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30 de marzo de 2010

El que la sigue la consigue: aires de boda entre Caixanova y Caixa Galicia.

Al final parece ser que el destino de las cajas gallegas parece el mismo, la fusión. A los ciudadanos de a pie se nos ha vendido dicho desenlace como el único posible y válido para salvaguardar el futuro de Galicia. Lo que más lamento es que los argumentos esgrimidos por los defensores de las esencias patrias han sido escasos en lo verdaderamente importante, lo económico, y muy prolijos (en todas sus acepciones), en lo ideológico y lo simbólico. Un repaso a las columnas de opinión de la prensa autonómica, televisión, radio e internet lo demuestran. Pocas ha sido las voces discordantes de ese discurso oficial, ya no contrarias a la fusión, sino que pidiesen cautela y un poco de racionalidad al proceso. Como siempre, el aparato intervencionista se muestra mucho más capaz de convencer a la opinión pública con discursos retóricos y proteccionistas, dejando poco terreno a argumentos que defienden un mayor espacio para el libre mercado.

En mi blog he defendido por activa y por pasiva, el NO intervencionismo de la Xunta, por considerar, ya no por motivos ideológicos afines al liberalismo (que los tengo), que dicha fusión no surgía de una verdadera necesidad y motivación económica, sino política. ¿Que significa esto? Pues que la solución de los problemas que rodean a las cajas de ahorro gallegas no se van a solucionar con una medida política, pues esta solución perpetua y agrava el gran fallo del sistema de cajas, su dependencia del poder político. Sin embargo, analicemos con los pocos datos posibles futura caja que nace.

Antes de comenzar, nobleza obliga a reconocer que ni mucho menos soy un experto en esto que los anglosajones llaman técnicamente merger&acquisitions , que en castizo mercantil traducimos por fusiones y adquisiciones. Mis pocos conocimientos sobre el tema no impiden que leyendo de aquí y allá, concluya que para que dicho proceso de unión salga adelante, deben cumplirse una serie de condiciones previas fundamentales, que pueden recogerse en los motivos que originan dicho resultado.

Esquemáticamente pueden clasificarse en tres las motivaciones que nos llevan a adoptar una fusión:


No hace falta ser un experto en M&A para darse cuenta que en la unión de Caixanova y Caixa Galicia precisamente han primado por su ausencia principalmente las motivaciones económicas. Basta leer el gráfico para percatarse de que las motivaciones personales e híbridas han guiado el proceso. ¿Por qué?:

A.- Las mejoras de los ratio financiero económicos no parecen que mejoren de forma espectacular. Los pocos datos que han visto la luz del informe encargado por la Xunta a la empresa KPMG nos dicen:
  • El ROE (Return on equity), un indicador que nos señala el beneficio que obtiene un inversor sobre el capital aportado, se eleva a un 13,2% en la nueva entidad, frente a un 7,95% original en Caixanova y un 4,51% en Caixa Galicia. Debemos tener cuidado con este dato, ya que como este indicador divide beneficios netos entre pasivo neto (capital social + reservas), la partida de reservas desvirtúa la comparativa pues la dotación a esta cuenta contable no es de igual cantidad en ambas cajas. De hecho, Caixa Galicia ha dotado provisiones a reservas en mayor cuantía que su vecina de Vigo, por eso su ratio sale tan bajo. Se ha aumentado el numerador por las suma de ambos beneficios, pero la suma del denominador no es una imagen fiel del pasivo neto de las dos entidades por las mencionadas reservas.
  • El TIER 1, ratio que mide la solvencia de las entidades bancarias, tiene un límite establecido por el Comité Bancario de Basilea en el 8%. La fusión de ambas consigue superarlo por escaso margen con un 9,0%.
  • La eficiencia, que mide el gasto en el que incurre una entidad bancaria para ganar 100 euros, arroja un resultado de un 47,7%, frente a un 41,0% de Caixanova y un 45,8% de Caixa Galicia. Este es uno de los indicadores más llamativos, pues muestra que la fusión no supone una ganancia en eficiencia realmente importante, sino más bien todo lo contrario. Recordemos que el ratio de eficiencia medio del sector bancario en España es, a datos del 2008, de 44,4%.

B.- Otro tema del que tampoco se ha hablado mucho es que una fusión debe ser capaz de mejorar las sinergias de una empresa. ¿Qué significa eso de sinergias? La capacidad obtener ventajas que por separado ninguna de las partes podría obtener. ¿Existen? Por supuesto que sí, pero menores a los recortes necesarios que van a tener que llevar a cabo si desean aprovechar dichas sinergias. ¿Por qué? Porque los modelos de negocio de ambas cajas están duplicados en el territorio original, produciéndose un solapamiento de oficinas y actividades preocupante. Esto supone que van a tener que cerrarse sucursales y despedir a gente (leer más adelante) en mayor cantidad que si la fusión se hubiese realizado con una caja como Bancaja (Valencia) o Caja Madrid pues su presencia en Galicia es mucho menor.

C.- Finalmente, no puede ocultarse que el verdadero interés de los poderes políticos es seguir contando con una entidad financiera que cubra sus programas políticos. Ese es el gran vicio del sector de las cajas. Y ese defecto, no se soluciona porque la composición de la nueva entidad refuerza la presencia de la Xunta y los ayuntamientos en la Asamblea.

Hasta ahora de hecho, todos los mensajes y discursos han insistido en lo beneficioso del proceso, pero el informe de KPMG reconoce que la fusión supondría nada más ni nada menos que el cierre de 280 oficinas y el despido de 1.300 empleados. Algo lógico teniendo en cuenta que las dos cajas comparte mercado principal y por tanto, la duplicidad de oficinas es escandalosa (ver mapa). A todo ello se suman las luchas internas por lograr las sedes oficiales, que en un proceso de fusión "normal" intentarían ahorrar costes, aquí por lo visto, esa lógica financiera parece no cumplirse, pues según informaciones en prensa, lo pactado es localizar la sede social en Santiago de Compostela con dos sedes operativas en A Coruña y en Vigo. Donde antes había dos y lo lógico es que quedase una, de la fusión resultan tres. La eficacia y la eficiencia política en cuestiones económicas siempre tan ausente.

18 de marzo de 2010

Galicia: falacias y mitos sobre su economía

Leo con asombro y tristeza el editorial del Sr. Rey Fernández-Latorre, presidente y editor de La Voz de Galicia, sobre las dificultades económicas que atraviesa Galicia. Bajo su perspectiva, además de la crisis que nos atenaza, se ciernen sobre el suelo gallego un proceso de fuga de capitales autóctonos hacia capitales foráneos. Dicho proceso tendrá como consecuencia, según su opinión, la destrucción del tejido económico y empresarial gallego y, por tanto, hipotecando el futuro de la Comunidad Autónoma.

Escribe el Sr. Rey:
"Está aún reciente la entrega a capital foráneo de nuestros recursos energéticos y nuestros ríos a cambio de nada. Asistimos en vivo y en directo al declive de nuestro sector lácteo, arruinado por la inacción de los gobiernos gallego y español y engullido por la codicia de nuestros competidores, ávidos de aprovechar sus ventajas en el desigual mercado común. Tiramos por la borda la que antes fue imbatible potencia pesquera y somos incapaces de sacar partido a nuestros recursos para convertir a Galicia en lo que por naturaleza le correspondería: ser la primera referencia de Europa en el sector de la acuicultura. Y por si todo esto no fuese suficiente, mientras soportamos el coste de instituciones superfluas como cámaras de comercio, diputaciones o Senado, ahora ponemos en grave riesgo la pervivencia de uno de los pilares fundamentales en los que se basa el funcionamiento de la economía gallega."
El discurso es tremendista, atávico, localista, populista y sobre todo victimista. Parece ser que todo mal acaecido en Galicia es producto de fuerzas foráneas confabuladas en un sutil plan para destruir la riqueza gallega. Palabras que traen ecos de un discurso pasado ilustrado por Castelao y que ha servido para llenar los relatos políticos nacionalistas de los últimos tiempo.

Este tipo de mensajes únicamente consigue dos cosas:
  • demostrar la incapacidad para entender la complejidad de la globalización por parte de quien lo defiende y,
  • introducir en el mainstream argumentos falaces y falsos, que dotan de una falsa percepción a la opinión pública sobre los temas que trata.

En el primer caso, me preocupa que alguien a cargo de un mass media como La Voz muestre un desconocimiento tan grande de los procesos globalizadores y sus efectos. La línea seguida por el editorial cae en el error de defender argumentos contrarios a la globalización, que ya varios expertos como Xavier Sala i Martín o Guillermo de la Dehesa han refutado. La insistencia en la idea o mito de que el capital sigue a la bandera es precisamente eso, un relato fantástico. Como ya indiqué en su día en otro artículo,
Las necesidades de Galicia se verán cubiertas siempre y cuando las empresas presentes en ella sean eficientes, flexibles y capaces de adaptarse a esas necesidades cambiantes. Así lo hacen Inditex, Pescanova, Zeltia o Bluesens pero también Citroën, Coca Cola o Alcoa Inc.
Bajo la óptica del Sr. Latorre un francés podría esgrimir los mismos argumentos para atacar la compra de Seabel por parte de Pescanova, o lo mismo un inglés o un sueco cuando CZ Veterinaria compró parte del negocio a la anglo-sueca Astrazeneca.

Si nuestro sector lechero no ha sido capaz de ser más competitivo, a pesar de los miles de millones de subvenciones que recibe vía PAC, es porque quizás ha llegado el momento de una reforma del sector auténtica. Los costes se disparan y los precios se mantienen o bajan debido a la competencia y a los intermediarios, esgrimirán algunos, cierto contesto yo, pero ¿qué medidas de cambio se han adoptado en las explotaciones ganaderas?, ¿No habrán permitido las subvenciones sustentar en estado de coma un sector que quizás, debería estar mejor dimensionado?. Nuestros codiciosos competidores, como menciona el Sr. Latorre, lo son en igual medida que nuestro codicioso Sr. Ortega, que con INDITEX y gracias a ese "mercado desigual", que tanto aborrece el editor de La VOZ, ha conquistado los mercados de la moda de todo el mundo. No podemos estar, como dice el refrán, "en misa y repicando". No podemos ser defensores del libre mercado cuando las cosas nos favorecen y culparle cuando las cosas se tuercen.

Otra falacia defendida a capa y espada por la editorial, es la necesidad de un sistema financiero gallego, para que dé respuesta a las necesidades de financiación del tejido empresarial autóctono. Es un error ya pensar en la existencia sistema financiero local, pues como la crisis nos ha demostrado de forma muy clara, si algo caracteriza al mundo de las finanzas, es su contexto global. Además, el flujo financiero de actores con capacidad de financiación a actores con necesidad de financiación, que es el esquema básico del sistema financiero, como ya he dicho, no entiende de banderas y fronteras, siempre y cuando no esté en manos del poder político.

Es precisamente la intromisión política en nuestras cajas la que les ha llevado a la situación, en algunos casos no en todos, en la que se encuentran. Las cajas han sido usadas como meros instrumentos de recursos financieros para llevar a cabo todo tipo de proyectos con un único fin, en muchos casos, el electoralista. Proyectos que no garantizaban una viabilidad, un retorno de la inversión y que únicamente buscaban incansablemente el voto de los ciudadanos. Estado Central, Autonomías, Diputaciones y Corporaciones Locales financiaron obra pública, servicios y empresas públicas en la mayoría de los casos innecesarias, otras veces duplicadas o triplicadas. Bajo la óptica simplista de si el vecino tiene piscina, nosotros no vamos a ser menos y la tendremos climatizada, dando igual si el proyecto es viable a largo plazo o los costes de mantenimiento que generará, se ha dilapidado dinero público en cantidades desorbitadas.

Además, la financiación de nuevos proyectos empresariales no depende de la existencia de un grupo financiero gallego, sino de que esos proyectos sean creíbles y rentables en el futuro. En la actualidad no sólo las entidades bancarias ofrecen financiación a empresas y emprendedores, sino también empresas financieras como los "venture capital", capital riesgo, que son mucho más agresivos a la hora de financiar nuevos proyectos y asumiendo un mayor perfil de riesgo del que suelen aceptar las entidades bancarias clásicas. Para más inri, le puedo asegurar al Sr. Latorre, que si un emprendedor gallego o un empresario gallego, necesita financiación y presenta un plan de negocio o un plan de viabilidad de la inversión creíble, no habrá entidad bancaria que le niegue dicha inversión, se trate de un banco estadounidense, alemán, francés, japonés o de la Patagonia.

Lamentablemente, lo que el discurso esconde es la auténtica naturaleza del problema económico gallego, y lo hace bajo la excusa del victimismo. Las espadas de Damocles sobre nuestro tejido económico y social son la falta de una auténtica cultura empresarial, donde al empresario se le percibe como al enemigo, donde los jóvenes siguen prefiriendo el empleo público al riesgo de emprender una aventura empresarial. Donde los organismos políticos no hacen nada por mejorar esa tendencia, ni por facilitar el establecimiento de nuevas empresas, ni por rebajar el papeleo burocrático, ni reducir las tasas e impuestos. Con un sistema educativo pobre que sigue premiando el conformismo, la complacencia y olvidándose de fomentar los verdaderos valores del esfuerzo, la dedicación y el trabajo. Una estructura laboral incapaz de entender la necesidad de la movilidad y la flexibilidad, donde emigrar se sigue viendo como un destierro y no la búsqueda de oportunidades y la posibilidad de aprender conocimientos que luego se pueden importar. Con leyes restrictivas al libre comercio en cuanto a horarios, localización, etc. y que bajo impuestos ridículos dicen defender valores como el ecologismo, los intereses de las PYMES, etc. y lo que realmente esconden es la necesidad de seguir financiando políticas públicas inútiles.

No Sr. Latorre, el verdadero problema de Galicia no es que el capital extranjero o foráneo compre capital gallego, sino la mentalidad de seguir pensando que los de "fuera" vienen a quitarnos lo que es nuestro, de que la culpa es de ellos. No es culpa de que nos quedemos sin cajas que financien capital autóctono, sino que no hay nadie dispuesto a crearlo, ni políticos con valentía para facilitar esa creación. Los discursos basados en la dependencia, el populismo, con miradas localistas sobre una economía global, no conducen a un futuro prometedor. Si queremos dejar a nuestros hijos una Galicia mejor, debemos empezar por cambiar nuestros relatos discursivos y aplicar medidas acorde con un sistema económico globalizado.

28 de diciembre de 2009

La tasa Tobin por James Tobin

Aficcionado desde mi más tierna infancia por el género del terror, la fantasía y la ciencia ficción, he de reconocer públicamente mi estado de felicidad por la explosión de dichos géneros en el ocio actual. La literatura sobre vampiros y hombres lobo; magos, elfos y orcos; futuros apocalípticos y distopías sociales lo copan todo. Tal es el fervor que ninguno de los otros mercados del ocio se ha visto libre: cine, televisión e incluso teatro con la escenificación del Dracula de Bram Stoker en el Centro Dramático Nacional.

Desconocía, eso sí, que el fenómeno acabase también contagiando a la economía, aunque la denominación de "ciencia lúgubre" parezca en un principio dar un ambiente apropiado a vampiros y demás seres del averno. Sin embargo, mi reticencia duro poco al observar que vijeos fantasmas del pasado resucitaban, o son resucitados, por economistas, políticos, periodistas y la más amplia clase de científicos sociales metidos a nigromantes.

El problema radica en que la nigromancia económica se caracteriza, al igual que la magia negra de los libros de terror y fantasía, en la escasa voluntad y facultados intelectuales de los seres resucitados, que cual zombis sin mente, únicamente pueden obedecer las órdenes del mago invocador.

Ocurre con Keynes, que fue el menos keynesiano de los economistas keynesianos, y está ocurriendo con James Tobin y su tasa.

Sin querer jugar el papel de paladine o sacerdote de la luz, personaje por el cual siento poca empatía pues siempre he preferido perfiles más oscuros, intentaré dar voz a los fantasmas resucitados y vilmente manipulados.

Y lo haré con James Tobin, porque aunque Keynes sea el menos keynesiano, como ya he mencionado, de la escuela keynesiana que muchos intentan resucitar, las bases de su economía no están tan desvirtuadas como la Tasa Tobin.

Dicha Taasa, arguyen sus defensores, se trataría de aplicar un gravamen a la transacciones financieras. Olvidada durante muchos años, fue la organización "altermuundista" ATTAC liderada por José Bove quien la sacó de nuevo a la palestra, convirtiéndola en un signo más de las reivindicaciones de los movimientos anti-globalización.

¿Qué opina James Tobin de sus nuevos acólitos? En una entrevista al diario alemán Der Spiegel comenta al respecto: "No tengo ni lo más mínimo en común con estos revoltosos antiglobalización [...] los aplausos más sonoros vienen del lado equivocado. Mire usted, yo soy economista y, como la mayoría de los economistas, partidario del libre mercado."

Y ya no sólo que el economista este disconforme con los que ahora reivindican su tasa, sino que también lo está en la posible aplicación que quieren dar a dicha tasa. En palabras de Tobin: "Yo había propuesto que se pusieran los ingresos a disposición del Banco Mundial. Pero eso no era lo que a mí me preocupaba. El impuesto sobre las transacciones de divisas estaba pensado para amortiguar las fluctuaciones de los tipos de cambio. La idea era muy simple: en cada cambio de una moneda a otra se impondría una pequeña tasa, digamos del 0,5% del volumen de la transacción. Así se disuadea los especuladores. Porque muchos inversores invierten su dinero en divisas a muy corto plazo. Si este dinero se retira de repente, los países tienen que elevar drásticamente los tipos de interés para que la moneda siga siendo atractiva. Pero los intereses altos son a menudo desastrosos para la economía nacional, como han puesto de manifiesto las crisis de los años noventa en México, el Sudeste asiático y Rusia. Mi tasa opondría algo al dictado de los mercados financieros."

James Tobin defiende el uso para el mercado de divisas, no para toda operación financiera como estamos leyendo últimamente en los medios y, por supuesto, que lo recaudado estuviese en manos de un organismo internacional para su gestión y no en manos del Estado, ansioso de tributos desde siempre y mucho más ahora con las contabilidades nacionales rotas. Esta disvirtualización de la idea de Tobin no debe tampoco resultarnos tan extraña si vemos quienes son sus defensores mayoritarios en la actualidad. Por un lado movimientos como ATTAC, organización "altermundista" que muestran una cara supuestamente solidaria, pero que esconde otra mucho más perversa como tan bien ejemplifica uno de sus líderes, José Bové.

Éste lider agrarista partidario de tasar los movimientos financieros es también uno de los más fieros defensores de la Política Agraria Común (PAC), la cual castiga con subvenciones a la pobreza a millones de agricultores del Tercer Mundo, ya que permite que explotaciones agrícolas comunitarias puedan seguir funcionando con precios inferiores a sus costes y perjudicando los productos agrícolas de países pobres, ya que les permmiten competir en precios. De ahí resulta la paradoja de que un litro de leche de Holanda en Zwimbabue sea más barata que la propia leche ordeñada en el país.

Entendemos ahora porque el propio James Tobin se muestre tan disgustado con los que después de algunas décadas, han resucitado su legado.

1 de diciembre de 2009

Cajas de ahorro, localismos y partidos políticos.

Inmersos en la tormenta de la crisis, desorientados por las encrespadas olas, calados por las fuertes lluvias y azotados por furiosos vientos; los intrépidos capitanes de la Xunta, los alcaldes de Coruña y Vigo y, los directores generales de Caixa Galicia y Caixanova, tienen por sextante, cronómetro y mapa el localismo. Mala medida para afrontar la borrasca y llegar a buen puerto. El localismo es una mirada tan simplista e insuficiente de la complejidad global del mundo actual, que al que la padece casi se le puede diagnosticar una miopía preocupante.

El análisis de la catástrofe subprime, porque como bien escribe el profesor Ruano Gómez en "Cuatro días de Marzo: De la catástrofe terrorista a la crisis electoral", artículo publicado en Riesgos colectivos y situaciones de crisis: el desafío de la incertidumbre, se enmarca dentro de la pregunta ¿qué ha pasado?, mientras que la crisis lo hace dentro de la pregunta ¿qué va a pasar?. Y lo que ha ocurrido es la demostración clara de un fenómeno conocido como globalización, y no existe mercado más globalizado e interconectado que el financiero. Desde los pequeños impagos hipotecarios en el mercado estadounidense a la quiebra de entidades bancarias y la situación que vivimos, comprobamos que las conexiones que existen en las finanzas no pueden explicarse con miradas locales.

La gestión de una entidad financiera debe tener esa magnitud, la globalización del mercado en el que actúa, como un eje primordial de sus decisiones estratégicas. Preocupación que lamentablemente no tienen los gestores públicos y mucho menos los que están radicados en organizaciones públicas de menor tamaño al Estado como pueden ser una Comunidad o un Ayuntamiento.

Los políticos no pueden aprehender esa realidad global porque sus mercados, los electorales, no son globales, sino locales; en contra, los empresarios no dejan de buscar mercados más allá de lo local y por tanto persiguen constantemente lo global. Aunque ambos buscan los mismo, la eficiencia y los resultados, las estrategias que usan no tienen el mismo alcance ni la mismas repercusiones. Los políticos (por ende, los partidos políticos) buscan ganar elecciones y los empresarios ganar dinero.

Por ello, la gestión política de las cajas de ahorros es la mayor de las amenazas que pende sobre las mismas, más incluso que las moras de pago y las quiebras. La meta principal del gestor político, como ya hemos escrito, no es la eficiencia económica, sino la política. Usará la caja de ahorros, la usa, como herramienta básica para lograr lo que realmente desea, el poder político. De ahí que su estrategia sea ganar electores mediante la financiación de proyectos públicos, en muchos casos necesarios y en otros muchos no, pero independientemente de la viabilidad del mismo, porque no importa lo viable sino lo "electorable".

La fusión que se plantea sobre las cajas de ahorro gallegas, Caixa Galicia y Caixanova, se expone desde las instituciones políticas comunitarias (la Xunta de Galicia principalmente), como la necesidad de dotar a Galicia de una entidad financiara propia capaz de dar respuesta a las necesidades económicas y sociales de la Comunidad. Todo este argumento se disfraza con el calificativo aberrante de "galleguidad" (palabra que ni siquiera recoge la RAE, por lo cual yo optaré por galleguismo).

Así bajo el galleguismo de la cajas se muestra la jugada política maestra del Presidente de la Xunta Núñez Feijoo y su apuesta por la fusión de las dos cajas gallegas. Jugada que se hace eco de un sentimiento ciudadano claramente localista por una entidad gallega e independiente de manos bárbaras. Dos dudas o cuestiones se nos platean en este momento. La primera es si el Presidente de la Xunta, como figura máxima del sentir de los gallegos opta por convertir esa preocupación popular en una demanda política, por tanto, hacer gestión teniendo en cuenta a quienes debe tener en cuenta, es decir, a los ciudadanos. O bien, conocedor de ese sentir lo usa con claros fines electoralistas.

Para discernir entre una u otra opción, el quid se encuentra en saber si el Sr. Núñez Feijoo cree que la fusión es eficiente desde el punto de vista del mercado. Y efectivamente lo es, pero no del mercado financiero ni económico, sino del mercado que él, como político tiene como referente que no es otro que el electoral. Recordemos que su visión es localista.

Por lo tanto mientras la fusión se planifique desde postulados ajenos a la eficiencia económica y los intereses del mercado, teniendo siempre presente en la estrategia empresarial a la globalización, los resultados no van asegurar la supervivencia de ninguna de las dos entidades bancarias.

Animo por tanto, al Sr. Núñez Feijoo a realizar una dura tarea personal y profesional como es llevar a cabo una auténtica ruptura epistemológica. Ruptura que de realizarse le llevará a ser capaz de ver más allá de su mercado electoral y ampliar su mirada local a una mirada global, a ser capaz de entender las exigencias de un mundo globalizado, a discernir las oportunidades y las amenazas que desde lo global nos afectan y dar respuestas globales a las mismas ya que son las únicas que se muestras efectivas. Al fin y al cabo, le pido al Presidente de la Xunta que abandone la actitud del gestor político volcado en el resultado a corto plazo (las elecciones) y se lance de lleno a los resultados a largo plazo, que quizás no le aseguren salir de nuevo elegido, pero le servirán para mostrarse como un gestor capaz, dotado, resolutivo y eficiente ante las exigencias de los nuevos tiempos.

No presione a las cajas de ahorro gallegas para que se fusionen, que sean ellas las que tomen la decisión si así lo creen conveniente por sus estrategias empresariales. No tenga miedo porque la fusión se realice con otra caja de otra comunidad diferente a la nuestra, no conozco a ninguna empresa que no preste un servicio a un cliente por cuestiones nacionalistas. Las necesidades de Galicia se verán cubiertas siempre y cuando las empresas presentes en ella sean eficientes, flexibles y capaces de adaptarse a esas necesidades cambiantes. Así lo hacen Inditex, Pescanova, Zeltia o Bluesens pero también Citroën, Coca Cola o Alcoa Inc.

15 de octubre de 2007

Latinoamerica: un resumen de su historia económica en breves líneas

Cita del economista español Juan E. Iranzo en su libro "Globalización y nueva economía" publicado por el Instituto de Estudios Económicos en su serie Punto de Vista.

"El milagro económico del Sudeste asíatico contrasta con la inestabilidad imperante en Iberoamérica y la debilidad crónica en África. En la mayor parte de las economías iberoamericanas se aplicó, en las décadas de los 50 y 60, un modelo de sustitución por importaciones, amparadas en su gran tamaño y en la disponibilidad de recursos naturales, pero que únicamente consiguió, mediante una política proteccionista y el abandono de las ventajas comparativas, ditorsionar la asignación eficiente de recursos, mermando la competitividad del sector exportador y fomentando artificialmente los sectores industriales menos competitivos. Como consecuencia del deterioro de la relación real de intercambio (fruto de las crisis energéticas de los años 70), la escasez de recursos exteriores para obtener los necesarios bienes de capital o energéticos acabó estrangulando el modelo. La generalización de los déficit públicos en la década de los 80 desembocó en inflación (por el recurso a las autoridades monetarias) y en un enorme endeudamiento externo que, a su vez, introducía expectativas de devaluación de sus monedas y, en consecuencia, obligaba a pagar elevadas primas de riesgo e incentivaba la salida de capitales. La recesión que siguió a esta crisis de la deuda obligó a aplicar energéticos programas de estabilización, con la ayuda del FMI, con el fin de reconducir las finanzas públicas. Con la lección bien aprendida, estos países apostaron, en la década de los 90, por la estabilidad macroeconómica y la apertura al exterior, integrándose en uniones aduaneras como el Mercosur o el NAFTA, convirtiéndose, de este modo, en uno de los principales destinos de la inversión internacional. No obstante, las recientes crisis (especialmente en Argentina), fruto del abandono de la ortodoxia económica, parece que han hecho resurgir, en algunos países de región, el indeseable y destabilizador populismo."

9 de agosto de 2007

DESMONTANTO MITOS: XAVIER SALA I MARTÍN Y LA DESIGUALDAD (II)

Hace unos pocos días comenzaba este hilo de post haciendo referencia a dos textos que había leído, el primero de ellos, al cual ya he hecho referencia en la anterior entrada (DESMONTANTO MITOS: VICENÇ NAVARRO Y LA DESIGUALDAD (I) ), era de Vicenç Navarro y nos comentaba la importancia que tiene para el la “distancia social”. Hoy comentaré el segundo texto, escrito por Xavier Sala i Martín titulado “THE WORLD DISTRIBUTION OF INCOME: FALLING POVERTY AND… CONVERGENCE, PERIOD” (al final del texto pueden descargarse una copia).
El autor trata de ofrecer una visión alternativa a lo él llama la falacia de la desigualdad y la pobreza en el mundo como consecuencia de la globalización. Haciendo referencia a la distribución mundial de la renta (en inglés World Distribution Income, WDI) y al fenómeno de la convergencia, demuestra que no pueden afirmarse con ligereza frases y conclusiones como :”la pobreza aumenta cada día”, “la distancia entre los más ricos y los más pobres es cada vez mayor por culpa de la globalización”.
Recomiendo, ya que aquí no haré referencia a ello por no sobrecargar la entrada, leer tanto la introducción como el apartado de cómo estima la WDI, ya que contiene aspectos metodológicos muy importantes y ofrece bastante información y literatura sobre las diferentes formas en como hasta ahora se han venido haciendo los estudios sobre pobreza y convergencia mundial.
Centrándonos en los resultados, Xavier Sala i Martín nos plantea la dificultad inherente de definir un concepto tan ambiguo como la pobreza ya que existen casi tantas definiciones como estudios sobre ella, en sus propias palabras: “The fundamental problem is that of all these definitions are both reasonable and, to some extent, arbitrary. If we settle on a poverty line, then the number of poor people in the World can be readily estimated by integrating the estimated WDI from minus infinity to a predetermined income threshold (know as the poverty line). Poverty rates can be then computed by dividing the total number of poor by the overall population. The only question is what poverty threshold to use. Given this ambiguity, we use our estimates of the WDI to analyze the evolution of poverty in two different ways. The first strategy is to construct the normalized Cumulative Distribution Function (CDF) of the WDI for each decade. […] The second strategy for analyzing the poverty rates and headcounts is to determinate a specific poverty line and integrate the WDI between minus infinity and that particular threshold.”
A partir de una función de distribución acumulativa para los años 1.970, 1.980, 1.990 y 2.000 por un lado y por otro los ingresos por renta, se demuestra que las diferencias entre rentas han disminuido y por tanto la desigualdad también lo ha hecho. Por ejemplo, en 1970 con una renta de 570$/año se encontraba el 20% de la población mundial, sin embargo, en el 2.000 con la misma cantidad de dinero vive el 7% de la población total del mundo. Es evidente que el dato anterior es significativo en cuanto a la reducción de la pobreza, pero no de la desigualdad, sin embargo, el siguiente dato es una muestra clara de que la desigualdad también se está reduciendo; en 1.970 el 78% de la población vivía con 5.000$/año, en el año 2.000 lo hacía el 67% de la misma. Los anteriores movimientos de renta se han desplazado en la curva de distribución acumulativa hacia la derecha, lo que significa que tanto pobreza como desigualdad se están reduciendo en los últimos años.
Después de estos primeros resultados, el autor pasa a criticar el Human Development Report of the United Nations´ Development Program (UNDP), cito textualmente: “Researchers have long worried about World income inequality. Recently, policymakers have joined the debate. For example, the 2.001 Human Development Report of the United Nations´ Development Program (UNDP) argues that global income inequality has risen based on the following logic:
Claim 1. “Income inequalities within countries have increased.”
Claim 2. “Income inequalities across countries have increased.”
Claim 3. “Global income inequalities have also increased.””
Xavier Sala se muestra totalmente en contra de los resultado que ofrece Naciones Unidas y para demostrarlo hace referencia a que usando la misma metodología que usa la institución, el coeficiente de Gini, el resultado final es que las desigualdades mundiales por renta han disminuido no aumentado. En 1.970 el coeficiente de Gini arrojaba un resultado de 0.653 para pasar en el año 2.000 a un coeficiente de 0.637, lo que supone un cambio de un -2.4%; sin embargo, si tomamos el peor resultado entre 1.970 y el 2.000 del mismo coeficiente, que se da en el año 1979 (crisis del petróleo), observamos que se pasa de un 0.662 al mencionado 0.637, lo que supone una reducción de un -3.8%. ¿Dónde está el problema del UNDP?, dice el autor: “The problem for the UNDP is that, population - weighted measures of income inequality show a downward trend over the last twenty years. The question, then, is whether the declines in across-country individual inequality. Since we have estimated the WDI, we are well equipped to answer this question.”
No quiero alargar más este artículo, por ello recomiendo muy mucho que lean el ensayo de Xavier Sala i Martín, sobre todo los desarrollos que hace a partir de este punto donde toma como referencia el coeficiente de Gini, pues no se conforma con usar sólo esta medida de pobreza, ya que decide ampliar los resultados con el uso de otros índices como el de Atkison para coeficientes de 0.5 y 1 respectivamente.
Para la próxima entrada, que será la última de esta serie llamada DESMONTANDO MITOS, expondré mis reflexiones personales de ambas lecturas, hasta entonces, gracias por su tiempo y su dedicación.

El texto citado:

THE WORLD DISTRIBUTION OF INCOME: FALLING POVERTY AND… CONVERGENCE, PERIOD

4 de diciembre de 2006

A vueltas con la globalización de nuevo.

Muchos de los críticos de la globalización arguyen que dicho proceso ha aumentado la brecha entre los ricos y los pobres, básicamente dicen que los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. El problema es que los que acusan a la globalización de ello nunca ofrecen datos, porque se creen dotados de una altitud moral y de una sabiduría superior, demostrando que sus ideas preconcebidas por eso que llamamos el pensamiento único, no necesitan de demostración. Evidentemente la realidad es otra, no es que los movimientos anti-globalización no den datos porque no quieren o no los consideren necesarios, no, es que los datos no les dan la razón.
El economista Xavier Sala i Martín demuestra en su artículo “More or less equal”, que lo de defienden los contrarios a la globalización si se traslada a la cruda realidad de las cifras, es falso. Parte de la suposición de que es necesario resolver tres grandes áreas de dificultad para contestar a la pregunta de si la desigualdad está creciendo entre los países pobres y los países ricos. A saber:
1. cuánta gente de los países pobres o en vías de desarrollo consume
2. como se valora el consumo para que las comparaciones sean útiles
3. se está ensanchando la brecha entre los países ricos y pobres o, por el contrario, está aumentado la diferencia entre los pobres y los ricos indiferentemente del país donde vivan.

Si comenzamos por la tercera, Xavier Sala i Martín nos dice que debemos tener cuidado pues, una parte de la gente que explicaba la gran proporción de pobreza del mundo está disminuyendo debido al rápido crecimiento de los dos países más poblados del planeta: la India y China.
Santley Fischer, ex-subdirector del FMI, ofreció una serie de tablas muy orientativas sobre el problema que nos afecta. Veamos las gráficas:



La primera gráfica nos dice que si los países pobres crecen lo suficiente para alcanzar a los ricos, se situarían cada vez más hacia arriba y a lo largo de la tabla. Como se comprueba, la realidad dista de ser esa. Sin embargo, si miramos la segunda tabla, si trazamos los mismos círculos pero en proporción a su población, la India y la China claramente se sitúan hacia arriba. Y si tenemos en cuenta de que el número de pobres de esos dos países representa un gran porcentaje de los pobres del mundo, mantener la idea de que el número de pobres en el mundo está empeorando es muy difícil.
Xavier Sala i Martín dice que a pesar de los datos de Fischer, poco puede decirse de la pobreza, porque no dicen nada sobre cuántas personas en la India, China o Latinoamérica, por ejemplo, son pobres. O sí el crecimiento de cualquier país es bueno para su población.
La dificultad sobre la pobreza tiene, aunque parezca mentira, un cariz metodológico importante, pues no es lo mismo medir la pobreza en términos de nación o renta nacional que de capacidad para consumir de su población. Y dependiendo de los datos que se consulten, los resultados son diferentes.
Trabajos de Bhalla, Sala i Martín y por Francis Bourguignon y las demostraciones de Morrison muestran que a niveles de consumo individual, las cosas han mejorado tanto que puede hablarse de una nueva edad de oro del capitalismo global.
Sala i Martín proporciona que el número de gente que vivía en pobreza aguda (menos de un dólar/día) cayó del 17% de la población en 1970 a el 7% en 1998; la proporción que vivía con menos de dos dólares/día bajó del 41% al 19%. En números absolutos se está hablando de cerca de 200 millones de personas en el primer caso y de 350 millones de personas en el segundo caso.
Si tomamos los datos de renta nacional los datos son algo más pesimistas. Y estos datos son los que manejan por ejemplo, el Banco Mundial o la ONU. El trabajo de Chen y Ravallion nos dice que el porcentaje de gente que vive con menos de un dólar día era del 28% en 1987 y baja hasta un 24% en 1998.
Pero algo está claro, y es que las cifras arrojan en general que las cosas están mejorando.
Claro que quedan zonas del planeta donde la pobreza es tan alta que la pasividad de los gobiernos ricos es insultante. Sin embargo, cabe preguntarse si la culpa de que esos países sean pobres es del capitalismo y la globalización, culpables de que gran parte de los pobres del mundo hayan salido de su estado de miseria (China e India), o bien de que las zonas pobres aún no se han visto bañadas por las olas del capitalismo y la globalización.

1 de noviembre de 2006

Pobreza y capitalismo

Dedicado con todo mi aprecio a Pato, por impedirme que me deje llevar por ideas preconcebidas en un debate, porque su capacidad intelectual y su respeto como persona se merecían algo más digno que mi primer comentario y como muestra de disculpa y gratitud. De acuerdo o no, lo importante es el respeto que le tengo, y eso no voy a dejar que un mal comentario lo ponga en duda.

Los críticos del sistema capitalista suelen atribuirle, entre otros muchos males, la culpabilidad de la pobreza. Incluso existen corrientes teóricas como la teoría de la dependencia o la teoría marxista, que atribuyen como una condición necesaria para el mantenimiento del capitalismo la existencia de la pobreza. Este artículo intentaré mostrar lo más claro posible dos cosas: que la pobreza no es exclusiva del capitalismo; y, que de ninguna forma la pobreza es una parte vital que alimenta la existencia del sistema basado en el capital privado.
La primera tarea cuando se aborda un trabajo así es dejar claro a qué nos referimos cuando hablamos de pobreza y de capitalismo. Puede parecer algo innecesario, pues en un primer momento, todos sabemos que es pobreza y capitalismo, sin embargo, una vez vista una serie de aclaraciones conceptuales, comprobaremos que el trabajo realizado no ha sido en vano.
La definición de pobreza, como cualquier término, no está carente de subjetividades e influencias ideológicas. Pobre puede ser aquel que no tiene una casa en EE.UU., trabajo y por tanto seguro médico o cobra un sueldo inferior al medio; pero pobre también es aquel que en África no puede cubrir sus necesidades básicas (alimentación y salud básicamente). Dado el alto grado de relativismo que entre unas realidades económicas y otras nos podemos encontrar, la ONU estableció una medida o escala, que como tal puede ser más acertada o no, de considerar pobreza aquella persona que tiene que vivir con menos de un dólar al día. Ese límite se conoce también como umbral de pobreza o pobreza absoluta. Otro concepto interesante es el de pobreza relativa, que relaciona unos valores de pobreza en términos de comparación con una sociedad determinada.
El capitalismo es un sistema de ordenación económica que gestiona los recursos de una economía mediante el establecimiento de la propiedad privada y la creación de un mercado. Contrariamente a lo que suele pensarse, el capitalismo no es sinónimo de libertad de mercado o liberalismo; el intervencionismo estatal puede ser muy alto en una economía y ésta sin embargo puede seguir siendo capitalista, pues como bien hemos mencionado el capitalismo se basa en la propiedad privada y el mercado, pero no en el grado de libertad que exista en dicho mercado (mención aparte merece el capitalismo chino que tiene entre sus peculiaridades la existencia de mercados pero no el reconocimiento directo de la propiedad privada).
El funcionamiento del sistema capitalista tiene su base en lo que se conoce como la corriente circular del trabajo y el capital. Los trabajadores ofrecen su capital trabajo a una empresa que lo demanda, paga a cambio un sueldo gracias a la venta de sus productos en el mercado de bienes. Así, beneficios de empresa y sueldos van aunque en un principio parezca que no, muy unidos. Imaginemos que una industria de bienes de consumo no paga suficiente sueldo a sus empleados, estos no dispondrán de renta monetaria para consumir y la empresa no podrá conseguir beneficios al no vender sus productos. Me anticipo a las críticas de este simple esquema diciendo precisamente eso, que es simplista pero muy gráfico. Sin consumo no hay capitalismo.
Profundizando nos percatamos de que la cosa no es tan fácil, pues la empresa puede vender sus productos en un país diferente al cuál fabrica, uno donde las rentas monetarias si sean lo suficientemente altas para consumir, con lo cual la empresa obtiene beneficios igualmente, pero los trabajadores no consiguen dinero suficiente para su consumo básico.
Este esquema muy básico se complica aún más si de golpe introducimos la competencia global de una economía de mercado internacional donde hacerse con un mercado o cartera de cliente es una auténtica batalla. Es por eso que el capitalismo constantemente ha ido buscando mercados nuevos donde conseguir clientes y por tanto consumidores. Al hacer eso, desplaza consigo una corriente de riqueza, necesaria para que el círculo virtuoso se cumpla.
Evidentemente soy consciente de que todo esto es muy teórico y muy utópico, de acuerdo, pero lo que no podemos es negar una evidencia histórica. A principios del siglo XVIII las hambrunas seguían causando estragos en todo el mundo. Morirse se hambre era lo más normal para todo el globo cuando las cosechas no eran capaces de cubrir todas las necesidades de alimentación de la población. Como bien sabemos, la Revolución Industrial fue capaz de lograr en pocos años la creación de un excedente primero en la agricultura y posteriormente en el sector industrial que originó que de golpe eso de las hambrunas en Europa fuese algo muy esporádico, como producto de un conflicto bélico o un desastre natural, pero nunca por escasez.
La acusación que se vierte al capitalismo de generar pobreza es falsa, porque la pobreza ya estaba antes de que el capitalismo existiese. La acusación de que el capitalismo genera más pobreza que cualquier otro sistema económico también es falsa, porque ha sido el único sistema que ha logrado sacar por primera vez de ese estado a muchísima gente y lo está haciendo aún con un país como China y la India que hasta no hace mucho eran ejemplos de pobreza absoluta.
Vayamos con una serie de datos: “la pobreza absoluta se ha reducido muy significativamente en las dos últimas décadas, cuando el proceso de globalización se ha acelerado.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283). Ofrece datos al respecto que resultan evidentes: Así, diferentes estudios avalan esa afirmación:

BANCO MUNDIAL 1970 1998 1998/1970 Disminución
1. Millones de personas con menos de 1 dólar diario 1.400 1.199 -201 millones
2. Porcentaje de población total 40% 24% -16 puntos
3. Millones de personas con menos de 2 dólares/día 2.200 2.800 +600
4. Porcentaje de población total 60% 51% -9 puntos

SALA I MARTÍN
1. con menos de 1 dólar diario 554 352 -201 millones
2. Porcentaje 20% 6% -14 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.323,8 973,7 -35,1 millones
4. Porcentaje 44% 18,5% -25,5 puntos

BHALLA
1. con menos de 1 dólar diario 1.262 647 -615 millones
2. Porcentaje 46,4% 13,1% -33,3 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.631 1.147 -484 millones
4. Porcentaje 60% 23,3% -36,8 puntos
Fuente: Banco Mundial (2002); Sala i Martín (2002a); Bhalla (2002) cit. en Guillermo de la Dehesa (2003)

Y los datos son mucho más optimistas desde el punto de la pobreza relativa: “la reducción en términos relativos ha sido espectacular: un 60 y un 69 por 100 en el primer caso (con menos de un dólar/día), y un 51 y un 70 por 100 en el segundo (con menos de 2 dólar/día).” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283).
También se culpa al capitalismo de haber aumentado la desigualdad en el mundo; otra vez los datos vuelve a desmontar esa falsa idea: “el coeficiente de Gini ha caído de 0,662 en 1980 a 0,633 en 1998, según Sala i Martín, y de un 0,685 en 1980 a 0,651 según Bhalla. La relación entre el 20 por 100 más rico y el 20 por 100 más pobre también se ha reducido, aunque levemente, pasando de ser 40 veces superior en 1970 a 39 veces en 1998.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 284).
Y qué pasa con la desigualdad dirán los más atentos, no es acaso el capitalismo un sistema desigual. Por supuesto, se trata quizás de uno de los sistemas económicos más desiguales de los conocidos hasta ahora por el hombre. ¿Entonces cómo puede usted defender el capitalismo sin tener remordimientos de conciencia? Porque todo depende de cómo analicemos y valoremos la desigualdad. Ser desigual no es malo per se, al igual que totalmente bueno, sino que admite toda una serie de matices importantes que no podemos perder de vista. No somos biológicamente todos iguales, la naturaleza nos ha dotado a unos de atributos mejores que a otros, esa desigualdad natural por ejemplo no es ni buena ni mala, simplemente es el chasis que nuestra carga genética nos ha dado. ¿Qué podemos mejorarla? Por supuesto, pero siempre y cuando eso no suponga despojar de las cualidades superiores a aquellas personas que las poseen, es decir, si yo soy miope, para igualarme a una persona con una vista excelente no podemos rebajar su calidad de visión, sino construir un instrumento óptico que me haga avanzar a mí, de ahí nacen las gafas. Pues esto que parece tan evidente en el plano físico-biológico llevado al terreno económico parece que no se ve tan claro. En este ámbito, lo normal es quitar al rico para dárselo al pobre, hablando vulgarmente, esto es lo que se conoce como impuestos y Estado de Bienestar.
Pero la pregunta fundamental es: ¿debemos acabar totalmente con las desigualdades económicas? Mi respuesta es tajante, NO. Porque eso es lo que intento hacer el comunismo y acabo generando un estado de pobres y aún por encima con mayores desigualdades. Las desigualdades económicas son el impulso que lleva a mucha gente a superarse, a seguir trabajando para conseguir más cosas. Uno de los grandes defectos del comunismo es precisamente que al desincentivar a los trabajadores con un avance en su nivel económico. ¿Entonces qué podemos hacer? Aplicar medidas para dar a todos las mismas condiciones de partida. Todos somos conscientes de que con una buena formación académica, un entorno familiar adecuado y una seguridad básica que permita el desarrollo de una formación aceptable, generalmente puede eludirse el estado de pobreza. Como lo logremos si mediante impuestos o dejando al mercado actuar libremente es otro tema.

2 de agosto de 2005

¿Existe algún mal que no sea culpa de la globalización? (II)

Continuando con las multinacionales, se las acusa también de explotar a los trabajadores de los países en desarrollo mediante salarios bajos y jornadas laborales extensas, además de tener que realizar sus tareas en condiciones vergonzosas. Guillermo de la Dehesa contesta: “La amplia evidencia empírica disponible llega a conclusiones totalmente opuestas. Las empresas extranjeras, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, pagan salarios más elevados que los de las empresas nacionales y sus condiciones de trabajo son siempre mejores que las generales de los países donde se ubican, además de darles a sus empleados más formación y mejores condiciones de retiro.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 285).
Se oyen voces también que acusan a la globalización de ser la culpable de la reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Es un dato contrastable que este hecho es vergonzoso para los países desarrollados, y que deberían realmente pensar que su tacañería y falta de solidaridad son realmente escandalosas. Sin embargo, no culpemos de ello a la globalización, al contrario, los países en desarrollo que necesitan ayuda, “no son víctimas de la globalización como muchas personas, en general poco documentadas y sin ninguna evidencia, argumentan erróneamente, sino víctimas de la falta de globalización, puesto que aquellos países que han podido engancharse a ella y han podido abrir sus economías han logrado crecer a tasas muy superiores a las de los países desarrollados.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 287-288)
La globalización, como fenómeno histórico, social y económico que es, no tiene una forma física a la cual acusar de manera directa, sobre la cual verter la responsabilidad de todos sus males, esa culpabilidad suele recaer de manera casi igual entre las multinacionales, como ya hemos visto, como sobre el Banco Mundial y el FMI. No puede ocultarse de que tanto en FMI como el BM han cometido errores en cuanto a la hora de recetar medidas para el desarrollo de algunos países, al no tratar el tema más específicamente y teniendo en cuenta las particularidades de cada uno; sin embargo, el tan mal nombrado consenso de Washington, “es una realidad que algunos de sus principios siguen siendo absolutamente válidos: la apertura de las economías, la estabilidad macroeconómica tanto fiscal como monetaria, la flexibilidad cambiaria, etc.”. (DE LA DEHESA, G. 2003, 288).
En referencia a las crisis financieras, “éstas han existido siempre y han sido, incluso, más graves que las actuales.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 290). Como muy bien indica Carlos Rodríguez Braum, en una serie de artículos sobre la publicación de El malestar de la globalización, de Joseph E. Stliglitz: “Según este economista, la globalización financiera, merced a la libertad de movimientos de capitales, produjo las crisis del Este de Asia, la antigua URSS y América Latina. Pero como han señalado Juan José Toribio y muchos otros, las crisis se desatan cuando las autoridades del país receptor de capitales adoptan un tipo de cambio artificial e incompatible con políticas fiscales expansivas. La crisis, que finalmente acaba con la libertad (hasta el "corralito" argentino), no se deriva de la globalización y es a veces agravada por las interferencias en la libertad de movimientos de capitales. En el Este de Asia muchos Gobiernos promovieron estas trabas, algunos de modo suicida, desalentando la entrada de inversión directa pero no la de capitales a corto.” [1]
La globalización, como hemos visto, quizás no es tan culpable de todo lo que se le acusa. Los verdaderos culpables de el retraso económico en los países en desarrollo son otros, son el proteccionismo imperante entre productos manufacturados y agrícolas en las relaciones Norte-Sur y Sur-Sur; es el miedo a dejar al mercado funcionar libremente; es la corrupción que asola a estos países como jinetes del Apocalipsis; las guerras y enfrentamientos civiles; la falta de educación, etc. Pero no culpemos de ellos a la globalización, sino todo lo contrario, “si no se consigue un mayor grado de globalización en los próximos años extensible a todos los países en desarrollo, a través del comercio, la inversión extranjera y la ayuda al desarrollo, de modo que mejores las condiciones de muchos de esos países, el enorme desequilibrio demográfico entre los países ricos y pobres que se avecina puede llegar a generar una situación muy grave e insostenible a largo plazo” (DE LA DEHESA, G. 2003, 292). Y mientras tanto, nuestros políticos siguen empeñados en reducir y controlar el proceso globalizador por el bien de la humanidad; quizás en el futuro, si consiguen alcanzar sus propósitos, se llevarán las manos a la cabeza y tendrán que mirar las consecuencias que sus actos han originado, entonces y sólo entonces, a lo mejor rectificarán y opinarán que es necesaria más globalización.

BIBLIOGRAFIA
Guillermo de la Dehesa (2003): Globalización Desigualdad y Pobreza. Alianza Editorial. Madrid.

[1] Carlos Rodríguez Braum: “La publicación de El malestar en la globalización” en www.liberalismo.org

1 de agosto de 2005

¿Existe algún mal que no sea culpa de la globalización? (I)

Si usted se encuentra en paro, si la economía va mal, si han pensado trasladar su empresa a un país del Este de Europa o a Asia, si los inmigrantes cada vez son más, si la inseguridad por los atentados terroristas es cada vez mayor y no tiene a quien culpar, no se preocupe, el pensamiento único ha encontrado un chivo expiatorio al cual poder acusar: la globalización. El proceso globalizador es el demonio origen de todos los males que azotan a la humanidad, de hecho, ¿existe algún mal que no sea culpa de la globalización? Para los bien pensantes iluminados de la izquierda y la derecha la cosa está clara: ella, la globalización, es la madre de todas las crisis y todos los problemas. Si no, vea que opina al respecto Ramón Jáuregui Atondo en un artículo publicado en el diario Expansión el día 30 de Julio de 2005: “En definitiva, se trata, una vez más, de gobernar la globalización. La gran demanda ciudadana, a comienzos del nuevo siglo, sigue siendo una política para el mundo, soluciones a las nuevas amenazas, respuestas sociales a las derivadas económicas de un mercado global que rige la economía del mundo pero no resuelve los nuevos y graves problemas sociales que genera. Desde la convivencia cosmopolita de las grandes urbes, a la inmigración masiva en todo el mundo. Desde la destrucción del modelo social y laboral protegido, a las nuevas formas de exclusión y fractura social en el interior del mundo laboral. Desde la lucha contra el hambre en el mundo, a la aparición del terrorismo islamista global. ¿Quién gobierna la globalización?”.
¿Le duelen las muelas?, ¿le ha dejado su pareja?, ¿qué Fernando Alonso no ha ganado en Hungría?, pues no le de más vueltas a la cabeza buscando responsables, la culpa es de la globalización. Claro que si uno quiere hacer un análisis más profundo del tema, puede llegar a pensar que la globalización quizás no sea tan nefasta como defiende el señor Jáuregui Atondo. Un ensayo lúcido, claro, brillante y asequible para todo el mundo lo ha realizado Guillermo de la Dehesa, uno de los economistas españoles de mayor prestigio nacional e internacional. El trabajo realizado, publicado en un libro titulado Globalización desigualdad y pobreza (Alianza Editorial), defiende la postura contraria a Jáuregui, frente a la idea de este último de menos globalización y muy controlada, Guillermo de la Dehesa aboga por ampliar y expandir el proceso globalizador. ¿Cuáles son las razones de este último para defender esa tesis?, veámoslas en sus propias palabras.
A la globalización se la acusa de provocar una mayor pobreza en el mundo, dice de la Dehesa al respecto: “la pobreza absoluta se ha reducido muy significativamente en las dos últimas décadas, cuando el proceso de globalización se ha acelerado.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283). Ofrece datos al respecto que resultan evidentes:


BANCO MUNDIAL 1970 1998 Disminución 1998/1970
1. Millones de personas con menos de 1 dólar diario 1.400 1.199 -201 millones
2. Porcentaje de población total 40% 24% -16 puntos
3. Millones de personas con menos de 2 dólares/día 2.200 2.800 +600
4. Porcentaje de población total 60% 51% -9 puntos

SALA I MARTÍN
1. con menos de 1 dólar diario 554 352 -201 millones
2. Porcentaje 20% 6% -14 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.323,8 973,7 -35,1 millones
4. Porcentaje 44% 18,5% -25,5 puntos

BHALLA
1. con menos de 1 dólar diario 1.262 647 -615 millones
2. Porcentaje 46,4% 13,1% -33,3 puntos
3. con menos de 2 dólares/día 1.631 1.147 -484 millones
4. Porcentaje 60% 23,3% -36,8 puntos

Fuente: Banco Mundial (2002); Sala i Martín (2002a); Bhalla (2002) cit. en Guillermo de la Dehesa (2003)

Y los datos son mucho más optimistas desde el punto de la pobreza relativa: “la reducción en términos relativos ha sido espectacular: un 60 y un 69 por 100 en el primer caso (con menos de un dólar/día), y un 51 y un 70 por 100 en el segundo (con menos de 2 dólar/día).” (DE LA DEHESA, G. 2003, 283).
También se culpa a la globalización de haber aumentado la desigualdad en el mundo; otra vez los datos vuelve a desmontar esa falsa idea: “el coeficiente de Gini ha caído de 0,662 en 1980 a 0,633 en 1998, según Sala i Martín, y de un 0,685 en 1980 a 0,651 según Bhalla. La relación entre el 20 por 100 más rico y el 20 por 100 más pobre también se ha reducido, aunque levemente, pasando de ser 40 veces superior en 1970 a 39 veces en 1998.” (DE LA DEHESA, G. 2003, 284).
Otro mal de la globalización es el poder cada vez mayor y nefasto de las multinacionales, que dificulta cada vez más la actuación de los estados llegando incluso a poder hablar, entre algunos especialistas de las ciencias sociales, de la desaparición del estado-nación. Comenta De la Dehesa al respecto: “ninguno de ambos argumentos se sostiene en realidad. Por un lado, las multinacionales nunca han estado sujetas a mayor regulación que en la actualidad, [...]. Por otro lado, una medición seria de su tamaño relativo, en relación con el de los países, muestra que en su mayor tamaño relativo actual se debe, sobre todo, a una elevada proliferación de nuevos países independientes de pequeño tamaño en el mundo, cuyo número total ha pasado en los últimos 50 años de 46 a cerca de 200. En todo caso, la experiencia reciente está llena de casos en los que países de diferentes tamaños se han impuesto a las multinacionales cuando ha surgido un conflicto entre ambos” (DE LA DEHESA, G. 2003, 284-285).

CONTINUARA...