La actualidad en Reflexiones

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Hugo Chavez: golf, racionamiento y política bolivariana

No me gustan las personas que siempre andan con la muletilla del "te lo dije". Pero no puedo más que aplicar hoy esa frase hecha que tanto odio: "os lo dije". Desde este blog se avisó mil y una vez que la política bolivariana de Hugo Chávez conducía a una dictadura y al desastre económico.


¿Cuáles son las últimas ofensas del Presidente de Venezuela contra la libertad y el individuo? El golf y el establecimiento de políticas de racionamiento en el agua y la electricidad en Caracas (¿será casualidad que esté gobernada la alcaldía por un opositor a él como es Antonio Ledezma?). Me gustaría no ser mal pensado, pero con Chavez las buenas intenciones no valen.

Todo régimen dictatorial se caracteriza por lo que Hayek llamó "la fatal arrogancia". El Estado Dictador se cree con la virtud de conocer todo conocimiento, y dentro de esa omnisciencia estatal, se encuentra el saber perfectamente lo que el individuo (la sociedad, el pueblo, los proletarios son términos más usados por ellos), necesita para vivir y todo lo debe rechazar. Así, al mejor estilo de despotismo político, los Gobiernos deciden que debemos dejar de fumar, comer hamburguesas, controlar la velocidad, ponernos el cinto de seguridad, dejar de beber alcohol, etc.

Dentro de esa "fatal arrogancia" Chavez indica que los venezolanos de bien no tienen que jugar al golf, deporte burgués y capitalista. Recuerda eso a las miles de actividades que los soviets prohibieron en la Unión Soviética con la excusa de que eran actividades capitalistas y burguesas (desde comer pan fresco todos los días hasta la posibilidad de tener una casa propia y no compartida con extraños). El Estado Totalitario pasa así a convertirse en el encargado de decirnos que debemos hacer y que no, todo claro está, en pro de una conciencia siempre mayor a la cual debemos obediencia ciega: revolución, proletario, estado, socialismo, marxismo, etc.

Al mismo tiempo que no nos deja jugar al golf, Chavez muestra su incapacidad de gestor llevando a Caracas a una situación de racionamiento del agua potable y de la electricidad (ambas en manos de empresas públicas). Les escribo textualmente la presentación de la compañía pública "Electricidad de Caracas":

"La Nueva Electricidad de Caracas es una empresa del Estado venezolano dedicada a proveer el mejor servicio eléctrico y comprometida a responder las expectativas de sus clientes, trabajadores y accionistas, contribuyendo así a elevar la calidad de vida de la sociedad venezolana. Nuestra visión es ser una empresa reconocida en Venezuela e internacionalmente como líder innovador, proveedora de un servicio eléctrico de alta calidad, con personal y tecnologías excelentes, financieramente sólida y factor fundamental del sector eléctrico venezolano."

¡Sorprendente! Poco más puedo añadir.

Ese el futuro revolucionario del nuevo socialismo bolivariano que Chavez promete: una país sin democracia, sin derechos y libertades individuales, sin libertad de prensa ni de expresión, con una educación estatal manipuladora, con dificultades económicas, etc. ¡Y pensar que algunos siguen justificando su proyecto, ya no sólo para Venezuela sino para todo Latinoamérica!

La ciencia española no necesita tijeras.

Los presupuestos del 2010 elaborados por el Ministerio de Economía han hecho saltar las alarmas por reducir las partidas presupuestarias que se dedican a las políticas de I+D+i. Ello originó una respuesta de disconformidad entre nuestros científicos e investigadores, que entre las muchas iniciativas emprendidas para dar a conocer dicho descontento, se encontraba el colocar un cartel de protesta en los diferentes blogs y páginas web como muestra de repulsa por la reducción presupuestaria (ver imagen aquí).

Un muy buen amigo mío se hizo eco de la iniciativa en su blog, y opinaba que: "el I+D es el comienzo de todo. Todo en alguna vez fue I+D. Sin I+D no avanzamos, el I+D actual son los estudiosos del ayer, los ilustrados, los enciclopédicos." No voy a ser yo quien le quite la razón, porque además de no poseer la facultad para quitar o conceder la misma, comparto con él su opinión. Lo que si voy hacer es matizar algunas ideas sobre la I+D, a la que considero que se debe añadir algo fundamental, la "i", o lo que es lo mismo, la "innovación".

La Fundación COTEC define en su publicación "Innovación tecnológica. Ideas básicas." (2001) el I+D como "el trabajo creador que, emprendido sobre una base sistemática, tiene por objeto el aumento del conocimiento científico y técnico, y su posterior utilización en nuevas aplicaciones (Freeman, 1975). Es el mecanismo generador de aquellas tecnologías y conocimientos propios con las que la empresa pretende potenciar o desarrollar sus productos, procesos y servicios. La amplitud de este objetivo hace que la I+D, a su vez, deba incluir una serie de actividades que persiguen resultados diferentes aunque conectados entre sí. La I+D comprende dos actividades básicas: la investigación básica, que persigue determinar nuevos conceptos o principios científicos, aunque no posean una utilidad directa; y la investigación aplicada, encaminada a buscar utilidad a los conocimientos adquiridos por la investigación básica, demostrando cuáles pueden ser sus aplicaciones y ventajas sobre soluciones ya conocidas. "

De lo anterior podemos deducir que la investigación y el desarrollo son importantes ya no sólo por las posibles aplicaciones futuras del descubrimiento, sino por el mero hecho del descubrimiento científico. Abarcamos así las dos dimensiones básicas de la ciencia y el conocimiento científico que yo denomino por un lado ciencia clásica, y por otro lado, ciencia moderna.

a) La ciencia clásica se caracteriza por la búsqueda del conocimiento con el fin de avanzar en la compresión de la realidad que nos rodea. Su meta es responder a las grandes preguntas.

b) La ciencia moderna se caracteriza por sumar a la ciencia clásica las posibles aplicaciones tecnológicas de los descubrimientos científicos. Su meta además de responder a las grandes dudas científicas del ser humano, es aplicar dichos conocimientos para logar avances tecnológicos que permitan el desarrollo económico y social de la humanidad.

La I+D es parcela de la ciencia clásica, sin embargo, la I+D+i es terreno de la ciencia moderna. Pero, ¿tiene esto alguna importancia, o se trata de simplemente matices retóricos? La respuesta es clara: tiene una importancia máxima.

Cualquier política que se centre únicamente en la Investigación y el Desarrollo, es coja e incompleta. ¿Por qué?, pues porque el ámbito de la ciencia clásica es elitista, es decir, sus resultados no llegan a las esferas ajenas al mundo de la ciencia. Debo decir en mi posible defensa que ello no es algo que carezca de valor, todo lo contrario. Sin embargo, el progreso que nos rodea se debe a los avances tecnológicos que ha producido y produce la ciencia moderna. Ésta es democrática porque nos hace a todos partícipes de los resultados de la I+D. Gracias a la ciencia moderna, a la innovación, al sumar la "i" en nuestra operación, poseemos todas las maravillas tecnológicas que nos rodean, desde la simple electricidad hasta nuestro más moderno aparato de telefonía móvil. Sólo una política que abarque la expresión completa de "I+D+i" puede producir resultados óptimos.

Ello me lleva a una nueva pregunta: ¿quién realiza la innovación?, pues multitud de personas, pero principalmente dos: los ingenieros y los emprendedores. Sobra decir que la cima se logra cuando nos encontramos con ingenieros emprendedores. Los ingenieros, a pesar de pecar de simplista, pueden ser definidos como aquellos que recojen las telas de los científicos y tejen los hilos de la tecnología dando lugar a mil y un productos. Los emprendedores son seres raros que a pesar de temer al riesgo, no se dejar paralizar por él y se lanzan a realizar proyectos de todo tipo en busca de un fin, por lo general, económico. Ambos comparten una característica en común: la satisfacción de necesidades.

Y esa característica entronca directamente con la definición de innovación que ofrece la Fundación COTEC: "La innovación, consistente en la aplicación comercial de una idea. Para el propósito de este estudio, innovar es convertir ideas en productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que el mercado valora. Se trata de un hecho fundamentalmente económico que, incrementa la capacidad de creación de riqueza de la empresa y, además, tiene fuertes implicaciones sociales. Esta definición debe ser entendida en un sentido amplio, pues cubre todo el espectro de actividades de la empresa que presuponen un cambio substancial en la forma de hacer las cosas, tanto en lo que se refiere a los productos y servicios que ella ofrece, como a las formas en que los produce, comercializa u organiza."

Podemos preguntarnos, llegados a esta altura del camino, si el gobierno y por tanto, los presupuestos, tienen en cuenta todo lo expuesto en las líneas anteriores. Básicamente, si las partidas presupuestarias tienen una visión de la ciencia como ciencia clásica o bien como ciencia moderna. Lamentablemente, la dimensión que año tras año domina es la primera. ¿Por qué? Por la situación de nuestros ingenieros (tema tratado anterior mente en esta entrada), y por la dificultad de desarrollar una cultura emprendedora en nuestro país. Pero eso es otro tema.

La izquierda busca su meta. (actualización)

El 16 de Mayo del 2007 escribí esta carta, publicada en este mismo blog, a un gran amigo que me preguntaba por el vacío existencial que experimentaba por sus ideas políticas. Una persona de izquierdas como él que nadaba en un mar de nada, en un agua de conceptos huecos. No se daba cuenta de que experimentaba en sus propias carnes lo que la izquierda venía padeciendo desde hace mucho tiempo.

Han pasado ya más de dos años y nada me hacía sospechar que la situación política española iba a ajustarse a las ideas de esa misiva. Las ideas de vacío y confusión, de un permanente anonadar, en las múltiples entradas que recoge la RAE al término, del quehacer político del Gobierno son la muestra clara de una izquierda totalmente extraviada.

Y en ese caminar totalmente ciego, pecan de orgullo y soberbia hasta límites insospechados. Hasta el punto de afirmar que "bajar impuestos es de izquierdas" para luego sostener que "subir impuestos es de izquierdas." Ellos son el todo y la nada, el continente y el contenido, el alfa y el omega donde buscar la salvación. Con razón afirmaba Lenin: " El marxismo es todopoderoso porque es cierto."

Cantemos pues "La Internacional" con el puño bien alzado mientras nuestros cuerpos se visten de ropajes y diseños exclusivos.

"¡Arriba parias de la tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión. [...]"


La izquierda busca su meta

“Se entiende que el caos de la libertad sobrecoja, y que una añoranza de estructuras fijas funcione como aliado del no menos antiguo maniqueísmo: o blanco o negro, o bueno o malo, o verdadero o falso. Pero cierto grado de civilización promueve órdenes extensos, dotados de una complejidad intrínseca, donde con una mezcla de anacronismo y buena voluntad no dejan de brotar nostalgias por lo simple…”
Antonio Escotado, Espontaneidad y complejidad (2º Versión), en www.antonioescohotado.com

Podía haber titulado esta carta como “Los miedos de la izquierda, los sufrimientos del individuo”, pero he preferido ser más correcto y me he decantado por “La izquierda: ¿quién se ha llevado mi brújula”. Cuando mencionas que: “Yo no se mucho de la izquierda europea más que nada porque la busco y no la encuentro…” te entiendo perfectamente, es normal, es el resultado de un proceso lógico a donde los actos de la izquierda le han llevado. Un vacío existencial, y para ser mucho menos filosófico y más terrenal, un vacío intelectual. La izquierda se encuentra vacía porque nada tiene que ofrecer a un mundo del cual siempre ha negado formar parte y, principalmente, porque todas sus aportaciones se han visto una y otra vez desmentidas y borradas.

La izquierda encontró en la demonización del capitalismo su aliento vital, porque la derecha reclamó antes la defensa de la tradición y el liberalismo la figura del individuo y la libertad. Aún así, pocos recuerdan que el terreno de la crítica hacia el capitalismo no es únicamente campo de abono de la izquierda, y la derecha conservadora[1] de figuras como Joseph Schumpeter, Michael Novack, Daniel Bell o incluso Rusell Kira defendían que el capitalismo no sólo en su desarrollo económico o industrial, sino que incluso su influencia moral y cultural son nefastas para la sociedad; culpable incluso de vulgarizar, de “la fealdad, la monotonía, el hastío de la moderna existencia industrial.” Ironías del destino, la especialización del sistema capitalista llevo a abandonar esta rama tan poco productiva electoralmente a la derecha y dejar a la izquierda estos menesteres anti-capitalistas, mucho más productivos por lo visto en este tipo de trabajo.

Puestos entonces en su laboriosa tarea de criticar al sistema capitalista, pronto se dan cuenta de que necesitan un profeta, un guía y un concepto que les muestre el camino. Entonces llega Marx. Y Marx dice que todo es historia y que la historia es ciencia, y que además se repite, con otros ropajes, es cierto, pero se repite. No los sucesos o los hechos, pero si las estructuras de poder y dominación. Y encuentra el santo grial que la izquierda deseaba.

La cosa evoluciona y se llega casi a lo que los intelectuales de izquierda llegaron a llamar el paraíso proletario en la tierra: la URSS. Experimento socialista y comunista que fascinó y sigue fascinando a muchos que no sufrieron bajo los brazos tiránicos de sus líderes de partido. Este sueño de verano, aunque no de una noche lamentablemente, se rompe y entonces empiezan a oler las miserias de la planificación centralizada y del paraíso obrero en la tierra. Primer mazazo.

Mientras en la URSS se desarrolla la rebelión en la granja, en el resto de Europa las condiciones de vida mejoran de forma exponencial a pesar incluso de dos guerras mundiales. La clase proletaria se diluye y el término empieza a perder significación “[…] a medida que iba descubriendo nuevas maneras de hacer dinero-, el capitalismo ha producido más márgenes de ganancia empresarial, más dividendos para los inversores y más cotizaciones sociales, acercándose así a la gran sociedad prometida por Adam Smith, donde el progreso material suscitado por una eficiencia en el empleo de los recursos (gracias a que nadie lo organiza) se articula con el sistema de libertades y garantías conocido como Estado de Derecho.” Segundo mazazo, ya no tenemos perjudicados a los que la izquierda pueda seguir apelando.

Si bien es cierto que la solución al anterior problema de no tener a quien defender pronto se vio solucionada por la escuela de Frankfurt. Y es que Adolf Hitler apareció en un momento en que la izquierda necesitaba urgentemente de alguien a quien atacar. No quiero decir aquí que este señor merezca ser defendido, sino que críticas más contundentes y feroces contra el nazismo fueron realizadas por los estudiosos de la escuela de austriaca como Frank A. Fetter; Ludwig von Mises; Friedrich August von Hayek; Friedrich A. Lutz; Vera C. Smith Lutz; Ludwig M. Lachmann; Alberto Benegas Lynch; Peter T. Bauer; Murray N. Rothbard; Israel M. Kirzner y otros muchos; pero se les ha leído mucho menos en cualquiera de los estamentos intelectuales, dominados por la elite de la izquierda.

Los intelectuales de la escuela de Frankfurt dotaron a la izquierda del nuevo grial que defender del capitalismo: la cultura y su malestar. Malestar por su masificación. Sin embargo, la crítica no pudo ir mucho más allá porque iba incluso de un principio universal como era la educación para todo el mundo y derecho de acceso a la cultura de todo individuo. Claro que ellos siguen intentando definir lo que es cultura y lo que no, pero las luchas de las elites por nombrar lo que es mayúscula o minúscula en el campo de las artes es un debate que no nos concierne. He podido leer porque alguien inventó primero la imprenta y luego la fabricación en serie y me permitió comprar un libro a un precio aceptable. Tercer mazazo para la izquierda, y aún nos quedan.

Sin clases proletarias, burgueses sin escrúpulos, con una cultura al alcance de todos y el paraíso convertido en infierno, la izquierda se digo que o encontraba algo o estaba perdida, ¡y vaya si lo encontró!, la globalización y el individuo. Este " nuevo espíritu (nota del autor: del capitalismo) ha desarmado al inconformismo en sus modalidades más tradicionales, que fueron la crítica artista (sostenida por “intelectuales, artistas y dandys”) y una crítica social sostenida por el movimiento obrero. La primera rechazaba el trabajo en sí […] la segunda denunciaba el egoismo de los intereses particulares […]. La vena intelectualista sugiere seguir fieles a la transgresión (“mediante movimientos puramente críticos que no necesitan ni teoría ni práctica”), mientras la vena obrerista la menta una “pleamar del individualismo.”[2]

En ello estamos, en la defensa de añorar “las antiguas identidades sociales (léase clases) y su antagonismo (léase guerra civil)”[3] Queremos fronteras, deseamos límites. La globalización es culpable de todos los males, ¿le duelen las muelas?, ¿le ha dejado su pareja?, ¿qué Fernando Alonso no ha ganado en Montmeló?, pues no le de más vueltas a la cabeza buscando responsables, la culpa es de la globalización[4]. Sólo les diré una cosa, tampoco esta vez la jugada les está saliendo bien.

Este es el problema de la izquierda, que se encuentra perdida y sin nada que decir porque ha escogido el bando perdedor desde hace mucho tiempo. Su nuevo sueño, “el ecologismo”; no siempre es partidario de seguirles de la mano y han resultado ser unos pupilos muy rebeldes y nada partidistas, ansiosos de caminar solos. ¿Encontrará un nuevo concepto con el que llenar su ideología la izquierda? Creo que no, pero algo me da que incluso aunque lo encuentre no les va a servir de mucho.


[1] Alberto Fernández Alonso (2006): “Neoconservadurismo, neoliberalismo: ¿Sabemos de qué estamos hablando? Una visión desde el liberalismo clásico.” Facultad de Sociología de A Coruña.
[2] Antonio Escohotado: “El espíritu del capitalismo” en www.antonioescohotado.com
[3] Ídem
[4] http://reflexionesparaperdereltiempo.blogspot.com/2005/08/existe-algn-mal-que-no-sea-culpa-de-la.html y también http://reflexionesparaperdereltiempo.blogspot.com/2005/08/existe-algn-mal-que-no-sea-culpa-de-la_02.html . Y otros muchos para quien desee leerlos.

¡CAMPEONES DEL EUROPEO DE BASKET!

¡ENHORABUENA A LOS IMPRESIONANTES CAMPEONES DEL EUROPEO DE BASKET!

¿Por qué...

una es significado de millones de muertes y la otra no?, ¿por qué una está totalmente prohibida en manifiestaciones políticas y la otra puede exivirse impunemente en cualquier lugar? ¿Por qué los muertos de una son más recordados y conocidos que los muertos de la otra? ¿Por qué...?




Lección de economía: ¡Quiero mi dinero!

The West Wing (El ala oeste de la Casa Blanca) es una de las mejores series de los últimos tiempos, como tal fue maltratada por TVE constantemente (¡que raro!, si el ente público trata muy bien todas las grandes series). En fin.


La serie está llena de escenas memorables tanto por la agilidad de los guiones, las interpretaciones, la dirección y los temas tratados. Hoy les traigo una escena donde Josh Lyman (Ayudante del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca), discute con Donna Moss (Ayudante Especial del Ayudante del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, arf arf, casi me quedo sin aliento) sobre economía. En dos minutos tienen un resumen estupendo sobre dos posturas económicas: el socialismo y el liberalismo. ¿Se atreven a decir quién defiende una y quien defiende otra?



Chomsky, Chávez: el idilio bolivariano.

Dos grandes pensadores franceses de los cuales se han hecho reseñas en este mismo blog, Raymond Aron (I y II) y Jean François-Revel, reflexionan sobre la influencia y el encantamiento que las ideas socialistas han ejercido sobre muchos intelectuales.

R. Aron en "El opio de los intelectuales" nos habla del "encantamiento" del ciertas ideologías (marxismo) de la cuales, los intelectuales, parecen ignorar las consecuencias de tal adhesión. Explica que ello se debe a que esas formas de pensamiento se revisten de un aura poética, como escribo en el primer post que dedico al sociólogo francés:

"La crítica al marxismo vulgar lleva a Aron a exponer la necesidad de diferenciar lo prosaico" de lo "poético" (ideas que desarrolla en sus Memorias cuando escribe sobre las intenciones de su obra "El opio de los intelectuales"). Kimball recoge muy bien esas intenciones de Aron. "Aron escribió (en sus Memorias) que en El opio de los intelectuales había tratado de "bajar la poesía de la ideología al nivel de la prosa de la realidad." . Lo que Aron llama el "Mito de la Revolución" (como el "Mito de la Izquierda" y el "Mito del Proletariado") resultaba tan seductor precisamente por su atractivo "poético": inducía la ilusión de que "todo es posible", de que todo... puede ser completamente transformado en el fiero crisol de la actividad revolucionaria. Combinar la doctrina de la inevitabilidad histórica -- la monstruosa idea que Marx recogió de Hegel -- con el Mito de la Revolución era una receta para la tiranía política. ¿Qué importa la liquidación de los kulaks frente al necesario despliegue de la Dialéctica?" (cita extraída de ROGER KIMBALL (2002): Lives of the Mind, the use and abuse of intelligence from Hegel to Wodehouse. Ivan R. Dee Publisher. Chicago. pág. 9)"

Ese ignorar las consecuencias se refleja claramente en Noam Chomsky cuando afirma feliz: "ver en Venezuela como se está construyendo ese otro mundo posible y ver a uno de los hombres que ha inspirado esta situación" (Libertad Digital).

Osea que el intelectual estadounidense se alegra de ver como desfallecen las libertades y los derechos individuales en Venezuela, está feliz de ver como se acosa a la libertad de prensa, a la oposición política, a las empresas extranjeras y a toda persona contraria al régimen que ha instaurado en el país Hugo Chavez. Como los enamorados, es incapaz de ver los aspectos negativos del nefasto plan revolucionario bolivariano.

Decía el gran Revel: "El intervencionismo imperialista de Occidente era mal visto incluso dentro de las propias sociedades occidentales, ya que se acusaba tales intervenciones de favorecer una posible guerra nuclear. Sin embargo, los juegos de poder soviéticos no eran cuestionados e incluso eran vistos como auténticos procesos de libertadores por parte de la opinión pública occidental. Ahí están Afganistán, Angola, Cuba, Etiopía o Vietnam." Hoy podríamos hablar de China, Rusia o la propia Venezuela.

Así mientras que para Chomsky el principal pecado de los USA es su imperialismo, no merece tal calificativo la política intervencionista de Chávez en Colombia, Chile, Perú, etc. Tampoco el apoyo económico brindado a sus acólitos como Evo Morales, Rafael Correa o Daniel Ortega para vencer en las elecciones de sus respectivos países.

Me pregunto también si el como profesor e intelectual está de acuerdo con el plan de culturización (bolivariano, claro está) que pretende establecer gobierno venezolano. Me gustaría saber si aceptaría la censura de algunas lecturas y la selección por parte del Gobierno americano de una bibliografía recomendada y fomentada con claros fines político-ideológicos.

¿Será de verdad amor lo que siente Chomsky? Yo creo que no. Personalmente opino que como todo buen intelectual de izquierdas que vive en Occidente, y no en los regímenes socialistas que tanto admiran, es un cínico, un falso y un hipócrita. De amor nada, lo que hay es un claro interés en la publicad y el ego personal. Chomsky tiene en Chávez a su mejor publicista literario, y lo sabe. Sabe que el presidente venezolano ha logrado aupar a las listas de los libros más vendidos, incluso en los USA, y está dando a conocer la misma en los países latinoamericanos, sobre todo los próximos al movimiento bolivariano.

Así, para el intelectual del MIT la visita se trata de una auténtica gira de promoción de su obra, mientras que para Chávez se trata de demostrar que también existe una clase intelecutal y formada que apoya su proyecto, en contra de los intelectuales que anteriormente se habían mostrado totalmente críticos como Mario y Álvaro Vargas Llosa o Apuleyo Mendoza. No hace falta nada más que ver como se recibe a uno y se recibió a los otros.

 


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