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12 de agosto de 2014

Luego se quieren llamar liberales

Dos noticias acaecidas entre este lunes y la semana pasada han llamado mi atención por como han demostrado el lado interventor, socialistas y liberticida de nuestros políticos. Y no me refiero al programa de PODEMOS y su iniciativa de renta básica universal.

La primera ha sido la noticia proveniente desde Rusia de la prohibición de importar productos de la Unión Europea, sobre todo agrícolas. La medida ha desatado la alarma entre los agricultores españoles, ya que el país ruso es uno de los principales importadores sobre todo de frutas y hortalizas nacionales. No han tardado mucho por tanto los agricultores españoles en pedir ayudas para evitar esa medida. Ahora muchos dirán que eso en un sistema menos liberal y con menos comercio libre no ocurriría. Lo que parecen no darse cuenta es que la medida es producto de una respuesta política a las medidas de bloqueo económico por parte de otros políticos y sus estados.

Los sindicatos agrícolas no han perdido el tiempo y ya han solicitado que la Unión Europea compre el excedente producido para que los precios se mantengan y no caigan ¡Fantástico! Empleados el dinero de los ciudadanos de la unión para comprar excedente y que los precios de nuestra cesta de la compra nos sigan saliendo igual de caros cuando podrían salirnos más baratos. Una lógica política de libro, si señor.

La nota cómica la ha dado como no, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (sic) en boca de la dueña de su cartera, la ministra Isabel García Tejerina que defiende el uso del dinero de todos para comprar el excedente debido a la situación inesperada provocada por Rusia y su prohibición pero también, a las extraordinarias condiciones medio ambientales actuales, es decir, que debido a que la climatología ha sido perfecta para la producción, el excedente es mayor y por tanto, hay que mantener artificialmente el precio a toda costa.

La otra noticia también tiene como protagonista a España y la Unión Europea, ¡como no!, pero se le suman dos actores más, Gibraltar y el Reino Unido. Resulta que el organismo europeo, ante una reclamación por parte de los comerciantes del otro lado del Peñón, ha decidido investigar si se producía algún tipo de fraude fiscal. Sus conclusiones, comunicadas a través de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude. OLAF (sic),  son que si, sobre todo en lo referente a blanqueo de capitales y mercado negro del tabaco. Las estimaciones que se manejan cifras entorno a los 1.200 millones de euros.

Bajo la óptica estatal, los malos son los individuos que se dedican al contrabando de tabaco, sin pararse a pensar ni un segundo, como se ha llegado a la situación en la cual, una serie de personas deciden ejercer dichas actividades porque las consideran muy lucrativas. Y si, ya digo ahora mismo que la culpa es de esa manía intervencionista del Estado.

El mercado del tabaco en toda la Unión Europea está excesivamente regulado con medidas que incluyen desde los lugares de venta y adquisición de licencias, etiquetado de los paquetes hasta los altos impuestos que este tipo de producto padece. La imposición fiscal al tabaco alcanza en España un 50% del precio de venta del producto, es decir, de cada 10 euros que pagamos por cartón, 5 son producto de impuestos. Teniendo en cuenta que la media del precio de un cartón en España ronda los 40 euros, estamos hablando de que 20 euros son impuestos.

Al otro lado de España, en Gibraltar, el precio del mismo es mucho más barato, unos 20 o 25 euros. No hace falta ser un experto en economía para darse cuenta de que mantener el precio de un producto por encima del precio de mercado que oferentes y demandantes pedirían, ocasiona un mercado negro y por tanto, contrabando. El estado crea las condiciones y luego no admite que se ocurran los hechos, otra magistral forma de actuación muy en línea con su forma de pensar.

Como no, la nota de color la vuelven a dar los políticos españoles, en este caso Carlos Floriano, diputado del Partido Popular, que en unas declaraciones en Onda Cero dice que "hay motivos para creer que se cometen delitos de contrabando de tabaco y blanqueo de capitales." Señor Floriano, ya se lo digo yo, si, se comente actividades de contrabando y blanqueo de capitales y se seguirán cometiendo, porque mientras la presión fiscal de este país sea como es y sus regulaciones mantengan el alto el precio de forma artificial, habrá siempre quien decida correr ese riesgo a cambio de las sustanciales ganancias que le esperan. ¿Quiere acabar con ello? Pues no regule más, sino menos y deje actuar al mercado de forma libre, verá que sorpresa.

Luego dirán algunos políticos que ellos son los liberales de verdad.

29 de julio de 2014

A los políticos no les gusta la libertad

Y mucho menos el individuo. La concepción de la política como actividad hunde sus raíces en la misma esencia del ser humano, aquello que Aristóteles llamó ζῷον πολιτικόν o zoon politikon, ese animal político o social de su libro 1 de Política. Personalmente estoy de acuerdo con el filósofo griego en que la política es un producto del acontecer social, pero mientras que para él lo social es algo natural, para mí la sociedad es el fruto de la actuación de los individuos en la búsqueda de sus propios fines.

Sin entrar en grandes explicaciones del origen de lo político y del estado como su figura más visible, existen dos grandes corrientes que ofrecen su mirada al respecto. Por un lado, las teorías contractualistas cuyas figuras más destacables son Platón, Hobbes, Rousseau o Locke. Frente a ellas, están las teorías individualistas en las que destacan pensadores como Mandeville, Hume, Adam Smith, Max Weber, G. Simmel, Mises o Hayek.

Las teorías contractualistas nos dicen que el origen tanto de la sociedad como del estado es producto de un contrato social o pacto, cuya firma saca al hombre de un estado de naturaleza por lo general belicoso. Los únicos que dotan a ese estado natural de cualidades positivas son, aunque por motivos diferentes, Locke y Rousseau.


Las teorías individualistas defienden que el origen de la sociedad no está en ningún contrato o pacto, sino que es la propia existencia de los individuos los que permite que surjan las estructuras sociales. El individuo en su acción con otros individuos, de forma no intencionada, crea la sociedad al igual que crea el lenguaje, el derecho o la economía. Los defensores del individualismo argumentan que no hay nada más social que el propio individuo, ya que él mismo es consciente de que necesita a los otros individuos para lograr sus fines. Es en esa necesidad de cooperación en la que luego, nacen las estructuras sociales. La sociedad por tanto, no es un ente ajeno al individuo, algo creado ex profeso y con una existencia por encima del individuo, sino algo producto de él mismo, de sus acciones que únicamente buscan un determinado fin y cuyo origen, no ha sido controlado, diseñado, definido o gestionado por nadie.

Al escaparse el proceso de creación de lo social, ya que son de origen totalmente no intencionado por parte de los individuos, su pretensión de control por el bien común de todos se vuelve en una labor de arrogancia intelectual, aquello que Hayek denominó la fatal arrogancia. Como bien sabemos, los liberales aducen que ningún gestor puede conocer en todo momento las necesidades presentes y futuras que den contenido a la felicidad de los individuos, ya que esa tarea es propia de ellos y nadie más. Además, la pretensión de realizar esa acción conlleva la exigencia de una cantidad tal de conocimiento, de por si disperso entre todos los individuos, que ningún ser es capaz de poder aprehenderla.


Sobra decir que la triunfadora en la contienda intelectual ha sido claramente la visión contractualista, que además, contó con el apoyo de una naciente ciencia social como fue la sociología, cuyos padres fundadores en su mayoría (Comte, Saint-Simon, Durkheim) defendieron la idea de que la sociedad es un orden intencionado y por lo tanto, es posible organizarlo y ordenarlo. Se convierte así a la política en la única actividad capaz de poder gestionar lo social de una forma científica.


Comienza así un ataque al individuo por parte de la sociología positivista francesa que acabará fructificando y dando fundamento "científico" a la actividad política para gestión de lo social. Ideas como las de Saint-Simon que llegó a considerar "vaga y metafísica" la concepción de libertad individual e incluso en tildarla de enemiga y "obstáculo a la civilización". Comte opina que se trata de una "monstruosidad repugnante" el individualismo y la libertad de conciencia. Por otro lado, Durkheim iguala la autonomía del individuo al egoísmo, cuya única capacidad es crear anómia, es decir, la incapacidad de los individuos de seguir la norma social.


Bajo estos postulados cuya difusión corre como la pólvora por toda Europa, comienza a surgir la idea de que el político debe ejercer su actividad como  un auténtico científico, encontrando su legitimidad precisamente en que su labor se realiza desde la ciencia. Labor que Comte defiende argumentando que los políticos son:

a) por el género  de su capacidad y cultura intelectual , los únicos competentes para realizar tal labor.
b) esta función se les asigna por la naturaleza de las cosas.
c) solo ellos poseen la autoridad moral hoy necesaria para determinar la adopción de la nueva doctrina orgánica.
Si a ello unimos la tesis de Saint-Simon de que la única ciencia de la producción no es la economía, sino la política, no resulta raro entender que los políticos, bajo ese paraguas del Estado, se consideren los elegidos para determinar el destino de todos y cada uno de los individuos que viven en el mundo.

Lo peligroso es que esa mirada de lo social ignora, como bien defienden los pensadores individualistas, que la búsqueda de la felicidad es tarea del individuo, ya que nadie puede conocer en todo momento, lo que cada uno precisa ahora y en el futuro para lograr su felicidad. Unido a la incapacidad para poder manejar todo el conocimiento necesario para que las acciones políticas no contengan acciones no deseadas más perjudiciales que los males que intentan combatir, no es de extrañar que, como dice el refrán, no hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Y los políticos, escudados en las teorías contractualistas y la sociología positiva, se niegan a ver que simplemente, ellos no pueden. La arrogancia, la fatal arrogancia que a todos los caracteriza.

25 de octubre de 2013

Respuesta a "La fiesta del cine y el precio de las entradas: ¿de qué elasticidad de la demanda me hablan?"

Estimado Remo,

Me ha llegado por un amigo su entrada, "La fiesta del cine y el precio de las entradas", en relación a la fiesta del cine, realizada esta semana con un éxito abrumador del cual se han hecho eco todos los medios de comunicación. Habiendo realizado un comentario en mi muro de Facebook, dando a entender que si los gestores de las salas de cine decidieran bajar el precio de las entradas, aumentarían los espectadores, defendiendo mi argumento bajo el postulado de la Ley de la Oferta y la Demanda clásica. Leo que usted no está de acuerdo con dicho razonamiento, ofreciendo una serie de exposiciones y datos para ello. Sin embargo, no puedo compartir con usted ninguno de los argumentos que propone, basando mi exposición en las aportaciones siguientes.

  1. Primero una serie de dudas respecto a la serie de datos que utiliza: 
  • No entiendo por qué se centra en el período "septiembre-diciembre" y no en todo el año. Con un número de datos tan pequeño, concluir con afirmaciones de índole estadística es arriesgado y se hace más probable acabar con conclusiones equivocadas.
  • Tampoco entiendo que tipo de concepto maneja usted de elasticidad de la demanda, pero en la teoría microeconómica aceptada, la elasticidad de la demanda bien es en relación al precio del bien, o la renta o al precio de otro bien (elasticidad cruzada). Pero afirmar que una sala de cine no puede conocer su elasticidad me parece poco acertado, porque al fin y al cabo, lo que ofrece es películas para llenar la sala. Desde el punto de vista de la teoría económica, no hay ningún problema para llevar a cabo ese cálculo.
  • Afirma la poca correlación del precio de la entrada en la variación de los espectadores y luego concluye aseverando que:
"Tal y como se concluye, la asistencia a las salas de cine se ve mermada por la sustitución de productos complementarios cuando las preferencias de calidad o precio no convencen a los espectadores..."

 Yo por el contrario, he decido usar datos anuales a partir del año 2004 obtenidos del I.N.E. y de FACUA, con los cuales he construido la siguiente tabla:


Años Espectadores (millones) Recaudación (millones de euros) Precio medio España
2004 143,9                                                           691,60                                        4,80  
2005 127,6                                                           634,90                                        5,05  
2006 121,7                                                           636,20                                        5,22  
2007 116,9                                                           643,70                                        5,41  
2008 107,8                                                           619,30                                        5,75  
2009 110                                                           671,00                                        5,95  
2010 101,6                                                           662,30                                        6,35  
2011 98,3                                                           635,80                                        6,52  
2012 94,2                                                           614,20                                        7,08  



Si representamos en un gráfico los datos anteriores, puede comprobarse de manera intuitiva que ambas líneas siguen una evolución inversa. A medida que ha ido aumentando el precio, el número de espectadores ha caído. Ante ello, decidí ver si la correlación entre ambas variables era significativa.

Aunque es cierto que el número de datos no alcanza el mínimo de 100 para poder realizar pruebas paramétricas, se han realizado comprobaciones para asegurar la fiabilidad de los datos como el control de los grados de libertad y la probabilidad de error, la cuál se ha estimado para un error del 5%, o lo que es o mismo, un margen de fiabilidad del 95%.

Con esas medidas de precaución, se obtiene que la correlación entre la variable nº de espectadores y la variable precio medio España correlaciona a un nivel de significación de -0,9416. Se puede afirmar por tanto que existe una relación inversa entre la evolución que siguen el número de espectadores y el precio medio de las entradas, es decir, a medida que aumenta el valor de la variable precio, desciende el valor de la variable espectadores.

Es cierto que un modelo más complejo y fiel a la realidad tendría en cuenta más variables, incluso algunas de tipo cualitativo como la calidad del año cinematográfico. Sin embargo, baste a modo de prueba que incluso en ese modelo, esta correlación tendría una significación muy alta.

No es de extrañar por tanto, que cuando calculamos las variaciones entre los diferentes años, obtengamos la siguiente gráfica:


Donde si exceptuamos el período 2008-2009, todos los demás muestran una tendencia clara, cuando sube el precio de las entradas, baja el número de espectadores, por lo general, más o menos en la misma proporción. 

Intrigado por esas evoluciones tan parejas decidí calcular la elasticidad precio de la demanda, obteniendo la siguiente tabla, calculada en valor absoluto:


De donde se obtiene una elasticidad promedio de 1,16, demostrando que variaciones en el precio afectan a variaciones de la demanda.

Podemos concluir por tanto, que a la espera de un análisis que incluya otras variables, en el caso del modelo presentado, si se puede afirmar que el número de espectadores se ha visto afectado, y de forma negativa, por el aumento del precio de la entrada. Resultado que se puede comprobar tanto por la correlación negativa como por la elasticidad precio de la demanda existente.

31 de enero de 2013

El supervisor bancario europeo: un banco para gobernarlos a todos

Entrada publicada originalmente en CapitaLibre

Hallándose Sauron con sus lugartenientes acordaron…., perdón, a veces me dejo llevar por la imaginación y la fantasía, comienzo de nuevo. Hallándose los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea en Bruselas, acordaron dar los pasos definitivos para dotar al Banco Central Europeo de las competencias necesarias para desempeñar un nuevo papel, ser el supervisor bancario único de la Eurozona. Su presidente, Mario Draghi, no cogía en sí de felicidad y declaró a los medios, calificando este hecho como un:

paso importante para lograr una unión económica y monetaria estable y avanzar hacia una mayor integración europea.
¿Qué novedades introduce este nuevo perfil en el B.C.E.? ¿Cuáles son las implicaciones para el sistema bancario y monetario? ¿Qué entidades se ven afectadas? A todas estas preguntas intentaré dar respuesta en este artículo.
  • ¿Qué entidades estarán bajo la supervisión del Banco Central Europeo? Para clasificar que agentes caerán debajo del paraguas del B.C.E., la U.E. ha optado por establecer un criterio de tamaño, en concreto, todos aquellos que posean activos por valor igual o superior a los 30.000 millones de euros o bien representen un 20% del P.I.B. del país donde tengan su domicilio central. Todas las demás entidades permanecerán bajo la vigilancia de los supervisores nacionales, es decir, en el caso español, bajo el Banco de España.
  • ¿Tendrá poder de actuación sobre entidades bancarias de menor tamaño? Si, aunque el control de supervisión de estas entidades sea labor de las diferentes autoridades nacionales encargadas de ello, el Banco Central Europeo podrá intervenir si detecta problemas e incluso dar instrucciones a los reguladores nacionales para que tomen cartas en el asunto. Se trata de uno de los puntos más polémicos de los tratados, ya que esta supervisión no ha pasado directamente al B.C.E. debido a la presión de Alemania para que sus cajas de ahorro (sparkasse) quedasen fuera.
  • ¿Qué competencias tendrá el supervisor? Todas aquellas que garanticen el correcto funcionamiento de las entidades supervisadas, entre las que se encuentran:
    • Autorizar y retirar fichas bancarias
    • Intervenir cuentas
    • Auditar cuentas
    • Poder sancionador
    • Capacidad para la intervención e incluso la liquidación de las mismas
  • ¿Cuándo entrará en vigor? Las fechas estimadas hablan que no antes de Marzo del 2014.
  • ¿Cómo afectará al sistema bancario español? A datos actuales, serán entre 15 o 16 entidades bancarias, es decir, casi el 80% del sistema financiero español pasará a estar supervisado por el Banco Central Europeo. Esto se debe a que nuestro modelo está muy poco fragmentado y muy concentrado, sobre todo gracias al proceso de reestructuración y reordenación bancaria que se ha y se está llevando a cabo. De hecho, esta cifra podrá aumentar hasta el 95%. Las entidades que quedan fueran serán Banca March, las cajas rurales(exceptuando Cajamar), Caixa Pollensa y Caixa Ontiyent.
  • ¿Es el paso definitivo para que exista ya la Unión Bancaria? No. Para que se dé dicha unión, es necesario que se pongan en marcha las otras columnas que soportarán el edificio, a saber, la creación de un fondo para liquidar entidades con problemas y, la armonización de los fondos de garantía de depósito.

8 de octubre de 2012

El banco malo: ingeniería financiera estatal al servicio de la banca

Entrada publicada originalmente en CapitaLibre

Les voy a contar un cuento. Era que se era en un país de sol y castañuelas, amante de la sangría y las fiestas que consiguió unirse a un club de gente muy especial. Este distinguido grupo tenía un señor que decidía cuando se podía prestar dinero muy barato y cuando no, y por aquel entonces, lo estaba casi regalando. Así, los bancos de los diferentes países socios comenzaron a vender préstamos por doquier. En la nación de nuestra historia, lo que vendieron sobre todo fue préstamos hipotecarios, pues los alegres ciudadanos querían todos poseer casa propia y en muchos casos, no solo una, sino varias. Los listos constructores se apuntaron al boom, al igual que las promotoras y durante un tiempo, el paraíso se estableció en la tierra de los hombres. Pero llegó un día en que el señor que mandaba sobre el precio del dinero decidió que debía valer más, y todo el castillo de naipes se desmoronó. Los bancos dejaron de prestar dinero, los ciudadanos tuvieron que pagar más para hacer frente a sus deudas, las constructoras dejaron de levantar más viviendas, las promotoras de venderlas y el Edén se esfumó. Bienvenido a la España de hoy en día.

Así los bancos y las cajas empezaron a llenar sus balances de algo que no esperaban tener, millones de euros en activos inmobiliarios procedentes de las constructoras, las promotoras y los ciudadanos que no podían hacer frente a los préstamos vendidos por esas mismas entidades. ¿Era grave el problema? Pues teniendo en cuenta que habían llegado a prestar 400.000 millones de euros, podemos afirmar que sí.



Las entidades financieras se encontraron de golpe con activos en sus balances que no sabían gestionar pues la actividad inmobiliaria le es totalmente ajena. Desconocían por completo el proceso que va desde la construcción a la venta y lo que es peor, no clasificaban de forma correcta los activos que les iban llegando. Ello suponía además, un coste financiero debido a las provisiones que debían destinar a esos activos y que poco a poco iba erosionando sus resultados. En un momento donde el mercado interbancario se cerró por completo, los ingresos vía activo se fueron al traste, la competencia vía pasivo se iba incrementando de forma vertiginosa y los resultados mermaban por el menor negocio y el aumento de las provisiones, las cajas de ahorro y los bancos comenzaron a sudar la gota gorda. Y por si todo ello no fuera poco, los Gobiernos y los organismos reguladores aumentaban las exigencias de solvencia y capital necesarias para seguir operando, aumentando más la presión.

Y al final sucedió lo que tenía que suceder, algunos quebraron. ¡Pues no!, el Gobierno decidió solucionar el problema realizando una reestructuración del sector, sobre todo en las cajas de ahorro, pero primando más los intereses políticos que los empresariales. Luego prestando dinero gracias a la primera intervención del FROB, más tarde nacionalizando las entidades problemáticas y por último, acudiendo a las arcas europeas con el tan hablado rescate. Y uno de los regalos envenenados que nos trae ese salvavidas europeo es el banco malo.

¿Qué diantres es un banco malo? Pues para empezar no es un banco, pero si que es algo malo. No se trata de una entidad bancaria porque para empezar no tendrá ficha bancaria, un requisito indispensable para ejercer el negocio bancario, sino de una gestora que aglutinará los activos inmobiliarios de las diferentes entidades que así lo soliciten. Su objetivo según el Memorándum de Rescate establecido entre España y la U.E. es "evitar la liquidación de activos tóxicos, fundamentalmente inmobiliarios, a precio de saldo."

¿Cómo diantres realizará esa misión? Comprando los activos a las entidades por un precio por encima del teórico del mercado, lo que han venido en llamar "valor económicamente sostenible en el tiempo". Con ello, según los expertos que han redactado el documento, pretenden evitar la volatilidad que está sufriendo el mercado inmobiliario a corto plazo, ya que nos encontramos, según ellos, en un mercado distorsionado por la falta de demanda y unos precios no fiables. Las ventajas que ofrece dicha solución son que un solo gestor administrará todo el stock y se podrá optimizar el precio sin sufrir los vaivenes del mercado.



Visto así, todo son ventajas ¿no?, pues no. Porque nos están volviendo a contar una gran mentira para volver a sacarles las castañas del fuego a los bancos y cajas. Para empezar, es falso que todas las entidades bancarias no tengan experiencia en el negocio inmobiliario, pues muchas de ellas tenían divisiones e incluso grupos inmobiliarios dentro de sus matrices donde además, eran accionistas de muchas constructoras y promotoras. Puede que no contasen con la experiencia y un conocimiento específico del negocio inmobiliario, pero no les era ajeno en absoluto. Segundo, con las bonitas palabras de "mercado distorsionado", "optimizar precio" y "valor económicamente sostenible" lo que están ocultando es una realidad patente ahora mismo, que los bancos y cajas no están dispuestos a reconocer un deterioro en el valor de esos activos y serán capaces de elaborar cualquier plan maléfico para evitar esas pérdidas y si pueden, incluso lograr algún beneficio. Todo ello sería respetable sino fuese porque para ello están usando dinero que es de todos y no el suyo, es decir, están suprimiendo lo que se conoce como riesgo de mercado utilizando como contrapartida fondos públicos.

Las consecuencias de entrada serán que los precios de los activos inmobiliarios no bajarán hasta el nivel que el mercado está marcado, pues no seamos ilusos, no es que haya falta de demanda, sino lo que existe es una falta de adaptación del precio de la oferta a las condiciones de precio de la demanda. ¿Cómo es ello posible? Porque los bancos y cajas están manteniendo artificialmente el valor de sus activos en sus balances, negándose a valorar a precios de mercado sus activos y asumir las pérdidas que dicha corrección supondría para ellos. Y el Estado, en vez de respetar el libre juego de la oferta y la demanda, decide intervenir para seguir manteniendo esa situación virtual más tiempo.

Es falso que el mercado esté volátil, como defienden los bancos y el Gobierno. La volatilidad en un mercado se entiende como subidas y bajadas en los precios de los bienes en el corto plazo, por ejemplo, si la acción de Telefónica un día sube un 0,25%, al día siguiente baja un 1%, al siguiente baja un 0,75%, luego baja un 0,50% y al finalizar la semana sube un 0,45%. Pero si el precio del bien lleva bajando un año entero, no es que se encuentre en una situación volátil, sino en una tendencia negativa de depreciación, porque los inversores están considerando que su precio está alto.

Otro argumento que utilizan los defensores del banco malo es que no es posible poner precio a los activos inmobiliarios que poseen las entidades bancarias. Una mentira más, porque siempre que exista un mercado, existe un precio, ahora bien, que esta valoración sea la que a nosotros nos guste, eso ya es otro cantar. Como ya he dicho, la demanda está ofreciendo un precio que la oferta no está queriendo asumir. Ahora que el libre juego del mercado no les conviene, deciden que es el momento de que el Estado intervenga, pero no cuando los precios subían sin parar antes del estallido de la crisis, no, entonces si éstos se disparaban año tras año era porque el mercado así lo decidía. Pues bien, ahora el mercado está decidiendo que esos activos valen mucho menos.

Se crea además, un importante riesgo moral (moral hazard) ya que las entidades bancarias no están escarmentado con todo esto, al contrario, la lección que están aprendiendo es que hagan lo que hagan, el Estado vendrá siempre a rescatarlas, convirtiéndose en un club selecto al que los vaivenes del mercado no les afecta cuando las cosas se ponen realmente mal. Mientras que hemos dejado quebrar a empresas constructoras, promotoras, cerrar miles de pymes y negocios pequeños que han aumentado la lista de parados, los bancos y cajas parecen poseer una carta blanca para su salvación.

Y que algunos sigan pensando que esto es un capitalismo liberal....

25 de mayo de 2012

Entre la economía y la ciencia económica

"El poder del dinero", documental emitido por Documentos TV (La 2 de RTVE) en España y de factura estadounidense, trata de arrojar luz a uno de los debates más interesantes de los últimos años en las ciencias sociales, más en concreto en la ciencia económica, como es la influencia de los sentimientos en las decisiones individuales.

Trata, pero no lo consigue, porque lamentablemente cae en un lenguaje de confrontación, rudo y vulgar para defender una tesis a la que no dejan llegar al espectador, sino que sirven en bandeja y sin posibilidad de discusión. Todos los mecanismos audiovisuales están al servicio del mensaje y no del espectador para construir su propia idea sobre el tema, desde montajes visuales como fórmulas incomprensibles para no economistas flotando en la pantalla hasta jugar con la luz en las entrevistas de los expertos consultados, siendo más oscura y fría la de los oponentes y más clara y cálida la de los que comparten sus postulados.

Pero dejando de lado el formato del documental, lo realmente trágico es el contenido del mismo. Lamentablemente, nuestra televisión pública ha dejado pasar una oportunidad más para formar al espectador en vez de adoctrinarle. Como ya he dicho, el vídeo partiendo de uno de los debates más importantes y de calado que se está viviendo en la ciencia económica, consigue servir al espectador ideas preconbebidas, tesis mal explicadas, mensajes confusos y buscando claramente la confrontación. Se percibe que el realizador del mismo carece de suficientes conocimientos económicos al igual que todo el equipo de producción. Ello logra que el producto final sea más un arma arrojadiza que un bien pedagógico que fomente el debate. Intentaré desgranar los motivos que me llevan a opinar así sobre el documental.

Comenzaré estableciendo una diferencia que en el mismo no parecen tener claro como es la distinción entre racional y racionalista. La RAE en su diccionario virtual define racional como " 1.- Perteneciente o relativo a la razón. 2.- Conforme a ella. 3.- Dotado de razón"; y racionalista como "1.- Que profesa la doctrina del racionalismo". Por tanto, todas las personas somos en mayor o menor medida racionales porque usamos razonamientos para llegar a una decisión, pero no todos somos racionalistas porque ello supondría aceptar los postulados de una filosofía detarminada, a saber, el Racionalismo. Esta distinción es importante tenerla clara pues sirvirá de argumentación para muchas de las siguientes líneas.

Una de las críticas que se vierten sobre la ciencia económica es que parte de sujetos racionales que no se comportan como tales y que sus métodos científicos son racionalistas y por tanto, incapaces de explicar el comportamiento individual en términos económicos y financieros. Vayamos por partes.

Todo sujeto individual se comporta de forma racional, como ya hemos visto en la definición, incluso un asesino, que bajo su particular razón, puede argumentar racionalmente todos sus actos. Otra cosa es que sus comportamientos sean aceptados como válidos en el ideario que la sociedad tiene establecido como lo racional.

Por otro lado, la ciencia económica, como toda ciencia, usa modelos para intentar comprender y explicar la realidad que estudia. Y estos modelos tienen como principal defecto eso, que son modelos más o menos complejos que nunca podrán ser un fiel reflejo del objeto de estudio que intentan estudiar. Si a este inconveniente unimos que las ciencias sociales tienen por objeto de estudio la sociedad misma tan cambiante, compleja y con individuos, cada uno de ellos con sus propias intenciones y motivos, podemos hacernos una idea del reto al que se enfrentan los científicos sociales. Los modelos económicos no pueden predecir la realidad, solo pueden hacerlo en base al propio modelo que establecen, asi que cuando un economista dice algo, lo que realmente está comunicando es que si la realidad social se comporta según el modelo que él maneja, podrá ocurrir lo que él dice. El problema de haber convertido a los economistas en los oráculos del siglo XXI daría para otra entrada.

Por tanto, todos los economistas son racionalistas en mayor o menor medida y, paradojas del documental, más aquellos que el propio reportaje pretende mostar como no racionalistas como el caso de Robert Shiller o Keynes. Paradigmático es el caso de este último, padre de toda una rama de la ciencia económica como la macroeconomía y fundador de uno de los modelos económicos más importantes, el modelo keynesiano.

Sobre los experimentos realizados por los economistas behavoristas me entran dudas de que opinaría un auténtico experto de esa rama, porque los mostrados en el documental son pobres y fácilmente desmontables. El primero de ellos, la subasta del billete de 20 $, que sirve como conclusión para demostrar el  comportamiento irracional de los individuos en temas económicos me parece una mala broma. Las conclusiones en la compra por 28$ del billete subastado, parecen ignorar el coste de la norma establecida en el juego, según la cual el segundo mayor pujante tendrá que hacer efectiva su subasta. Se está fomentado de manera coactiva la subasta, pues ya nadie quiere hacerse con el billete de 20$, sino evitar el coste de haber intentado participar en la subasta, comportamiento más que racional.

El segundo experimento, poner precio a una botella de vino, es una clara muestra de que nuestra mente busca referentes racionales tanto de forma consciente como inconsciente. Al no poseer ninguna referencia sobre el bien a comprar y condicionar la compra de la misma al mandar escribir los dos últimos dígitos de la Seguridad Social de los participantes, está subgestionando nuestro cerebro de forma inconsciente. Y les puedo asegurar que la ciencia económica conoce muy bien esos mecanismos, que se lo pregunten a los expertos en finanzas o márketing.

El tercer experimento, parametrizando las reacciones físicas como el sudor, la pupila y monotorizando el ritmo cardíaco, respiración, etc. también tiene sus limitaciones. Aunque sirve para demostrar algo que nadie discute, que las emociones afectan nuestros comportamientos, lo difícil es asignar un valor a esa variable dentro de los modelos que los economistas manejan. Incluso un experimento tan controlado como el aquí mostrado, no puede controlar la reacción inconsciente de la sed ante la presencia de la cantimplora.

El cuarto experimento, la compra de una taza, es la demostración de algo que también los economistas saben desde hace mucho tiempo, que solo un necio confunde valor y precio. Cuando en un principio se pide a los participantes que den un precio a la taza y cuando, posteriormente a regalarles la taza les dicen que pongan otra vez el precio y este aumenta, no están más que constatando este hecho.

Podría entrar en muchos más temas expuestos en el documental, por ejemplo, la asunción de que toda la economía se basa en el modelo de las hipótesis de equilibro y eficiencia, algo falso e incorrecto pues existen escuelas que rechazan esas hipótesis como la rama austríaca. O como todos se acuerdan de la gran crisis del 29 pero nadie se acuerda del desastre de los años 70 originada por las medidas keynesianas aplicadas en las décadas anteriores. Que los propios economistas de la escuela austríaca tienen todo un mecanismo de explicación para la formación, desarrollo y consecuencias de las burbujas financieras y económicas y por tanto, las temidas burbujas no han sido desterradas de la ciencia económica.

Por tanto, para no convertir esta entrada, bastante larga ya, en un ensayo interminable, lo único que puedo  hacer es recomendarles que vean el documental y saquen sus propias conclusiones y si quieren, las compartan en los comentarios.

16 de marzo de 2012

De la Teoría Monetaria Moderna o la paja mental de algunos economistas.

Envueltos como estamos en un periodo donde los Estados han gastado más de lo que deberían y ahora empezamos a pagarlo todos, están surgiendo nuevas posiciones teóricas que defienden el gasto público y los déficits como herramientas necesarias para el crecimiento económico. En definitiva, se trata de los de siempre pero con otros disfraces y aunque se lleven mal con sus primos keynesianos, neo-keynesianos o post-keynesianos no pueden ocultar los rasgos familiares. Y uno de estos primos recién llegados son los que se han dado en llamar Teoría Monetaria Moderna.

Su origen pueden retrotraerse hasta el economista alemán G.F. Knapp,  las aportaciones de Alfred Mitchell-Innes y sobre todo, las ideas de un sistema financiero fiduciario con pleno empleo y baja inflación de Abba P. Lerner. Hoy en día su "resurgimiento" se debe principalmente a James K. Galbraith, Lord Robert Skidelsky, Randall Stephanie Kelton y Bil Mitchel entre otros. Su desarrollo teórico se ha centralizado sobre todo en las universidades de Texas, Missouri, el Bard College de Nueva York y el Instituto Roosvelt; pero realmente su difusión entre el público mayoritario se ha producido gracias al mundo blogger con páginas como The Daily Beast, New Deal 2.0, Naked Capitalism y Firedoglake.

La Teoría Monetaria Moderna (TMM en adelante), intenta anlizar las economías modernas con una modena nacional de caracter fiduciario establecido y creado por el Estado. El dinero entra en circulación a través del gasto público y los impuestos son empleados, en vez de para sostener dicho gasto, para dar valor vía coacción para establecer como instrumento de pago la propia moneda creada, ya que no podrán pagarse en otra divisa que no sea la nacional. Ya que los gobiernos pueden emitir su propia moneda, sostienen que el nivel de impuestos en relación con el gasto público son un claro instrumento de política económica y no solamente, un medio para financiar la actividad del estado.

La estructura teórica de la TMM se construye bajo dos pilares o relaciones, una horizontal y otra vertical. La relación horizontal es la que se da entre el gobierno, el banco central y los bancos privados mientra que, la relación vertical es la que se produce entre el sistema bancario y el sector privado.

Antes de meternos de lleno en ambas relaciones, se hace necesario establecer  que se cumple la siguiente ecuación: (G-T) = (S-I) - Nx, donde G es el gasto público, T los impuestos, S el ahorro, I la inversión y Nx las exportaciones netas o sector exterior. Que el dinero es creado por el estado y que los bancos centrales ya no son independientes del mismo.

La relación vertical nos dice que el ahorro neto solo es posible si los estados crean déficit. Los bancos privados colocan sus reservas ante el banco central, si el estado gasta más de lo que ingresa por impuestos, creará moneda que colocará en el banco central y éste a su vez, hará aumentar las reservas de los bancos privados. El efecto contrario de reducción de reservas ocurre en caso de superavit.

Este mecanismo de funcionamiento puede llevarnos a pensar que provocará un efecto de crowding out, pero no es así según los teóricos de la TMM, lo único que hace es presionar a la baja el tipo de interés del mercado interbancario, ya que influye en las reservas obligatorias que toda entidad debe depositar en el banco central.

La relación horizontal argumenta que frente a la teoría aceptada del efecto multiplicador del dinero, por el cual son los bancos privados debido a la reserva fracionada los que crean dinero, no son dichas entidades lo que lo hacen, sino el estado debido a la generación de déficit. Las posiciones de reserva son irrelevantes, según esta teoría, ya que lo único que impide a un banco privado prestar más son consideraciones internas de solvencia y rentabilidad.

Lo que subyace detrás de la teoría de la TMM es que el gasto público tiene un efecto positivo en la economía ya que aumenta las reservas monetarias de los bancos privados. Ello permite un aumento del ahorro neto y por tanto de la inversión, lo que conlleva un crecimiento de la economía. Para controlar la inflación que el proceso pudiese ocasionar, se aumentarían los impuestos que son el mecanismo del gobierno para controlar el consumo y por ende, los precios. El objetivo por tanto de pleno empleo es posible si el estado aumenta su déficit hasta conseguir que el ahorro neto y la inversión propicién la suficiente expasión de la economía que permita contratar a los empleados desocupados.

LA TMM no deja ser por tanto, una evolución monetaria de la teoría keynesiana del gasto público. Mientras que los keynesianos defienden que la única política económica válidad para el crecimiento económico es la política fiscal de aumento de la demanda agregada via gasto público y financiación de los déficits via aumento de impuestos. Los defensores de la TMM dicen que los impuestos no financian la actividad pública sino que permiten controlar la inflación y la única forma de crecer económicamente, es mediante una política monetaria expansiva favorecida por el gasto público. Como para ello, el estado debe poder crear dinero sin restricciones, se suprime la independencia del banco central que vuelve a ser parte del Estado, como lo eran hasta antes de la revolución monetaria de Milton Friedman.

Sin embargo, todo el edificio se sustenta en la descripción de la moneda como algo fiduciario, es decir, los agentes privados deben tener fe en el valor de su moneda. Y no solo los nacionales, sino también los agentes privados y públicos internacionales. Cualquier acontecimiento que deteriore la confianza en el valor de la divisa nacional provocaría una preferencia por otra moneda extranjera, devaluando su valor y haciendo que los agentes privados usaran la divisa internacional para su día a día y únicamente utilizarían la nacional para el pago de impuestos.

Otro de los argumentos que sustenta la teoría es que los Estados, los gobiernos, son agentes benevolentes en todo momento y que todas sus decisiones son justas y correctas. Nos encontraríamos ante un caso de Leviathan magnánimo y benevolente donde cualquier proyecto de inversión público sería por obra de magia productivo y rentable.

Considerar que la inflación se puede controlar vía impuestos disminuyendo el consumo es demasiado simplista. No considera al comercio internacional, los costes de producción, los bienes substitutivos, etc. Tampoco tiene en cuenta la relación entre la estructura empresarial instalada y sus costes con el precio de mercado.

Los efectos perversos o lo que Hayek denominó las consecuencias no deseadas de la acción. La intromisión del estado en las reservas y por tanto en el ahorro neto, inciden directamente sobre la inversión. El estado sería el único que dictaminaría cual es la etapa apropiada para invertir, es decir, llevar a cabo proyectos empresariales. Además, cualquier proyecto empresarial sin éxito, no tendría que convertirse en una pérdida económica para el emprendedor, ya que el estado podría asumir el gasto o las pérdidas generadas. No existiría el riesgo ya que cualquier proyecto, viable o no, no supondrá un problema económico para los que lo inicien, ya que el estado actuaría de salvaguarda y para el gobierno no supondría ningún inconveniente, porque via déficit que puede generar al crear toda la moneda necesaria cubriría esas pérdidas.

Además, como empresario tampoco me interesaría emprender ningún proyecto, ya que de lograr encontrar un nicho de mercado que me permitiera obtener grandes beneficios, rápidamente otros me copiarían al disponer de dinero sin problemas. Y en el caso de que nadie lo hiciese, si mis precios son muy altos, el estado los regularía vía impuestos para mantener la inflación reduciendo mis beneficios hasta el nivel que el gobierno considere oportuno.

De hecho podríamos ir más allá. Ya que el estado puede generar todo el dinero que necesite y ningún proyecto es inviable, ¿por qué no puede el estado encargarse de darnos todo lo necesario? Vivienda, educación, sanidad, alimentación, ocio, etc. En cuidadano no necesitaría dinero simplemente consumiría y sería el estado vía el banco central quien pagaría esas facturas a las empresas privadas que ofreciesen sus productos y servicios... lo que me lleva a preguntarme una cosa, ¿quién trabajaría si se lo dan todo ya hecho?...

13 de marzo de 2012

Respuesta a "Bancos a 1€, me los quitan de las manos"

Un amigo y gran profesional del sector, David Pazos, me ha permito gracias a su entrada, "Bancos a 1€, me los quitan de las manos", actualizar el blog ya que mi respuesta a su post creo merece ser publicada aquí. Y no dejen de leer las acertadas opiniones que David escribe en su blog.

Esta es mi respuesta:

Mi percepción del tema es que nos encontramos ante un cambio significativo de modelo. Un auténtico boom que está revolucionando la estructura e incluso la forma de hacer negocio bancario.

Comparto contigo que la actuación del Banco de España no está siendo todo lo profesional que debería ser y muchas de sus decisiones, por llamarlo de alguna forma, no han sido muy claras. Tengo la sensación que hay más prisa por hacer las cosas que por hacerlas bien, ¡que diferente forma de actuar frente a la anterior crisis bancaria de los ochenta!

Lo que ha quedado patente es que un modelo determinado de gestión bancaria, el representado por la alianza político-financiera de las Cajas de Ahorro, no funciona. Y la solución ha ido, por desgracia, en perpetuar ese poder político, de claro matiz autonómico o local, frente una profesionalización del sector. Es cierto que algunos valientes como el Sr. Castellanos en Nova Galcia Banco, han dado un aire nuevo, pero lamentablemente llegaron muy tarde.

Esta época de cambio estructura del sector nos lleva a marchas forzadas a una nueva forma de encarar el negocio bancario. Una estrategia focalizada en el cliente minoritario, con una clara separación entre la banca particular y el resto de banca privada, de empresa e incluso de inversión; con nuevas políticas de comercialización adaptadas de verdad a las exigencias MiFID donde el cliente sepa de una vez por todas que adquiere; el desarrollo definitivo de los nuevos canales como internet y el móvil, etc, etc.

Más que ese temor  lógico por un aumento de los costes de financiación o menor competencia. Lo que a mi verdaderamente me preocupa es si las entidades están adaptando sus estructuras organizativas y de negocio a los nuevos retos que la etapa post-crisis nos va a exigir a todos. Y por lo que puedo ver, creo que ING y Bankinter salen en muy buenas posiciones.

2 de agosto de 2011

Aprender de economía cantando rap (II)

Hace unos meses me topé con una de las mejores ideas para difundir auténticas lecciones de economía en forma de rap. Hoy les traigo la segunda parte y como entonces, no puedo más que descubrirme ante estos genios con mayúsculas. ¡Espero que lo disfruten!

"La economía no es un coche, no hay un motor que se detenga. Ningún experto puede arreglar "esto" porque no hay ningún "esto" en absoluto. La economía somos nosotros, no necesitamos ningún mecánico. ¡Aparta las herramientas, la economía es algo vivo!"
F. A. Hayek.

28 de julio de 2011

Sobre franceses, griegos, alemanes y una verdad.

Lamentablemente no soy adivino y no puedo decir lo que el futuro nos va a deparar, algo que muchos economistas deberían hacerse mirar en su empeño por ser más futurólogos que científicos sociales. Pero intentaré sacar un poco de luz a este tema y ofrecer mi humilde opinión.
Y comenzaré diciendo que a Alemania y a Francia Grecia, Irlanda y Portugal le importan más bien poco ya que su verdadera preocupación son la S y la otra I del término PIGS, es decir, España e Italia. Bajo el discurso de lo correctamente político, el intento de salvar las economías de los países rescatados y el euro con un cierto halo de entes bondadosos rascándose el bolsillo por el bienestar de sus compañeros europeos menos afortunados me parece más bien falso; Alemania y Francia de lo que verdaderamente tienen miedo es del contagio. Podemos usar el símil de un hospital donde tenemos unos enfermos graves o muy graves (Grecia, Irlanda y Portugal) que comparten habitación con dos más que no es que estén tan graves, pero su salud no es muy óptima. Los médicos (Alemania y Francia), intentan curar a los enfermos de esa dolencia rara que no son capaces de controlar, pero lo que no quieren bajo ningún modo es que caigan también los otros dos (España e Italia), porque saben que si esos caen, ellos también. Tienen miedo.
Los datos de la siguiente tabla hablan por sí solos:



Fuente: Goldman Sachs con criterio de la EBA (cálculos realizados por el autor).

De los 131.900 millones de euros que los países “periféricos” deben a los bancos alemanes y franceses, el total de los tres países rescatados alcanza la cifra de 27.500 millones, es decir, un 20,8 % del total; mientras que España e Italia suponen un total de 104.400 millones de euros, un 79,2 % del monto total. ¿De verdad que si nosotros fuésemos los presidentes de Alemania y Francia nos preocuparían los tres enfermos graves? De ahí que Merkel y Sarkozi llamasen en su momento por teléfono a sus homólogos Zapatero y Berlusconi para rendir cuentas.
Alemanes y franceses están más preocupados de demostrar a los mercados que el contagio no irá más allá, de ahí las prisas y el carácter de urgencia por hacer firmar a Grecia un nuevo rescate; de recordar al BCE (contrario a la fórmula que se proponía de ayuda) que el tema no era Grecia, sino España e Italia; y dejar claro a aquellos que están apostando por un rescate de éstos dos últimos países, que se equivocan. La salud de su economía le va en ello.
La pregunta que nos debemos hacer ahora es: ¿han acertado con las medidas propuestas para frenar el contagio? La respuesta del mercado es NO. El plan de ayuda griego se compone de dos partes básicamente:
  1. Por un lado, una nueva aportación de 159.000 millones de euros que se dividen en 109.000 de carácter público y 50.000 de carácter privado. Los 109.000 millones de aportación pública serán efectuados entre la U.E. y el FMI; los 50.000 millones privados se componen de unos 37.000 millones de carácter voluntario y 13.000 en recompra de deuda griega.
  2. Por otro lado, se suavizan las condiciones de la anterior ayuda, rebajando el tipo de interés de un 4,5 % a un 3,5 % y ampliando el plazo de pago de 7,5 años a un mínimo de 15 y un máximo de 30 años.
El problema es que las agencias de calificación avisaron y de hecho lo están haciendo, que considerarían este plan como un impago parcial (“selective default”) y los mercados también lo han tomado así. Se ha ganado tiempo, pero no se ha puesto solución al problema griego, porque lo que los mercados realmente quieren oír es la solución definitiva, es decir, una reestructuración de la deuda griega con quita, lo que supone que algunos de los tenedores de deuda griega tendrán que asumir pérdidas. Y ello supone reconocer por parte de las autoridades comunitarias, el fracaso de su intento por salvar la estabilidad del euro y lanzar una imagen de “todo puede pasar”.
Personalmente creo que Grecia no será capaz de pagar las deudas contraídas, no por falta de voluntad, sino porque su economía no tiene la capacidad para hacer frente a ella. Las lacras de un sobredimensionado sector público que ha tenido intervenido el mercado heleno de una forma brutal e ineficiente, un mercado laboral rígido, una estructura empresarial centrada en el sector servicios (turismo básicamente) y agrícola y la necesidad de altas tasas impositivas para recortar el déficit y la deuda, impiden que se puedan generar flujos suficientes para crear riqueza y pagar lo adeudado. Grecia está abocada al default por mucho que la UE no lo quiera reconocer, pero los mercados lo saben y únicamente desconocen el momento.
¿Y luego qué? Solo el espagueti volador lo sabe….