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25 de mayo de 2012

Entre la economía y la ciencia económica

"El poder del dinero", documental emitido por Documentos TV (La 2 de RTVE) en España y de factura estadounidense, trata de arrojar luz a uno de los debates más interesantes de los últimos años en las ciencias sociales, más en concreto en la ciencia económica, como es la influencia de los sentimientos en las decisiones individuales.

Trata, pero no lo consigue, porque lamentablemente cae en un lenguaje de confrontación, rudo y vulgar para defender una tesis a la que no dejan llegar al espectador, sino que sirven en bandeja y sin posibilidad de discusión. Todos los mecanismos audiovisuales están al servicio del mensaje y no del espectador para construir su propia idea sobre el tema, desde montajes visuales como fórmulas incomprensibles para no economistas flotando en la pantalla hasta jugar con la luz en las entrevistas de los expertos consultados, siendo más oscura y fría la de los oponentes y más clara y cálida la de los que comparten sus postulados.

Pero dejando de lado el formato del documental, lo realmente trágico es el contenido del mismo. Lamentablemente, nuestra televisión pública ha dejado pasar una oportunidad más para formar al espectador en vez de adoctrinarle. Como ya he dicho, el vídeo partiendo de uno de los debates más importantes y de calado que se está viviendo en la ciencia económica, consigue servir al espectador ideas preconbebidas, tesis mal explicadas, mensajes confusos y buscando claramente la confrontación. Se percibe que el realizador del mismo carece de suficientes conocimientos económicos al igual que todo el equipo de producción. Ello logra que el producto final sea más un arma arrojadiza que un bien pedagógico que fomente el debate. Intentaré desgranar los motivos que me llevan a opinar así sobre el documental.

Comenzaré estableciendo una diferencia que en el mismo no parecen tener claro como es la distinción entre racional y racionalista. La RAE en su diccionario virtual define racional como " 1.- Perteneciente o relativo a la razón. 2.- Conforme a ella. 3.- Dotado de razón"; y racionalista como "1.- Que profesa la doctrina del racionalismo". Por tanto, todas las personas somos en mayor o menor medida racionales porque usamos razonamientos para llegar a una decisión, pero no todos somos racionalistas porque ello supondría aceptar los postulados de una filosofía detarminada, a saber, el Racionalismo. Esta distinción es importante tenerla clara pues sirvirá de argumentación para muchas de las siguientes líneas.

Una de las críticas que se vierten sobre la ciencia económica es que parte de sujetos racionales que no se comportan como tales y que sus métodos científicos son racionalistas y por tanto, incapaces de explicar el comportamiento individual en términos económicos y financieros. Vayamos por partes.

Todo sujeto individual se comporta de forma racional, como ya hemos visto en la definición, incluso un asesino, que bajo su particular razón, puede argumentar racionalmente todos sus actos. Otra cosa es que sus comportamientos sean aceptados como válidos en el ideario que la sociedad tiene establecido como lo racional.

Por otro lado, la ciencia económica, como toda ciencia, usa modelos para intentar comprender y explicar la realidad que estudia. Y estos modelos tienen como principal defecto eso, que son modelos más o menos complejos que nunca podrán ser un fiel reflejo del objeto de estudio que intentan estudiar. Si a este inconveniente unimos que las ciencias sociales tienen por objeto de estudio la sociedad misma tan cambiante, compleja y con individuos, cada uno de ellos con sus propias intenciones y motivos, podemos hacernos una idea del reto al que se enfrentan los científicos sociales. Los modelos económicos no pueden predecir la realidad, solo pueden hacerlo en base al propio modelo que establecen, asi que cuando un economista dice algo, lo que realmente está comunicando es que si la realidad social se comporta según el modelo que él maneja, podrá ocurrir lo que él dice. El problema de haber convertido a los economistas en los oráculos del siglo XXI daría para otra entrada.

Por tanto, todos los economistas son racionalistas en mayor o menor medida y, paradojas del documental, más aquellos que el propio reportaje pretende mostar como no racionalistas como el caso de Robert Shiller o Keynes. Paradigmático es el caso de este último, padre de toda una rama de la ciencia económica como la macroeconomía y fundador de uno de los modelos económicos más importantes, el modelo keynesiano.

Sobre los experimentos realizados por los economistas behavoristas me entran dudas de que opinaría un auténtico experto de esa rama, porque los mostrados en el documental son pobres y fácilmente desmontables. El primero de ellos, la subasta del billete de 20 $, que sirve como conclusión para demostrar el  comportamiento irracional de los individuos en temas económicos me parece una mala broma. Las conclusiones en la compra por 28$ del billete subastado, parecen ignorar el coste de la norma establecida en el juego, según la cual el segundo mayor pujante tendrá que hacer efectiva su subasta. Se está fomentado de manera coactiva la subasta, pues ya nadie quiere hacerse con el billete de 20$, sino evitar el coste de haber intentado participar en la subasta, comportamiento más que racional.

El segundo experimento, poner precio a una botella de vino, es una clara muestra de que nuestra mente busca referentes racionales tanto de forma consciente como inconsciente. Al no poseer ninguna referencia sobre el bien a comprar y condicionar la compra de la misma al mandar escribir los dos últimos dígitos de la Seguridad Social de los participantes, está subgestionando nuestro cerebro de forma inconsciente. Y les puedo asegurar que la ciencia económica conoce muy bien esos mecanismos, que se lo pregunten a los expertos en finanzas o márketing.

El tercer experimento, parametrizando las reacciones físicas como el sudor, la pupila y monotorizando el ritmo cardíaco, respiración, etc. también tiene sus limitaciones. Aunque sirve para demostrar algo que nadie discute, que las emociones afectan nuestros comportamientos, lo difícil es asignar un valor a esa variable dentro de los modelos que los economistas manejan. Incluso un experimento tan controlado como el aquí mostrado, no puede controlar la reacción inconsciente de la sed ante la presencia de la cantimplora.

El cuarto experimento, la compra de una taza, es la demostración de algo que también los economistas saben desde hace mucho tiempo, que solo un necio confunde valor y precio. Cuando en un principio se pide a los participantes que den un precio a la taza y cuando, posteriormente a regalarles la taza les dicen que pongan otra vez el precio y este aumenta, no están más que constatando este hecho.

Podría entrar en muchos más temas expuestos en el documental, por ejemplo, la asunción de que toda la economía se basa en el modelo de las hipótesis de equilibro y eficiencia, algo falso e incorrecto pues existen escuelas que rechazan esas hipótesis como la rama austríaca. O como todos se acuerdan de la gran crisis del 29 pero nadie se acuerda del desastre de los años 70 originada por las medidas keynesianas aplicadas en las décadas anteriores. Que los propios economistas de la escuela austríaca tienen todo un mecanismo de explicación para la formación, desarrollo y consecuencias de las burbujas financieras y económicas y por tanto, las temidas burbujas no han sido desterradas de la ciencia económica.

Por tanto, para no convertir esta entrada, bastante larga ya, en un ensayo interminable, lo único que puedo  hacer es recomendarles que vean el documental y saquen sus propias conclusiones y si quieren, las compartan en los comentarios.

11 de junio de 2010

¡El silicio ha muerto, vivan los neochips!

Leyendo hace unas semanas la publicación española de "Scientific American", "Investigación y Ciencia", un artículo llamó poderosamente mi interés. Se titulaba "Microchips del futuro inmediato", y trataba el mismo sobre los desarrollos e investigaciones que se están desarrollando a lo largo y ancho del mundo para crear nuevos microprocesadores, cito textualmente:

"Las innovaciones en diseño y fabricación de semiconductores han permitido cumplir la famosa predicción de Gordon Moore en 1975: duplicar cada dos años el número de transistores integrados en un microchip de silicio. A medida que avanza la miniaturización, las señales eléctricas tienen que recorrer distancias menores y el funcionamiento se acelera, lo que reduce notablemente los costes industriales y los precios al cliente. Durante 35 años se ha mantenido con bastante precisión esa trayectoria.
Sabíamos, no obstante, que en algún momento se llegaría al límite. Cuando el grosor de los transistores se reduce hasta unas decenas de átomos, se tropieza ya con las leyes básicas de la física. Antes, incluso, iban a surgir problemas de índole práctica. Apiñar estrechamente transistores tan diminutos manteniendo un alto rendimiento de producción --chips útiles/defectuosos-- quizá tendría un coste excesivo. Además, el calor generado por la operación de esa maraña de transistores podría empezar a cocer los propios elementos.
Por supuesto, las barreras se alzaron hace ya varios años. El motivo principal de que los ordenadores personales corrientes utilicen hoy pastillas de doble núcleo, con dos procesadores en vez de uno (chips "dual core"), son los problemas que crea la refrigeración de un gran número de transistores encapsulados en un solo chip. Los ingenieros prefieren yuxtaponer dos o más microcircuitos y programarlos para que procesen la información en paralelo.
Parece, pues, que la ley de Moore va perdiendo vigencia. ¿Cómo podrán entonces construirse microcircuitos más potentes? Se podrían elegir otras arquitecturas distintas o perfeccionar nanomateriales susceptibles de ensamblarse átomo a átomo. Otro camino sería refinar nuevos métodos para procesar información, tales como la computación cuántica y biológica. A continuación se exponen una gama de innovaciones, muchas de ellas en fase experimental, que de aquí a veinte años podrían mantener los productos informáticos en la senda de lo "más pequeño, más veloz, más barato", que tanto nos ha servido.
 Los proyectos que tienen más posibilidades de salir ganadores de esta carrera por la nueva arquitectura de procesadores son, según la revista:


El Memristor de Hewlett-Packard: Actualmente los transistores más pequeños son los de 32 nanómetros de ancho, conseguir tamaños menores mediante el proceso de litografiado es muy difícil. Por lo visto, una de las soluciones que ofrece H-P a este problema es realizar el diseño el transistor mediante barras cruzadas, donde no se obtienen tamaños menores pero si mayor potencia de computación. Así "en vez de fabricar todos los transistores en un mismo plano (como coches embutidos en los carriles de una congestionada autopista de silicio), sendos conjuntos de nanohilos paralelos se cruzarán perpendicularmente en planos distintos, entre los que se interpondrá una capa separadora del grosos de una molécula."

Calentamiento: Refrigerado o ventilación. El paso de las cargas eléctricas a través de los circuitos tiene el inconveniente de ser una fuente generadora de calor que puede acabar quemando los propios circuitos. Es lo que en micro electrónica se conoce como el problema de la disipación de calor de los circuitos. En los ordenadores el problema se resuelve colocando un ventilador, en algunas herramientas nuevas se usan desde cajas de aluminio bruñido que ayudan a disipar dicho calor, hasta circular líquidos por unos micro canales. Intel está probando una solución colocando en mitad de los chips, "una celosía en forma de fina capa de telururo de bismuto en el encapsulado que encierra el chip. Ese material termoeléctrico convierte los gradientes de temperatura en electricidad y refrigera el propio chip." Otra forma es la desarrollada por Ventiva, que intenta colocar un minúsculo ventilador en forma sólida, por la cual no necesita aspas, y que creará una brisa mediante un efecto de ventilación corona.

Núcleos múltiples: Intel está desarrollando procesadores como el Intel i7, un chip formado por cuatro núcleos que trabajan en paralelo, lo que les permite "procesar más datos en un tiempo dado, con menor consumo de electricidad y menos generación de calor." El reto sin embargo para este tipo de soluciones se encuentra en que los lenguajes de programación en paralelo están poco avanzados en lo que se refiere a aplicaciones de consumo.

Nanotubos y autoensamble: Basándose en los desarrollos de la nanotecnología, empresas como IBM están investigando el uso de nanotubos de carbono, como es el caso de un viejo CMOS (semiconductor de metal-óxido complementario) cuyo sustrato conductor es precisamente un nanotubo de carbono en vez del clásico silicio. Pero, cómo conseguir que moléculas o partículas se coloquen donde deben (ensamblaje); pues una vía puede venir de lo que se conoce como autoemsablaje, donde ellas mismas se ordenan según un esquema previsto. "IBM ha demostrado la manera de realizar circuitos de memoria mediante polímeros ligados por enlaces químicos. Al revolverlas sobre la superficie de una oblea de silicio y calentarlas después, las moléculas se estiran y forman una estructura de panal cuyos poros sólo miden 20 nanométros de ancho. Seguidamente esta configuración puede grabarse en el silicio, con lo que se obtiene un chip de memoria de ese tamaño."

Grafeno ultrafino: Una forma de reducir el calor y acelerar las transmisiones es acortar el camino que los impulsos eléctricos tienen que recorrer. El grafeno, parecido una tela de metal pero del grosor de un átomo, permite transmitir electrones de manera más rápida que cualquier otro material.

Computación óptica: Basada en el uso del láser de luz en la tarea de la transmisión de electricidad. Intel está intentando desarrollar un chip óptico "provisto de una fuente luminosa interna controlable [que] podrá computar con rapidez. Los electrones y huecos de las capas de fosfato de indio se recombinan en el centro para generar luz, que se difunde hacia abajo por guiaondas de silicio y a través de una capa de vidrio." Los investigadores fueron capaces de combinar las propiedades de los emisores de luz de fosfato de indio con las capacidades de direccionamiento de la luz del silicio dentro de un único chip híbrido. Cuando se aplica voltaje, la luz generada en el fosfato de Indio entra en la guía de la onda de silicio, creando un rayo láser continuo que puede ser utilizado para conducir otros dispositivos fotónicos de silicio. El láser basado en silicio puede ofrecer un uso más amplio de la fotónica en ordenadores porque el coste puede ser reducido de forma muy importante al usar técnicas de fabricación de silicio a gran escala.

Lógica orgánica: Un transistor de los de toda la vida tiene una forma lógica en Y, donde el tronco de la Y es la puerta de entrada, en la cual al aplicar un voltaje, provoca la circulación de electrones entre la fuente y el drenador (las ramificaciones de la Y). En teoría, lo que se opina es que las moléculas que tengan la misma arquitectura o estructura, pueden servir de transistores, y teniendo en cuenta el tamaño minúsculo de algunas de ellas, se reduciría de manera notable el tamaño de los chips.

Computación cuántica: El bit está muerto, viva el qubit. En su día escribí una entrada sobre el tema.

Computación biológica: Se basa en sustituir "los transistores por las estructuras que habitualmente se encuentran en los organismos vivos. [...] Un chip biológico, además de encerrar un número de elementos varios órdenes de magnitud mayor que el chip ordinario, podría proporcionar procesamiento en paralelo a gran escala." Actualmente se está estudiando en el Instituto Weizmann de Ciencias el uso de un procesador a través del ADN.

El futuro de las nuevas tecnologías se está llevando a cabo a toda velocidad y aquella empresa que lo descubra, provocará un salto cuantitativo y cualitativo como supuso en su día el chip de silicio. A pesar de lo entusiasmado que estoy, no puedo evitar un sentimiento de tristeza al respecto, al comprobar que ninguna de las ideas propuestas en el artículo, se desarrolla en nuestro país. Se trata al fin y al cabo, de formar parte de lo que será la punta de lanza de la nueva informática y todo lo que provoque o, ser integrantes del vagón de cola. Y lamentablemente, nuestros políticos parecen más preocupados y ocupados en otras cosas que en dedicar más tiempo a dotarnos de ventajas competitivas en los terrenos que están por venir.

8 de mayo de 2010

Biología sintética

Es un placer como siempre disfrutar de Redes con Eduard Punset  y sus invitados. En el programa del fin de semana pasado (nº 58), tocaban el fascinante mundo de la biología sintética, una rama de la biología genómica que se centra en el estudio de las interacciones y relaciones que llevan a cabo las proteínas que forman parte de la célula.

Su invitado, Luis Serrano, es uno de los mayores expertos en el tema a nivel mundial y tenemos la suerte de contar con su equipo y sus investigaciones en España. En el Centro de Regulación Genómica de Barcelona lleva a cabo su labor para desentrañar los mecanismos que expliquen las mencionadas relaciones que se dan entre las proteínas. Así, se podrán crear o modificar organismos vivos como bacterias, para que sean capaces de provocar dentro de una célula, las reacciones necesarias por ejemplo para curar enfermedades como en cáncer, el alzheimer.

Al final de la estupenda y entretenida charla, Punset pregunta a Luis Serrano por las dudas ético filosóficas que pueden derivarse de la creación de vida sintética en un laboratorio. El eminente investigador responde que, debates religiosos a un lado sobre la idea de jugar a ser Dios, el verdadero problema ético, filosófico y social de este tipo de investigaciones está en la enorme brecha que pueden crear entre aquellos países que puedan pagar estos avances y, por otro lado, los países que no tengan esa capacidad.

Es evidente, y Luis Serrano lo menciona de forma clara, que una de las formas de desigualdad más patentes en el futuro más cercano, no será ya de tipo únicamente económico o productivo, sino de conocimiento. La ciencia y sus avances van a establecer una línea divisoria entre sociedades ricas y pobres, donde riqueza y pobreza no serán medidas en una visión económica excluyente, sino en la posesión de conocimiento y capacidad de aplicación. Como sociólogo, las relaciones y consecuencias sociales de la ciencia y el conocimiento, son uno de los temas que más me apasiona y atrae.

Incluso se permite el Sr. Serrano a jugar el rol de escritor de ciencia ficción, al expresar que las posibilidades de modificación que puede permitir la biología sintética, abren la posibilidad de un auténtico cambio genético en el ser humano, es decir, de provocar un cambio evolutivo. Ello supondrá, de darse el suceso, la existencia de humanos más evolucionados genéticamente hablando frente a otros que no puedan permitírselo.

Fascinante, ¿verdad?, ¿qué opinan ustedes, estimados lectores? Tengo ganas de conocer sus impresiones sobre el tema.


16 de diciembre de 2009

La jaula de hierro de Samuelson

Antes de nada quiero dejar claro que no rechazo el uso de las matemáticas en la ciencia económica, pero si su abuso.

El ingeniero social, obsesionado con el control y el poder, siempre necesitó de una herramienta que diese validez a su discurso. Las matemáticas siempre fueron el instrumento elegido, pervirtiendo muchas veces su uso. No es de extrañar que la Rusia Soviética destacara en la economía planificada y el uso de la matemática en la ciencia económica.

Los economistas vivimos un sueño pensando que nuestros modelos complejos matemáticos nos permiten aprehender la realidad sin fallas. Luego le preguntamos a un matemático sobre nuestros modelos y no pueden evitar una sonrisa maligna, pues saben perfectamente que estamos lejos de usar una matemática para ellos “pura” y no pasamos de manejar con soltura cierta estadística aplicada.

Samuelson debe ser reconocido como un economista brillante, eso sin lugar a dudas. Pero también debemos matizar con cuidado su legado, pues no es oro todo lo que reluce en su obra.

Si bien debemos a él que las matemáticas formen parte de nuestras herramientas habituales, sus aportaciones a la teoría microeconómica, al comercio exterior y su síntesis de la economía neoclásica y keynesiana que todos los estudiantes de macroeconomía hemos “sufrido”. Por otro lado nos ha arrojado a la “jaula de hierro” de un positivismo radical.

Y escribo “jaula de hierro” porque los economistas (por lo menos una gran parte de nosotros), vivimos esclavizados por la dictadura del cálculo y el álgebra. Samuelson desterró para siempre la Política de la Economía, y lo que antes era economía política pasó a ser simplemente economía y posteriormente ciencia económica, como si esa apostilla necesitase para su aprobación el uso de las matemáticas.

El problema es que los modelos matemáticos no son perfectos, pero ese no es el principal y más peligroso de sus defectos. El mayor riesgo es que acabamos aceptando como un dogma de fe los resultados “numéricos” de esos modelos, olvidando que un modelo no es más que una representación más o menos simple de la complejidad que nos rodea.

No es aquí el lugar para desarrollar un discurso sobre los problemas de episteme y método que las matemáticas introducen en la economía, sólo recordar que parte de la crisis que estamos sufriendo parte de un uso abusivo y descontrolado de la estadística y la fe ciega en sus validaciones.

25 de octubre de 2009

La ciencia española no necesita tijeras.

Los presupuestos del 2010 elaborados por el Ministerio de Economía han hecho saltar las alarmas por reducir las partidas presupuestarias que se dedican a las políticas de I+D+i. Ello originó una respuesta de disconformidad entre nuestros científicos e investigadores, que entre las muchas iniciativas emprendidas para dar a conocer dicho descontento, se encontraba el colocar un cartel de protesta en los diferentes blogs y páginas web como muestra de repulsa por la reducción presupuestaria (ver imagen aquí).

Un muy buen amigo mío se hizo eco de la iniciativa en su blog, y opinaba que: "el I+D es el comienzo de todo. Todo en alguna vez fue I+D. Sin I+D no avanzamos, el I+D actual son los estudiosos del ayer, los ilustrados, los enciclopédicos." No voy a ser yo quien le quite la razón, porque además de no poseer la facultad para quitar o conceder la misma, comparto con él su opinión. Lo que si voy hacer es matizar algunas ideas sobre la I+D, a la que considero que se debe añadir algo fundamental, la "i", o lo que es lo mismo, la "innovación".

La Fundación COTEC define en su publicación "Innovación tecnológica. Ideas básicas." (2001) el I+D como "el trabajo creador que, emprendido sobre una base sistemática, tiene por objeto el aumento del conocimiento científico y técnico, y su posterior utilización en nuevas aplicaciones (Freeman, 1975). Es el mecanismo generador de aquellas tecnologías y conocimientos propios con las que la empresa pretende potenciar o desarrollar sus productos, procesos y servicios. La amplitud de este objetivo hace que la I+D, a su vez, deba incluir una serie de actividades que persiguen resultados diferentes aunque conectados entre sí. La I+D comprende dos actividades básicas: la investigación básica, que persigue determinar nuevos conceptos o principios científicos, aunque no posean una utilidad directa; y la investigación aplicada, encaminada a buscar utilidad a los conocimientos adquiridos por la investigación básica, demostrando cuáles pueden ser sus aplicaciones y ventajas sobre soluciones ya conocidas. "

De lo anterior podemos deducir que la investigación y el desarrollo son importantes ya no sólo por las posibles aplicaciones futuras del descubrimiento, sino por el mero hecho del descubrimiento científico. Abarcamos así las dos dimensiones básicas de la ciencia y el conocimiento científico que yo denomino por un lado ciencia clásica, y por otro lado, ciencia moderna.

a) La ciencia clásica se caracteriza por la búsqueda del conocimiento con el fin de avanzar en la compresión de la realidad que nos rodea. Su meta es responder a las grandes preguntas.

b) La ciencia moderna se caracteriza por sumar a la ciencia clásica las posibles aplicaciones tecnológicas de los descubrimientos científicos. Su meta además de responder a las grandes dudas científicas del ser humano, es aplicar dichos conocimientos para logar avances tecnológicos que permitan el desarrollo económico y social de la humanidad.

La I+D es parcela de la ciencia clásica, sin embargo, la I+D+i es terreno de la ciencia moderna. Pero, ¿tiene esto alguna importancia, o se trata de simplemente matices retóricos? La respuesta es clara: tiene una importancia máxima.

Cualquier política que se centre únicamente en la Investigación y el Desarrollo, es coja e incompleta. ¿Por qué?, pues porque el ámbito de la ciencia clásica es elitista, es decir, sus resultados no llegan a las esferas ajenas al mundo de la ciencia. Debo decir en mi posible defensa que ello no es algo que carezca de valor, todo lo contrario. Sin embargo, el progreso que nos rodea se debe a los avances tecnológicos que ha producido y produce la ciencia moderna. Ésta es democrática porque nos hace a todos partícipes de los resultados de la I+D. Gracias a la ciencia moderna, a la innovación, al sumar la "i" en nuestra operación, poseemos todas las maravillas tecnológicas que nos rodean, desde la simple electricidad hasta nuestro más moderno aparato de telefonía móvil. Sólo una política que abarque la expresión completa de "I+D+i" puede producir resultados óptimos.

Ello me lleva a una nueva pregunta: ¿quién realiza la innovación?, pues multitud de personas, pero principalmente dos: los ingenieros y los emprendedores. Sobra decir que la cima se logra cuando nos encontramos con ingenieros emprendedores. Los ingenieros, a pesar de pecar de simplista, pueden ser definidos como aquellos que recojen las telas de los científicos y tejen los hilos de la tecnología dando lugar a mil y un productos. Los emprendedores son seres raros que a pesar de temer al riesgo, no se dejar paralizar por él y se lanzan a realizar proyectos de todo tipo en busca de un fin, por lo general, económico. Ambos comparten una característica en común: la satisfacción de necesidades.

Y esa característica entronca directamente con la definición de innovación que ofrece la Fundación COTEC: "La innovación, consistente en la aplicación comercial de una idea. Para el propósito de este estudio, innovar es convertir ideas en productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que el mercado valora. Se trata de un hecho fundamentalmente económico que, incrementa la capacidad de creación de riqueza de la empresa y, además, tiene fuertes implicaciones sociales. Esta definición debe ser entendida en un sentido amplio, pues cubre todo el espectro de actividades de la empresa que presuponen un cambio substancial en la forma de hacer las cosas, tanto en lo que se refiere a los productos y servicios que ella ofrece, como a las formas en que los produce, comercializa u organiza."

Podemos preguntarnos, llegados a esta altura del camino, si el gobierno y por tanto, los presupuestos, tienen en cuenta todo lo expuesto en las líneas anteriores. Básicamente, si las partidas presupuestarias tienen una visión de la ciencia como ciencia clásica o bien como ciencia moderna. Lamentablemente, la dimensión que año tras año domina es la primera. ¿Por qué? Por la situación de nuestros ingenieros (tema tratado anterior mente en esta entrada), y por la dificultad de desarrollar una cultura emprendedora en nuestro país. Pero eso es otro tema.

15 de abril de 2008

Geometría computacional y equilibrio político

En la pasada legislatura una de las acusaciones que la mayoría de los españoles vertió sobre el sistema de partidos fue su radicalización, su antagonismo, es decir, su incapacidad de lograr políticas de equilibrio.

La teoría de juegos tradicional nos dice que el equilibrio es un lugar geométrico dado para n jugadores y t teorías u opciones políticas. Si reducimos el juego a su mínima expresión, dos jugadores (n=2), cada uno de ellos con una teoría u opción política (t1, t2); el punto de equilibrio E es el lugar geométrico donde t1 = t2, es decir, bajo los postulados de la teoría de juegos tradicional los dos partidos políticos deben realizar la misma política si desean alcanzar un equilibrio. Esta situación es la que se da por ejemplo en los equilibrios de Nash, Dows o Wittman. Gráficamente:




Resulta evidente que las posibilidades de que este tipo de equilibrio ocurra son bastante limitadas o casi imposibles. Es por ello que últimamente se están aplicando a las distintas teorías de juegos aplicaciones provenientes de la geometría matemática y la geometría computacional, con la intención de transformar ese único punto de equilibrio en una serie de nubes de puntos que den como resultado un equilibrio débil que permita situaciones de equilibrio sin que se de la condición de igualad de teorías políticas.

Un estudio ilustrativo de ello es el que realizan María Dolores López González y Javier Rodrigo Hitos en el papper titulado: “Generalización del concepto de equilibrio en juegos de competición política” Fundación de Cajas de Ahorros, documento de trabajo nº 373/2008. En palabras de los autores: “se propone una versión discreta del juego de Downs, y una debilitación de la definición clásica de equilibrio, que hace que éste no sea único, sino que se alcance en ciertas regiones que hay que determinar utilizando técnicas de la geometría computacional. Dicha propuesta proporciona posiciones de cuasi equilibrio.”

Las condiciones de partida para este tipo de juego son:

  • La existencia de dos partidos políticos.
  • Con dos diferentes teorías u opciones políticas.
  • Ambos partidos llevan a cabo sus acciones bajo la teoría racional de las expectativas, es decir, buscan lograr el número máximo de votos en cada una de sus decisiones.

Si partimos de la lógica de que el punto de equilibrio corresponde con aquel que distribuye de forma equitativa el número de votos disponible, es decir, el 50% de los mismos para cada partido. Matemáticamente:[1]

Π1 ( t1, t2) número de puntos pi tales que d(pi , t1 ) ≤ d(pi , t2 )

Π2 (t1, t2) = número de puntos pi tales que d(pi , t1 ) > d(pi , t2 ) = n - Π1 ( t1, t2)

Igualando t1 = t2, definimos que Π1 ( t1, t2) = Π2 (t1, t2) = n/2. Donde n es el número de votos.

Aplicando Nash para que se cumpla lo anterior en la posición (t*1, t*2) tenemos que el equilibrio de juegos de Nash es:

Π1 (t1, t*2) ≤ Π1 (t*1, t*2), Π2 (t1, t*2) ≤ Π2 (t*1, t*2) para todo t1, t2 є T En estas posiciones los partidos políticos saben que si se mueven no van a mejorar sus votos.

Con la misma posición ( t*1, t*2), nos encontramos en un equilibrio débil si se cumple:

Π1 (t1, t*2) ≤ Π1 (t*1, t*2) + 1, Π2 (t1, t*2) ≤ Π2 (t*1, t*2) +1 para todo t1, t2 є T

Lo que nos permite establecer una serie de condiciones de equilibrio:

Π1 (t*1, t*2) ≥ (n/2) - 1

Π2 (t*1, t*2) ≥ (n/2) - 1

Que se traduce en una condición necesaria y suficiente que se define como “la intersección de todos los posibles cierres convexos de los subconjuntos de [n/2] + s puntos de una nube de n puntos”. El desarrollo de estas condiciones necesarias y suficientes se desglosan para n par y para n impar, pues los resultados son totalmente diferentes (recordemos que n es el número de votos).

Los cierres convexos son figuras geométricas que envuelven una nube de puntos o conjunto de puntos S tal que si trazáramos un segmento entre un punto x y otro y, este segmento quedaría dentro del cierre convexo. Gráficamente[2]:






Podemos ver que en la nube de puntos, tenemos que el cierre convexo (línea verde), cierra todos los demás puntos y engloba todos los posibles segmentos que podamos dibujar entre todos los valores de x, y del conjunto S.

Aplicando el concepto de cierre convexo al equilibrio discreto bajo condiciones de equilibrios de Nash, podemos obtener en el caso de:

  • n = impar (en este caso n = 5, para n igual al número de votos)

En este caso al caer t1 fuera del área de cierre convexo (pentágono en gris) y t2 dentro de él, se impide que, recurriendo a las funciones de ganancia antes expresadas:

Π1 ( t1, t2) = 2

Π2 ( t1, t2) = 3

Ninguno de los dos partidos pueda sumar[3] + 2 a sus funciones de ganancia. Con lo cual se ha logrado un punto de equilibrio débil sin necesidad de que ambas políticas sean iguales.

  • n = par (en este caso n = 6, para n igual al número de votos)

Aplicando la misma deducción que se utilizó para n impar a partir de las funciones de ganancia:

Π1 ( t1, t2) = 2

Π2 ( t1, t2) = 4

Las posibilidades que abre la existencia de equilibrios débiles en el juego político son ante todo, beneficios que recaen en la propia sociedad, ya que favorecen el desarrollo de políticas pactadas y con mayor respaldo electoral y sin suponer un coste político importante para los propios partidos políticos. Como dicen los autores: “permite garantizar a un jugador que, en las posiciones de equilibrio, aunque su competidor se mueva no le será posible aumentar su ganancia en más de una unidad.”

El problema de la aplicación de equilibrios débiles radica en contextos políticos donde el voto se encuentre muy fragmentado, ya que pequeñas variaciones pueden suponer grandes ventajas electorales. Ello se debe a que cuando el número de participantes aumenta, tienen que repartirse el mismo número de votos, porque el crecimiento de la masa de votantes es casi constante en las sociedades modernas con sistemas democráticos estables. Otra crítica que puede verterse al modelo es que favorece el bipartidismo por los argumentos expuestos anteriormente; pero lejos de favorecer el bipartidismo que depende más de la estructura del sistema electoral de cada democracia, lo que podemos afirmar es que se trata de una herramienta útil para buscar consenso precisamente en casos de bipartidismo.


[1] Formulación tomada del documento de trabajo, para desarrollos y demostraciones consultar original.

[2] Un programa para crear cierres convexos lo podemos encontrar en http://www.personal.us.es/almar/docencia/gctem5co.htm aplicación VoroGilde

[3] Debemos recordar que lo imposibilita este tipo de equilibrios es que el oponente político sume más de 1 voto por movimiento teórico o cambio político.

12 de febrero de 2007

Mal interpretando la teoría cuántica

Alicia Montesdeoca escribe un artículo bajo el título: “La física cuántica arroja una nueva visión de los procesos sociales”; para la revista científica virtual Tendencias 21. Trata como la apertura epistemológica que supone la aceptación de los postulados cuánticos supone una auténtica revolución sobre la ruptura de las fronteras sociales del conocimiento: “El conocimiento es fruto de la experiencia social, pero nunca se es consciente de todos los acontecimientos simultáneos porque la percepción actúa a modo de barrera. Con la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos no tiene fronteras.” La introducción de la incertidumbre y la probabilidad abre, según la autora, un nuevo camino o una nueva visión en las ciencias sociales. Todo bien hasta aquí, pero no estoy muy de acuerdo con algunas de sus conclusiones.
Después de citar a Ken Wilber y su idea de la existencia de una entidad suprema natural, la cual discuto su existencia más que dudosa, menciona: “Con la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos ni está dividida, ni es previsible. El universo visto desde la física subatómica no tiene fronteras, ni se puede medir con exactitud cómo va a conducirse. […]Cada presente está impregnado así de la “información” necesaria para reproducir, en cualquier instante o en cualquier condición, el impulso de la vida con sus ciclos. Desde esta perspectiva, las sociedades se configuran como macro-células de un gran organismo planetario, sujeto a las mismas leyes de la materia cósmica que se encuentra en el universo.”; bajo la idea de que la tradicional idea bidimensional macro-micro, individual-grupal se rompe. Es evidente que lo cuántico acaba con la idea de lo bipolar y establece claras pautas de un intento de unir, como ya he mencionado varias veces en mi blog, lo grande y lo pequeño. Sin embargo, una cosa es una búsqueda de la gran teoría unificadora y otra afirmar que la sociedad es una macro-célula porque entonces se vuelve a establecer una división o frontera. Además de que no pienso que exista un gran organismo planetario que nos influye, pues eso es como defender la tesis de la astrología y la influencia de los planetas; tesis que no comparto aunque entiendo que haya gente que si crea en ella.
Pero no satisfecha con la idea de un gran ente universal, cuando menciona el pensamiento moderno, afirma: “Con esta visión funcional, el sujeto parece quedar atrapado por las leyes del sistema y engullido por un enorme “agujero negro” de “no vida”. Esta visión abarca, mecánicamente, al sujeto de todas las culturas, de todos los estratos sociales, que de esta forma queda convertido en una abstracción esperpéntica: el ciudadano es un tipo sin alma; una marioneta sin voluntad, movida por los vientos de la especulación y el mercantilismo, gobernada por un discurso vacío del que permanentemente se hacen eco, multiplicando sus efectos, los llamados “medios de comunicación”. Argumento manido y sobado de todos aquellos que repudian del mercado, acusando a éste incluso de haber quitado el alma al ser humano, algo que dicho a sí de pronto supone confirmar que antes del sistema de mercado el ser humano poseía algo llamado alma. Es más, no existe la libertad de acción, somos marionetas en mano de un amo cruel y sin sentimientos, pero pienso yo, ¿nos ofrece mayor libertad el pertenecer a un macro ente celular universal que nos influye? ¿no pasamos de habernos librado de las ataduras religiosas a ponernos voluntariamente los grilletes de un nuevo amo sideral?. Continua: “Es como si la “muerte de Dios” por decreto, incluyera la desaparición del sujeto como expresión de un espíritu con voluntad creadora. Ese sujeto sin espíritu, sin voluntad, sin sentimientos, es un ente vacío, robotizado, dirigido con mando a distancia (a cuanta más distancia de él mejor se le dirige): de ahí a carecer de responsabilidad en sus actos no hay ni un paso.” Sin embargo, el mercado es todo lo contrario, no homogeniza, sino permite la posibilidad de mostrar abiertamente nuestra parte diferencial, de hecho, si quieres adaptarte al mercado, diferénciate del resto. (El marketing es un producto de ese punto).
Pero lo más interesante del artículo no son esas ideas sobre el mercado, aceptables como opinión, sino el extraño recorrido de cómo llega a esos puntos desde la teoría cuántica. Establece que la teoría del cuanto es un camino de ruptura de estilo postmodernista que rompe con la concepción social de todo lo establecido hasta ahora: individualidad, ciencia y conocimiento científico, progreso, etc. Sin darse cuenta de que lo único que aporta las teorías quánticas a nivel epistemológico es la introducción del sujeto en el objeto, o mejor dicho, la imposibilidad de separar lo uno de lo otro frente al positivismo radical del siglo XIX. No parece quedar claro que lo que pasa es que caminamos de la exactitud a la probabilidad; y que la pérdida de exactitud no justifica el total azar científico teórico: “Para la física cuántica, cualquier realidad es posible, pero, según sea el “observador-participador” sólo se concreta una: todo es posible y sólo hay una concreción; todo es posible aunque se concrete sólo una expresión. El potencial cuántico depende de las interacciones entre las “partículas” del sistema y el contexto.” Porque no cualquier realidad es posible, sino que existe una realidad única donde algunos sucesos pueden ocurrir o no.