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21 de diciembre de 2015

Elecciones Generales 2015 en España: gana por mayoría el intervencionismo

"Un gobierno capaz de darte todo lo que quieras, es capaz de quitarte todo lo que tienes". 
Thomas Jefferson.

Nada nuevo bajo el sol. España no ha elegido entre izquierda y derecha, ejes obsoletos e incapaces aportar algo de reflexión al asunto, ha elegido por 24.000.000 de votos intervención, en mayor o menor grado, pero intervencionismo al fin y al cabo. Que esa manipulación sea con la mano derecha o con la mano izquierda, a los liberales nos es indiferente, lo que tenemos claro es que el Estado nos va a seguir coacionando y robando lo que es nuestro.

La mayoría de los españoles, una vez más, ha dejado claro que lo suyo es seguir viviendo dentro del calor del establo, sin preocupaciones y sin tener de atenerse a esa responsablidad que supone vivir en libertad y sin tutela de un papá Estado y si eso lleva como sacrificio nuestras libertades, lo aceptamos.

En el fondo, somos un país de clara deriva socialista como muestran esos 12.461.246 de votos, total sin Ciudadanos, partido que considero de corte socialista o centro-izquierda, lo cual elevaría la cifra a  15.961.692 de votantes, un 66,2% de los votos válidos según los datos de las últimas elecciones. Pero que los socialistas sean mayoría no es un problema en sí si hubiera una verdadera alternativa liberal, pero no la hay, porque el resto de votos 8.164.716  (33,8%) corresponde a partidos de derecha o centro derecha cuyas ganas de intervención no es menor que el de sus primos.

Los españoles por tanto, claudicamos de nuestra libertad, la delegamos por completo al Estado, a esos políticos que luego una y otra vez nos defraudan y entramos en cólera porque no nos dan lo nuestro. Nos hemos creído a pies juntillas ese contrato que nunca ha existido, ese pacto rousseauniano y hobbesiano que en ningún momento de la historia se ha firmado con el Leviathan. Y es que en el fondo no hemos entendido el juego democrático. Pensamos que nuestra responsabilidad consiste en decidir una vez cada cuatro años, la mano que meza nuestra cuna y una vez realizado, listo, a esperar que nos toque lo que nos corresponde, sin entender que el que espera que le den, o bien se conforma con lo que le entregan o se desespera, sin comprender que si uno desea o quiere algo, debe ir en su búsqueda sin esperar que nadie se lo de servido.

Nuestra tradición política es una muestra clara de porque al final, a los españoles no nos gusta la libertad. Unos han vivido un largo periódo bajo la mano severa pero mimosa de una dictadura que creó los fundamentos y las bases del actual estado del bienestar que padecemos. A cambio de sus libertades, el régimen les ofreció seguridad y los calores de un primer estado benefactor y paternal.

Los otros, los padres de la transición y sus herederos, son o bien los familiares lejanos de esa izquierda combativa y cuasi-comunista que ve en el Estado la solución a todos los problemas, o bien los herederos de ese régimen de derecha católito y conservador, una familia grande como gustaba en la dictadura, pero mal avenida por las grandes difernecias internas. Sin embargo, ambos comparten su amor por ese Leviathan que debe cuidar y esperamos que cuide de nosotros.

Al que aquí suscribe estas líneas, que el ladrón que le quite sus cuartos lo haga con la diestra o la siniestra, le es lo de menos, solo espera que el latrocinio al que se ve expuesto no crezca en cantidad y calidad. Claro que los liberales también tenemos derecho a vivir de ilusiones.

21 de abril de 2010

Historias Revolucionarias Bolivarianas presenta: Evo, los transgénicos y los calvos de Chueca

Historias Revolucionarias Bolivarianas de Ayer y Hoy presenta a "Evo, los transgénicos y los calvos de Chueca".

Érase que se era un líder aymara cocalero de Bolivia con pretensiones presidencialistas que un buen día ganó las elecciones de su país, gracias a los amigos del Movimiento al Socialismo (MAS). Evo Morales le llaman, y conocido en todo lugar por sus jerséis tradicionales y su defensa de la "Pachamama" por encima de todo, logró pelearse con multinacionales, mineros y alcaldes de su país, vecinos latinoamericanos y como no, el Imperio. Ahora que Avatar está presente en la mente de todo buen ecologista de bien, ya muchos veían en él, al auténtico guerrero de color azul, surcando los cielos en defensa de los pobres, los desfavorecidos y la salud del planeta.

Incansable en su lucha, decidió junto con otros defensores de la zona, formar una "chuli pandi" que ni los Super Amigos, así el Super Comandante Chávez, el Capitán Planeta Morales, Batman Correa, Robín Ortega y Wonder Kirchner Woman batallan hasta el desaliento y la extenuación contra todo aquello que quiera acabar con la "Revolución Bolivariana" y "el socialismo del siglo XXI".

Y entre los grandes enemigos del buen socialista bolivariano se encuentran los transgénicos, causantes, según palabras textuales del gran Evo: "La calvicie que parece normal es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos, y esto es por las cosas que comen, mientras que en los pueblos indígenas no hay calvos, porque no comemos otras cosas."  Así, ya sabemos el origen de la calvicie que atenaza entre sus pérfidos capilares y pelosos dedos a Europa. Pero no contento con ello, ha encontrado la causa de la homosexualidad, cito: "El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.".


Declaraciones que en Chueca han causado un tremendo revuelo, pero también en los sectores más tradicionales y reaccionarios con campañas del tipo: "En la escuela pública, ni pollos ni féminas del pollo". Sin embargo, las reacciones más exaltadas han provenido de las asociaciones de Gays y Lesbianas, así, el representante de "Gays, Lesbianas, Transexuales, Géneros Neutros, Lady Gaga y Arriba la Esteban", más conocida por su siglas "GALESTRANGENLAGAESTE", declaró que no es cierto que uno sea más marica por comer pollos adulterados de hormonas femeninas, sino por comer "poll@s y cuanto más gordas mejor."


¿Qué nuevas aventuras nos esperan del intrépido Capitán Planeta Morales y sus Super Amigos? No desesperen, seguro que dentro de poco volveremos a saber de ellos. Mientras tanto, no olviden marximizarse ni super-socializarse.



1 de marzo de 2010

Willy Toledo a sueldo de la dictadura cubana

Desde el silencio del presidente del Gobierno el primer día, a la llamada de atención de los socios europeos a Zapatero para condenar la muerte de preso político Orlando Zapata, pasando por la respuesta callada de nuestro Ministerio de Exteriores, hemos llegado a la excreción verbal de un actor a sueldo del régimen ditactorial de La Habana como Willy Toledo.

El Sr. Toledo, representate insigne del sindicato de la ceja, resume perfectamente el sentir de los progres de este país y se atreve, con la valentía del que se sabe seguro en un país democrático, a llamar delincuente común a una persona que ha dejado su vida en la lucha por la libertad en Cuba.

Miles de personas sufren por dar una oportunidad a un país bajo las garras de una de las dictaduras más crueles y largas de la historia, personas que mueren por otorgar espacios de libertad a un pueblo oprimido. Y el Sr. Toledo que se cree un salva patrias resulta ser un guardian de la opresión, el asesinato y el sufrimiento.

23 de septiembre de 2009

La izquierda busca su meta. Actualización.

El 16 de Mayo del 2007 escribí esta carta, publicada en este mismo blog, a un gran amigo que me preguntaba por el vacío existencial que experimentaba por sus ideas políticas. Una persona de izquierdas como él que nadaba en un mar de nada, en un agua de conceptos huecos. No se daba cuenta de que experimentaba en sus propias carnes lo que la izquierda venía padeciendo desde hace mucho tiempo.

Han pasado ya más de dos años y nada me hacía sospechar que la situación política española iba a ajustarse a las ideas de esa misiva. Las ideas de vacío y confusión, de un permanente anonadar, en las múltiples entradas que recoge la RAE al término, del quehacer político del Gobierno son la muestra clara de una izquierda totalmente extraviada.

Y en ese caminar totalmente ciego, pecan de orgullo y soberbia hasta límites insospechados. Hasta el punto de afirmar que "bajar impuestos es de izquierdas" para luego sostener que "subir impuestos es de izquierdas." Ellos son el todo y la nada, el continente y el contenido, el alfa y el omega donde buscar la salvación. Con razón afirmaba Lenin: " El marxismo es todopoderoso porque es cierto."

Cantemos pues "La Internacional" con el puño bien alzado mientras nuestros cuerpos se visten de ropajes y diseños exclusivos.

"¡Arriba parias de la tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión. [...]"


La izquierda busca su meta

“Se entiende que el caos de la libertad sobrecoja, y que una añoranza de estructuras fijas funcione como aliado del no menos antiguo maniqueísmo: o blanco o negro, o bueno o malo, o verdadero o falso. Pero cierto grado de civilización promueve órdenes extensos, dotados de una complejidad intrínseca, donde con una mezcla de anacronismo y buena voluntad no dejan de brotar nostalgias por lo simple…”
Antonio Escotado, Espontaneidad y complejidad (2º Versión), en www.antonioescohotado.com

Podía haber titulado esta carta como “Los miedos de la izquierda, los sufrimientos del individuo”, pero he preferido ser más correcto y me he decantado por “La izquierda: ¿quién se ha llevado mi brújula”. Cuando mencionas que: “Yo no se mucho de la izquierda europea más que nada porque la busco y no la encuentro…” te entiendo perfectamente, es normal, es el resultado de un proceso lógico a donde los actos de la izquierda le han llevado. Un vacío existencial, y para ser mucho menos filosófico y más terrenal, un vacío intelectual. La izquierda se encuentra vacía porque nada tiene que ofrecer a un mundo del cual siempre ha negado formar parte y, principalmente, porque todas sus aportaciones se han visto una y otra vez desmentidas y borradas.

La izquierda encontró en la demonización del capitalismo su aliento vital, porque la derecha reclamó antes la defensa de la tradición y el liberalismo la figura del individuo y la libertad. Aún así, pocos recuerdan que el terreno de la crítica hacia el capitalismo no es únicamente campo de abono de la izquierda, y la derecha conservadora[1] de figuras como Joseph Schumpeter, Michael Novack, Daniel Bell o incluso Rusell Kira defendían que el capitalismo no sólo en su desarrollo económico o industrial, sino que incluso su influencia moral y cultural son nefastas para la sociedad; culpable incluso de vulgarizar, de “la fealdad, la monotonía, el hastío de la moderna existencia industrial.” Ironías del destino, la especialización del sistema capitalista llevo a abandonar esta rama tan poco productiva electoralmente a la derecha y dejar a la izquierda estos menesteres anti-capitalistas, mucho más productivos por lo visto en este tipo de trabajo.

Puestos entonces en su laboriosa tarea de criticar al sistema capitalista, pronto se dan cuenta de que necesitan un profeta, un guía y un concepto que les muestre el camino. Entonces llega Marx. Y Marx dice que todo es historia y que la historia es ciencia, y que además se repite, con otros ropajes, es cierto, pero se repite. No los sucesos o los hechos, pero si las estructuras de poder y dominación. Y encuentra el santo grial que la izquierda deseaba.

La cosa evoluciona y se llega casi a lo que los intelectuales de izquierda llegaron a llamar el paraíso proletario en la tierra: la URSS. Experimento socialista y comunista que fascinó y sigue fascinando a muchos que no sufrieron bajo los brazos tiránicos de sus líderes de partido. Este sueño de verano, aunque no de una noche lamentablemente, se rompe y entonces empiezan a oler las miserias de la planificación centralizada y del paraíso obrero en la tierra. Primer mazazo.

Mientras en la URSS se desarrolla la rebelión en la granja, en el resto de Europa las condiciones de vida mejoran de forma exponencial a pesar incluso de dos guerras mundiales. La clase proletaria se diluye y el término empieza a perder significación

 “[…] a medida que iba descubriendo nuevas maneras de hacer dinero-, el capitalismo ha producido más márgenes de ganancia empresarial, más dividendos para los inversores y más cotizaciones sociales, acercándose así a la gran sociedad prometida por Adam Smith, donde el progreso material suscitado por una eficiencia en el empleo de los recursos (gracias a que nadie lo organiza) se articula con el sistema de libertades y garantías conocido como Estado de Derecho.”[1]

Segundo mazazo, ya no tenemos perjudicados a los que la izquierda pueda seguir apelando.

Si bien es cierto que la solución al anterior problema de no tener a quien defender pronto se vio solucionada por la escuela de Frankfurt. Y es que Adolf Hitler apareció en un momento en que la izquierda necesitaba urgentemente de alguien a quien atacar. No quiero decir aquí que este señor merezca ser defendido, sino que críticas más contundentes y feroces contra el nazismo fueron realizadas por los estudiosos de la escuela de austriaca como Frank A. Fetter; Ludwig von Mises; Friedrich August von Hayek; Friedrich A. Lutz; Vera C. Smith Lutz; Ludwig M. Lachmann; Alberto Benegas Lynch; Peter T. Bauer; Murray N. Rothbard; Israel M. Kirzner y otros muchos; pero se les ha leído mucho menos en cualquiera de los estamentos intelectuales, dominados por la elite de la izquierda.

Los intelectuales de la escuela de Frankfurt dotaron a la izquierda del nuevo grial que defender del capitalismo: la cultura y su malestar. Malestar por su masificación. Sin embargo, la crítica no pudo ir mucho más allá, porque iba en contra de uno de sus principios como era la educación para todo el mundo y derecho de acceso a la cultura de todo individuo. Claro que ellos siguen intentando definir lo que es cultura y lo que no, pero las luchas de las elites por nombrar lo que es mayúscula o minúscula en el campo de las artes es un debate que no nos concierne. He podido leer porque alguien inventó primero la imprenta y luego la fabricación en serie y me permitió comprar un libro a un precio aceptable. Tercer mazazo para la izquierda, y aún nos quedan.

Sin clases proletarias, burgueses sin escrúpulos, con una cultura al alcance de todos y el paraíso convertido en infierno, la izquierda se dijo que o encontraba algo o estaba perdida, ¡y vaya si lo encontró!, la globalización y el individuo. Este:

 " nuevo espíritu (nota del autor: del capitalismo) ha desarmado al inconformismo en sus modalidades más tradicionales, que fueron la crítica artista (sostenida por “intelectuales, artistas y dandys”) y una crítica social sostenida por el movimiento obrero. La primera rechazaba el trabajo en sí […] la segunda denunciaba el egoismo de los intereses particulares […]. La vena intelectualista sugiere seguir fieles a la transgresión (“mediante movimientos puramente críticos que no necesitan ni teoría ni práctica”), mientras la vena obrerista lamenta una “pleamar del individualismo.”[2]

En ello estamos, en la defensa de añorar “las antiguas identidades sociales (léase clases) y su antagonismo (léase guerra civil)”[3] Queremos fronteras, deseamos límites. La globalización es culpable de todos los males, ¿le duelen las muelas?, ¿le ha dejado su pareja?, ¿qué Fernando Alonso no ha ganado en Montmeló?, pues no le de más vueltas a la cabeza buscando responsables, la culpa es de la globalización[4]. Sólo les diré una cosa, tampoco esta vez la jugada les está saliendo bien.

Este es el problema de la izquierda, que se encuentra perdida y sin nada que decir porque ha escogido el bando perdedor desde hace mucho tiempo. Su nuevo sueño, “el ecologismo”; no siempre es partidario de seguirles de la mano y han resultado ser unos pupilos muy rebeldes y nada partidistas, ansiosos de caminar solos. ¿Encontrará un nuevo concepto con el que llenar su ideología la izquierda? Creo que no, pero algo me da que incluso aunque lo encuentre no les va a servir de mucho.


[1] Alberto Fernández Alonso (2006): “Neoconservadurismo, neoliberalismo: ¿Sabemos de qué estamos hablando? Una visión desde el liberalismo clásico.” Facultad de Sociología de A Coruña.
[2] Antonio Escohotado: “El espíritu del capitalismo” en www.antonioescohotado.com
[3] Ídem

6 de septiembre de 2009

¿Por qué...

una es significado de millones de muertes y la otra no?, ¿por qué una está totalmente prohibida en manifiestaciones políticas y la otra puede exivirse impunemente en cualquier lugar? ¿Por qué los muertos de una son más recordados y conocidos que los muertos de la otra? ¿Por qué...?




27 de agosto de 2009

Lección de economía: ¡Quiero mi dinero!

The West Wing (El ala oeste de la Casa Blanca) es una de las mejores series de los últimos tiempos, como tal fue maltratada por TVE constantemente (¡que raro!, si el ente público trata muy bien todas las grandes series). En fin.

La serie está llena de escenas memorables tanto por la agilidad de los guiones, las interpretaciones, la dirección y los temas tratados. Hoy les traigo una escena donde Josh Lyman (Ayudante del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca), discute con Donna Moss (Ayudante Especial del Ayudante del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, arf arf, casi me quedo sin aliento) sobre economía. En dos minutos tienen un resumen estupendo sobre dos posturas económicas: el socialismo y el liberalismo. ¿Se atreven a decir quién defiende una y quien defiende otra?



16 de abril de 2009

Pensadores liberales franceses II: Raymond Aron. El último de los liberales (II)

En la anterior entrada sobre R. Aron, terminamos la misma hablando de la diferenciación que realiza entre el espíritu reformista y el espíritu revolucionario. Sigamos pues.

La diferencia entre ambos espíritus se debe a que el reformista es consciente en todo momento de que el progreso, el auténtico y verdadero progreso, tiene tres características fundamentales: a) es contingente porque depende en todo momento del individuo y su acción; b) parcial porque los objetivos se consiguen uno a uno, paso a paso; c) e imperfecto, porque la realidad contiene en su seno el error, la frustación.

Asi el reformista es prosaico, es decir, comedido, cauto, precavido y tiene en todo momento en cuenta las consecuencias de su acción. Frente a esa prosa, el espíritu revolucionaro es poético, es envalentonado, incauto, como un torrente sin contro y medida al que nada ni nadie preocupa para alcanzar su meta o metas. De ahí la crítica y el rechazo de R. Aron al comunismo: "El comunismo es una versión degradada del mensaje occidental. Retiene su ambición de conquistar la naturaleza humana y mejorar el destino de los humildes pero sacrifica lo que fue y que tiene que seguir siendo el corazón mismo de la aventura humana: la libertad de investigación, la libertad de controversia, la libertad de crítica, y el voto."

Bajo la óptica de Aron, la poética del comunismo se vuelve una poética inhumana, en una poesía de lo absoluto donde la emancipación no es ya que desaparezca, sino que se vuelve "indistinguible de la omnipotencia del estado." La voluntad individual se diluye frente al abrazo "omni-presente" pero al fin y al cabo, "omni-futuro" del Estado totalitario.

Este futuro que profetizan una y otra vez los espíritus revolucionarios, y que en el marxismo está claramente presente, tiene además un nuevo elemento esencial: la irrefutabilidad. Y como no existe la posibilidad de contrastación, el marxismo se vuelve en opio de los intelectuales. Por lo tanto, dice nuestro protagonista, cuando Merlau-Ponty argumenta "que el proletariado es la única forma de aúténtica inter-subjetividad" o que "el marxismo no es una filosofía de la historia, es la filosofía de la historia, y rehusar aceptarlo es cancelar nuestra razón histórica." No hay posibilidad para refutar esas tesis, ya que la refutación es imposible, sólo queda una "desintoxicación."

Resulta así comprensible la predilección de Aron por la intelectualidad anglosajona frente a la tradicional intelectualidad francesa de la cual era miembro. Dice al respecto: "el arte de los intelectuales británicos es reducir a términos técnicos los conflictos a menudo ideológicos, el arte de los intelectuales americanos es convertir en discusiones morales las controversias que se refieren más a los medios que a los fines, el arte de los intelectuales franceses es el de ignorar y, a menudo, agravar los problemas propios de la nación, por la voluntad orgullosa de pensar por toda la humanidad."

Lo anterior nos lleva irremediablemente a uno de las metas principales de Aron: la lucha contra el fanatismo. Escribe al respecto: "El hombre [...] no está obligado a resignarse a lo injustificable. Es porque le gustan los seres humanos individuales, porque participa en comunidades reales y respeta la verdad por lo que rehúsa entregar su alma a un ideal de humanidad abstracto, un partido tiránico y un absurdo escolasticismo... Si la tolerancia nace de la duda, enseñémosle a todo el mundo a dudar de todos los modelos y todas las utopías, a desafiar a todos los profetas de la redención y a todos los heraldos de la catástrofe..." Acabar con el fanatismo, sin lugar a dudas; pero también, y en esto pone mucha atención R. Aron, a no dejarnos llevar por la enfermedad de la indiferencia.

Después de "El Opio de los intelectuales", Aron publica "Dix-huit leçons sur la société industrielle", "La lutte de classes. Nouvelles leçons sur les sociétés industrielles" y "Démocratie et totalitarisme". En todas ellas se ocupa profúsamente del análisis de la sociedad industrial, del capitalismo y del sistema comunista. Pero eso lo veremos en el siguiente capítulo.

12 de marzo de 2009

Pensadores liberales franceses II: Raymond Aron. El último de los liberales (I)

Comenzábamos esta andadura entorno a los intelectuales y pensadores franceses liberales con J. F. Revel . Hoy nos centraremos en el pensamiento de uno de los sociólogos franceses más originales y brillantes, hablaremos de Raymond Aron. Sobre él han dicho figuras como R. Dahrendorf: "Raymond Aron es el único científico de las últimas décadas que debido a la amplitud de sus intereses, a la combinación de su capacidad analítica y de acción, a su compromiso y capacidad de comprensión y a la mezcla de reserva y capacidad crítica, puede ser comparado con la figura de Max Weber."; Allan Bloom afirma: "el hombre que durante cincuenta años... ha tenido razón en lo que se dijo sobre Hitler, tuvo razón en lo que dijo sobre Stalin y tuvo razón cuando dijo que nuestros regímenes occidentales, con todos sus defectos, eran la única esperanza de la humanidad."

La obra de Aron según José Jiménez-Blanco puede estructurarse en cinco partes:

- primera parte: averiguar las posibilidades de la Filosofía Histórica.
- segunda parte: las RR. II. y la estretegia internacional.
- tercera parte: la sociedad industrial.
- cuarta parte: la pedagogía de la sociología.
- quinta parte: lo que podemos llamar, "espectador comprometido".

Estudiante en el École Normale Superieure de París decide marcharse a Alemania, más exactamente a las Universidades de Colonia y Berlín, donde entra en contacto con el pensamiento social y filosófico alemán. A su vuelta a Francia, decide dar a conocer los conocimientos adquiridos durante su estancia en el país germano; escribe para ello dos obras: "Introducción a la filosofía de la historia" y "La sociología alemana contemporánea".

Es principalmente la segunda obra de las citadas la que adquiere mayor relevancia, pues en ella desglosa una serie de autores como G. Simmel, F. Tönnies, K. Mannheim o M. Weber, que le permiten establecer una diferencia entre una sociología de línea sistémica y otra histórica.

SISTÉMICA --------------------------------HISTÓRICA
Estructuras..........................................Dinámica
Relaciones y Grupos...........................Leyes Sociales
Simmel y Tönnies...............................Mannheim y Weber.

En la segunda parte de la obra se centra especialmente en la obra de su admirado Max Weber, compartiendo su enfoque sociológico, dice al respecto: "Actuar es tomar una decisión, tratar con los hechos de cada día y dirigirlos hacia un fin en situaciones que los seres humanos no escogemos. La filosofía política no es más que un entendimiento profundo de la acción temporal, una reflexión sobre las condiciones en que se expresan nuestros deseos y un análisis de las prioridades políticas en su relación tanto con la realidad como con nuestros ideales". (Cita extraída de JOSEP PICÓ (2003): Los años doralos de la sociología (1945-1975). Alianza Editorial. Madrid. pág. 311). Empezamos a percibir en esta admiración por Weber ese aspecto de "espectador comprometido" que luego desarrollará R. Aron, influenciado claramente por el papel que Weber analiza del político y el cíentífico.

La admiración por el enfoque metodológico del sociólogo alemán más importante comienza ya en su otra obra de corte filosófico histórico, "Introducción a la Filosofía de la Historia". En la cual comparte con Weber los problemas que atañen a las ciencias de la naturaleza y las ciencias sociales en torno al tema de la subjetividad y la objetividad. Recordemos que para Weber la compresión es claramente subjetiva, pero donde la labor científica alcanza status objetivo es en la explicación.

La citada estancia en Alemania le permite conocer también profundamente la obra de un importante pensador: Karl Marx. Con el autor de "El Capital", Aron establece un largo e inteligente diálogo que se ve reflejado muy bien en su obra quizás más conocida: "El opio de los intelectuales".

El tema principal de la obra es "el embrujamiento - el desorden moral e intelectual que provoca adherirse a ciertas ideologías." (cita extraída de ROGER KIMBALL (2002): Lives of the Mind, the use and abuse of intelligence from Hegel to Wodehouse. Ivan R. Dee Publisher. Chicago. pág. 4) Aron establece una distinción en el marxismo separando por un lado un marxismo científico y por otro lado, un marxismo vulgar.

El primero lo hallamos en "El Capital" y sus conclusiones. El segundo en toda la obra filosófico utópico de Marx, es decir, en su materialismo dialéctico. Frente al marxismo más científico, Aron dice que ya no es que las modernas teorías del pensamiento económico hayan demostrado la imposibilidad de la teoría económica de Marx; sino que, frente al Marx más profético, sus augurios no se han cumplido, con lo cual, para Aron, toda validez intelectual de "El Capital" pierde importancia.

La crítica al marxismo vulgar lleva a Aron a exponer la necesidad de diferenciar lo "prosaico" de lo "poético" (ideas que desarrolla en sus Memorias cuando escribe sobre las intenciones de su obra "El opio de los intelectuales"). Kimball recoge muy bien esas intenciones de Aron. "Aron escribió (en sus Memorias) que en El opio de los intelectuales había tratado de "bajar la poesía de la ideología al nivel de la prosa de la realidad." . Lo que Aron llama el "Mito de la Revolución" (como el "Mito de la Izquierda" y el "Mito del Proletariado") resultaba tan seductor precisamente por su atractivo "poético": inducía la ilusión de que "todo es posible", de que todo... puede ser completamente transformado en el fiero crisol de la actividad revolucionaria. Combinar la doctrina de la inevitabilidad histórica -- la monstruosa idea que Marx recogio de Hegel -- con el Mito de la Revolución era una receta para la tiranía política. ¿Qué importa la liquidación de los kulaks frente al necesario despliegue de la Dialéctica?" (cita extraída de ROGER KIMBALL (2002): Lives of the Mind, the use and abuse of intelligence from Hegel to Wodehouse. Ivan R. Dee Publisher. Chicago. pág. 9)

Confronta así un espíritu revolucionario contra un espíritu reformista. Viste al primero de un halo poético, fantástico y cegado por el fanatismo; mientras que el segundo es prosaico, real y escéptico. Temas que desarrollaremos un poco más en la siguiente parte de esta entrada.

21 de enero de 2009

Pensadores liberales franceses I: Jean-François Revel


Tengo el placer de inaugurar en
Reflexiones para perder el tiempo una serie corta de post sobre intelectuales y pensadores franceses liberales. Francia se ha caracterizado siempre por ser uno de los centros más importantes de pensamiento y ciencia en el mundo; sin embargo, y esto es algo que los propios franceses empiezan a admitir, parece ser que poco a poco esa importancia está en declive. Cada uno tendrá sus motivos y explicaciones, yo opino que durante mucho tiempo han vivido bajo el yugo asfixiante de corrientes estructuralistas y marxistas (con todas sus variantes), olvidando a otros pensadores clave como Bastiat, Tocqueville, Raymond Aron, J. F. Revel, Guy Sorman, etc.

Sirva este intento humilde para recuperar la figura y las ideas de estos grandes hombres.


Jean François-Revel

Se pueden decir muchas cosas de Revel pero si hay algo que caracterice su obra y su pensamiento es su intento de hacernos ver la importancia de los hechos, pero sobre todo, del sentido común. Sentido que a pesar de su supuesta generalidad, es como suele decirse, el menos común de todos los sentidos, más si cabe en el terreno de la política.


Revel era un intelectual, un pensador pero ante todo era una persona dotada con la capacidad de hacer claros y evidentes los hechos que de por si eran claros y evidentes, pero que se encontraban ocultos en una niebla de mentiras y servilismos. La demostración de esa virtud comienza ya con su obra “La tentación totalitaria” (1976) donde realiza lo que podía haber hecho cualquiera, una denuncia con datos y hechos que estaban a disposición de todos, del régimen totalitario comunista en la antigua URSS. Revel nos dice que el principal escollo que tiene el socialismo para triunfar es el propio comunismo, ya que bajo el comunismo el socialismo y la izquierda caen en el olvido de la autocrítica, la fascinación por el totalitarismo, el gusto por la crueldad y el servilismo al Partido Comunista. La vía de solución para Revel está en el giro hacia la socialdemocracia (aunque él termine en posiciones liberales).


Sin embargo, es en “Ni Marx ni Jesús” (1970) uno de sus escritos que más revuelo levanta entre aquellos que consideraban a la izquierda y el socialismo como el lugar político originario de los cambios y las revoluciones sociales. En esta obra defiende la tesis de que no son los partidos de izquierdas ni es en los países donde ha triunfado el socialismo ni el comunismo donde se llevan a cabo los cambios revolucionarios. Son los jóvenes de los países capitalistas los que se cuestionan – porque tiene la libertad para hacerlo – instituciones como la familia, el poder, el dinero, la empresa, el sistema político y económico, etc. También es donde se llevan a cabo las revoluciones feministas y la importancia cada vez mayor de la mujer, donde se cuestiona su papel y status social.


La publicación de “Cómo terminan las democracias” (1983) fue una explosión intelectual en las bases ideológicas de las democracias y de Occidente. Su tesis era que el comunismo había triunfado sobre Occidente, destruyéndole psicológica y moralmente, dejándole en un estado de esclerosis avanzada y parálisis profunda. ¿Cómo? Introduciendo unas series de ideas en el imaginario del pensamiento occidental que el propio Occidente no se cuestionó y acabo aceptando sin debate ninguno.


El intervencionismo imperialista de Occidente era mal visto incluso dentro de las propias sociedades occidentales, ya que se acusaba tales intervenciones de favorecer una posible guerra nuclear. Sin embargo, los juegos de poder soviéticos no eran cuestionados e incluso eran vistos como auténticos procesos de libertadores por parte de la opinión pública occidental. Ahí están Afganistán, Angola, Cuba, Etiopía o Vietnam.


Ese movimiento contrario a las intervenciones militares de Occidente era sobre todo llevado a cabo por un movimiento social exclusivo de las democracias: los pacifistas. En la carrera armamentística, la URSS fue siempre mucho más allá que sus rivales y sus inversiones superiores (tanto es así que su declive proviene de no haber podido seguir dedicando cantidades ingentes a la industria militar). Sin embargo, en el seno de su sociedad no tenía que lidiar con un sector de la población descontento con su militarización, ya que no existía un movimiento pacifista.


En 1988 publica “El conocimiento inútil” que no levanta tanto revuelo, pero que no deja indiferente a nadie que lo lea. Defiende que la verdadera fuerza que mueve las sociedades no es la verdad, sino la mentira. En un momento histórico donde la información destaca tanto cuantitativamente como cualitativamente, los dirigentes e intelectuales siguen cometiendo errores y todo ello gracias a un fallo tan absurdo como vital: ignorar la Razón.

Su crítica se centra sobre todo en la “intelligentsia”. En sus páginas acusa a los medios de comunicación de masas y a las élites culturales e intelectuales de atacar todo lo que “oliese” a derecha, sobre todo si estas medidas provenían de figuras políticas como Reagan, Thatcher, Kohl o Chirac. Su batalla ideológica se llevaba a tal extremo que no importaba mentir.


Gramsci llamó a los intelectuales a recoger el testigo de la clase obrera en la revolución. Pero no fue en los países comunistas donde estos tomaron el papel, ya que este papel lo ejercía de forma autoritaria y despótica el Partido y el Estado. Fue en las sociedades que Popper llamó “abiertas” donde más caló el discurso gramsciano.

¿Por qué ese cambio de agente revolucionario? Porque Gramsci y sobre todo los comunistas de libro, se daban cuenta de que las tesis de Marx y el marxismo estaban agotadas y vacías ya de contendido válido. Se hacía necesario que los creadores de ideas e ideologías, los creadores de opinión pública, en definitiva, los legitimadores de verdad, insuflaran nuevos aires al cadáver teórico del marxismo. Era necesario que alguien pensase, y como los pensadores marxistas de la URSS no eran más que marionetas en manos del Estado, era en los países capitalistas donde debía surgir esa nueva clase social. Nuevos revolucionarios cuya misión no era cambiar el estado real de la Unión Soviética, sino continuar la lucha abandonada por los trabajadores en los países libres para conducir a esos mismos países a la situación de la URSS.


Pero no toda crítica de Revel era de contenido político, sino que también dirigió sus ataques contra la cultura y las artes. En un alarde intelectual visionario, criticaba las teorías intelectuales que vaciaban de contenido toda ciencia para llenar ese vacío con un discurso hermético y todavía más vacío. Supuestos intelectuales como Lacan, Althusser, Teilhard de Chardin, Jacques Derrida, Deleuze, Slavoj Zizek, teóricos postmodernistas (Bauman, Lyotard, Vattimo, Baudrillard, Bataille, Laclau etc). Son autores de trabajadas teorías y discursos retóricos llenos de un hermetismo que únicamente oculta banalidad y vacío. Son disciplinas que se visten de ropajes de charlatanería pomposa para convertirse en, como dice Vargas Llosa, “ciencia humada de moda.”


Comprendemos ahora porque Revel fue un faro de luz en la intelectualidad francesa, un “rara avis” en esa hegemonía cultural y científica que el estructuralismo, el post-estructuralismo y el marxismo con todas sus variantes (neo, post y demás sufijos y prefijos) ejerce en Francia. Si ya es difícil encontrar liberales en Europa, la tarea se vuelve ardua en el país vecino, y Revel era un liberal con mayúsculas. Provocador, instigador, polemista pero sobre todo franco y claro con sus ideas, su magisterio sigue vigente más que nunca a pesar de su olvido en las Universidades.

4 de diciembre de 2007

Hegel y Burke

Muchos desconocen que algunos de los puntos teóricos fundacionales del socialismo provienen de pensadores tan poco socialistas como Hegel y Burke.
Hegel lleva a la historia al centro del sistema y la convierte en la única forma de abordar cualquier estudio social, ya que es la única ciencia capaz revelar las tendencias que el devenir histórico contiene. Por otro lado su filosofía moral está impregnada de un positivismo que defiende que todo lo real es razonable y por tanto, todo lo razonable es real.
Al unir su concepción historicista y su positivismo moral llega a la conclusión de que el progreso de la libertad y la justicia sólo se encuentra en las naciones que son fuertes, como muestra claramente el ejemplo de la monarquía absolutista de Prusia. Su moral identifica por tanto justicia y libertad con fuerza y ésta a su vez con poder, el cual debe estar en manos del estado. Se convierte así el Estado en la realización histórica de la justicia y la libertad y en el sujeto poseedor de dichas virtudes; y al tratarse este proceso de algo real visible en Prusia, es por tanto razonable. Así, el individuo adquiere valor moral únicamente como miembro del estado, ya que libertad y justicia se encuentran en manos del estado y por lo tanto, el individuo debe consciente sumisión y obediencia al mismo poder estatal. Podemos observar que si los sagrados conceptos de libertad y justicia se construyen hábilmente para cubrir ideológicamente a un estado fuerte, de su capacidad para sumir a los ciudadanos al mismo, nos encontramos ante un pronto ejemplo del uso del lenguaje como instrumento de control social.
Burke, padre intelectual del conservadurismo defiende que el estado debe fundamentarse en las tradiciones, ya que éste no es sólo lo que el presente marca, sino también todo lo que la historia y su tradición han establecido. Así el Estado es lo actual más toda la herencia histórica de sus antepasados junto con sus tradiciones más sagradas. Se muestra por tanto favorable al establecimiento de una restauración medieval de la sociedad representada por corporaciones y gremios, donde el individuo adquiere sus derechos políticos como miembro de un grupo social o de un grupo gremial.
Posteriormente, el socialismo toma la historia como fuente principal de ciencia social (materialismo histórico) y el papel del estado como centro en el cual se vierten todas las virtudes que se han conseguido a lo largo de la historia, elevando su papel a dador de los derechos de libertad y único capaz de impartir justicia (sea esta social o judicial). El individuo se convierte en grupo o clase y es sólo como parte de ese todo donde toma sus derechos y sus libertades, carece de valor en sí mismo si no es como parte de un todo que le supera y constriñe, que le otorga o quita, incorpora o excluye. Es la dictadura del Estado de Derecho, que no debemos confundir con el Estado de Derecho que defienden los liberales, donde el papel del estado queda como mero defensor de una serie de derechos que tienen el individuo como tal y no otorgados por el poder del Estado.

8 de noviembre de 2007

Venezuela, balance de una deriva económica y social

Ahora que el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Sr. Hugo Chavez, reforma el tratado constitucional para poder perpetuarse en el poder (como todo buen dictador), ha llegado el momento de hacer un breve repaso a la situación económica del país.

Si atendemos a los precios, la inflación ha roto todas las perspectivas gubernamentales. En enero la tasa subió un 2 por ciento, tendencia que se mantiene y dará una tasa anual del 27%, superando en 10 puntos a la registrada en el año 2006. La consecuencia más inmediata es que los productos de consumo crecen a tasas muy altas en comparacion con los salarios, reduciendo las oportunidades de consumo de los venezolanos. Ello menoscaba también no solo el poder adquisitivo de los consumidores, sino que las instituciones financieras y empresas ven disminuir sus activos monetarios. Todo lo anterior está provocando una caida espectacular del Bolivar (moneda de Venezuela) con respecto al dolar, lo cual provoca una expulsión de la moneda nacional (poco valorada) por el dolar, cuyo cambio en el mercado negro alcanza tasas de intercambo supera a las oficiales impuestas por el Gobierno.

Para frenar todo ello se propusieron un paquete de medidas: "la reducción de cinco puntos del IVA: del 14 al 9 por ciento, en un período de cuatro meses, una manera de frenar la inflación por la vía fiscal; la reforma monetaria a medio plazo; la reforma monetaria a medio plazo, con la creación de una nueva moneda, el "bolivar fuerte"; y la absorción de masa monetaria (liquidez) a través de la emisión de bonos públicos en dólares y congelamiento de petrodólares en una cuenta de la Tesorería para evitar la entrda de capitales al mercado en forma de bolívares." (EL ECONOMISTA, viernes 2 de diciembre de 2007). Pues ocho meses después, ninguna de estas medidas ha sido efectiva.

El control que se establece al mercado se muestra también en la capa productiva, donde muchos bienes de consumo desaparecen y sólo se encuentran en el mercado negro debido a la política de control de precios fallida que intenta establecer Hugo Chavez.

Gracias a la subida del petroleo que el gobierno puede maquillar su actuación elevando el gasto público, el problema radica que las subidas del oro negro no se ven reflejadas en la economía del país, que ha pasado de crecer en 2004 a un 18,3% a un 6% estimado para el 2008. ¿Qué pasará cuando el petroleto caiga? ¿Cómo sobrevivirá la economía cuando no se hallan llevado a cabo las reformas estructurales que la economía venezolana necesita para competir a nivel internacional debido a las aspiraciones socialistas de su presidente? ¿Cómo seguirá financiando el gasto público para seguir justificándose en el poder cuando los petrodólares dejen de entrar en el país?

29 de mayo de 2007

Ahora vendrán los lamentos y las manos a la cabeza

Al final al diablo se le ven los cuernos y a Hugo Chávez por ver se le ha visto hasta el tridente y el rabo. Muchos de los que nunca nos quisimos creer su utopía socialista anti-imperialista y anti-capitalista éramos acusados de querer acabar con lo que los defensores del presidente venezolano llamaban una nueva oportunidad para Latinoamérica. Acusados como fuimos de opresores de la clase trabajadora, de permitir el expolio y el robo por parte de las multinacionales, por acusar, nos acusaban y nos siguen acusando de ser los culpables de la pobreza en el continente americano y en el mundo. Los liberales nunca hemos tenido buena prensa. Lo que no dicen sus partidarios es que desde que él está en el poder ha provocado un aumento de la pobreza absoluta del 43 al 53 por ciento entre 1999 y 2004, y la pobreza extrema del 17 al 25 por ciento, cifras dicho sea de paso ofrecidas por el propio Gobierno. (Instituto Nacional de Estadística, República Bolivariana de Venezuela, Reporte estadístico nº 2, 2004, p.5)
Este golpista de aires dictatoriales lleva un camino lleno glorioso para instaurar una verdadera dictadura en Venezuela, repasemos sus mejores jugadas:
• en 2001 había hecho cambiar las leyes sobre la propiedad de las tierras, hidrocarburos y bancos.
• En 2002 había descabezado a la organización empresarial venezolana más importante, Fedecámara, y a al central obrera, la Confederación de Trabajadores de Venezuela, y a la compañía estatal independiente que controlaba la mayor parte del presupuesto nacional, el monopolio estatal PDVSA.
• En 2004 reformo la Corte Suprema de 20 a 32 miembros, llenándolo de partidarios y asegurándose el control total en una institución encargada de dictar la última palabra sobre la libertad de prensa y las reglas electorales. Este mismo año aprueba una ley que otorga poderes al gobierno para censurar de facto a la prensa.
Las últimas joyas de la corona han sido su intento de nacionalizar la banca y el cierre de un canal de televisión (Radio Televisión Caracas) por no admitir el chantaje y ser contrarios al gobierno de Hugo Chávez. Y es que en la Venezuela actual, estar en la oposición es un deporte de riesgo y la libertad de expresión un privilegio del que los venezolanos no pueden disfrutar.
He comentado muchas veces que una democracia necesita de libertad para funcionar, exactamente de dos libertades: la de mercado y la socio-política. Una nos permite prosperar en lo económico y la otra en el terreno personal e íntimo. Ambas libertades reconocen en toda instancia a un solo ser que es el individuo, que es al fin y al cabo cada uno de nosotros. Si el presidente de Venezuela abolió primero la libertad económica y ahora suprime la libertad de expresión y prensa, podemos concluir que en Venezuela no hay libertad, ni democracia y lo único que planea sobre el país es una dictadura de corte socialista que nos recuerda a los fracasados “paraísos comunistas.”

16 de mayo de 2007

La izquierda busca su meta

“Se entiende que el caos de la libertad sobrecoja, y que una añoranza de estructuras fijas funcione como aliado del no menos antiguo maniqueísmo: o blanco o negro, o bueno o malo, o verdadero o falso. Pero cierto grado de civilización promueve órdenes extensos, dotados de una complejidad intrínseca, donde con una mezcla de anacronismo y buena voluntad no dejan de brotar nostalgias por lo simple…”
Antonio Escotado, Espontaneidad y complejidad (2º Versión), en www.antonioescohotado.com

Estimado Oscar:

Podía haber titulado esta carta como “Los miedos de la izquierda, los sufrimientos del individuo”, pero he preferido ser más correcto y me he decantado por “La izquierda: ¿quién se ha llevado mi brújula”. Cuando mencionas que: “Yo no se mucho de la izquierda europea más que nada porque la busco y no la encuentro…” te entiendo perfectamente, es normal, es el resultado de un proceso lógico a donde los actos de la izquierda le han llevado. Un vacío existencial, y para ser mucho menos filosófico y más terrenal, un vacío intelectual. La izquierda se encuentra vacía porque nada tiene que ofrecer a un mundo del cual siempre ha negado formar parte y, principalmente, porque todas sus aportaciones se han visto una y otra vez desmentidas y borradas.
La izquierda encontró en la demonización del capitalismo su aliento vital, porque la derecha reclamó antes la defensa de la tradición y el liberalismo la figura del individuo y la libertad. Aún así, pocos recuerdan que el terreno de la crítica hacia el capitalismo no es únicamente campo de abono de la izquierda, y la derecha conservadora[1] de figuras como Joseph Schumpeter, Michael Novack, Daniel Bell o incluso Rusell Kira defendían que el capitalismo no sólo en su desarrollo económico o industrial, sino que incluso su influencia moral y cultural son nefastas para la sociedad; culpable incluso de vulgarizar, de “la fealdad, la monotonía, el hastío de la moderna existencia industrial.” Ironías del destino, la especialización del sistema capitalista llevo a abandonar esta rama tan poco productiva electoralmente a la derecha y dejar a la izquierda estos menesteres anti-capitalistas, mucho más productivos por lo visto en este tipo de trabajo.
Puestos entonces en su laboriosa tarea de criticar al sistema capitalista, pronto se dan cuenta de que necesitan un profeta, un guía y un concepto que les muestre el camino. Entonces llega Marx. Y Marx dice que todo es historia y que la historia es ciencia, y que además se repite, con otros ropajes, es cierto, pero se repite. No los sucesos o los hechos, pero si las estructuras de poder y dominación. Y encuentra el santo grial que la izquierda deseaba.
La cosa evoluciona y se llega casi a lo que los intelectuales de izquierda llegaron a llamar el paraíso proletario en la tierra: la URSS. Experimento socialista y comunista que fascinó y sigue fascinando a muchos que no sufrieron bajo los brazos tiránicos de sus líderes de partido. Este sueño de verano, aunque no de una noche lamentablemente, se rompe y entonces empiezan a oler las miserias de la planificación centralizada y del paraíso obrero en la tierra. Primer mazazo.
Mientras en la URSS se desarrolla la rebelión en la granja, en el resto de Europa las condiciones de vida mejoran de forma exponencial a pesar incluso de dos guerras mundiales. La clase proletaria se diluye y el término empieza a perder significación “[…] a medida que iba descubriendo nuevas maneras de hacer dinero-, el capitalismo ha producido más márgenes de ganancia empresarial, más dividendos para los inversores y más cotizaciones sociales, acercándose así a la gran sociedad prometida por Adam Smith, donde el progreso material suscitado por una eficiencia en el empleo de los recursos (gracias a que nadie lo organiza) se articula con el sistema de libertades y garantías conocido como Estado de Derecho.” Segundo mazazo, ya no tenemos perjudicados a los que la izquierda pueda seguir apelando.
Si bien es cierto que la solución al anterior problema de no tener a quien defender pronto se vio solucionada por la escuela de Frankfurt. Y es que Adolf Hitler apareció en un momento en que la izquierda necesitaba urgentemente de alguien a quien atacar. No quiero decir aquí que este señor merezca ser defendido, sino que críticas más contundentes y feroces contra el nazismo fueron realizadas por los estudiosos de la escuela de austriaca como Frank A. Fetter; Ludwig von Mises; Friedrich August von Hayek; Friedrich A. Lutz; Vera C. Smith Lutz; Ludwig M. Lachmann; Alberto Benegas Lynch; Peter T. Bauer; Murray N. Rothbard; Israel M. Kirzner y otros muchos; pero se les ha hecho mucho menos caso en cualquiera de los estamentos intelectuales, dominados por la elite de la izquierda.
Los intelectuales de la escuela de Frankfurt dotaron a la izquierda del nuevo grial que defender del capitalismo: la cultura y su malestar. Malestar por su masificación. Sin embargo, la crítica no pudo ir mucho más allá porque iba incluso de un principio universal como era la educación para todo el mundo y derecho de acceso a la cultura de todo individuo. Claro que ellos siguen intentando definir lo que es cultura y lo que no, pero las luchas de las elites por nombrar lo que es mayúscula o minúscula en el campo de las artes es un debate que no nos concierne. He podido leer porque alguien inventó primero la imprenta y luego la fabricación en serie y me permitió comprar un libro a un precio aceptable. Tercer mazazo para la izquierda, y aún nos quedan.
Sin clases proletarias, sin burgueses sin escrúpulos, con una cultura al alcance de todos y el paraíso convertido en infierno, la izquierda se digo que o encontraba algo o estaba perdida, ¡y vaya si lo encontró!: la globalización y el individuo. “este nuevo espíritu (nota del autor: del capitalismo) ha desarmado al inconformismo en sus modalidades más tradicionales, que fueron la crítica artista (sostenida por “intelectuales, artistas y dandys”) y una crítica social sostenida por el movimiento obrero. La primera rechazaba el trabajo en sí […] la segunda denunciaba el egoismo de los intereses particulares […]. La vena intelectualista sugiere seguir fieles a la transgresión (“mediante movimientos puramente críticos que no necesitan ni teoría ni práctica”), mientras la vena obrerista la menta una “pleamar del individualismo.”[2]
En ello estamos, en la defensa de añorar “las antiguas identidades sociales (léase clases) y su antagonismo (léase guerra civil)”[3] Queremos fronteras, deseamos límites. La globalización es culpable de todos los males, ¿le duelen las muelas?, ¿le ha dejado su pareja?, ¿qué Fernando Alonso no ha ganado en Montmeló?, pues no le de más vueltas a la cabeza buscando responsables, la culpa es de la globalización[4]. Sólo les diré una cosa, tampoco esta vez la jugada les está saliendo bien.
Este es el problema de la izquierda, que se encuentra perdida y sin nada que decir porque ha escogido el bando perdedor desde hace mucho tiempo. Su nuevo sueño, “el ecologismo”; no siempre es partidario de seguirles de la mano y han resultado ser unos pupilos muy rebeldes y nada partidistas, ansiosos de caminar solos. ¿Encontrará un nuevo concepto con el que llenar su ideología la izquierda? Creo que no, pero algo me da que incluso aunque lo encuentre no les va a servir de mucho.
[1] Alberto Fernández Alonso (2006): “Neoconservadurismo, neoliberalismo: ¿Sabemos de qué estamos hablando? Una visión desde el liberalismo clásico.” Facultad de Sociología de A Coruña.
[2] Antonio Escohotado: “El espíritu del capitalismo” en www.antonioescohotado.com
[3] Ídem
[4] http://reflexionesparaperdereltiempo.blogspot.com/2005/08/existe-algn-mal-que-no-sea-culpa-de-la.html y también http://reflexionesparaperdereltiempo.blogspot.com/2005/08/existe-algn-mal-que-no-sea-culpa-de-la_02.html . Y otros muchos para quien desee leerlos.