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27 de septiembre de 2015

Hoy ya hemos perdido todos, pero aún nos queda mañana.

"Yo represento para ti todos los pecados que no has sido capaz de cometer." Lord Henry,
 El retrato de Doriam Gray de Oscar Wilde


Da igual que gane el si o el no, no hay bando ganador, todos somos perdedores a dia de hoy. Perdedores porque hemos asistido a una de las peores demostraciones del uso de la democracia en este país y solo, lamentablemente, la tergiversación que se da en otros países como Venezuela, no nos permite aspirar a la cima del podium por muy poco. La plata en esta ocasión, quizás no tenga ese sabor tan amargo que suele tener en otros terrenos más deportivos.

Pocas veces he asistido en el circo de unas elecciones, a un nivel tan despreciable, pobre y ofensivo para el ciudadano por parte de los políticos de todos los partidos. Ya no es el hecho de convertir lo que son en sí unas elecciones a formar el parlamento autonómico de una comunidad, en un plesbiscito sobre la independencia, lo cual es usar un martillo para atorinllar; sino también el uso de un discurso del miedo, el desprecio, el insulto, la vanalidad, la ignorancia por bandera y la bravuconería por himno. E insisto, lamentablemente, por parte de todos los candidatos.

Aristóteles afirmaba aquello del animal político, pero aquí, dados a verter nuestra esencia a todo, lo hemos convertido en el político animal, de donde han salido a la palestra las más bajas pasiones humanas. La cita que encabeza este artículo lo dice todo, ellos representan para todos nosotros, los pecados que no  hemos sido capaces de cometer, pero que estamos desando llevar a cabo. Por eso los permitimos, por eso le seguimos el juego. Otra cita de la obra mencionada de Wilde dice "Hay cosas peores que la derrota", es cierto, es el escenario que queda después de ella. Un escenario dividido, tragicómico, que rezuma como la herida pestilente y putrefacta un pus de rencor, odio e incomprensión. El rey Salomón decidió partir en dos al recién nacido para saber quién era la madre, pero en nuestro cuento las dos madres se han callado y han preferido quedarse cada una con su parte de infante muerto. Así, ambas pueden decirle a sus votantes que cada una de ellas ha ganado.

Quizás hayamos perdido el hoy, pero nos queda el mañana y ese futuro debemos empezar a construirlo, paradojicamente, hoy. Porque ahora, entre el pasado y el futuro, estamos aún inmersos en el pasado, en negarse a olvidar las rencillas y los agravios, en ver quién a perdido y ganado cuando, repito, todos hemos perdido. Si queremos un futuro, saquemos al pasado de hoy y dejemos que el mañana se traslade al ahora.

Y el primer acto va a ser despertar para descubrir que las necesidades de todos, no la de los políticos, están fuera de las soluciones que nos ofrecen, su bálsamo de Fierabrás es un embuste como lo es el de Don Quijote. La solución no está en salir de un estado que todo lo controla para meterse de lleno en otro estado que todo lo quiere controlar, porque en ambos casos, el bienestar será del estado, no de los ciudadanos que los forman.

Para votar hay que tener mayoría de edad, y para botar hay que dejar de estar inmersos en la minoría de edad perpetua en la que ellos nos quieren mantener. Necesitamos desparender sus lecciones de que los necesitamos y que sin ellos, sin él, sin Estado, no podemos alcanzar nuestros fines. Todo lo contrario, solo sin su constante presencia y coacción, lograremos realizar nuestras metas. Debemos hoy, decirles que no queremos más de lo mismo, que no deseamos más estado, porque nos hemos percatado de que más sociedad, no es más estado, sino todo lo contrario.

Somos nosotros los que debemos recordarles cuáles son sus funciones y no que ellos nos digan cuáles son nuestras tareas. Así, desde el ciudadano libre y responsable, podremos salir del triste escenario en que el Estado nos ha metido. Hoy ya hemos perdido, pero aún nos queda el mañana, y ese mañana no es del Gobierno todopoderoso, sino de cada uno de nosotros en libertad y sin coaccón, eligiendo lo mejor para cada uno de nosotros.

"Una defensa del Estado sostiene que el hombre es un "animal social", que debe vivir en sociedad, y que individualistas y libertarios creen en la existencia de "individuos atomizados" sin influenciar y sin guardar relación con sus semejantes. Pero no, los libertarios nunca han celebrado individuos aislados como los átomos, por el contrario, todos los libertarios han reconocido la necesidad y de las enormes ventajas de la vida en sociedad, y de participar en la división social del trabajo. La gran non sequitur cometido por los defensores del Estado, incluidos los filósofos aristotélicos y tomistas clásicos, es saltar de la necesidad de la sociedad a la necesidad del Estado."   Murray Rothbard.

12 de febrero de 2008

El cáncer político gallego comienza a crecer

El cáncer es una enfermedad cuya principal característica radica en que las propias células del organismo, llegado un momento, crecen y se vuelven tan numerosas que terminan por matar al propio ser vivo que les da cobijo. Se trata de una patología silenciosa, pues habita entre nosotros, es parte de nuestro propio ser y no es, hasta que comienza su crecimiento incontrolado, cuando nos percatamos de su presencia. El nacionalismo radical presenta las mismas pautas y se está convirtiendo en el gran cáncer de la sociedad española.

El incidente del intento de agresión por parte de jóvenes de la organización independentista gallega “AGIR” a la presidenta del Partido Popular vasco, María San Gil, en Santiago de Compostela, es una muestra más de que el cáncer del nacionalismo radical sigue creciendo y extendiéndose por este país. Sin embargo, lejos de ofrecer en estas líneas la versión que los distintos medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales, han ofrecido a sus lectores y televidentes, me propongo que analicemos lo que desde la organización AGIR se dice al respecto. En todo proceso de agresión, existe el agredido y el agente agresor, y en este caso, daremos voz, eso si en sus propias palabras, a los segundos.

En su página web comentan la noticia titulando: “AGIR interveu contra a cumplicidade fascista na USC” ( traducción: AGIR interviene contra la complicidad fascista en la USC). Un análisis de la oración nos arroja que la agresión se ha convertido en intervención, y si bien es cierto que ambos verbos son siempre contra otro sujeto, en el caso de la agresión se procura el mal del segundo y en el caso de la intervención lo que se busca es la solución, la ayuda, la necesidad de acabar con el mal que nos amenaza pero sin una carga directa pero si oculta o subliminal violenta o negativa en el propio verbo. Agredir carga con una serie de aspectos todos negativos, pues la agresión usa la fuerza, la violencia, el enfrentamiento físico e incluso desemboca en el daño. Todo lo contrario ocurre con intervenir, pues interviene el salvador, el ayudante, el liberador; pensemos en el cirujano que transforma la agresión en nuestro cuerpo en intervención, por ello es necesario dejar claro que intervenir no es ausencia de dolor, sino la justificación del mismo en pos de un bien mayor, que en el caso del cirujano es la salud. Nos encontramos por tanto ante una situación donde el dolor, el daño está justificado en pos de una meta mayor y digna de ser alcanzada: acabar con los planes fascistas que imperan en la Universidad de Santiago de Compostela.

Fascismo, tanto como socialismo, liberalismo o cualquier otra ideología son construcciones ideales, tipos ideales como dice Weber, por lo tanto, se hace necesario traer del imaginario ideal al terreno más físico, todas las características del fascismo e imputarlas a un objeto físico. En este caso, María San Gil es la representación corpórea de esa idea que del fascismo tienen los miembros de AGIR. En este proceso, puede darse el caso de que se desconozca por lo general el significado del tipo ideal, difícil de definir y acotar como todo concepto ideal, lo cual nos lleva también a una mala imputación física de la idea que intentamos hacer real. Error del que los sujetos que forman AGIR no escapan. Veámoslo.

Lo que caracteriza al fascismo según AGIR es: “terrorismo de Estado, da tortura, da violaçom de direitos elementares, e da exclussom e marginalizaçom social.” (terrorismo de Estado, de la tortura, de la violación de los derechos elementales, y de la exclusión y marginación social). Se acusa por tanto a María San Gil de actos terroristas contra el Estado, de torturadora, de violentar los derechos elementales y por si no fuera poco, de la exclusión y marginación social de todos aquellos que no están de acuerdo con su línea de pensamiento. Esto si que es un giro copernicano y no el que dio el propio Copérnico y por el cual paso a la historia. Los que apoyan a una banda terrorista en su expansión del terror contra un Estado de Derecho, la misma que torturan a sus secuestrados, aquellos que niegan el principal derecho del ser humano que es la libertad y el derecho a la vida, los mismos que no permiten el diálogo, los que dividen y excluyen, los que marginan sus propias sociedades entre un nosotros (los buenos) y un ellos (los malos) dan la vuelta a la tortilla e imputan la condición que recae sobre ellos mismos.

Y es que esto no debe sorprendernos, sus argucias ya eran usadas por los nacionalsocialistas para precisamente lo mismo que se usa ahora, acabar literalmente con el enemigo, tanto en el plano físico (con el dolor y la muerte) como en el ideológico (con la falta de libertad). Dicen orgullosos los miembros de AGIR: “A organizaçom estudantil da esquerda independentista AGIR organizou-se para boicotar a presença deste elemento fascista numha palestra” (La organización estudiantil de izquierda independentista AGIR se organizó para boicotear la presencia de este elemento fascista en una palestra). El Partido Nazi boicoteó antes de su ascenso al poder dictatorial en Alemania, muchos actos de otros partidos de forma violenta, impidiendo que hablará su orador, agrediéndole o simplemente usando la violencia para acabar con los mítines. Para terminar una pequeña nota, se han fijado en el uso del término “elemento”, simplemente han transformado a un ser humano en una cosa. Esta cosificación de lo humano es propia de regímenes totalitarios. Ellos mismos nos están diciendo cual es su mensaje, sólo tenemos que escucharles.