intervencionismo y perjudica a todos, porque ataca en la línea de flotación lo que se supone el principal beneficio de un mercado libre, el establecimiento del precio a través de la oferta y la demanda. Cuanta economía nos queda por aprender.

12 de febrero de 2007

Mal interpretando la teoría cuántica

Alicia Montesdeoca escribe un artículo bajo el título: “La física cuántica arroja una nueva visión de los procesos sociales”; para la revista científica virtual Tendencias 21. Trata como la apertura epistemológica que supone la aceptación de los postulados cuánticos supone una auténtica revolución sobre la ruptura de las fronteras sociales del conocimiento: “El conocimiento es fruto de la experiencia social, pero nunca se es consciente de todos los acontecimientos simultáneos porque la percepción actúa a modo de barrera. Con la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos no tiene fronteras.” La introducción de la incertidumbre y la probabilidad abre, según la autora, un nuevo camino o una nueva visión en las ciencias sociales. Todo bien hasta aquí, pero no estoy muy de acuerdo con algunas de sus conclusiones.
Después de citar a Ken Wilber y su idea de la existencia de una entidad suprema natural, la cual discuto su existencia más que dudosa, menciona: “Con la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos ni está dividida, ni es previsible. El universo visto desde la física subatómica no tiene fronteras, ni se puede medir con exactitud cómo va a conducirse. […]Cada presente está impregnado así de la “información” necesaria para reproducir, en cualquier instante o en cualquier condición, el impulso de la vida con sus ciclos. Desde esta perspectiva, las sociedades se configuran como macro-células de un gran organismo planetario, sujeto a las mismas leyes de la materia cósmica que se encuentra en el universo.”; bajo la idea de que la tradicional idea bidimensional macro-micro, individual-grupal se rompe. Es evidente que lo cuántico acaba con la idea de lo bipolar y establece claras pautas de un intento de unir, como ya he mencionado varias veces en mi blog, lo grande y lo pequeño. Sin embargo, una cosa es una búsqueda de la gran teoría unificadora y otra afirmar que la sociedad es una macro-célula porque entonces se vuelve a establecer una división o frontera. Además de que no pienso que exista un gran organismo planetario que nos influye, pues eso es como defender la tesis de la astrología y la influencia de los planetas; tesis que no comparto aunque entiendo que haya gente que si crea en ella.
Pero no satisfecha con la idea de un gran ente universal, cuando menciona el pensamiento moderno, afirma: “Con esta visión funcional, el sujeto parece quedar atrapado por las leyes del sistema y engullido por un enorme “agujero negro” de “no vida”. Esta visión abarca, mecánicamente, al sujeto de todas las culturas, de todos los estratos sociales, que de esta forma queda convertido en una abstracción esperpéntica: el ciudadano es un tipo sin alma; una marioneta sin voluntad, movida por los vientos de la especulación y el mercantilismo, gobernada por un discurso vacío del que permanentemente se hacen eco, multiplicando sus efectos, los llamados “medios de comunicación”. Argumento manido y sobado de todos aquellos que repudian del mercado, acusando a éste incluso de haber quitado el alma al ser humano, algo que dicho a sí de pronto supone confirmar que antes del sistema de mercado el ser humano poseía algo llamado alma. Es más, no existe la libertad de acción, somos marionetas en mano de un amo cruel y sin sentimientos, pero pienso yo, ¿nos ofrece mayor libertad el pertenecer a un macro ente celular universal que nos influye? ¿no pasamos de habernos librado de las ataduras religiosas a ponernos voluntariamente los grilletes de un nuevo amo sideral?. Continua: “Es como si la “muerte de Dios” por decreto, incluyera la desaparición del sujeto como expresión de un espíritu con voluntad creadora. Ese sujeto sin espíritu, sin voluntad, sin sentimientos, es un ente vacío, robotizado, dirigido con mando a distancia (a cuanta más distancia de él mejor se le dirige): de ahí a carecer de responsabilidad en sus actos no hay ni un paso.” Sin embargo, el mercado es todo lo contrario, no homogeniza, sino permite la posibilidad de mostrar abiertamente nuestra parte diferencial, de hecho, si quieres adaptarte al mercado, diferénciate del resto. (El marketing es un producto de ese punto).
Pero lo más interesante del artículo no son esas ideas sobre el mercado, aceptables como opinión, sino el extraño recorrido de cómo llega a esos puntos desde la teoría cuántica. Establece que la teoría del cuanto es un camino de ruptura de estilo postmodernista que rompe con la concepción social de todo lo establecido hasta ahora: individualidad, ciencia y conocimiento científico, progreso, etc. Sin darse cuenta de que lo único que aporta las teorías quánticas a nivel epistemológico es la introducción del sujeto en el objeto, o mejor dicho, la imposibilidad de separar lo uno de lo otro frente al positivismo radical del siglo XIX. No parece quedar claro que lo que pasa es que caminamos de la exactitud a la probabilidad; y que la pérdida de exactitud no justifica el total azar científico teórico: “Para la física cuántica, cualquier realidad es posible, pero, según sea el “observador-participador” sólo se concreta una: todo es posible y sólo hay una concreción; todo es posible aunque se concrete sólo una expresión. El potencial cuántico depende de las interacciones entre las “partículas” del sistema y el contexto.” Porque no cualquier realidad es posible, sino que existe una realidad única donde algunos sucesos pueden ocurrir o no.

2 de febrero de 2007

Yo no, porque no y punto.

Ayer a eso de las 19:55 muchos decidieron apagar durante cinco minutos sus aparatos eléctricos y de paso su conciencia. Uno, que ya tiene un carácter agrio, difícil y casi porque no decirlo, insoportable, no se sumó a la iniciativa porque simplemente le parecía una tremenda estupidez, una más de las muchas que llevan a cabo algunos grupos ecologistas para darse a conocer, armar cierto revuelo mediático tocando la escasa fibra sensible por el medio ambiente de nuestra sociedad.
Pienso, algunas veces no muchas para no contribuir al calentamiento global, que lo del apagón fue principalmente un apagón de conciencia más que cualquier otra cosa. Bueno, eso y una demostración de que a tontas bonitas y emotivas no nos gana nadie y que para la parafernalia estamos siempre dispuestos. Si de verdad el ciudadano de a pie estuviese concienciado con el calentamiento del planeta y la degradación del medio ambiente, los cinco minutos que ayer hizo para tranquilizar su conciencia de ecologista de fin de semana los alargaría a todas las horas de su vida e intentaría llevar a cabo toda una forma de vivir respetable con la naturaleza.
Sin embargo, esa utopía de ciudadano realmente concienciado y de verdad preocupado no existe aún en la gran mayoría de la población. Si, está bien que durante cinco minutos no use la televisión, el ordenador, etc. pero luego de ese tiempo, la calefacción a todo trapo porque no hay nada más cómodo que estar en casa con poca ropa. Y por supuesto, nada de renunciar al horno, al microondas, la lavadora, el lavavajillas. Bueno, y no menciones el dejar al coche para ir a cualquier sitio, porque una cosa es hacer de persona responsable durante cinco minutos y otra tener que coger el transporte público y renunciar a mi coche. Lo de reciclar lo llevamos un poco mejor, pero tampoco mucho porque si no tenemos muy cerca un contenedor para cada residuo, muchos dicen que para que separar si luego tienen que caminar para encontrar un cubo azul, verde o amarillo.
A todo ello se suma por si no fuera poco, que parece que los malos de la película son aún por encima las compañías energéticas como las causantes de todo mal. Sin embargo, somos nosotros los que no queremos renunciar a las comodidades en las que nos hemos acostumbrado a vivir y ellas, no hacen más que servirnos la energía necesaria para que toda nuestra confortable vida se lleve a cabo. Y lo que nos enfadamos cuando nuestra compañía eléctrica o de gas natural no cumple con su servicio y nos deja sin luz, tele o agua caliente, entonces la vida del caribú, el oso panda o los deshielos de los casquetes polares nos importan lo que nos importan.
Por todo ello, ayer yo no me uní a la pantomima de apagar mi conciencia cinco minutos y beber los vientos a una propuesta más bonita que efectiva o pensada.

12 de enero de 2007

Cuando el Gobierno me toca la cartera

Eran los 60 y el capitalismo estaba bajo los efectos soporíferos y calmantes de Keynes y su política económica. El economista inglés ofreció una teoría económica basada en lo fiscal que permitía a los gobiernos aumentar la demanda de una economía mediante el déficit y el consumo público. Consecuencia de ello era el postulado de que para que una economía funcione necesita de un Estado que la regule, controle y gestione, dejando de lado al libre mercado y sus fallos.
Bajo esa política, los defensores del Estado de Bienestar (EdB de aquí en adelante) se armaron de un modelo económico que defendía sus tesis y apoyaba la necesidad de la redistribución de la renta.
La filosofía redistributiva dice que como el mercado no es capaz de asignar y recompensar de manera eficaz y justa a todos los actores económicos, el Estado debe encargarse de corregir ese fallo. Mediante una serie de acciones se intenta compensar a los perdedores del sistema de mercado; hablamos de sanidad , educación, pensiones, prestaciones por desempleo, etc.
¿Y cómo lo hacemos? Vía impuestos. Y éstos no son más que una forma coactiva de castigar a los que han tenido éxito en el mercado. La cosa es así: como has comprendido las exigencias del sistema de mercado, te has adaptado y esforzado, el Estado te castiga mediante impuestos para compensara a:
Los que han fracasado
Los que no se han enterado de las exigencias y condiciones
Los que prefieren no hacer nada y esperar que le solucionen los problemas

¿Y qué obtenemos a cambio? Una intromisión en nuestra libertad a cambio de un servicio pésimo, ineficaz y sobre todo carísimo. Sin embargo, el aspecto más crítico desde mi punto de vista no es el anterior, sino la filosofía moral que el modelo intervencionista nos vende.
Hablo de la imagen de un individuo irresponsable, incapaz, fracasado y necesitado de ayuda, que es negligente para gestionar su libertad. Nos dice que nos quedemos quietos y escuchemos los cantos de sirena del Estado, porque ellos si saben como deben asignar nuestros recursos, nosotros no. Su discurso es el de papa, Papa Estado, que se niega a dejarnos crecer, desarrollarnos como adultos asumiendo responsabilidades, pues prefiere niños dóciles y sin aspiraciones.

4 de enero de 2007

El pasado, tan presente algunas veces

Un regalito de Reyes. Les dejo un texto muy divertido que leí hace unos días. Espero que también les guste. Un saludo a todos

El Economista martes 2 de diciembre del 2007 Manuel J. González Miembro de la Real Academia de Historia.

Hace muchos años, recordaba el azoriniano modelo castizo como arte de gobernar. Practicábalo un gobierno bien distinto, aunque del mismo color que el actual. Había que proteger al consumidor de la depravación de los comerciantes capacces de rebajar los artículos cuando se les antoja, de abrir los comercios cuando les parece. ¿Las rebajas fuera de temporada? Ni hablar: las rebajas, como la caza y la pesca, cuando el gobierno abre la veda. Porque es el gobierno quien conoce mejor que los ciudadanos lo que es bueno para ellos. No ha de alterarse el descanso dominical, abriendo comercios, grandes o pequeños. Respondía el Gobierno a lo que Azorín llamaba -¡ya en 1904! - el modelo castizo. Hoy, con la Memoria Histórica, retorna el furioso prohibicionismo del Régimen Franquista. Un español que no prohíba algo, bien en su casa, bien en un concejo o bien en esferas más altas de la burocracia -dice, Azorín - no es un español castizo. Ha de prohibirse fumar, salvo en donde el Gobierno estipule; los toros han de fenecer, no ante la vista de aficionados al vistoso espectáculo, sino a escondidas, fuera de los lugares que el gobierno señale. No dice ciertamente cómo han de morir, si gaseados, degollados, o de muerte natural. El vino es, naturalmente, una droga altamente peligrosa. Declaración sabia que, además de contravenir algunos descubrimientos médicos, ha de crear mucho empleo en La Rioja, la Mancha o tierras del Alto Duero. Transcribo, una vez más, la lista de prohibiciones que evocaba el pequeño filósofo.
En 1623 prohíbe Felipe IV “el uso del oro y la plata, en tela y guarnición, dentro y fuera de casa”. Y que los hombres puedan usar “herruelos, bohemios, ni balandrines de seda, sino solamente de paños o raja”. En 1639, manda que “ningún hombre pueda traer capote u otro rizo en el cabello, el cual no puede pasar de la oreja; y los barberos que hicieren cualquiera de las cosas susodichas, por la primera vez caigan e incurran en pena de veinte mil maravedíes y diez días de cárcel, y por la segunda, la dicha pena doblada y cuatro días de destierro”.
Felipe V prohíbe no la libertad de peinarse, pero sí la libertad de vestir. Tres veces ordena que nadie “sea osado de andar embozado por esta corte, tanto con montera como con gorro calado y sombrero”. Carlos IV prohibió el uso del sombrero gacho o chambergo, por Real resolución de 1804. Y, queriendo proteger al inerme consumidor, se propuso también regular el comercio. Prohibió que las tabernas “se venda todo mantenimiento cocido o guisado”; no se habrán de vender carnes cocidas, sólo fritas. Y, naturalmente, dados a regular, han de regularse los bailes. Porque, ¿qué es eso de ponerse a bailar cuando a uno le vengan ganas? Así, Carlos IV, en un bando del 11 de Agosto de 1789, prohíbe que “ninguna persona de cualquier estado, clase o condición que sea, forme bailes en el Paseo del Prado por las noches; prohibición que debe entenderse también en las eras, en el campo y en cualquier otro paseo, bajo la pena, a los músicos, de diez ducados y quince días de cárcel y a los que bailan (se previene) que se procederá contra sus personas, atendida la calidad, clase y circunstancias de cada uno”.
Se prohibía bailar la Danza Prima a cuantos asturianos dieran rienda suelta a su deseo, en el prado que llaman del Corregidor. Y esto era pecado más grave que hablar con un periodista de El Mundo, porque la pena no era liviana: seis años en una mazmorra africana que podía costarles su incontenible impulso. Ni siquiera en las academias de baile se podía bailar con personas de otro sexo. Las mujeres habrían de hacerlo por la mañana y los hombres por la tarde. Claro que siempre les quedaba la posibilidad de ir a charlar, y fumar al café. Pero, ya entonces, también en el café estaba regulado el horario de apertura y cierre. Disponía la Real orden del 28 de Abril de 1791 que “se cerrarán (los cafés) en invierno, desde el 1 de octubre hasta el fin de abril, a las diez de la noche, y desde el 1 de mayo hasta último de setiembre, a las once.” Además, el artículo 3 de la citada Real Orden decía que “en los cafés no se leerán gacetas ni otros papeles públicos”. Si no se pueden leer los periódicos, ¿podrán entonces fumar un cigarrillo? Tampoco. El mismo artículo 3 ¡también prohibía fumar!
Se podría entonces hablar. Bueno, no del todo, porque el artículo 4 prohibía hablar del gobierno, aunque fuese bien. Y mucho menos, hablar mal, que es tentación deliciosa de tantos ciudadanos. El susodicho artículo, de tan minuciosa orden, prohibía expresamente “las conversaciones pertenecientes a asuntos del Gobierno”. ¿Se permitirá acaso hablar de mujeres al masculino cliente de los cafés? No estaba claro, pues no siempre lo haremos con recato: la misma Orden declaraba prohibidas “las conversaciones deshonestas”. No hay nada nuevo bajo el sol.

18 de diciembre de 2006

Hugo Chávez: o la Venezuela de alguien que conjuga a Narciso y a Lenin.

Hugo Chávez ha acusado desde que llegó al gobierno de Venezuela al capitalismo como un sistema generador de pobreza y esclavizar a todos los trabajadores. Pero lo que no dice es que él es el culpable de la fuga de capitales más grande e importante de la historia de su país y, si eso no fuese poco, ha provocado el aumento de la pobreza absoluta del 43 al 53 por ciento entre 1999 y 2004, y la pobreza extrema del 17 al 25 por ciento, cifras dicho sea de paso ofrecidas por el propio Gobierno. (Instituto Nacional de Estadística, República Bolivariana de Venezuela, Reporte estadístico nº 2, 2004, p.5)
El presidente de Venezuela también tiene cierta predilección por hacer largos discursos cuando puede sobre el imperialismo, las multinacionales, la globalización y etc. En la Cumbre de América Latina y la Unión Europea en mayo del 2004 celebrada en Guadalajara, México; mientras los presidentes, representantes y demás comitivas oficiales de los respectivos países se preocupaba por entablar reuniones con empresas, inversores, homólogos de otros estados para idear nuevas alianzas económicas; ¿saben a qué se dedico el revolucionario presidente venezolano? Pues “usó sus veinte minutos de tiempo en la cumbre para arremeter durante más de treinta y cinco minutos contra ustedes los ricos, señalando al ex-canciller alemán Schroeder, por ser los supuestamente responsables de la pobreza de América Latina.” Los funcionarios europeos pensaban que estaban viendo un fantasma de los años setenta y dejaron de prestar atención. Mientras las diplomacias de Estonia, Letonia, Lituania, Irlanda, Chile, Argentina, Mexico, Brasil, etc. se dedicaron a firmar acuerdos y convenios de inversión.
Sin embargo, estas actuaciones más llamativas de Hugo Chávez no son las más peligrosas. Son las llevadas a cabo en su propio país las que están levantando cierto tufillo ditactorial que algunos parece que niegan a ver. Repasemos algunas:
• en 2001 había hecho cambiar las leyes sobre la propiedad de las tierras, hidrocarburos y bancos.
• En 2002 había descabezado a la organización empresarial venezolana más importante, Fedecámara, y a al central obrera, la Confederación de Trabajadores de Venezuela, y a la compañía estatal independiente que controlaba la mayor parte del presupuesto nacional, el monopolio estatal PDVSA.
• En 2004 reformo la Corte Suprema de 20 a 32 miembros, llenándolo de partidarios y asegurándose el control total en una institución encargada de dictar la última palabra sobre la libertad de prensa y las reglas electorales. Este mismo año aprueba una ley que otorga poderes al gobierno para censurar de facto a la prensa.

Pero estas cosas no deben sorprendernos, Chávez ha dicho varias veces que quiere mantenerse en el poder hasta por lo menos el 2021, y que la democracia representativa es un sistema que “no sirve para ningún gobierno latinoamericano, porque la única cosa para la que ha servido es para dejar que una clase bastarda tome el poder y hunda al pueblo en la miseria.” (Amen)
Pero Hugo Chávez ha logrado también cosas nunca vistas, conseguir que sindicato y patronal se aliaran en una huelga para respaldar el paro nacional de los trabajadores de PVDSA, y la huelga general indefinida había logrado convocar una de las mayores manifestaciones de la historia del país. Pero por lo visto, al presidente no le debieron gustar los gritos a la puerta de su casa de Miraflores, y según confesaron algunos de sus generales del ejército, se negó a cumplir las órdenes dadas de represión.
Luego está la buena gestión de los petrodólares que durante todos estos años Chávez ha recibido de los altos precios del petróleo. El las elecciones sobre el referéndum de su presidencia, el presidente desembolsó entre 1.600 millones de dólares de los ingresos de la PVDSA en forma de beca de estudios temporales por más de 150 dólares mensuales a cientos de jóvenes y desempleados. Se trataba de becas para la educación, en su gran mayoría, pero que no llevaban obligación de estudiar. (sic)
Y así podría seguir y seguir, pero tampoco quiero acabar con esta entrada todas las virtudes que alrededor suya está conjugando ese presidente con tintes de dictador que intenta conjugar la devoción por la imagen tal cual Narciso clásico e ideas políticas muertas como las de Lenin.

4 de diciembre de 2006

A vueltas con la globalización de nuevo.

Muchos de los críticos de la globalización arguyen que dicho proceso ha aumentado la brecha entre los ricos y los pobres, básicamente dicen que los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. El problema es que los que acusan a la globalización de ello nunca ofrecen datos, porque se creen dotados de una altitud moral y de una sabiduría superior, demostrando que sus ideas preconcebidas por eso que llamamos el pensamiento único, no necesitan de demostración. Evidentemente la realidad es otra, no es que los movimientos anti-globalización no den datos porque no quieren o no los consideren necesarios, no, es que los datos no les dan la razón.
El economista Xavier Sala i Martín demuestra en su artículo “More or less equal”, que lo de defienden los contrarios a la globalización si se traslada a la cruda realidad de las cifras, es falso. Parte de la suposición de que es necesario resolver tres grandes áreas de dificultad para contestar a la pregunta de si la desigualdad está creciendo entre los países pobres y los países ricos. A saber:
1. cuánta gente de los países pobres o en vías de desarrollo consume
2. como se valora el consumo para que las comparaciones sean útiles
3. se está ensanchando la brecha entre los países ricos y pobres o, por el contrario, está aumentado la diferencia entre los pobres y los ricos indiferentemente del país donde vivan.

Si comenzamos por la tercera, Xavier Sala i Martín nos dice que debemos tener cuidado pues, una parte de la gente que explicaba la gran proporción de pobreza del mundo está disminuyendo debido al rápido crecimiento de los dos países más poblados del planeta: la India y China.
Santley Fischer, ex-subdirector del FMI, ofreció una serie de tablas muy orientativas sobre el problema que nos afecta. Veamos las gráficas:



La primera gráfica nos dice que si los países pobres crecen lo suficiente para alcanzar a los ricos, se situarían cada vez más hacia arriba y a lo largo de la tabla. Como se comprueba, la realidad dista de ser esa. Sin embargo, si miramos la segunda tabla, si trazamos los mismos círculos pero en proporción a su población, la India y la China claramente se sitúan hacia arriba. Y si tenemos en cuenta de que el número de pobres de esos dos países representa un gran porcentaje de los pobres del mundo, mantener la idea de que el número de pobres en el mundo está empeorando es muy difícil.
Xavier Sala i Martín dice que a pesar de los datos de Fischer, poco puede decirse de la pobreza, porque no dicen nada sobre cuántas personas en la India, China o Latinoamérica, por ejemplo, son pobres. O sí el crecimiento de cualquier país es bueno para su población.
La dificultad sobre la pobreza tiene, aunque parezca mentira, un cariz metodológico importante, pues no es lo mismo medir la pobreza en términos de nación o renta nacional que de capacidad para consumir de su población. Y dependiendo de los datos que se consulten, los resultados son diferentes.
Trabajos de Bhalla, Sala i Martín y por Francis Bourguignon y las demostraciones de Morrison muestran que a niveles de consumo individual, las cosas han mejorado tanto que puede hablarse de una nueva edad de oro del capitalismo global.
Sala i Martín proporciona que el número de gente que vivía en pobreza aguda (menos de un dólar/día) cayó del 17% de la población en 1970 a el 7% en 1998; la proporción que vivía con menos de dos dólares/día bajó del 41% al 19%. En números absolutos se está hablando de cerca de 200 millones de personas en el primer caso y de 350 millones de personas en el segundo caso.
Si tomamos los datos de renta nacional los datos son algo más pesimistas. Y estos datos son los que manejan por ejemplo, el Banco Mundial o la ONU. El trabajo de Chen y Ravallion nos dice que el porcentaje de gente que vive con menos de un dólar día era del 28% en 1987 y baja hasta un 24% en 1998.
Pero algo está claro, y es que las cifras arrojan en general que las cosas están mejorando.
Claro que quedan zonas del planeta donde la pobreza es tan alta que la pasividad de los gobiernos ricos es insultante. Sin embargo, cabe preguntarse si la culpa de que esos países sean pobres es del capitalismo y la globalización, culpables de que gran parte de los pobres del mundo hayan salido de su estado de miseria (China e India), o bien de que las zonas pobres aún no se han visto bañadas por las olas del capitalismo y la globalización.

13 de noviembre de 2006

Sociología y física: jugando con cuerdas

No es la primera vez que trato en este blog temas de la física y los relaciono con la teoría sociológica. Algo nada novedoso por otro lado, si tenemos en cuenta todo el impresionante desarrollo que está teniendo lo que se ha denominado Teorías de lo Complejo.
La intención de este post radica en dos puntos: el primero motivar a los posibles lectores a que no descarten ideas teóricas provenientes de otro campo científico; y segundo, comprobar que ciencias en un principio tan alejadas como la física y la sociología comparten problemas comunes muy curiosos e interesantes.
La física se enfrenta actualmente a un dilema crucial, como conjugar la fuerza de la gravedad con las otras tres fuerzas que configuran la mecánica cuántica: la electromagnética, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil. Tenemos por tanto dos grandes teorías, la relatividad y la cuántica, que han sido corroboradas pero que no se complementan, es decir, no se llevan bien.
Si la relatividad explica lo grande y lo cuántico lo muy pequeño, entonces tenemos un problema: “Por una parte, los grandes objetos están compuestos por los pequeños y resulta ilógico que unos tengan unas leyes y los otros objetos, leyes diferentes.” Y si esto no fuera poco, hay lugares donde ambas conviven: los agujeros negros y la explicación del big bang. Cuando un científico físico combina las ecuaciones para comprender cualquiera de estos problemas anteriores, llega a la conclusión de que ha obtenido un absurdo o singularidad. Así, resulta que la física se enfrenta a la tarea de encontrar algo que relacione lo macro con lo mico (seguro que este problema ya les suena).
Vayamos ahora a la sociología para intentar ver si los pobres sociólogos sufren tanto como sus colegas los físicos. La sociología tradicionalmente ha desarrollado dos grandes leyes teóricas explicativas de lo social: la teoría de las estructuras o sistemas y la teoría individualista. La primera al igual que la relatividad explica o intenta explicar el por qué de lo social a través de lo grande, de las estructuras, de aquello que está formado por muchos individuos. La segunda se parece a lo cuántico pues explica la sociedad a través de lo pequeño, es decir, los individuos. ¿Cuál de los dos posicionamientos tiene razón? Pues igual que en la física, los dos son perfectamente válidos para explicar lo grande y lo pequeño respectivamente pero, y mira tu que gracioso, resulta que lo grande esta formado de lo pequeño y lo pequeño forma lo grande, y la sociedad, al igual que un agujero negro, es un lugar donde conviven ambas fuerzas. Toma dosis de macro y micro otra vez. Y esto no sólo es un problema de la sociología, pensemos por ejemplo en la economía que desde hace tiempo divide su campo de atención entre la macroeconomía y la microeconomía.
Desde la sociología se han dado varios intentos de unificación conocidos por teorías de la integración (véase a G. Ritzer y su Teoría Sociológica Moderna para una síntesis aceptable), y la economía ha comenzado a intentar averiguar que aspectos de la microeconomía influyen en la macroeconomía. Los físicos mucho más imaginativos por lo visto han decidido jugar a las cuerdas como si el problema fuese de patio de colegio.
Una de las aportaciones a la unificación de lo macro y lo micro en física es lo que se conoce como teoría de cuerdas, y su versión más moderna y aceptada es la Teoría M. Resumiendo muy mucho, podemos decir que la teoría afirma que “todo lo que existe en el universo está formado por unas cuerdas vibrantes infinitesimalmente pequeñas.”
¿Cómo toman forma las diferentes cuerdas que dan lugar a las distintas partículas? Pues para que esto ocurra los físicos no se han acobardado y han sacado el recurso de las dimensiones. Tradicionalmente si nos preguntamos a voz de pronto cuántas dimensiones conocemos diremos tres y el más avispado dirá que Einstein formuló una más: el espacio-tiempo. Pues bien, olvidémonos del pasado, ahora la teoría M de cuerdas nos dice que existen 11 dimensiones, “que surgen de cálculos matemáticos que determinan cuántas dimensiones son necesarias para que las cuerdas vibren de manera tal que expliquen todas las fuerzas. Con el número preciso de dimensiones, las cuatro fuerzas fundamentales encajan como en un rompecabezas…”.
Pero los físicos teóricos no se conforman con 11 dimensiones, van mucho más allá y llegan hablar de universos paralelos. Para explicar estos universos se hace necesario comprender lo que es un brana y como se forma. Antes de la teoría M formulada por Edward Witten, existían diversas teorías de cuerdas cada una con su número diferente de dimensiones, Witten llegó a la conclusión de que eran necesarias 10 dimensiones y una más que diese lugar a la membrana, que es una especie de superficie.
Si las cuerdas son bidimensionales, la membrana puede tener tres o más y si tiene al energía suficiente, puede alcanzar un tamaño gigantesco, de hecho puede ser tan grande como un universo. Ya tenemos el concepto de brana.
Por tanto, si dejamos que la brana juegue con nosotros podemos afirmar que es posible que nuestro universo sea una brana, y esto permite que nuestra casa galáctica esté en contacto con otras branas, es decir, otros universos paralelos, algo muy parecido a las rebanas de un pan de molde.
Entonces, si existen varias realidades, cómo es posible que no podamos tocar o sentir las otras realidades, la respuesta que dan los físicos es que nuestros átomos no están preparados para salir de nuestra brana.
Las conclusiones se las dejo a ustedes.

1 de noviembre de 2006

Pobreza y capitalismo

Dedicado con todo mi aprecio a Pato, por impedirme que me deje llevar por ideas preconcebidas en un debate, porque su capacidad intelectual y su respeto como persona se merecían algo más digno que mi primer comentario y como muestra de disculpa y gratitud. De acuerdo o no, lo importante es el respeto que le tengo, y eso no voy a dejar que un mal comentario lo ponga en duda.

Los críticos del sistema capitalista suelen atribuirle, entre otros muchos males, la culpabilidad de la pobreza. Incluso existen corrientes teóricas como la teoría de la dependencia o la teoría marxista, que atribuyen como una condición necesaria para el mantenimiento del capitalismo la existencia de la pobreza. Este artículo intentaré mostrar lo más claro posible dos cosas: que la pobreza no es exclusiva del capitalismo; y, que de ninguna forma la pobreza es una parte vital que alimenta la existencia del sistema basado en el capital privado.
La primera tarea cuando se aborda un trabajo así es dejar claro a qué nos referimos cuando hablamos de pobreza y de capitalismo. Puede parecer algo innecesario, pues en un primer momento, todos sabemos que es pobreza y capitalismo, sin embargo, una vez vista una serie de aclaraciones conceptuales, comprobaremos que el trabajo realizado no ha sido en vano.
La definición de pobreza, como cualquier término, no está carente de subjetividades e influencias ideológicas. Pobre puede ser aquel que no tiene una casa en EE.UU., trabajo y por tanto seguro médico o cobra un sueldo inferior al medio; pero pobre también es aquel que en África no puede cubrir sus necesidades básicas (alimentación y salud básicamente). Dado el alto grado de relativismo que entre unas realidades económicas y otras nos podemos encontrar, la ONU estableció una medida o escala, que como tal puede ser más acertada o no, de considerar pobreza aquella persona que tiene que vivir con menos de un dólar al día. Ese límite se conoce también como umbral de pobreza o pobreza absoluta. Otro concepto interesante es el de pobreza relativa, que relaciona unos valores de pobreza en términos de comparación con una sociedad determinada.
El capitalismo es un sistema de ordenación económica que gestiona los recursos de una economía mediante el establecimiento de la propiedad privada y la creación de un mercado. Contrariamente a lo que suele pensarse, el capitalismo no es sinónimo de libertad de mercado o liberalismo; el intervencionismo estatal puede ser muy alto en una economía y ésta sin embargo puede seguir siendo capitalista, pues como bien hemos mencionado el capitalismo se basa en la propiedad privada y el mercado, pero no en el grado de libertad que exista en dicho mercado (mención aparte merece el capitalismo chino que tiene entre sus peculiaridades la existencia de mercados pero no el reconocimiento directo de la propiedad privada).
El funcionamiento del sistema capitalista tiene su base en lo que se conoce como la corriente circular del trabajo y el capital. Los trabajadores ofrecen su capital trabajo a una empresa que lo demanda, paga a cambio un sueldo gracias a la venta de sus productos en el mercado de bienes. Así, beneficios de empresa y sueldos van aunque en un principio parezca que no, muy unidos. Imaginemos que una industria de bienes de consumo no paga suficiente sueldo a sus empleados, estos no dispondrán de renta monetaria para consumir y la empresa no podrá conseguir beneficios al no vender sus productos. Me anticipo a las críticas de este simple esquema diciendo precisamente eso, que es simplista pero muy gráfico. Sin consumo no hay capitalismo.
Profundizando nos percatamos de que la cosa no es tan fácil, pues la empresa puede vender sus productos en un país diferente al cuál fabrica, uno donde las rentas monetarias si sean lo suficientemente altas para consumir, con lo cual la empresa obtiene beneficios igualmente, pero los trabajadores no consiguen dinero suficiente para su consumo básico.
Este esquema muy básico se complica aún más si de golpe introducimos la competencia global de una economía de mercado internacional donde hacerse con un mercado o cartera de cliente es una auténtica batalla. Es por eso que el capitalismo constantemente ha ido buscando mercados nuevos donde conseguir clientes y por tanto consumidores. Al hacer eso, desplaza consigo una corriente de riqueza, necesaria para que el círculo virtuoso se cumpla.
Evidentemente soy consciente de que todo esto es muy teórico y muy utópico, de acuerdo, pero lo que no podemos es negar una evidencia histórica. A principios del siglo XVIII las hambrunas seguían causando estragos en todo el mundo. Morirse se hambre era lo más normal para todo el globo cuando las cosechas no eran capaces de cubrir todas las necesidades de alimentación de la población. Como bien sabemos, la Revolución Industrial fue capaz de lograr en pocos años la creación de un excedente primero en la agricultura y posteriormente en el sector industrial que originó que de golpe eso de las hambrunas en Europa fuese algo muy esporádico, como producto de un conflicto bélico o un desastre natural, pero nunca por escasez.
La acusación que se vierte al capitalismo de generar pobreza es falsa, porque la pobreza ya estaba antes de que el capitalismo existiese. La acusación de que el capitalismo genera más pobreza que cualquier otro sistema económico también es falsa, porque ha sido el único sistema que ha logrado sacar por primera vez de ese estado a muchísima gente y lo está haciendo aún con un país como China y la India que hasta no hace mucho eran ejemplos de pobreza absoluta.
Vayamos con una serie de datos: “la pobreza absoluta se ha reducido muy significativamente en las dos últimas décadas, cuando el proceso de globalización se ha acelerado.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283). Ofrece datos al respecto que resultan evidentes: Así, diferentes estudios avalan esa afirmación:

BANCO MUNDIAL 1970 1998 1998/1970 Disminución
1. Millones de personas con menos de 1 dólar diario 1.400 1.199 -201 millones
2. Porcentaje de población total 40% 24% -16 puntos
3. Millones de personas con menos de 2 dólares/día 2.200 2.800 +600
4. Porcentaje de población total 60% 51% -9 puntos

SALA I MARTÍN
1. con menos de 1 dólar diario 554 352 -201 millones
2. Porcentaje 20% 6% -14 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.323,8 973,7 -35,1 millones
4. Porcentaje 44% 18,5% -25,5 puntos

BHALLA
1. con menos de 1 dólar diario 1.262 647 -615 millones
2. Porcentaje 46,4% 13,1% -33,3 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.631 1.147 -484 millones
4. Porcentaje 60% 23,3% -36,8 puntos
Fuente: Banco Mundial (2002); Sala i Martín (2002a); Bhalla (2002) cit. en Guillermo de la Dehesa (2003)

Y los datos son mucho más optimistas desde el punto de la pobreza relativa: “la reducción en términos relativos ha sido espectacular: un 60 y un 69 por 100 en el primer caso (con menos de un dólar/día), y un 51 y un 70 por 100 en el segundo (con menos de 2 dólar/día).” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283).
También se culpa al capitalismo de haber aumentado la desigualdad en el mundo; otra vez los datos vuelve a desmontar esa falsa idea: “el coeficiente de Gini ha caído de 0,662 en 1980 a 0,633 en 1998, según Sala i Martín, y de un 0,685 en 1980 a 0,651 según Bhalla. La relación entre el 20 por 100 más rico y el 20 por 100 más pobre también se ha reducido, aunque levemente, pasando de ser 40 veces superior en 1970 a 39 veces en 1998.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 284).
Y qué pasa con la desigualdad dirán los más atentos, no es acaso el capitalismo un sistema desigual. Por supuesto, se trata quizás de uno de los sistemas económicos más desiguales de los conocidos hasta ahora por el hombre. ¿Entonces cómo puede usted defender el capitalismo sin tener remordimientos de conciencia? Porque todo depende de cómo analicemos y valoremos la desigualdad. Ser desigual no es malo per se, al igual que totalmente bueno, sino que admite toda una serie de matices importantes que no podemos perder de vista. No somos biológicamente todos iguales, la naturaleza nos ha dotado a unos de atributos mejores que a otros, esa desigualdad natural por ejemplo no es ni buena ni mala, simplemente es el chasis que nuestra carga genética nos ha dado. ¿Qué podemos mejorarla? Por supuesto, pero siempre y cuando eso no suponga despojar de las cualidades superiores a aquellas personas que las poseen, es decir, si yo soy miope, para igualarme a una persona con una vista excelente no podemos rebajar su calidad de visión, sino construir un instrumento óptico que me haga avanzar a mí, de ahí nacen las gafas. Pues esto que parece tan evidente en el plano físico-biológico llevado al terreno económico parece que no se ve tan claro. En este ámbito, lo normal es quitar al rico para dárselo al pobre, hablando vulgarmente, esto es lo que se conoce como impuestos y Estado de Bienestar.
Pero la pregunta fundamental es: ¿debemos acabar totalmente con las desigualdades económicas? Mi respuesta es tajante, NO. Porque eso es lo que intento hacer el comunismo y acabo generando un estado de pobres y aún por encima con mayores desigualdades. Las desigualdades económicas son el impulso que lleva a mucha gente a superarse, a seguir trabajando para conseguir más cosas. Uno de los grandes defectos del comunismo es precisamente que al desincentivar a los trabajadores con un avance en su nivel económico. ¿Entonces qué podemos hacer? Aplicar medidas para dar a todos las mismas condiciones de partida. Todos somos conscientes de que con una buena formación académica, un entorno familiar adecuado y una seguridad básica que permita el desarrollo de una formación aceptable, generalmente puede eludirse el estado de pobreza. Como lo logremos si mediante impuestos o dejando al mercado actuar libremente es otro tema.

15 de octubre de 2006

Teorías de lo Complejo y liberalismo (y II)

Una vez, eso espero, que tenemos más claro lo que significa la teoría de lo complejo y algunos de los conceptos y cambios que ha introducido este paradigma en la ciencia, pasaré a hablar del liberalismo.
Los orígenes del liberalismo pueden rastrearse según Victoriano Martín Martín en su obra “El liberalismo económico: La génesis de las ideas liberales desde San Agustín hasta Adam Smith”, en dos tradiciones o fuentes:
a) Tradición Inglesa: Que parte de la Escuela Escocesa de Filosofía (Hume, Smith, Fergurson), Josiah Tucker, E. Burke, W. Paley. Su concepción del mundo es empirista y centran su atención en la esencia de la libertad y la espontaneidad junto con la contrastación prueba/error. Su teoría social se basa en la relación hombres-instituciones, que surge de la acción separada de los múltiples individuos sin una intención previa suprema, simplemente de su evolución adaptable.
b) Tradición Francesa: Desde los enciclopedistas, los fisiócratas como Rousseau y Condorcet. Su concepción del mundo es esencialmente racionalista, donde se persigue un fin colectivo o patrón único aceptado por todos. Su teoría social parte de un algo primitivo, que es regulado y cambiado gracias a un sabio legislador y un contrato. Su concepción de la naturaleza humana es la bondad del ser humano y la necesidad de la planificación de la acción humana.

Sin embargo, al igual que toda corriente de pensamiento político, social y económico, el liberalismo es una amalgama diversa y variada donde tienen cabida multitud de opiniones e ideas, es por ello que sólo mostraré las características principales de lo que llamamos liberalismo clásico.
La wikipedia tiene las siguientes entradas en referencia al liberalismo clásico, la cual reproduzco en su integridad:
“El Liberalismo clásico o primer liberalismo es una frase usada para describir ideas formuladas durante los siglos XVII y XVIII, contrario al poder absoluto del Estado y su intervención en asuntos civiles, la autoridad excluyente de las iglesias, y cualquier privilegio político y social, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar sus capacidades individuales y su libertad en el ámbito político y religioso. Su base fundamental se encuentra en la doctrina de la ley natural, cuyo más representativo exponente es John Locke.
Dotado de una alto grado de laicidad, ya que tanto los pensadores cristianos como aquellos que a partir del siglo XVIII adoptaron el ateísmo como postura frente a la religión, estaban vinculados a la reforma de la Iglesia Católica y el cisma protestante de inicios del siglo XVI, con el consecuente alejamiento de la idea de Dios de los asuntos públicos. La religión pasa a ser un asunto privado, alejada de la moral y de la política, con la finalidad de favorecer la convivencia.
Sus bases racionales son el realismo y el empirismo, con mucha mayor atención, por lo tanto, a los cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del deductivismo propios del racionalismo continental europeo, más tendente a formular verdades obsolutas. Se trata de un racionalismo analítico, más que justificativo.
Su visión del hombre es relativamente pesimista, suponiéndole una motivación fundamentalmente egoísta en aras de la satisfacción del propio interés.
Dicho laicismo, empirismo y utilitarismo, propios del liberalismo clásico favorecen la convención más que la convicción, mediante un programa político basado en el consenso, por lo que considera la ley y la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus resultados y omitiendo su concordancia con cualquier principio trascendente.
Nace en Inglaterra a mediados del siglo XVII, entre la guerra civil y la revolución de 1688, con la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y su pretensión de monopolio sobre la verdad religiosa.
Los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus ideas centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas libres que comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que basarse en el consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas racionales, dicho ejercicio de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus poderes, por lo tanto tenían que ser limitados, con una clara vocación de protección de los derechos individuales como la libertad de expresión, de religión, de asociación y de propiedad.
El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En línea con lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores inconformistas de la Iglesia anglicana. Hasta ese momento, reinaba un compromiso doctrinal entre el calvinismo y el catolicismo que permitió la nacionalización política, compromiso que proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa. Pero en el siglo XVII surgieron importantes discrepancias en el seno de la Iglesia anglicana referentes a su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo, cuyas reclamaciones radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización presbiteriana o asamblearia.
Como filosofía personalista e individual, el liberalismo permite que algunos individuos piensen que unos derechos son más importantes que los otros, como en el caso del los defensores del liberalismo social y el liberalismo económico, o de los que entienden que unos y otros no pueden disociarse. Aquí expondré lo que se entiende tanto por social como por económico.
El liberalismo social defiende la no intromisión del estado o de los colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales no-mercantiles, admitiendo grandes cotas de libertad de expresión y religiosa, los diferentes tipos de relaciones sexuales consentidas, el consumo de drogas, etc. Sin embargo sus detractores objetan el hecho de que no considera valores más allá de la propia voluntad, como los valores religiosos o tradicionales.
El liberalismo económico defiende la no intromisión del estado en las relaciones mercantiles entre los ciudadanos (reduciendo los impuestos a su mínima expresión y eliminando cualquier regulación sobre comercio, producción, condiciones de trabajo, etc.), sacrificando toda protección a "débiles" (subsidios de desempleo, pensiones públicas, beneficencia pública) o "fuertes" (aranceles, subsidios a la producción, etc.). La impopularidad de reducir la protección de los más desfavorecidos lleva a los liberales a alegar que resulta perjudicial también para ellos, porque entorpece el crecimiento, y reduce las oportunidades de ascenso y el estímulo a los emprendedores. Los críticos, por el contrario, consideran que el Estado puede intervenir precisamente fomentando estos ámbitos en el seno de los grupos más desfavorecidos. El liberalismo económico tiende a ser identificado con el capitalismo, aunque este no tiene por qué ser necesariamente liberal, ni el liberalismo tiene por qué llevar a un sistema capitalista. Por ello muchas críticas al capitalismo son trasladadas falazmente al liberalismo.
¿Cómo es posible entonces que un sistema como el liberal y el capitalismo, basados en el egoísmo y el interés propio, puedan dar cohesión al sistema social y evitar el caos? Las respuestas a estas preguntas trajeron en jaque a muchos pensadores de todos los tiempos, sobre todo como ya hemos venido exponiendo, tanto desde la corriente más anglosajona como desde la visión más francesa o continental.
La concepción británica habla de un “desarrollo gradual de un cuerpo de teoría social demostrativa de que las relaciones entre los hombres y sus instituciones surgían de las acciones separadas de numerosos individuos que ignoraban lo que estaban haciendo, más bien que inventadas u obedeciendo a un plan. Se demostraba así la existencia de un orden que no era resultado del plan de la inteligencia humana ni se adscribía a la invención de ninguna mente sobrenatural y eminente, sino que provenía de la evolución adaptable.”[i] Por el otro lado, la concepción racionalista, cartesiana, “presupone que el hombre originariamente estaba dotado de atributos morales e intelectuales que le facilitaban la transformación deliberada de la civilización”[ii], que “la sociedad civil ha sido formada por algún primitivo y sabio legislador o un primitivo contrato social.”[iii]
La concepción racionalista cerraba la discusión gracias a la colaboración, la cooperación y la voluntad suprema de alguien o algo por dar cohesión y orden al sistema; sin embargo, la concepción inglesa no despejaba ninguna duda, seguía sin saberse como era posible la sociedad en un mundo de individuos egoístas. Entonces, los moralistas escoceses dieron con la solución al dilema, las consecuencias no deseadas, cuyo exponente más claro es la mano invisible de Adam Smith.
Nos dice Smith al respecto:
“Cada individuo en particular se afana continuamente en buscar el empleo más ventajoso para el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad; pero estos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, de una manera natural, o más bien necesaria, el empleo más útil a la sociedad como tal.
[…] Al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios. No son muchas las cosas buenas que vemos ejecutadas por aquellos que presumen de servir sólo al interés público. Pero ésta es una afección que no es muy común entre los comerciantes, y bastan muy pocas palabras para disuadirlos de esa actitud.”[iv]
Pero no sólo el padre de la economía defiende que el perseguir los intereses particulares promueve el bienestar social, otro ejemplo lo tenemos en Francisco de Vitoria cuando nos dice: “El que vive en sociedad o en una sociedad es parte de la ciudad. Luego el que hace algo en bien o en provecho de un particular lo hace también para la utilidad común y pública, así como el que perjudica a un particular perjudica al bien común, del cual aquél forma parte.”[v]
Y es que el orden liberal basado en la libertad económica y política permite el surgimiento de un orden espontáneo donde antes sólo predominaba el caos, como bien indica Paul A. Samuelson en su Economics: “Un sistema competitivo es un mecanismo elaborado para llevar a cabo una coordinación inconsciente sirviéndose de un sistema de precios y mercados, un artificio de comunicaciones por el que circulan los conocimientos de millones de personas distintas. Resuelve, sin inteligencia central, uno de las más complejos problemas imaginables, lleno de intrincadas relaciones y variables desconocidas. Nadie lo proyectó, se desarrolló espontáneamente, y, lo mismo que la naturaleza humana, presenta cambios, pero soporta, por lo menos la primera prueba de toda organización social, puesto que es capaz de sobrevivir. […] El sistema competitivo basado en los mercados y los precios […] no produce el caos y la anarquía, sino que existen en él cierto orden y una línea de conducta. El sistema funciona.”
Partes individuales que no se sabe muy bien como interactúan entre ellas sin una intención previa a hacerlo, ordenes espontáneos nacidos de un caos originario sin necesidad de intervención divina o planificación exterior, sistema abierto que alcanza cotas de organización automática y que aprenden a medida que se equivoca; no estamos hablando acaso de rizomas, auto-organización, sistemas complejos y no-lineales, de autopoiesis, etc.; y no se adaptan perfectamente el capitalismo y el liberalismo a estas concepciones donde el azar, la libertad, el orden como producto del caos, son el pan nuestro de la naturaleza que nos rodea y asombrados empezamos poco a poco a descubrir.
“Cuando las sociedades se han estratificado y precisado cunde la idea de una mano invisible, que articula el interés egoísta con una eficaz asignación de los recursos económicos. Atemperado el egoísmo de cada uno por un sentimiento que Smith llama <>, multitud de esfuerzos individuales sin orden ni control desembocan en márgenes de bienestar superiores a los observados cuando la pauta genérica es pura envidia, y los esfuerzos tratan de planificarse rigurosamente, siguiendo una cadena exterior de mando. La conciencia de esta mano invisible –armonía oculta, superior a la manifiesta (Heráclito), astucia de la razón (Hegel) – inaugura una crítica del control gubernativo, basada sobre el principio de que solo será útil y legítimo si resulta frugal, comedido.”[vi]

[i] Victoriano Martín Martín (2002): El liberalismo económico: La génesis de las ideas liberales desde San Agustín hasta Adam Smith. Editorial Síntesis. Madrid. Pág. 43.

[ii] Idem

[iii] Idem

[iv] Adam Smith (1776): The wealth of Nations, edición en castellano en Oikos-Tau, Barcelona, 1988.

[v] Francisco de Vitoria: De eo ad quod tenetur homo cum primum venit ad usum rationis, 7, en Francisco Vitoria, Obras de Francisco de Vitoria, Relaciones Teológicas, edición crítica por el padre Teófilo Urdanoz, O.P. Biblioteca de Autores Cristianos; Madrid, 1960, págs. 1344-1345.

[vi] Antonio Escotado (1999): Caos y Orden. Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid. Pág. 278.

12 de octubre de 2006

Carta abierta a Latinoamerica

Hace ya unos casi 600 años tres naves llegaron a una costa de un continente nuevo e impresionante. Muchos de los soldados que arribaron allí se quedaron asombrados de lo extravagante de la vestimenta de sus pobladores, otros fascinados por la belleza de los parajes, algunos maravillados por la riqueza de la tierra y también hubo quien vio en el descubrimiento de América una fuente de explotación y guerra. Como en todo proceso de colonización e imperialismo, miles de cosas buenas y malas nacen en el momento en que dos culturas comienzan a conocerse. Los años posteriores y los siglos siguientes se transformaron en sentimientos de fascinación, miedo, atracción y repulsión; en colaboración y guerras, en exterminio e imposiciones, etc.

Reconozco que hace unos cuantos años Latinoamérica era una desconocida para mi, más que una desconocida, simplemente no sentía una gran atención por ella. Me considero español y europeo pues creo firmemente en el proyecto de una Europa unida y fuerte; sin embargo, desde que he comenzado a mantener cierto contacto con personas de ese impresionante continente, mi interés hacia la zona ha crecido exponencialmente.

He visto que los lazos creados entre España y Latinoamérica son o deberían ser tan fuertes como los que mi país tiene con todos sus vecinos europeos, incluso pienso que deberían estar al mismo nivel. Muchos siglos de contacto, de conocimiento, de repulsa y admiración mutua nos unen de una forma increíble y fascinante. Y a pesar de que muchos pensadores latinoamericanos consideran que los españoles seguimos viendo Latinoamérica como los territorios perdidos de nuestro Imperio, personalmente considero que esa visión, por lo menos en mi parte es totalmente falsa; como liberal que soy me alegro enormemente que los diferentes pueblos de América del Sur consiguieran su libertad y la capacidad para independizarse. Pero también considero que esa independencia no debe significar olvido, resentimientos, celos o indiferencia, pues como ya he dicho nos unen unos lazos de cultura latina común de un valor incalculable.

Mi admiración y cada vez mayor atención a esa tierra hace que las noticias que llegan de esa zona del mundo me llenen de preocupación. Hacen que reflexione sobre por qué esa parte del globo no parece encontrar la senda del progreso y la paz que tanto se merece y necesita. Advierto que antes de nada que no impongo una visión paternalista e imperial hacia esos países, como suponiendo que esas colonias descarriadas no saben gestionarse y necesitan de España para hacerlo, al contrario, defiendo que deben ser ellos mismos los que hallen las soluciones a todos sus problemas, pero el consejo de un amigo, creo, siempre es bienvenido y sobre todo si se hace desde el respeto por su independencia y el reconocimiento de su capacidad para gestionarse y la afirmación de que disponen del capital intelectual para poder hacerlo. Repito, como casi hermanos que somos no podemos permitirnos los que estamos de este lado del charco mirar para otro lado e ignorarles, sería la actitud más estúpida e injusta.

Percibo, y puedo estar errado por supuesto, que uno de los grandes problemas de Latinoamérica es su falta de unidad supranacional y proyecto en común. Los diferentes países parecen estar más atentos a su parte del pastel que en considerar que todos y cada uno de los diferentes estados forma un pastel más grande e importante. No entiendo como los diversos gobiernos latinoamericanos no se preocupan lo más mínimo por sus vecinos cuando los problemas les asedian, da igual que Argentina entre en una crisis financiera, que Colombia esté infectada por el terrorismo y los cárteles de la droga, que Cuba siga en manos de una dictadura, que México no sea capaz de mostrar un sistema democrático que supuestamente le corresponde a un país de su calibre, que Venezuela tenga un líder que tire piedras contra el único país vecino con el cual tienen mucho que ganar y que intente dividir Latinoamérica entre los pro-imperialista y los anti-imperialistas creando una separación estúpida a la par que muy peligrosa, que Haití y Jamaica vivan constantes revueltas civiles con sus aterradoras matanzas, etc.

Soy consciente de que muchos me dirán que esos problemas son parte de los asuntos internos de un estado-nación independiente y que intervenir en ellos sería una amenaza a la soberanía nacional; pero una cosa es intervenir y otra cosa hacer mover los hilos de la diplomacia con mensajes altos y claros de apoyo y búsqueda de soluciones. Hablo, al fin y al cabo, de un proyecto común, de meter en la cabeza de sus líderes que comparte una casa común y que su gestión necesita que cada uno gobierne su parte y entre todos gestionen el todo.

Bolivia se encuentra en una fase actual de ruptura social y política seria y preocupante, se habla de una posible guerra civil que causaría graves daños primeramente a la propia Bolivia, pero inmediatamente después a sus vecinos más cercanos para acabar afectado a todos posteriormente. Hablo de un fallo en el suministro energético para Brasil, de un movimiento de refugiados de casi un millón y medio de personas hacia Argentina o Chile, a parte de las presiones en sus respectivas fronteras, el retroceso en el comercio continental, etc. Y este es un ejemplo, pero por desgracia, seguro que ustedes pueden citar muchísimos más.

¿Qué les pasa hermanos? ¿Por qué sus partidos políticos y los respectivos líderes no hacen más que radicalizarse y dirigirse hacia los extremos más peligrosos, independientemente de su signo de izquierdas o derechas? ¿Por qué sus respectivos gobiernos parecen ignorarse entre ellos? ¿Por qué el discurso victimista impregna todos los discursos tanto políticos como científico sociales para explicar su desarrollo? ¿Qué puede hacer su vecino más lejano por ustedes? Tantas preguntas y tan pocas respuestas.

Ustedes, mis queridos y apreciados lectores y amigos latinoamericanos, independientemente de su nacionalidad, como futuro que representan, les motivo a que hagan cualquier cosa, les animo a que se conozcan entre ustedes, a que pasen de sus gobiernos respectivos y creen lazos de hermandad, a que usen esta poderosa herramienta de comunicación para descubrirse, como yo los he descubierto a ustedes, y rompan las fronteras y comiencen a verse como un todo compuesto de muchas partes. A que inicien cualquier cosa que les permita hablar, tratarse como iguales, a emprender proyectos, humildes y de corto alcance seguramente, pero no por ello menos ilusionantes. Son jóvenes, tienen fuerzas, son muy inteligentes y capaces, unan sus fuerzas y cuenten conmigo en todo lo que pueda servirles y ayudarles. Pensemos que podemos hacer y no dejemos vencernos por la idea de que poco podemos aportar.

Y mientras tanto, yo seguiré viendo esa parte del globo increíble y entristeciéndome por cada una de las malas noticias que me llegue.

3 de octubre de 2006

Teorías de lo Complejo y Liberalismo (I)

Lo primero que quiero pedirles es paciencia, se trata de una serie de artículos estos que comienzo muy largos y extensos, muy poco propios de un blog. Pero quiero compartir con ustedes este pequeño trabajo que estoy realizando y necesito de sus opiniones. Gracias por su comprensión.

Este artículo nace con la intención teórica de buscar los puntos de acuerdo, si existen, entre lo que ha venido en denominarse teorías de lo complejo y el liberalismo. Así términos como autoorganización, rizomas, teoría del caos, etc. servirán de contexto teórico para comprobar si el liberalismo se adapta a sus exigencias o, si por el contrario, las ideas liberales de libertad de mercado y libertad política se han quedado anticuadas e inservibles para entender este comienzo del siglo XXI.
Se me presenta por tanto una labor ardua y nada fácil de la cual espero salir airoso, siendo además muy consciente de cometeré multitud de errores y apreciaciones no muy válidas, por lo tanto, aceptaré gustosamente cualquier ayuda, opinión, crítica o aclaración que tengan a bien hacerme llegar.
Comenzaré por ofrecer unas pequeñas definiciones, espero que sencillas y por lo tanto operativas, que permitan al lector saber de qué estamos hablando y a qué nos estamos refiriendo. Para terminar, ofreceré, mejor dicho, intentaré mostrar si es posible seguir con las ideas que propugna el liberalismo tanto económico y político ante las exigencias que suponen las mencionadas teorías de lo complejo, que es al fin y al cabo la intención de este humilde trabajo.

Las teorías de lo complejo han sido definidas de multitud de formas, básicamente se trata de toda una gama de nuevas visiones epistemológicas, metodológicas y teóricas, de claro cariz transdisciplinar, siendo esta característica quizás su peculiaridad más importante, donde ciertas fronteras clásicas en la ciencia están siendo difuminadas e incluso eliminadas. Así se producen una serie de rupturas a niveles epistemológico, metodológico, teórico e incluso disciplinar.
La ruptura se produce en la base misma del conocimiento y la concepción de la ciencia. Se cuestionan las definiciones clásicas de la ciencia, sobre todo en su vertiente más positivista y empirista. ¿Qué significa esto? Antes de la llegada de este paradigma que algunos llaman paradigma de lo complejo, la ciencia estaba definida bajo los postulados del positivismo y el empirismo, aunque tampoco podemos olvidarnos de ciertos posos del racionalismo. El positivismo como corriente primeramente filosófica y posteriormente como visión creadora de ciencia, obligaba al científico a cumplir una serie de requisitos para que su trabajo fuese tildado como tal.
La dimensión epistemológica del positivismo se basaba en:
a) Fenomenalismo: “basado en la confianza derivada de los logros de la ciencia, implica que no hay una materialidad nouménica transcendente, inasequible a la percepción, sino que la realidad es tal como se aparece a los sentidos, que nuestras imagines mentales se corresponden con ella como un retrato académico a su modelo.”[i]
b) Nominalismo: “afirma el carácter artificioso del salto de casos individuales a enunciados universales. Esto implica que los objetos singulares deben ser clasificados y explicados por referencia a entidades teóricas, de las que no existe constancia empírica por ser colectivas (las especies) o intangibles (los átomos). Además, las explicaciones causales de hechos particulares sólo pueden generalizarse si se pueden asimilar a un proceso universal; […].”[ii]
c) Unicidad de método en el saber y en las ciencias: unificación establecida desde un saber o ciencia considerada como modelo.

Posteriormente en el siglo XX, surge el neopositivismo en torno al Círculo de Viena. Se originó en la década de 1920-1930 en torno a Moritz Schlick, siendo sus miembros más destacados Carnap, O. Neurath, H. Feigl (todos ellos filósofos); y Ph. Frank, K. Menger y K. Gödel (físico-matemáticos). Difundieron el positivismo lógico y establecieron vínculos y contactos con la Escuela de Berlín (H. Reichenbach y C. G. Hempel) y los empiristas de Upsala, los lógicos polacos (Lukasiewicz, Adjukiewicz, Tarski), los simpatizantes norteamericanos (Nagel, Ch. Morris, Quine) y los analistas británicos (G. Ryle, A.J. Ayer)[iii].
El neopositivismo lógico se fundamenta en las tesis siguientes:
a) Negación a toda metafísica
b) Fisicalismo y unidad de las ciencias: todo conocimiento científico debe estar basado en los postulados de la física, y es a partir de ahí, de donde deben partir todas las demás ciencias para el conocimiento científico.
c) Verificabilidad empírica: las observaciones realizadas por el sujeto deben ser trasmitidas a los demás para su compresión, y deben ser contrastadas o verificadas empíricamente.

El exponente más claro de este pensamiento es la física clásica o física newtoniana, caracterizada por “la radical separación del científico de la realidad que investiga y, lo que no es menos fundamental, una reducción del ámbito de su estudio a aquello que puede ser medido y manipulado”.[iv] La ciencia newtoniana hizo que durante mucho tiempo, el científico durmiese en la ilusión del orden y la seguridad, “De este modo, la dinámica o mecánica, que ha sido el ejemplo de ciencia clásica por antonomasia, permitía la ilusión de unas leyes universales de la física en las que las trayectorias aparecían como conservativas, reversibles y deterministas. Unas leyes que suponían que el objeto de la dinámica podía llegar a comprenderse en su totalidad con solo conocer la definición de un estado del sistema y la ley que rige su evolución.”[v]
El amargo despertar vino primeramente con la física relativista de Einstein y posteriormente, y de forma definitiva y total, con la física cuántica. De la seguridad y el orden, los científicos se vieron lanzados, de forma dura y amarga, al caos y la incertidumbre saltando por los aires los resortes de la continuidad, la reversibilidad y el orden; pasado, presente y futuro no tienen ya que estar conectados y mucho menos, uno ser consecuencia del otro, se produce la ruptura de la flecha del tiempo clásica: “Según esta nueva caracterización, procesos reversibles serían aquellos a los que no les afecta la flecha del tiempo mientras que procesos irreversibles pasarían a ser aquellos en los que sí tiene influencia dicha flecha.”[vi] Por supuesto, la relación sujeto-objeto se ve también totalmente alterada.
¿Qué es lo que trajo la física cuántica para armar entonces tanto revuelo? Pues algo tan simple y a la vez tan fascinante como la imposibilidad de conocer al mismo tiempo, la velocidad y la posición de una partícula cuántica. “En el mundo de las partículas ya no hay causa y efecto, sino una combinación de posibles, una suma de todo lo que puede ocurrir sin impedimento.”[vii] Esa imposibilidad propia de la física cuántica se conoce como incertidumbre de Heisenberg.
Los físicos se enfrentan por primera vez a algo novedoso para ellos, el azar. El azar significa que no hay determinismo, que la matemática lineal que explicaba los fenómenos de la mecánica newtoniana ya no sirve. Los fenómenos de la física cuántica son no-lineales, es decir, no aceptan las reglas del cálculo diferencial cuyo “campo son fenómenos expresables linealmente, con funciones o curvas simples, periódicas, graduales”[viii]. Es decir, aquellas funciones que permiten en su estudio el uso del diferencial, donde se hace necesario la derivada de la función de estudio y su integral. Sin embargo, “la naturaleza desemboca sin cesar en ecuaciones no-lineales…”[ix].
Las partículas sub-atómicas por tanto parecen no disponer de una ley que explique su comportamiento, el azar introduce un área de libertad, una dimensión de incertidumbre donde, al igual que en el ser humano, la lógica formal no sirve para comprender el fenómeno que pretende describirse. Y es que esa es “una de las principales características de las leyes cuánticas, más allá de estas apariencias, es la de dar libre curso a los posibles. La torre cuántica, cuando se habita en ella, evoca la maravillosa abadía de Thélème, cuya regla había escrito Rabelais: “haz lo que quieras.” Porque ésta es la regla absoluta en el mundo cuántico. Todo es posible y es la única realidad.”[x]
Pero la física de partículas no es la única que se ha visto afectada por la irrupción del azar. De hecho, una de las ramas que más pronto empezó a sentir los efectos de este cambio de paradigma fue la termodinámica, rama en la cual uno de los términos que abordamos en este artículo, la auto-organización, adquiere una importancia capital. Y muy relacionado a nuestro concepto de auto-organización es la transdisciplinariedad. “Si tuviésemos que destacar una de las características más singulares que ofrecen aquellas investigaciones que se han realizado acerca del concepto de auto-organización, sin duda alguna, la primera de estas peculiaridades en reseñarse sería la de transdisciplinariedad.”[xi]
Sobre la historia del termino auto-organización, siguiendo a Livet, encontramos cinco etapas: “La fase cibernética clásica, que tuvo lugar en la década de los cuarenta; la etapa del Biological Computer Laboratory […] y del consiguiente desarrollo de la segunda cibernética, desde 1958 hasta 1976; una tercera fase que contempla dos ramas, la de la teoría de la información (Atlan) y la de la termodinámica de redes (Katchalsky), que cobran difusión en la década de los setenta; la fase de la termodinámica de los fenómenos irreversibles (Progogine y la escuela de Bruselas), igualmente fechable en los setenta por lo que su impacto se refiere; y finalmente, la que comienza en la década de los ochenta conocida con el nombre de neoconexionismo porque en múltiples aspectos retoma los trabajos y reflexiones de Mc Culloch y Pitts en la construcción de redes y que son propios de la primera fase, la denominada como cibernética clásica.”[xii]
El profesor Juan de Dios Ruano Gómez aborda el estudio de la auto-organización en su obra Auto-organización: entre el orden y el caos desde dos puntos centrales de vista, a saber, desde las ciencias de la materia por un lado y por otro desde las ciencias de lo vivo. Posteriormente aplica el concepto de auto-organización al sistema social cuando se enfrenta a cuestiones de pánico colectivo.
La termodinámica clásica se fundamenta en el primer principio de la termodinámica que afirma que la energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. La termodinámica así entendida era una ciencia del equilibrio, una ciencia que defendía que todos los sistemas tendían hacia un equilibrio. El segundo principio afirma que “un sistema aislado evoluciona espontáneamente hacia un estado de equilibrio que corresponde a la entropía máxima, es decir, al mayor desorden.”[xiii] Este importantísimo descubrimiento nos lleva, como dicen Progogine y Stengers, al concepto de entropía y de paso a “distinguir tres amplios campos de la termodinámica, cuyo estudio corresponde a los tres estados sucesivos en su desarrollo. La producción de entropía, los flujos y las fuerzas son todos nulos en el equilibrio; en la región cercana al equilibrio, en donde las fuerzas son débiles, el flujo lineal de la fuerza, […]. El tercer campo de estudio se denomina región “no-lineal”, porque en ella el flujo es una función más complicada de la fuerza.”[xiv].
La termodinámica de los procesos irreversibles, la que se encarga de “los flujos que atraviesan ciertos sistemas físico-químicos y los alejan del equilibrio pueden alimentar fenómenos de auto-organización espontánea, rupturas de simetría, evoluciones hacia una complejidad y una diversidad crecientes.”[xv] Un orden a través del desorden, una auto-organización desde un caos inicial que se produce de manera imprevista, pero que puede ser predicha, “Unas estructuras encargadas de disipar energía, es decir, de hacer evolucionar al sistema hacia el máximo desorden y que, paradójicamente, en ese objetivo, en el cumplimiento de su finalidad entrópica, hacen que el conjunto del sistema muestre una coherencia global hasta entonces nunca vista.”[xvi]
Otra teoría de gran significado dentro del paradigma de lo complejo es la teoría de rizomas. Tradicionalmente se ha considerado que conceptos de estructura y sistemas centralizados servían perfectamente para explicar la realidad, sin embargo, a esta visión se opone el concepto de rizoma, “[…] a estos sistemas centrados, se oponen sistemas acentrados, redes de autómatas finitos en los que la comunicación se produce entre dos vecinos cualesquiera, en los que los tallos o canales no preexisten, en los que los individuos son todos intercambiables definiéndose únicamente por un estado en un momento determinado, de tal manera que las operaciones locales se coordinan y que el resultado final global se sincroniza independientemente de una instancia central.”[xvii]
El rizoma participa de una serie de principios:
a) Principio de conexión y heterogeneidad: lo diverso está conectado entre si.
b) Multiplicidad: “el rizoma no tiene sujeto ni objeto, sino únicamente determinaciones, tamaños, dimensiones que no pueden aumentar sin que cambie la naturaliza, no tiene estructura, no hay puntos sino líneas, por eso no se deja codificar.”[xviii]
c) Ruptura asignificante: “Los rizomas están integrados por líneas de segmentariedad y de desterritorialización. Según las primeras el rizoma está estratificado, territorializado, organizado, pero en cualquier momento surgen intespectivamente de las líneas segmentarias líneas de fuga que produce una ruptura y lo desterritorializa, en un movimiento dialéctico y permanente, recomenzando siempre en cualquiera de sus líneas.”[xix]
d) Cartografía y calcomanía: “Los rizomas no siguen un eje genético estructurado reproducible infinitamente a partir de una estructura que codifica, o calcos, sino que constituye un mapa con múltiples entradas, “abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable, susceptible de recibir constantemente modificaciones”, constituyendo esta una de las características más importante de los rizomas.”[xx]

Vemos que el rizoma es algo que sabemos que está pero que no está físicamente, es aquello que nos relaciona a todos pero sin tener que estar presentes en persona en ese contacto. Mientras que el concepto de estructura se nos impone desde arriba, es decir, nos aglutina obligatoriamente a algo a partir de unas características determinadas, nos asimila y hace desvanecer nuestra esencia personal, el rizoma nos une a lo global sin desdibujar nuestro ser personal, nos enlaza por nuestra forma de ser, nuestras acciones, sin perder ni un momento de vista lo individual.
Una vez, eso espero, que tenemos más claro lo que significa la teoría de lo complejo y algunos de los conceptos y cambios que ha introducido este paradigma en la ciencia, pasaré a hablar del liberalismo.

[i] Juan Manuel Iranzo Amatriaín y José Rubén Blanco Merlo (1999): Sociología del conocimiento científico. CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y Universidad Pública de Navarra. Madrid. Pág. 41.

[ii] Juan Manuel Iranzo Amatriaín y José Rubén Blanco Merlo (1999): Sociología del conocimiento científico. CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y Universidad Pública de Navarra. Madrid. Págs. 41-42.

[iii] Manuel Cruz (2002): Filosofía contemporánea. Taurus Pensamiento de Editorial Santillana S.A, Madrid.

[iv] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. A Coruña. Pág. 22. Cursivas de Ilya Progogine y Isabelle Stengers (1990): Entre el tiempo y la eternidad. Alianza Editorial. Madrid citado en Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña.

[v] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 23.

[vi] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pags. 42-43.

[vii] Georges Charpak y Roland Omnès (2004): Sed sabios, convertíos en profetas. Editorial Anagrama. Barcelona. Pág. 68.

[viii] Antonio Escotado (1999): Caos y Orden. Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid. Pág. 70.

[ix] Antonio Escotado (1999): Caos y Orden. Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid. Pág. 70

[x] Georges Charpak y Roland Omnès (2004): Sed sabios, convertíos en profetas. Editorial Anagrama. Barcelona. Pág. 111.

[xi] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 5.

[xii] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 5.

[xiii] Ilya Prigogine (1988): ¿Tan sólo una ilusión?. Una exploración del caos al orden. Tusquest. Barcelona citado en Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág.33.

[xiv] Ilya Progogine y Isabelle Stengers (1990): La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia. Editorial Alianza. Madrid citado en Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 33 nota a pie de página número 24

[xv] Ilya Progogine y Isabelle Stengers (1990): La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia. Editorial Alianza. Madrid citado en Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 39.

[xvi] Juan de Dios Ruano Gómez (1996): Auto-organización: entre el orden y el caos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de A Coruña. Pág. 39.

[xvii] Raiza Andrade et. al.: El paradigma de lo complejo publicado en Cinta de Moebio la Revista Electrónica de Epistemología de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, número 14, septiembre del 2002. págs. 16-17.

[xviii] Raiza Andrade et. al.: El paradigma de lo complejo publicado en Cinta de Moebio la Revista Electrónica de Epistemología de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, número 14, septiembre del 2002. Pág.17

[xix] Raiza Andrade et. al.: El paradigma de lo complejo publicado en Cinta de Moebio la Revista Electrónica de Epistemología de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, número 14, septiembre del 2002. Pág. 18.

[xx] Raiza Andrade et. al.: El paradigma de lo complejo publicado en Cinta de Moebio la Revista Electrónica de Epistemología de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, número 14, septiembre del 2002. Pág.18.