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3 de marzo de 2008
20 de diciembre de 2007
A vueltas con el canon: sobre los funcionarios artistas
Estoy harto de su demagogia barata, su doble moral, sus discursos victimistas y falsos, harto. Hasta los cojones y un poco más allá de esa panda de funcionarios culturales que tenemos que soportar una y otra vez, con esa arrogancia que destilan estos seres mas que insoportables y despreciables, ese deje de insufrible superioridad que piensan que tienen sobre el resto de los demás mortales. Nos venden un discurso lleno de críticas al sistema de mercado, la libre competencia, al capitalismo, la cultura de masas (para ellos su gran satán, después de los Estados Unidos); intentan convencernos de que estamos poseidos, adormilados, cegados por nuestra propia incultura, ignoracia y capacidad para percibir el ARTE (si, con mayúsculas) como a ellos les gusta llamarlo cuando hablan del tema. Simplemente porque no asistimos a sus conciertos, obras de teatro, espectáculos, porque no compramos sus libros, sus albums musicales, sus pinturas, etc. Pero ese discurso no es más que la GRAN MENTIRA.
Sí, son una pandilla repugnante de mentirosos, pues nada desean más que sus obras se vendan como gominolas a la puerta de un colegio, nada ansian más que forrarse pero bien forrados hasta las cejas de vender sus creaciones, de ganar cada vez más pasta gansa y si odian tanto a todo lo americano, es porque en el fondo, no soportan ver lo bien que les va a sus compañeros yankis y lo jodido que lo tienen ellos para irse de vacaciones a una isla paradisíaca del Pacífico. En el fondo, ellos son los primeros que desean una cultura de masas que les pague los caprichos que la gran mayoría de estos seres abominables tienen.
Su discurso anti-sistema, ese aura de caudillismo espiritual que quieren vendernos, en el sentido de que sólo ellos conocen el verdadero camino a un mundo mejor, sin injusticias, no es más que el reflejo de su fracaso. Incapaces de convencernos como consumidores de que debemos comprar sus productos, de conocer el gusto de sus clientes, estos falsos mesías se acogen al discurso victimista y facilón para esconder su impotencia comercial, porque saben que no hay nada mejor que ser anti-sistema para ser la mejor persona del mundo.
Si con todo lo anterior no fuera suficiente, ahora debemos financiar sus obras de "arte", gracias a esa stasi cultural que han creado a instancia del gobierno. El canon es el ataque más descarado y mezquino que se puede lanzar contra la línea de flotación de la libertad de un individuo; porque se nos acusa antes de cometer un delito. No contentos con minar la Constitución, este gobierno permite además que un impuesto revolucionario se convierta en legal y pase a ser gestionado por una institución privada pero con todo el respaldo de la ley. El PSOE sabedor del poder de convocatoria y lo mucho que les debe a esa panda de subvencionados funcionarios acólitos del poder, se muestra más que presto en oir sus demandas, por mucho que estas sean auténticos cantos de sirena que nos lleve directo al naufragio de nuestros derechos más fundamentales PORQUE HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO, SOY INOCENTE.
NO AL CANON DIGITAL, NO A LOS FARSANTES INCOMPETENTES, NO A UN GOBIERNO PELELE Y LAMECULOS.
Sí, son una pandilla repugnante de mentirosos, pues nada desean más que sus obras se vendan como gominolas a la puerta de un colegio, nada ansian más que forrarse pero bien forrados hasta las cejas de vender sus creaciones, de ganar cada vez más pasta gansa y si odian tanto a todo lo americano, es porque en el fondo, no soportan ver lo bien que les va a sus compañeros yankis y lo jodido que lo tienen ellos para irse de vacaciones a una isla paradisíaca del Pacífico. En el fondo, ellos son los primeros que desean una cultura de masas que les pague los caprichos que la gran mayoría de estos seres abominables tienen.
Su discurso anti-sistema, ese aura de caudillismo espiritual que quieren vendernos, en el sentido de que sólo ellos conocen el verdadero camino a un mundo mejor, sin injusticias, no es más que el reflejo de su fracaso. Incapaces de convencernos como consumidores de que debemos comprar sus productos, de conocer el gusto de sus clientes, estos falsos mesías se acogen al discurso victimista y facilón para esconder su impotencia comercial, porque saben que no hay nada mejor que ser anti-sistema para ser la mejor persona del mundo.
Si con todo lo anterior no fuera suficiente, ahora debemos financiar sus obras de "arte", gracias a esa stasi cultural que han creado a instancia del gobierno. El canon es el ataque más descarado y mezquino que se puede lanzar contra la línea de flotación de la libertad de un individuo; porque se nos acusa antes de cometer un delito. No contentos con minar la Constitución, este gobierno permite además que un impuesto revolucionario se convierta en legal y pase a ser gestionado por una institución privada pero con todo el respaldo de la ley. El PSOE sabedor del poder de convocatoria y lo mucho que les debe a esa panda de subvencionados funcionarios acólitos del poder, se muestra más que presto en oir sus demandas, por mucho que estas sean auténticos cantos de sirena que nos lleve directo al naufragio de nuestros derechos más fundamentales PORQUE HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO, SOY INOCENTE.
NO AL CANON DIGITAL, NO A LOS FARSANTES INCOMPETENTES, NO A UN GOBIERNO PELELE Y LAMECULOS.
18 de diciembre de 2007
SGAE: Dictadores con canon legalizados por el Gobierno
La Constitución dice en su artículo 24 del Título Iº párrafo segundo: "2. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia al letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia.". Pues oigan, la SGAE se pasa por el forro de los mismísimos el mencionado texto y la Constitución entera si hace falta con tal de cobrar el canon.
La aprobación del cobro del canon en todo soporte digital supone una flagrante ofensa contra la inocencia de toda aquella persona que compre por ejemplo un CD o un DVD virgen, pues al cobrar el mencionado "impuesto revolucionario" se la está acusando de realizar una actividad ilegal, la cometa o no. Toma presunción de inocencia. Así, si usted se compra un DVD para archivar las fotos del viaje a Talnabo de la SGAE, usted pagará ese canon por derechos de autor, pero claro, como usted es el autor de dichas fotos, supongo que la SGAE se pondrá de inmediato en contacto con usted para así retribuirle el cobro que ha efectuado en su nombre con el cobro de dicho pago. ¿No?
Fuera bromas, la consecuencia más grave es que la SGAE se ha convertido en juez y jurado y nos ha declarado a todos culpables, eso si, recuerdan lo que dice la constitución al respecto, pues agua de borrajas. Todos culpables, como en los mejores regímenes ditactoriales, todos culpables y sin poder demostrar nuestra inocencia. El argumento me suena a un relato titulado The Minority Report escrito por Philip K. Dick y llevado al cine por Steven Spielberg, donde se nos cuenta que la policia es capaz de predecir los crimines antes de que se cometan, así detienen a los supuestos delincuentes antes de que lleven a cabo sus fechorias. El dilema moral está servido, pues hasta que punto una persona es culpable de un delito que no ha cometido, ya que hasta que cometa tal acto, es plenamente inocente. No se nos puede acusar de ser futuribles asesinos en serie o pederastas. Sin embargo, la SGAE nos acusa y juzga, incluso imparte la pena, de ser delincuentes sin haber cometido ningún delito.
Todo ello, con el pleno consentimiento del partido del Gobierno, PSOE, que se erige en complice de toda esta trama más propia de una novela de ciencia ficcion que de una democracia donde se defiende la inocencia de todos mientras no se pueda demostrar lo contrario. Claro que no es la primera vez que un Gobierno aprueba leyes que permiten la acusación sin pruebas, recordemos a los Nazis y las SS y la Gestapo, el gobierno comunista de la URSS y la NKVD (Narodnyi Komissariat Vnutrennikh Del, en ruso ) o Comisariado Popular, o la temida Stasi de la República Democrática de Alemania donde millones de personas fueron acusadas y juzgadas sin pruebas y juicios dignos.
La aprobación del cobro del canon en todo soporte digital supone una flagrante ofensa contra la inocencia de toda aquella persona que compre por ejemplo un CD o un DVD virgen, pues al cobrar el mencionado "impuesto revolucionario" se la está acusando de realizar una actividad ilegal, la cometa o no. Toma presunción de inocencia. Así, si usted se compra un DVD para archivar las fotos del viaje a Talnabo de la SGAE, usted pagará ese canon por derechos de autor, pero claro, como usted es el autor de dichas fotos, supongo que la SGAE se pondrá de inmediato en contacto con usted para así retribuirle el cobro que ha efectuado en su nombre con el cobro de dicho pago. ¿No?
Fuera bromas, la consecuencia más grave es que la SGAE se ha convertido en juez y jurado y nos ha declarado a todos culpables, eso si, recuerdan lo que dice la constitución al respecto, pues agua de borrajas. Todos culpables, como en los mejores regímenes ditactoriales, todos culpables y sin poder demostrar nuestra inocencia. El argumento me suena a un relato titulado The Minority Report escrito por Philip K. Dick y llevado al cine por Steven Spielberg, donde se nos cuenta que la policia es capaz de predecir los crimines antes de que se cometan, así detienen a los supuestos delincuentes antes de que lleven a cabo sus fechorias. El dilema moral está servido, pues hasta que punto una persona es culpable de un delito que no ha cometido, ya que hasta que cometa tal acto, es plenamente inocente. No se nos puede acusar de ser futuribles asesinos en serie o pederastas. Sin embargo, la SGAE nos acusa y juzga, incluso imparte la pena, de ser delincuentes sin haber cometido ningún delito.
Todo ello, con el pleno consentimiento del partido del Gobierno, PSOE, que se erige en complice de toda esta trama más propia de una novela de ciencia ficcion que de una democracia donde se defiende la inocencia de todos mientras no se pueda demostrar lo contrario. Claro que no es la primera vez que un Gobierno aprueba leyes que permiten la acusación sin pruebas, recordemos a los Nazis y las SS y la Gestapo, el gobierno comunista de la URSS y la NKVD (Narodnyi Komissariat Vnutrennikh Del, en ruso ) o Comisariado Popular, o la temida Stasi de la República Democrática de Alemania donde millones de personas fueron acusadas y juzgadas sin pruebas y juicios dignos.
