8 de septiembre de 2006

J.F. Lyotard y la postmodernidad:una visión demasiado catastrofista

Jean-François Lyotar es un filósofo y sociólogo francés reconocido a nivel mundial por ser uno de los fundadores de lo que se ha denominado postmodernidad. Una definición de postmodernidad resulta muy difícil, pues se trata de un concepto donde tienen cabida multitud de movimientos, ideologías, opiniones, etc. pero si algo lo caracteriza todo es su crítica a la Modernidad que le precedía. Así que, a riesgo de caer en un simplismo ofensivo para el lector experto, podemos afirmar que la postmodernidad es la crítica a los postulados de la Modernidad del siglo XIX.
¿Qué es lo que se le critica? Pues que todas las promesas y sueños que los ideales modernos auguraban no se cumplieron durante el siglo XX, pero lo que es más, las ideas centrales de verdad, conocimiento científico, razón, universalismo, etc. no pueden seguir siendo usados como legitimadores del devenir social. Lyotard en su libro “La condición postmoderna”, en un discurso con claras referencias a Emile Durkheim, nos dice que en toda sociedad existe un centro legitimador, que se conoce como metarrelatos, que cohesionan y articulan el todo social. Así, en las sociedades premodernas el metarrelato era de origen mítico y religioso, en la modernidad ocupan su lugar los metarrelatos basados en la Razón Ilustrada. ¿Y cuales son esos metarrelatos de la Modernidad?, pues el principio de emancipación de la ignorancia y la servidumbre por medio del conocimiento y la igualdad; el principio de emancipación de la pobreza por el desarrollo técnico y económico del sistema capitalista; y por último, el principio de emancipación de la explotación gracias al discurso marxista. En la postmodernidad estos metarrelatos se han mostrado falsos y ya no tienen capacidad legitimadora. Esa es la principal característica de la postmodernidad.
Lyotard nos dice que todo se debe a que la verdad, el conocimiento, ha pasado por una transformación radical y totalmente destructiva. La TEORÍA, es decir, el conocimiento meramente especulativo, metafísico, el pensar por el pensar ha desaparecido por un tecnicismo radical que nos ha llevado del “sapera audare” al “¿para qué sirve esto?”. Como muy bien indica Manuel Cruz: “Aquellas viejas narraciones, entre autocomplacientes y consoladoras, que integraban la instancia gnoseológicas y la moral en una global historia de la evolución del Espíritu (o de la Humanidad) han dejado paso a la cruda constatación del carácter de fuerza productiva central que ha adquirido la ciencia en las sociedades industriales avanzadas, a la evidencia incontestable de que el conocimiento tiende a ser traducido en cantidades de información, las cuales a su vez, circulan en el mercado como una mercancía más que se compra y se vende. […] Ha roto su vinculación con determinados ideales para abandonarse al sistema productivo: ha sumido de esta forma sus criterios de rentabilidad y eficacia.” En otras palabras, Lyotard habla de una victoria de la tecnociencia capitalista: “No es la ausencia de progreso, sino, por el contrario, el desarrollo tecnocientífico, artístico, económico y político lo que ha hecho posible el estallido de las guerras totales, los totalitarismos, la brecha creciente entre la riqueza del norte y la pobreza del sur, la desculturización general con la crisis de la Escuela, es decir, de la transmisión del saber…”.
Y como las bases centrales de la Modernidad se han mostrado falsas y han perdido capacidad legitimadora, el discurso que sigue a la Postmodernidad es el relativismo extremo. La idea de Occidente de la Ilustración es falsa y no sirve, entendiendo por esto que la ciencia, la política, la sociedad, el pensamiento, el sistema económico, etc. occidental no es válido ni aceptable. Se impone el relativismo extremo. Y es así como se produce lo que yo llamo “la gran confusión”. Explicaré a qué me refiero con esa expresión más adelante, ahora me centraré en criticar la visión que ofrece Lyotard.
El pensador francés nos ofrece en resumidas cuentas la siguiente idea: la Ilustración se ha vendido a su propio cáncer, que no es otro que el sistema de producción capitalista. Así, el conocimiento se ha transformado en comunicación, más en concreto en información, y toda información debe ser útil por su aplicaciones no por su valor intrínseco. Se trata, por lo tanto, de un discurso marxista escondido propio de un marxista defraudado por el propio marxismo. Pero cuidado, las palabras de Lyotard no pierden valor por tener una esencia marxista, sino por aplicar de manera estupenda los postulados de la postmodernidad que defiende.
Cuando Lyotard defiende la Teoría por encima de la praxis, el conocimiento como una metafísica superior de la praxis, cae en el riesgo que supone la mera especulación. Cómo sino explicar la gran mentira que supone decir lo expresado en la cita anterior, afirmando que los problemas del mundo actual son el resultado de la victoria de la tecnociencia. Cómo puede uno afirmar lo afirmado y quedarse tan tranquilo, tan relajado sin aportar pruebas, sin quedarse en la mera retórica. Fácil. El hacerlo supone para Lyotard su propio fin.
Las afirmaciones anteriores no se sustentan bajo la evidencia empírica, porque las guerras totales son algo del presente y del pasado. Acaso, como definiríamos sino los enfrentamientos entre Alejandro Magno y el Imperio Persa, o el Imperio Romano contra Cartago; todo el mundo “conocido” de aquel entonces se encontraba en guerra, se trataban de guerras totales como lo han sido las dos guerras mundiales que asolaron el siglo XX. Algo más difícil es lo referente a la brecha entre la riqueza del norte y la pobreza del sur. El problema que plantea aquí Lyotard padece de simplismo, y así lo haré ver en un artículo que publicaré más adelante sobre un texto de Xavier Sala i Martín al respecto sobre los mitos que existen en torno al tema de la manida brecha entre ricos y pobres. También es un mito la desculturización de la Escuela. Este discurso se lleva oyendo desde que existe la institución. Todas las generaciones anteriores afirman que los contenidos que se imparten en las instituciones educativas son peores que los recibidos por ellos. Que las generaciones futuras no leen a los clásicos, no aprenden latín ni griego, que desconocen la historia antigua y tienen mera idea superficial de la historia posterior, etc. Es decir, las generaciones jóvenes no tienen conocimientos verdaderos ni válidos, desconocen el verdadero conocimiento, que por supuesto, si poseen las generaciones mayores. Pero, entonces cómo es posible la física cuántica, la genética, la bioquímica, la nanotecnología, la informática, etc.
El discurso de Lyotard es un discurso victimista por un lado y peligroso por otro. Victimista porque creo que se trata del pensamiento de un hombre incapaz de comprender el mundo que le rodea, que se encuentra perdido y confuso, que ha sido incapaz de adaptarse o que no ha querido hacerlo, a las exigencias que la actualidad y el futuro nos exigen. Parece la pataleta de un niño que no entiende porque su mundo, el mundo imaginado o deseado por él no se cumple o no se ha cumplido, y ante los problemas de observa, al no disponer de las herramientas necesarias para su análisis, que le impiden una comprensión mejor de ellos, opta por el discurso ideológico y meramente filosófico, que no carente de valor, si debe ser tratado como de lo que realmente se trata: simple discurso metafísico, pero no científico. Peligroso, porque de ese discurso se desprenden ideas como el multiculturalismo, el relativismo radical, el criticismo al quehacer científico, etc.
Aunque la idea central del multiculturalismo pueda ser válida, no debemos olvidar como bien defiende Giovanni Sartori no todas las culturas son válidas, ni todas las prácticas culturales deben ser aceptadas. ¿Podemos permitir la sharia en occidente, o la mutilación del clítoris, etc.? ¿Deben aprender los niños indiferentemente de su credo la teoría de la evolución?. Esas preguntas nunca deben ser contestadas desde el multiculturalismo.
El relativismo pueden hacernos pensar que valores capitales como la libertad y la igualdad, por ejemplo, no son aceptables, que pueden ser discutidos y rebatidos, que no son conceptos universales, pero incluso, podemos llevar ese discurso sobre la vida y la muerte, etc.
El criticismo científico ya lo he tratado hace dos post en este mismo blog, pero diré que cuidado con los demagogos, los charlatanes, los discursistas del mensaje vacío. La ciencia no es la verdad absoluta, desde luego, pero es el camino que más se le acerca. Es por todo esto que el postmodernismo es una visión vacía y alejada de la realidad. Se trata de un pensamiento que todo lo critica pero que es incapaz de demostrar y ofrecer nada, porque su propia esencia es nada. Si no hay nada absoluto, si no hay posibilidad ya de ciencia, de conocimiento, si la praxis ha acabado con nosotros y la teoría se queda en mera especulación, el postmodernismo sólo ofrece lo que ofrece la religión: espíritu. Cómo vamos a pedir a un discurso meramente metafísico resultados, caminos, soluciones prácticas, eso sería como pedir peras a un olmo.

23 comentarios:

Patricio Padilla Navarro dijo...

No pueso estar más de acuerdo, es más, a mi ni siquiera me gusta hablar de postmodernidad, aquel concepto es un desacierto ya que es un concepto autorreferencial, es decir, la modernidad para señalarse como post modernidad debe mirarse a sí misma, es un "autoconcepto", además la modernidad al ser ideal, al ser algo que nunca se cumple, sino que se eescapa constantemente, jamás podría tener un "POST-" (postmodernidad), es como en los negiocios de provisiones que dicen:

"hoy no se fía mañana sí"

jamás llega el mañana, es un ideal que se aleja.

Un saludo, este post, lo agregué a mi Del.icio.us

Anónimo dijo...

Entoces cuando Kant pregunta ¿Qué es Ilustración? Ilustración también es un concepto autorreferencial? Mira: todo aquel que haga autorreflexión llegará a un concepto autorreferencial. Ten cuidado copn los profesores que te enseñan esas majaderías y más cuidado aún en repetirlas tu mismo cuando no vienen a cuento.

Anónimo dijo...

Entre más me encuentro con comentarios que rechazan a la postmodernidad, más me preocupa el hecho de que la modernidad ya les haya consumido la idea y la capacidad de producir una nueva. No es la escuela la que está en crisis, es lo que se enseña en ella lo que ya no encuentra cabida en el mundo; seguir en la misma tónica es perder la oportunidad de trascender como seres, además que permite el preservar el status quo que impera en el cual son pocos los que se benefician de él.

"Hoy no se fía, mañana tampoco".

John Edisson dijo...

Si estas pudieron ser las condiciones de lo posmoderno, ¿que se puede decir de sus contornos? Historicamente, la modernidad fue una categoria post-facto, que unifico retrospectivamente una amplia variedad de formas y movimientos experimientlaes cuyos propios nombres en si mismos no decian nada. La posmodernidad, por el contrario, esta mucho mas cerca de ser una nocion ex-ante, una concepcion que se habia adelantado a las practicas artisticas que venía a describir.

Perry ANDERSON, lOS ORIGENES DEL POSMODERNISMO, PAG 128

Anónimo dijo...

imbeciles vivan tranquilos !!!!

Daniela dijo...

" el postmodernismo sólo ofrece lo que ofrece la religión: espíritu." Y acaso eso es poco? La postmodernidad es eso, metafisica, new age.. Tengo 17 años pero me parece que no se puede negar la idea de que vivimos la postmodernidad.

Jen dijo...

NO se puede rechazar el concepto de posmodernidad... independientemente de lo acertado que resulte el nombre o no, es un hecho que el individuo occidental/occidentalizado es más susceptible a ser seducido por un producto de mercado que por un ideal -el metarrelato-: el capiltalismo ha dividido y vencido. Desdde luego no hay que ser fatalistas pero Lyotard no habla con berrinche infantil, habla con la honestidad del ser decepcionado que caracteriza a nuestra sociedad global, que ha convertido el fondo en la forma. Ahora la meta no está en crear una nueva condición, sino en darle respuesta a la postmodernidad.

Anónimo dijo...

Me rio de las peliculas de miedo que veian mis padres.....

Anónimo dijo...

Alberto:
Creo que tu lectura prometía más de lo que efectivmente entregó. Confundes el texto de Lyotard con una carga de (me imagino) prejuicio y el resultado es pobre. Te doy un sólo ejemplo para que revises la orientación general de tu texto: dices que Lyotard proclama de la "desculturización" de la escuela. Lyotard señala claramente que a partir de mediados del siglo pasado la educación superior creció en Norteamérica y Europa. La escuela tuvo que comparir su sitial de educadora junto a las (ahora llamadas) nuevas tecnologías. Lyotard coloca el énfasis en que la educación formal consiste noi tanto en preparar al individuo para aprender ni para saber sino para maximizar su capacidad performativa: esto es hacerlo más rentable dependiendo de las orientaciones del Poder. Creo que no has entendido el sentido de la postmodernidad aunque disfrutas de sus beneficios, por ejemplo, emitiendo tu opinión libremente en tu blog. Saludos.

Alberto dijo...

Estimado anónimo (por favor, no están dificil poner un nombre en los comentarios):

La parte a la que usted hace referencia es una cita del propio Lyotard. Por eso va entre comillas. Por lo tanto, no soy yo el que proclama la desculturización.

Saludos.

R dijo...

No habeís leído sobre "Lo Inhumano" en Lyotard jamás? No hace falta responder ninguna cosa, Lyotard fue el mayor crítico del "término" post-modernidad que jamás hemos tenido entre nosotros y tu lo confundes con lo que desprecias. Los prejuicios son tuyos.

Alberto dijo...

Estimado R:

¿Es posible que hayamos leído libros diferentes? Porque en "Lo Inhumano", Lyotard es más postmoderno que nunca: la afirmación de la inhumanidad del tiempo presente debido a la tecnociencia, la pérdida del humanismo, la invasión de lo científico, etc.

Por otra parte me sorprende su afirmación de no catalogar a Lyotard como postmoderno, ¿cómo encuadrar sino esta afirmación del mismo autor?

"La modernidad ha pretendido dar una respuesta filosófica y política al romanticismo y al dandismo. Ha intentado producir lo que podríamos llamar «gran relato», ya sea el de la emancipación, a partir de la Revolución francesa, o el discurso del pensamiento alemán sobre la realización de la razón. También el relato de la riqueza, el de la economía política del capitalismo. De algún modo todos estos discursos han sido intensificados y reorganizados por el marxismo, que ha ocupado la escena filosófica y política de Europa y del mundo durante todo un siglo. Mi hipótesis es que, para una gran parte de las sociedades contemporáneas, estos discursos ya no son creíbles ni bastan para asegurar como pretendían un compromiso político, social y cultural."

Gracias por su visita.

R dijo...

Agradezco su respuesta, respetado Alberto.

Mi "alegato" quizá se ahogó en la inmediatez, entiendo la razón de su replica. Al momento de leer su artículo me encontraba en la lectura de «La Condición Post-moderna», del mismo al autor por el cual hemos cruzado las palabras. Y me vino a la mente, justo en ese instante tan preciso, una reflexión que me dejó el francés en su compilado «Lo Inhumano» acerca de la idea (o imaginación) de la imposibilidad de pensar sin cuerpo. Yropecé, enredado, entre la propia subjetividad (inclusiva de todo Texto) de Lyotard y mi propia subjetividad.

Pero, al decir que mi subjetividad me es propia, ¿no se objetiva la condición subjetiva?

Y tal paradoja, ¿es debido a la «irracionalidad» o a causa de una «desculturización»?

Personalmente, no puedo responder tales cuestiones, simplemente están planteadas, "escritas con sangre"; sin embargo, el presente seguramente siempre derivará en condiciones sociales fuera de toda estructura pensable (cognoscible/inteligible). Por la cuestión del instante en el que se dan los acontecimientos, por el instante en que en la multiplicidad de información se codifica en una verdad única. Es un interés masificado, empobrecido.

La libertad está impedida de "escuchar" reclamo alguno, la tenemos que constituir en nuestra condición social como predicamento del tan (necesariamente) masivo "bienestar común".

Por esto y más, soy de aquellos que afirmarían que la condición post-moderna es la metafísica de la modernidad.

Con gusto mantengo el contacto, y seguiré lectura de sus comentarios.

Firma, sinceramente.

R.

Ana Bande dijo...

Alberto, despues de ler a Lyotard, no concuerdo mucho con el énfasis que pones en contradecirlo, primero porque no ofreces alternativas a sus argumentos ajustados o entendibles, y eso que yo me encuentro entre las escépticas en toda esta moda POST, pero de tu artículo y de las intervenciones en los comentarios saco conclusiones muy válidas, te felicito por tu espacio.

Anónimo dijo...

¿Qué fundamentos utiliza lyotard para deslegitimar los metarelatos?????

Marcuse dijo...

¿acaso eres religioso o te aferras a la idea del modernismo? claro que el posmodernismo es una etapa hitorica en la cual el vacío predomina, pero no es eso satisfactorio para muchos? por lo menos para mi lo es, porque asi es como se puede contradecir un parádigma y no creerlo y por lo tanto rechazarlo. El crear tus propias teorías y paradigmas te da la oportunidad de no quedarte con lo que tus maestros te dicen, pero en fin es tu postura es la mía y en lo particular, me importa poco la tuya y la de todos los demás.

Anónimo dijo...

CUANDO SURGEN TEXTOS Y REFLEXIONES QUE PONEN EN DUDA EL CURSO DE LA COTIDIANIDAD NO QUEDA MÁS QUE DESALENTAR DICHAS REFLEXIONES POR EL MIEDO A ACEPTAR QUE "EN LO QUE SE CREE Y EN EL ENTORNO QUE SE VIVE" NO ES MÁS QUE UNA ESTÚPIDES. SIEMPRE SERÁ MÁS COMODO BUSCAR LA SALIDA FÁCIL. FINALMENTE ES A LO QUE SE TIENE QUE ENFRENTAR EL SER HUMANO "CREARSE LEGITIMACIONES DE SU MUNDO" DEBIDO A SU CARACTERÍSTICA NEOTENA, LYOTARD GRAN PENSADOR.

Lalovixi dijo...

Alberto, Yo creo que has hecho un buen trabajo: has levantado polémica, nos has puesto a pensar, y eso ha valido la pena para mi.

Eduardo, México.

Bárbara dijo...

estoy enmarcando mi tesis en Postmodernidad y me parecen interesantes vuestras divergencias...aunque no considero a Lyotard un niño haciendo berrinche sino haciendo evidente una cuestión que hoy afecta nuestra sociedad.

Vicente dijo...

Uf, yo estudié este texto hace unos años y lo encontré extremadamente lúcido. La vida cotidiana (social, política, etc) se mueve en la agonística ("pugna", "lucha")de los lenguajes. Este juego de lenguajes me parece extremadamente palpable.

Alberto dijo...

Estimado Vicente,

Ese es otro de los grandes problemas del postmodernismo, que suele quedarse en disquisiciones y discusiones de carácter meramente metalinguístico y linguístico.

En el ansia rupturista contra lo anterior, se ha producido una ruptura contra todo lo posterior, no hay alternativa, el nihilismo que tan enraízado se encuentra en la teoría postmoderna por fin ha ganado.

Gracias por su visita y comentario!

Unknown dijo...

no entiendo nada de esto , necesito hacer un ensayo de este tema , alguien podria ayudarme porfavor :(

sofia sacchetti dijo...

y el feminismo? me pregunto si él no lo toma como una salida o lo ve como una salida mítica