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15 de mayo de 2010

¿Y ahora quién nos salva de Keynes?

Hace un tiempo coloqué un vídeo de rap sobre uno de los debates más importantes y actuales que se dan en teoría económica. Ambas posturas, resumidas muy mucho, dicen:

a) Keynes: Cuando una economía entra en recesión, es necesario que el Estado complemente la falta de demanda privada a través de la demanda pública vía gasto. Así, se fomenta el consumo, que redunda en la actividad y evita una caída del desempleo. Para más inri, el Gobierno debe ser muy duro con los ahorradores, pues el ahorro frena el consumo presente, lo cual perjudica la actividad económica. De lo que se trata es de inundar la economía de dinero a través de una política fiscal y monetaria laxa.

b) Hayek: Como todos los economistas de la Escuela Austriaca de Economía, nos dice que la culpa de los ciclos económicos se deben a expansiones crediticias previas, que provocan una valoración irreal de los riesgos que se asumen a la hora de invertir. La economía tiene tanto dinero circulando que llegado un punto, todos los proyectos de inversión futuros parecen rentables. Al cabo de un tiempo, la economía acabará recalentada, donde la subidas de precios deriven en una inflación peligrosa, llevando a los Bancos Centrales a cortar por lo sano el torrente de dinero fácil. Es en ese momento, cuando la falta de liquidez comienza a pasar factura a los proyectos que anteriormente parecían rentables pero que, ahora ya no lo son. El excesivo endeudamiento de la economía comienza a provocar un aumento de ahorro, para pagar las deudas, provocando un descenso del consumo, la productividad y por tanto, un aumento del desempleo.

Para Hayek, las soluciones keynesianas basadas en mayor gasto público, son como dar más alcohol a un borracho con resaca, es decir, solucionamos el dolor de cabeza a corto plazo, pero no erradicamos el problema real que es la adición al dinero barato. Además, los estados tienden a gastar en momentos de debilidad económica por encima de sus posibilidades de recaudación fiscal, lo que origina deuda estatal provocada por ese déficit fiscal. Agravando aún más la situación. ¿Por qué?

Porque esa deuda deberá ser algún día pagada, pues debemos recordar que el Estado no es productivo, sino que se financia básicamente vía impuestos. Si tenemos una política fiscal expansiva con aumentos del gasto público y sin subidas de impuestos, acabaremos con falta de dinero y endeudados.

Ese es el problema español. El Gobierno del Sr. Zapatero sumó a las promesas populistas como los 400€ y el cheque bebé (criticadas en su momento por tener un coste muy alto), un aumento espectacular del gasto público para políticas sociales de toda índole. Tras dos años en recesión, con una caída significativa de la recaudación fiscal y un gasto sin control, el déficit comenzó hacer acto de presencia. Y ese déficit tuvo que ser financiado, ante la negativa de subir impuestos, vía emsión de deuda.

Deuda que compran los fondos internacionales a los que tanto se acusa de especuladores, pero que al fin y al cabo son los que han permitido seguir gastando alegremente a este gobierno en sus medidas tan imprudentes. Ahora, los mismos fondos ven que nuestro Gobierno no hace nada para evitar seguir gastando, y tienen miedo de que no acaben pagando lo que les deben, por eso no quiere saber nada de nuestra economía. Exigen tipos de rentabilidad más alta para hacerse con nuestros bonos  de deuda, huyen de nuestras empresas y alejan las inversiones. El problema es de tal magnitud, que hasta el Euro, del que forma parte España, comienza a verse como una moneda que pierde valor, ocasionando que los tenedores de euros deshagan sus posiciones y prefieran hacerse con otra moneda de más valor.

Otra vez más, Keynes parecía ser nuestro salvador del desastre como en los años 30, sin embargo, al igual que entonces, la aplicación de sus medidas nos lleva a una crisis de deuda estatal, desempleo y estancamiento económico como el ocurrido en los años 70. ¿Ahora, quién nos salva de él?

23 de septiembre de 2009

La izquierda busca su meta. Actualización.

El 16 de Mayo del 2007 escribí esta carta, publicada en este mismo blog, a un gran amigo que me preguntaba por el vacío existencial que experimentaba por sus ideas políticas. Una persona de izquierdas como él que nadaba en un mar de nada, en un agua de conceptos huecos. No se daba cuenta de que experimentaba en sus propias carnes lo que la izquierda venía padeciendo desde hace mucho tiempo.

Han pasado ya más de dos años y nada me hacía sospechar que la situación política española iba a ajustarse a las ideas de esa misiva. Las ideas de vacío y confusión, de un permanente anonadar, en las múltiples entradas que recoge la RAE al término, del quehacer político del Gobierno son la muestra clara de una izquierda totalmente extraviada.

Y en ese caminar totalmente ciego, pecan de orgullo y soberbia hasta límites insospechados. Hasta el punto de afirmar que "bajar impuestos es de izquierdas" para luego sostener que "subir impuestos es de izquierdas." Ellos son el todo y la nada, el continente y el contenido, el alfa y el omega donde buscar la salvación. Con razón afirmaba Lenin: " El marxismo es todopoderoso porque es cierto."

Cantemos pues "La Internacional" con el puño bien alzado mientras nuestros cuerpos se visten de ropajes y diseños exclusivos.

"¡Arriba parias de la tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión. [...]"


La izquierda busca su meta

“Se entiende que el caos de la libertad sobrecoja, y que una añoranza de estructuras fijas funcione como aliado del no menos antiguo maniqueísmo: o blanco o negro, o bueno o malo, o verdadero o falso. Pero cierto grado de civilización promueve órdenes extensos, dotados de una complejidad intrínseca, donde con una mezcla de anacronismo y buena voluntad no dejan de brotar nostalgias por lo simple…”
Antonio Escotado, Espontaneidad y complejidad (2º Versión), en www.antonioescohotado.com

Podía haber titulado esta carta como “Los miedos de la izquierda, los sufrimientos del individuo”, pero he preferido ser más correcto y me he decantado por “La izquierda: ¿quién se ha llevado mi brújula”. Cuando mencionas que: “Yo no se mucho de la izquierda europea más que nada porque la busco y no la encuentro…” te entiendo perfectamente, es normal, es el resultado de un proceso lógico a donde los actos de la izquierda le han llevado. Un vacío existencial, y para ser mucho menos filosófico y más terrenal, un vacío intelectual. La izquierda se encuentra vacía porque nada tiene que ofrecer a un mundo del cual siempre ha negado formar parte y, principalmente, porque todas sus aportaciones se han visto una y otra vez desmentidas y borradas.

La izquierda encontró en la demonización del capitalismo su aliento vital, porque la derecha reclamó antes la defensa de la tradición y el liberalismo la figura del individuo y la libertad. Aún así, pocos recuerdan que el terreno de la crítica hacia el capitalismo no es únicamente campo de abono de la izquierda, y la derecha conservadora[1] de figuras como Joseph Schumpeter, Michael Novack, Daniel Bell o incluso Rusell Kira defendían que el capitalismo no sólo en su desarrollo económico o industrial, sino que incluso su influencia moral y cultural son nefastas para la sociedad; culpable incluso de vulgarizar, de “la fealdad, la monotonía, el hastío de la moderna existencia industrial.” Ironías del destino, la especialización del sistema capitalista llevo a abandonar esta rama tan poco productiva electoralmente a la derecha y dejar a la izquierda estos menesteres anti-capitalistas, mucho más productivos por lo visto en este tipo de trabajo.

Puestos entonces en su laboriosa tarea de criticar al sistema capitalista, pronto se dan cuenta de que necesitan un profeta, un guía y un concepto que les muestre el camino. Entonces llega Marx. Y Marx dice que todo es historia y que la historia es ciencia, y que además se repite, con otros ropajes, es cierto, pero se repite. No los sucesos o los hechos, pero si las estructuras de poder y dominación. Y encuentra el santo grial que la izquierda deseaba.

La cosa evoluciona y se llega casi a lo que los intelectuales de izquierda llegaron a llamar el paraíso proletario en la tierra: la URSS. Experimento socialista y comunista que fascinó y sigue fascinando a muchos que no sufrieron bajo los brazos tiránicos de sus líderes de partido. Este sueño de verano, aunque no de una noche lamentablemente, se rompe y entonces empiezan a oler las miserias de la planificación centralizada y del paraíso obrero en la tierra. Primer mazazo.

Mientras en la URSS se desarrolla la rebelión en la granja, en el resto de Europa las condiciones de vida mejoran de forma exponencial a pesar incluso de dos guerras mundiales. La clase proletaria se diluye y el término empieza a perder significación

 “[…] a medida que iba descubriendo nuevas maneras de hacer dinero-, el capitalismo ha producido más márgenes de ganancia empresarial, más dividendos para los inversores y más cotizaciones sociales, acercándose así a la gran sociedad prometida por Adam Smith, donde el progreso material suscitado por una eficiencia en el empleo de los recursos (gracias a que nadie lo organiza) se articula con el sistema de libertades y garantías conocido como Estado de Derecho.”[1]

Segundo mazazo, ya no tenemos perjudicados a los que la izquierda pueda seguir apelando.

Si bien es cierto que la solución al anterior problema de no tener a quien defender pronto se vio solucionada por la escuela de Frankfurt. Y es que Adolf Hitler apareció en un momento en que la izquierda necesitaba urgentemente de alguien a quien atacar. No quiero decir aquí que este señor merezca ser defendido, sino que críticas más contundentes y feroces contra el nazismo fueron realizadas por los estudiosos de la escuela de austriaca como Frank A. Fetter; Ludwig von Mises; Friedrich August von Hayek; Friedrich A. Lutz; Vera C. Smith Lutz; Ludwig M. Lachmann; Alberto Benegas Lynch; Peter T. Bauer; Murray N. Rothbard; Israel M. Kirzner y otros muchos; pero se les ha leído mucho menos en cualquiera de los estamentos intelectuales, dominados por la elite de la izquierda.

Los intelectuales de la escuela de Frankfurt dotaron a la izquierda del nuevo grial que defender del capitalismo: la cultura y su malestar. Malestar por su masificación. Sin embargo, la crítica no pudo ir mucho más allá, porque iba en contra de uno de sus principios como era la educación para todo el mundo y derecho de acceso a la cultura de todo individuo. Claro que ellos siguen intentando definir lo que es cultura y lo que no, pero las luchas de las elites por nombrar lo que es mayúscula o minúscula en el campo de las artes es un debate que no nos concierne. He podido leer porque alguien inventó primero la imprenta y luego la fabricación en serie y me permitió comprar un libro a un precio aceptable. Tercer mazazo para la izquierda, y aún nos quedan.

Sin clases proletarias, burgueses sin escrúpulos, con una cultura al alcance de todos y el paraíso convertido en infierno, la izquierda se dijo que o encontraba algo o estaba perdida, ¡y vaya si lo encontró!, la globalización y el individuo. Este:

 " nuevo espíritu (nota del autor: del capitalismo) ha desarmado al inconformismo en sus modalidades más tradicionales, que fueron la crítica artista (sostenida por “intelectuales, artistas y dandys”) y una crítica social sostenida por el movimiento obrero. La primera rechazaba el trabajo en sí […] la segunda denunciaba el egoismo de los intereses particulares […]. La vena intelectualista sugiere seguir fieles a la transgresión (“mediante movimientos puramente críticos que no necesitan ni teoría ni práctica”), mientras la vena obrerista lamenta una “pleamar del individualismo.”[2]

En ello estamos, en la defensa de añorar “las antiguas identidades sociales (léase clases) y su antagonismo (léase guerra civil)”[3] Queremos fronteras, deseamos límites. La globalización es culpable de todos los males, ¿le duelen las muelas?, ¿le ha dejado su pareja?, ¿qué Fernando Alonso no ha ganado en Montmeló?, pues no le de más vueltas a la cabeza buscando responsables, la culpa es de la globalización[4]. Sólo les diré una cosa, tampoco esta vez la jugada les está saliendo bien.

Este es el problema de la izquierda, que se encuentra perdida y sin nada que decir porque ha escogido el bando perdedor desde hace mucho tiempo. Su nuevo sueño, “el ecologismo”; no siempre es partidario de seguirles de la mano y han resultado ser unos pupilos muy rebeldes y nada partidistas, ansiosos de caminar solos. ¿Encontrará un nuevo concepto con el que llenar su ideología la izquierda? Creo que no, pero algo me da que incluso aunque lo encuentre no les va a servir de mucho.


[1] Alberto Fernández Alonso (2006): “Neoconservadurismo, neoliberalismo: ¿Sabemos de qué estamos hablando? Una visión desde el liberalismo clásico.” Facultad de Sociología de A Coruña.
[2] Antonio Escohotado: “El espíritu del capitalismo” en www.antonioescohotado.com
[3] Ídem

27 de julio de 2009

La incompetencia siempre lleva al peligro

Las cifras son claras: más de cuatro millones de parados. ¿Por qué se ceba la crisis de manera tan profunda con nuestro país? Pues porque España padece dos crisis: la financiera mundial, de la cual se ha hablado largo y tendido; y la de nuestro modelo productivo. Para decirlo con palabras claras, "la vaca que nos daba leche ha muerto. Ahora toca pasar hambre."

Pero, ¿son capaces esas dos crisis de afectar de tal manera a nuestro mercado laboral para producir tal avalancha de desempleados?, ¿sólo en España se ha visto afectado el sector de la construcción? y de no ser así, ¿son las cifras de desempleo en aquellos países también con problemas en el sector contructor, tan altas como en nuestro país?. Intentaremos dar una respuesta a esas preguntas.

Es evidente que la conjunción de dos crisis tiene como resultado un grave deterioro del mercado laboral, sea cual sea la economia que las sufra. Ahora bien, y contestando a la segunda pregunta, no sólo en España la construcción se ha visto afectada. Países como los Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Canadá, Japón o Australia también han visto como las cifras negativas invadían los datos del sector del ladrillo. Ello nos lleva directamente a la tercera pregunta, cuya respuesta es no. Analicemos los datos:

Estados Unidos ------- 8,5 %
Reino Unido----------- 9%
Irlanda--------------- 11,7%
Japon----------------- 5,2%
España---------------- 17,9 %

A la vista de lo anterior, debemos preguntarnos: ¿por qué la economía española es capaz de crear tanto desempleo? Por la estructura y funcionamiento de nuestro mercado laboral. Y, ¿cómo es nuestro mercado laboral?.

Se trata de uno de los mercados más regulados y más rígidos del mundo, sobre todo entre los países desarrollados. Básicamente: se trata de un sistema laboral altamente proteccionista con el empleo creado debido a las altas indemnizaciones que existen al despido. Ello origina que el empleo en las cohortes más jóvenes sea problemático, dándose las tasas de empleo temporal más altas del mundo. Además, impide que la empresa pueda adecuar sus activos laborales de forma flexible a la producción, ya que saben que en momentos de crisis les será muy difícil desprenderse de esa mano de obra sobrante.

Sumemos que las políticas de empleo son pasivas (cobertura al desempleo, jubilaciones anticipadas por ejemplo); frente a políticas activas como pueden ser la formación continua, las ayudas a la contratación, etc. Las primeras tienen una incidencia en desmotivar la búsqueda activa de empleo mientras se perciban las ayudas estatales por desemplo o en no aceptar salarios por debajo de las cuantías recibidas.

Resulta evidente entonces que la principal tarea que tienen los miembros del diálogo social es solucionar, de manera inmediata, las taras que acosan a nuestro mercado laboral. ¿Qué ha ocurrido en la última reunión? El Gobierno y los sindicatos han roto negociaciones porque acusan a la patronal de no ceder en ninguno de sus reivindicaciones. Lamentablemente, la realida parece demostrar que no son los empresarios los malos de esta película.

El Gobierno ciego e inoperante que nos "des-gobierna" está necesitado, cual enfermo de medicamentos, de una foto que le permita llegar a la recta final de año de forma tranquila. Para ello no tiene reparos en usar todas las tretas y argucias en su poder, incluyendo a los medios de comunicación afines. ¿Cuál es la estratagema? Si no hay foto, se acusa a la patronal de no querer llegar a un pacto, mostrando a la ciudadanía su maleficencia y por el contrario, erguir a los altares la bondad del Gobierno y los Sindicatos. El gobierno paga el impuesto revolucionaro de ser el único de la historia de nuestra democracia en no sufrir una huelga general.

¿Cuánto de cierto hay en la historia de los conspiradores? Nada. La patronal llegó a la reunión con la intención de acceder en rebajar en menor cuantía las cotizaciones sociales, aceptando una rebaja del 2% frente al 5% que se solicitaba; a cambio, la patronal concedía la tan buscada foto y ponía como condición la revisión del mercado laboral para la vuelta de las vacaciones. Los conspiradores dijeron que no.

Así, la única medicina que nuestra economía y nuestro mercado laboral necesita es rechazada por el Gobierno y los Sindicatos, propiéndo a cambio una medicina alternativa que implica pocas medidas estructurales y más gasto público, lo cual incrementará más aún la deuda pública. Quieren usar una tirita para detener una hemorragia que necesita de intevención quirúrjica.

El Gobierno que nos "des-gobierna" va camino de alcanzar las más altas cotas de ineficacia e inefiencia, meritorias ya de su impresión en el Libro Guinness de los récords mundiales. A llegado el momento en que la ciudadanía responsable debe plantarse y exigir la dimisión del actual Gobierno y la convocatoria de Elecciones Generales lo antes posible.

18 de enero de 2009

El Gobierno de Zapatero, ¿mentiroso o insidioso?

Puede parecer un simple debate linguístico el tildar a nuestro Gobierno de mentiroso o de insidioso, sin embargo, la fina línea que separa la mentira de la insidia es de suma importancia, porque en ella se encuentra que nos hallemos ante dos culpabilidades diferentes.

Nuestro diccionario de la RAE dice respecto del mentiroso:

mentiroso, sa.

1. adj. Que tiene costumbre de mentir. U. t. c. s.

2. adj. Dicho de un libro o de un escrito: Que tiene muchos errores o erratas.

3. adj. Engañoso, aparente, fingido, falso. Bienes mentirosos.



Las acepciones para insidioso recogidas por el mismo son:

insidioso, sa.

(Del lat. insidiōsus).

1. adj. Que arma asechanzas. U. t. c. s.

2. adj. Que se hace con asechanzas.

3. adj. Malicioso o dañino con apariencias inofensivas.

4. adj. Med. Dicho de un padecimiento o de una enfermedad: Que, bajo una apariencia benigna, oculta gravedad suma.


Mientras que el mentiroso lo único que hace es mostrar o decir lo contrario de lo que piensa, sabe o cree, sin ser la mayoría de las veces consciente del daño que va a ocasionar. El insidioso oculta bajo una apariencia afable el conocimiento de un daño de extrema gravedad. No creo equivicarme si tacho, a nuestro gobierno, no de mentiroso, sino de insidioso.

¿Por qué una acusación tan grave? Porque el reconocimiento que realiza el Sr. Pedro Solbes de que nos encontramos ante una de nuestras peores receciones económicas, no es más que la confesión del que ha sido pillado con el paso del tiempo, no con una mentira, sino con un discurso maquillado de bondad para ocultar un cancer maligno en nuestra economía.

Recordemos lo que dijo entonces y lo que confiesa ahora:

- "Estamos lejos de la recesión" (2008) -------- > "El PIB caerá el -1,6%" (2009)
- "No hay problemas para afrontar el desempleo" (2008) -------> "La tasa de paro rozará el 16%" (2009)
- "Habrá un ligero déficit, pero no me preocupa" (2008) --------> "El déficit se disparará al 5,8%" (2009)
- "Hay un exceso de preocupación por la crisis" (2008) ---------> "Este año viviremos los momentos más difíciles" (2009)

Alguien podrá pensar o argumentar en cambio que cuando el Sr. Solbes realizó las declaraciones del 2008 no tenía a su disposición los datos ni las previsiones de las que ahora disponemos. Sin embargo, esa es una excusa vacía, porque Servicios de Estudios Económicos como los de La Caixa, el panel del FUNCAS, el informe del IEE, los outloock del Banco Mundial, el FMI, el Banco Central Europeo y un largo etc. decían todo lo contrario.

Nos extraña luego que Standard & Poor´s quiera rebajar nuestra calificación crediticia, cuando la misma se basa en la confianza del pago de sus deudas por parte del Reino de España, cuando el responsable de nuestras cuentas tiene semejante historial de sinceridad. En la misma línea de confianza, ocurre que los inversores internacionales ven más riesgo de imapgo en el Estado que en nuestras empresas más internacionales, los CDS del Reino de España son más caros que los del BBVA, Santander o Telefónica.

A un mentiroso se le puede culpabilizar simplemente de la mentira, del hecho de haber mentido, sin embargo, al insidioso se le debe culpabilizar no sólo de ocultar la verdad sino de haberlo hecho a sabiendas de que se estaba produciendo un gran mal y se negaba a reconocerlo. Así, este gobierno en pleno debería reconocer en pleno que la actual crisis se le escapa de sus posibilidades y capacidades para gestionar y gobernar. Todos sus planes anti-crisis han sido dardos tirados fuera de la diana, más populistas que eficaces, y visto lo visto en esa presentación de maquillaje que ha sido el Plan E, nos volvemos a encontrar mucho rimel y carmín pero pocas medidas de verdad para sacar a España lo más pronto de esta recesión en la que nos encontramos. Yo propongo la primera: convocar elecciones YA!!!!!!!!!!!!!!!

26 de enero de 2008

13 de enero de 2008

La economía de Z

Nos encontramos en una situación de incertidumbre en el plano económico, tanto a nivel internacional como nacional. La crisis de las hipotecas subprime, la falta de liquidez en el mercado interbancario, la presión del petróleo y otros productos energéticos, el aumento del desempleo y los precios son los culpables del mediocre año que dejamos atrás y de la sensación de incertidumbre del presente que ahora estrenamos.
Si bien es cierto que no puede todavía hablarse de una crisis en firme, lo que no puede es negarse la evidencia de que las cosas no van bien y de no tomar cartas en el asunto, lo que hoy no son más que nubarrones, pueden convertirse en un futuro cercano en tormentas sobre nuestra economía.
Ante esta situación es llamativo la ausencia de nuestro Ministro de Economía y que todo el peso de las explicaciones recaiga en el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, cuando quedó claro que sus conocimientos de temas económicos son más bien limitados o nulos. Eso puede deberse bien a dos cosas: nos gastar electoralmente a Solbes frente a los comicios que nos esperan o bien, mostrar a un Presidente del Gobierno que de no conocer nada de economía, ahora se maneja con supuesta soltura en temas económicos.
Independientemente de las causas que expliquen la ausencia de uno y la presencia del otro, lo que nos debe quedar claro es que los datos económicos de Zapatero son electoralistas y alejados de la realidad económica del país.

El discurso pronunciado en el Forum Europa la semana pasada fue un compendio de cifras irreales que ante la simple contrastación real, dejan en el mero ridículo al Presidente, y todo por negar una crisis que se avecina y no asumirla por intereses electorales. Nos dice que la creación de empleo va viento en popa, pero omite que el número de parados ahora es mayor que a comienzo de la legislatura socialista. La inflación se ha desbocado y ha alcanzado el 4,3% y la inflación subyacente muestra una tendencia muy preocupante para el consumidor pues son sobre todo los precios energéticos y los productos frescos los que más han subido. Nuestro déficit exterior representa ya el 10,7 % del PIB, frente al 2,7 % del 2004. Zapatero dijo que la renta disponible de los hogares había aumentado en 1.000 euros sin embargo informes de la UCE, cada hogar español tendrá que desembolsar este año 992 euros más. Afirmó que las empresas ganarán entorno al 10% más este año, cuando los datos avalan cifras alrededor de 2 %.

Las cosas no pintan bien y deben ponerse medidas cuanto antes, sobre todo a la hora de cambiar nuestro modelo de crecimiento ya agotado, de empezar a elaborar políticas de cambio estructural cuanto antes y sobre todo, de no mentir a los españoles con una realidad manipulada y falsa llegando incluso a acusar a los que no compartimos sus cifras, de antipatriotas.