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23 de abril de 2009

Comunicando, comunicando, comunicando.... y en tiempos de crisis

Me repito: Claude Elwood Shannon (1916 - 2001), ingeniero eléctrico y matemático, recordado como "el padre de la teoría de la información", desarrollada principalmente en su obra A mathematical theory of communication. Bell System Technical Journal, vol. 27, pp. 379-423 and 623-656, July and October, 1948. En este trabajo Shannon defiende que en todo sistema de comunicación (radio, televisión, ordenador, lenguaje
y habla), sus fuentes pueden ser medidas e incluso, que todo canal de información o comunicación tienen una medida similar. La Teoría de la Información mide la cantidad de información que contiene un mensaje a través del número medio de bits necesario para codificar todos los posibles mensajes con un codificador óptimo.
“Shannon demostró en sus trabajos que el contenido de información I de una secuencia x y la probabilidad de que la podamos observar están relacionados de la siguiente forma:

I = -log2 p(x)

(ojo: los log no son log2 sino log en base 2, al igual que las p no son p1 o p0 p subíndice 1 y 0)

[…] p(x) puede ponerse en términos de las probabilidades de observar cada uno de los dos símbolos binarios. […] Por lo tanto, la probabilidad anterior puede escribirse:

log2 p(x) = N {p1 log2 p1 + p0 log2 p0}

de todo lo anterior se obtiene:

I/N = {p1 log2 p1 + p0 log2 p0}

Obviamente, la magnitud 1/N representa, cuando N es muy grande, la información promedio que aporta cada dígito binario. A la expresión anterior se le llama entropía de Shannon. Es una medida de la incertidumbre promedio al observar un nuevo digito binario en una secuencia.” (MANSILLA, R. 2003, 121). O lo que es lo mismo, debemos tener cuidado con la información que vertemos para no provocar ruido y convertir en mensaje en incomprensible.

¿Han leído los CEO a Shanon? Algunos evidentemente no, pues de lo contrario serían conscientes de la importancia de saber comunicar, y hacerlo bien sobre todo en tiempos de crisis.

Entendiendo la comunicación como un proceso en el que un emisor hace partícipe a un receptor de un mensaje, cuya pretensión es el conocimiento mútuo sobre un tema. Y éste tipo de comunicación consta de cuatro leyes establecidas por Paul Watzlawick:
  • 1ª Ley: No es posible la no comunicación. Incluso cuando nuestra intención es no comunicar, esa actitud es en sí mismo, un mensaje.
  • 2ª Ley: Existen dos aspectos básicos: El contenido y la relación. Siendo el último aspecto el más importante. Mucho contenido y poca relación no produce comunicación, sino ruido.
  • 3ª Ley: La naturaleza de una relación depende de la gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales entre ellos; tanto el emisor como el receptor de la comunicación estructuran el flujo de la comunicación de diferente forma y, así, interpretan su propio comportamiento como mera reacción ante el del otro. Cada uno cree que la conducta del otro es “la” causa de su propia conducta, cuando lo cierto es que la comunicación humana no puede reducirse a un sencillo juego de causa-efecto, sino que es un proceso cíclico, en el que cada parte contribuye a la continuidad (o ampliación, o modulación) del intercambio. Un ejemplo es el conflicto entre Israel y Palestina, donde cada parte actúa aseverando que no hace más que defenderse ante los ataques de la otra.
  • 4ª Ley: El contenido es digital (lo qué se dice, usa un lenguaje lógico y matemático) y la relación es analógia (como se dice, usa el lenguaje no verbal).
  • 5ª Ley: Los procesos comunicativos son simétricos en condiciones de igualdad de poder y estatus; o bien complementarios cuando se puede establecer una jerarquía de poder y estatus.

Decía que muchos CEO no saben de la importancia de la comunicación. Y lo desconocen porque ignoran primero a Shanon, y luego las leyes descritas. Sólo así podemos comprender que caigan en los siguientes errores:

  • Que el receptor reciba un mensaje contradictorio.
  • Elección de canales y discursos por preferencias personales.
  • Que se permita la existencia de circuitos alternativos: filtraciones, rumores, etc.
  • Bloqueo: negar toda comunicación oficial.
  • Caos comunicativo, cada comunicador con su mensaje.

Lo anterior nos lleva a la importancia de un departamento de comunicación y relaciones públicas en las organizaciones. Dicho departamento es el encargado de hacer llegar a los diferentes stakeholders el mensaje de la corporación apropiado en cada momento, es el encargado de evitar el ruido, la incertidumbre; y sobre todo en momentos delicados.

La comunicación en tiempos de crisis para una organización es la transmisión de serenidad, calma, control, estabilidad, viabilidad, soluciones, etc. Y lo primero es identificar el tipo de crisis, pues a cada crisis le corresponde un mensaje propio. Tomemos un ejemplo en la actual crisis financiera.

Una de las características de la actual crisis financiera internacional es la falta de confianza. Esta falta de confianza necesita para su solución de una comunicación eficaz que transmita un mensaje de: estabilidad, calma, control, viabilidad, etc. Para ello es necesario controlar el ruido que introducimos en nuestros comunicados, pues aumentar el ruido es aumentar aún más la desconfianza, es como si estuviesemos alimentando una gigantesca bola de nieve que se nos viene encima, tirando más nieve sobre ella.

Los departamentos de comunicación o relaciones públicas tienen por tanto centrar su tarea en:

  • Elaborar un mensaje único y claro sobre el objetivo propuesto.
  • Controlar los flujos directos e indirectos de comunicación mediante la anticipación y la respuesta rápida en caso de imprevistos. La anticipación nos permite elaborar un mensaje con tiempo necesario, dejando poco tiempo para la improvisación, muy peligrosa en casos de comunicación de crisis. Las respuesta rápida, por otro lado, debe producirse en menos de 24 horas, ya que tiempos mayores han demostrado que son menos eficaces para colocar el mensaje desado a los diferentes receptores.
  • Atender a todos los mass media y saber premiar y castigar a los mismos, dependiendo de cómo colocan nuestro mensaje.
  • Analizar y cuantificar la recepción de nuestro mensaje. Es importante saber si está llegando a los receptores correctos, si está llegando el mensaje apropiado, cómo lo están interpretando.

Parecen cuestiones de lógica evidente, pero una mirada atenta a los mensajes de muchos directivos y presidentes de empresas demuestran lo contrario.

25 de julio de 2007

Un secuestro, 2.500 € y una postura del kamasutra.

Las fronteras tienen un defecto y es que como no son límites matemáticos, son difícilmente perceptibles los supuestos lados que deberían separar; se complica la cosa sobre todo cuando nos estamos refiriendo a fronteras tan poco tangibles como la que puede darse entre libertad y libertinaje. Y ese creo que es uno de los problemas que subyacen en el secuestro de la publicación de la revista de humor “El Jueves”.
Para los lectores que no sean españoles o aquellos que no sepan de que se trata el tema del secuestro haré un breve resumen. En el debate sobre el estado de la nación celebrado hace unas semanas, el presidente del gobierno José Luís Rodríguez Zapatero anuncia que todos los niños que nazcan a partir del día de la propuesta, tendrán una ayuda estatal de 2.500 €. Como toda propuesta política, el debate después del anuncio estaba servido para todo aquel que quisiese participar en él. La revista de humor político - social “El Jueves”, recoge en portada el debate y la noticia con una escena de los Príncipes de Asturias practicando sexo con Doña Leticia buscando setas y el Príncipe Felipe detrás de ella, ya me entienden.
Con el número en la calle, el juez Juan del Olmo decide retirar del mercado la publicación y clausurar temporalmente la página web ante un supuesto delito de falta contra el honor de sus altezas reales los Príncipes de Asturias. Era la primera vez en 21 años que un juez ordenaba tal medida y claro, el debate estaba de nuevo servido.
Los defensores del secuestro de la revista arguyen que se debe vigilar en todo momento por la integridad, el honor y la imagen de cualquier persona que pueda verse menospreciada por una publicación o medio de comunicación, en una clara defensa por los derechos al honor del individuo. Otros, piensan que hacer eso tipo de humor con personalidades de rango como la realeza o la Iglesia no debería estar permitido, pues consideran que dichas instituciones deben ser respetadas por lo el simbolismo que representan para una parte de la sociedad.
Los detractores de la medida defienden que dicha medida ataca directamente a la libertad de expresión y a la libertad de prensa, unos de los pilares fundamentales de toda democracia. La defensa de dichos derechos debe anteponerse independientemente de quién sea la persona o institución que sea objetivo de crítica o sarcasmo. A nadie se le escapa que la mejor forma de controlar y defenderse de aquellos que están en nuestra contra es acallar las críticas por todos los medios, por eso en cualquier dictadura de izquierdas o de derechas, la libertad de expresión y la de prensa, junto con la de cátedra y sobre todo la libertad individual, brillan por su ausencia.
Personalmente opino que todos y ninguno de ellos tienen razón; intentaré explicarme. Estoy totalmente de acuerdo en lo vital y necesario de la libertad de prensa en una democracia, como liberal que soy, considero que el poder expresarse libremente y hacer constar cualquier opinión por escrito u oralmente es uno de los derechos fundamentales de todo individuo. Ahora bien, ¿hasta qué punto puedo ejercer mi derecho, es decir, hasta qué punto mi libertad no se convierte en libertinaje, en un abuso y mal uso de mi derecho? El límite además de marcárselo uno individualmente, que debe ser el primer paso y el más importante, está en el respeto a la dignidad y el honor de la persona que se encuentra frente a mí. Pero claro, en este punto vuelve el tema de la frontera; distinguir la línea que separa el lado de lo correcto del lado del insulto es muy difícil, hasta el punto en que lo que yo puedo considerar palabras no ofensivas pueden ser para otra persona un ataque en toda regla a su integridad. Personalmente creo que las imágenes del seminario, a toda luz, pueden ser ofensivas, y digo pueden, porque en ello lo que más calibra la balanza hacia el lado de lo ofensivo o no es la percepción de la parte supuestamente ofendida. En el caso que nos ocupa, el asunto cae en manos de los Príncipes de Asturias, como caería en las manos de cualquier otro ciudadano español que se viese en la misma situación.
Lo anterior nos lleva a criticar la actitud del juez Juan del Olmo, porque actúa de oficio, es decir, sin la petición expresa por parte de la Casa Real o de los implicados mediante una denuncia legal. Se coloca el juez en la figura del acusado, del defensor de los derechos de unos individuos que tienen completa capacidad jurídica y legal para ejercer la defensa de sus derechos, o lo que es lo mismo, suplanta su capacidad y se coloca en la tesitura de considerar que los Príncipes deben ser defendidos. Tenemos un juez que es fiscal y juez a la vez, y eso personalmente no me gusta, porque para acusar está la fiscalía, para defender los abogados defensores y para juzgar y dictar sentencia están los jueces, y confundir los papeles es peligroso para cualquier sistema jurídico que se considere justo. Hoy ha sido “El Jueves”, pero qué impide a un juez secuestrar en el futuro una publicación, mediante un acto de oficio, que narre críticas feroces a un Gobierno determinado o una institución pública o privada.
¿Justifica todo lo mencionado anteriormente la portada de “El Jueves”? Bueno, depende también de la percepción de cada uno. Personalmente pienso que la viñeta si era ofensiva, porque no me gustaría verme a mí reflejado en ella con mi pareja en la misma postura, se trata en mi caso de pura y llana empatía. ¿Significa mi actitud coartar la libertad de prensa? No, porque en el caso de verme ofendido por la revista, actuaría como individuo libre y poseedor de una serie de derechos y herramientas para defender mi supuesto honor vilipendiado.
Resumiendo, lo que quiero decir es que no quiero que nadie use mis derechos por mí o piense por mí lo que es mejor para mi honor o integridad. Los jueces deben actuar a instancia mía o de la fiscalía, pero nunca por voluntad propia. Por último, quiero también llamar la atención sobre el hecho de que se usen diversas varas de medir en este tema; hablo claro está de por ejemplo no se prohíba la publicación de un diario como GARA de clara filiación terrorista abertzale y que sirve como medio de propaganda para una banda terrorista como ETA. Aquí se dice que no existen pruebas determinantes de la supuesta relación directa entre el medio y la banda, pero yo pensaba que la apología del terrorismo era un delito en España y los jueces en este caso no hacen nada.