12 de octubre de 2006

Carta abierta a Latinoamerica

Hace ya unos casi 600 años tres naves llegaron a una costa de un continente nuevo e impresionante. Muchos de los soldados que arribaron allí se quedaron asombrados de lo extravagante de la vestimenta de sus pobladores, otros fascinados por la belleza de los parajes, algunos maravillados por la riqueza de la tierra y también hubo quien vio en el descubrimiento de América una fuente de explotación y guerra. Como en todo proceso de colonización e imperialismo, miles de cosas buenas y malas nacen en el momento en que dos culturas comienzan a conocerse. Los años posteriores y los siglos siguientes se transformaron en sentimientos de fascinación, miedo, atracción y repulsión; en colaboración y guerras, en exterminio e imposiciones, etc.

Reconozco que hace unos cuantos años Latinoamérica era una desconocida para mi, más que una desconocida, simplemente no sentía una gran atención por ella. Me considero español y europeo pues creo firmemente en el proyecto de una Europa unida y fuerte; sin embargo, desde que he comenzado a mantener cierto contacto con personas de ese impresionante continente, mi interés hacia la zona ha crecido exponencialmente.

He visto que los lazos creados entre España y Latinoamérica son o deberían ser tan fuertes como los que mi país tiene con todos sus vecinos europeos, incluso pienso que deberían estar al mismo nivel. Muchos siglos de contacto, de conocimiento, de repulsa y admiración mutua nos unen de una forma increíble y fascinante. Y a pesar de que muchos pensadores latinoamericanos consideran que los españoles seguimos viendo Latinoamérica como los territorios perdidos de nuestro Imperio, personalmente considero que esa visión, por lo menos en mi parte es totalmente falsa; como liberal que soy me alegro enormemente que los diferentes pueblos de América del Sur consiguieran su libertad y la capacidad para independizarse. Pero también considero que esa independencia no debe significar olvido, resentimientos, celos o indiferencia, pues como ya he dicho nos unen unos lazos de cultura latina común de un valor incalculable.

Mi admiración y cada vez mayor atención a esa tierra hace que las noticias que llegan de esa zona del mundo me llenen de preocupación. Hacen que reflexione sobre por qué esa parte del globo no parece encontrar la senda del progreso y la paz que tanto se merece y necesita. Advierto que antes de nada que no impongo una visión paternalista e imperial hacia esos países, como suponiendo que esas colonias descarriadas no saben gestionarse y necesitan de España para hacerlo, al contrario, defiendo que deben ser ellos mismos los que hallen las soluciones a todos sus problemas, pero el consejo de un amigo, creo, siempre es bienvenido y sobre todo si se hace desde el respeto por su independencia y el reconocimiento de su capacidad para gestionarse y la afirmación de que disponen del capital intelectual para poder hacerlo. Repito, como casi hermanos que somos no podemos permitirnos los que estamos de este lado del charco mirar para otro lado e ignorarles, sería la actitud más estúpida e injusta.

Percibo, y puedo estar errado por supuesto, que uno de los grandes problemas de Latinoamérica es su falta de unidad supranacional y proyecto en común. Los diferentes países parecen estar más atentos a su parte del pastel que en considerar que todos y cada uno de los diferentes estados forma un pastel más grande e importante. No entiendo como los diversos gobiernos latinoamericanos no se preocupan lo más mínimo por sus vecinos cuando los problemas les asedian, da igual que Argentina entre en una crisis financiera, que Colombia esté infectada por el terrorismo y los cárteles de la droga, que Cuba siga en manos de una dictadura, que México no sea capaz de mostrar un sistema democrático que supuestamente le corresponde a un país de su calibre, que Venezuela tenga un líder que tire piedras contra el único país vecino con el cual tienen mucho que ganar y que intente dividir Latinoamérica entre los pro-imperialista y los anti-imperialistas creando una separación estúpida a la par que muy peligrosa, que Haití y Jamaica vivan constantes revueltas civiles con sus aterradoras matanzas, etc.

Soy consciente de que muchos me dirán que esos problemas son parte de los asuntos internos de un estado-nación independiente y que intervenir en ellos sería una amenaza a la soberanía nacional; pero una cosa es intervenir y otra cosa hacer mover los hilos de la diplomacia con mensajes altos y claros de apoyo y búsqueda de soluciones. Hablo, al fin y al cabo, de un proyecto común, de meter en la cabeza de sus líderes que comparte una casa común y que su gestión necesita que cada uno gobierne su parte y entre todos gestionen el todo.

Bolivia se encuentra en una fase actual de ruptura social y política seria y preocupante, se habla de una posible guerra civil que causaría graves daños primeramente a la propia Bolivia, pero inmediatamente después a sus vecinos más cercanos para acabar afectado a todos posteriormente. Hablo de un fallo en el suministro energético para Brasil, de un movimiento de refugiados de casi un millón y medio de personas hacia Argentina o Chile, a parte de las presiones en sus respectivas fronteras, el retroceso en el comercio continental, etc. Y este es un ejemplo, pero por desgracia, seguro que ustedes pueden citar muchísimos más.

¿Qué les pasa hermanos? ¿Por qué sus partidos políticos y los respectivos líderes no hacen más que radicalizarse y dirigirse hacia los extremos más peligrosos, independientemente de su signo de izquierdas o derechas? ¿Por qué sus respectivos gobiernos parecen ignorarse entre ellos? ¿Por qué el discurso victimista impregna todos los discursos tanto políticos como científico sociales para explicar su desarrollo? ¿Qué puede hacer su vecino más lejano por ustedes? Tantas preguntas y tan pocas respuestas.

Ustedes, mis queridos y apreciados lectores y amigos latinoamericanos, independientemente de su nacionalidad, como futuro que representan, les motivo a que hagan cualquier cosa, les animo a que se conozcan entre ustedes, a que pasen de sus gobiernos respectivos y creen lazos de hermandad, a que usen esta poderosa herramienta de comunicación para descubrirse, como yo los he descubierto a ustedes, y rompan las fronteras y comiencen a verse como un todo compuesto de muchas partes. A que inicien cualquier cosa que les permita hablar, tratarse como iguales, a emprender proyectos, humildes y de corto alcance seguramente, pero no por ello menos ilusionantes. Son jóvenes, tienen fuerzas, son muy inteligentes y capaces, unan sus fuerzas y cuenten conmigo en todo lo que pueda servirles y ayudarles. Pensemos que podemos hacer y no dejemos vencernos por la idea de que poco podemos aportar.

Y mientras tanto, yo seguiré viendo esa parte del globo increíble y entristeciéndome por cada una de las malas noticias que me llegue.

6 comentarios:

Patricio Padilla Navarro dijo...

Buena reflexión. El tema igual pasa porque Europoa lleva muchos años siendo europa, ya tienen "training" con conflictos de gran escala, guerras mundiales y bonanzas económicas. Acá en Latinoamerica aún hay muchas trabas de caracter evolutivo a mi gusto, evolutivo ya que creo que muchas de nuestras problemáticas se deben a vicios humanos como la corrupción y la mala gestión, es decir: la torpeza.

Creo que falta inteligencia y como bien señalas: la unión en un proyecto. El detalle de esto es que la unión se hace díficil al tener Estados con políticas tan distintas entre si todo lo cual dificulta enormemente avanzar en proyectos comunes. Chile se subió al carro del libre mercado y somos un país de lindas cifras macroeconómicas y con una calidad de vida que es bastante buena para muchos de nuestros compatriotas pero también tenemos realidades horribles como nuestra pésima distribución del ingreso y sistemas de salud y educación que ya están en crisis.

En fin, personalente siempre he considerado a mis compañeros latinoamericanos como hermanos, tengo el honor de conocer a gente de hermosos corazones de casi toda sudamerica y jamás en mi espíritu una gota de diferencia ha pasado al estar con ellos.

Saludos

Boz dijo...

o tema comlejo y q dificilmente podre explicarme aqui.

antes q todo nunca pude leer el otro post por falta de tiempo, es muy largo.

ahora sobre este post, creo q hay muxas ideas.

-la cultura latinoamricana es tan diversa y distinta q es muy dificil q se logre esa union politica q tu porpones, somos paises muy distintos en el ambito economico sobre todo, ademas se explica por los fuertes presidencialismo de la zona, los presidentes hacen y deshacen, la institucionalidad es debil tanto a nivel de pais como de continente.

-respecto a chavez, yo lo apoyo, pq decir q alguien es loco, conflictivo por el solo hecho de criticar la hegemonia imperialista, si dices q nos unamos, q tenemos q unirnos como hermanos entonces coincides con el pensamiento de chavez, eso es lo q el quiere, no quiere division, quiere union de hermanos latinoamericanos, pero como es de izquierda, comunista, se le mira feo, pero como se le ocurre criticar al capitalismo q atros dicen algunos, pues yo digo q no tiene nada de malo.

-por ultimo como decia pato europa ya tiene trinig pero sobre todos sus paises son mas homologos y sus instituciones mas fuertes, mientras en latinoamerica no esten las condicones para gobiernos mas democraticos como los parlamentarios eso no sucedera, al clase politica americana es muy mala, corrupta, pero eso se explica por toda su historia muy distinta a al europea.

uds del norte seguiran siendo los desarrollados, los ricos, nosotros les daremos la materia prima para q se lo pasen bien, aca tiene q haber pobresa para q esten uds tan bien.

salu2

Boz dijo...

a se me olvido decirte q te respodi tu comment en mi blog.

salu2

Marcos dijo...

Hola Alberto. Sólo puedo decir que esta carta abierta me ha llegado bastante hondo.

En relación a las fronteras que nos dividen, lamentablemente son demasiado fuertes a la vez que más virtuales que reales. Me explico. La idea de un proyecto común para el continente es algo no sólo genial sino que además me parece posible, al menos en el sentido que no va contra ninguna ley natural o social (si es que existe algo como una ley social) y las aparentes fronteras no son, en concreto tan fuertes. Eso se ve en el turismo. Pero la imposibilidad de conocer al otro, de verlo como tan lejano, aumenta la percepción de que las diferencias que podamos tener entre nosotros nos separan, dividen y alejan. Es la frontera mental, un hecho virtual más que real, lo que complica este procesoi y hace que en verdad muy pocos crean en algo así. Esa frontera mental es reforzada por los políticos cuyo poder (me refiero tanto a izquierdas como derechas en América Latina) se basa principalmente en el encierro en la propia tierra, en los bloqueos a flujos de información que puedan darse entre naciones hermanas, descartándose luego la posibilidad de un reconocimiento del otro légitimo teniendo en cuenta sus diferencias como algo perfectamente vinculante)

Un factor que nos desfavorece, por lo que acabo de señalar, peinso que es esa escasa posibilidad de conocer al otro, quedándose uno confinado al estereotipo que nubla la vista más que aclarar lo que vemos. En el conocimiento del otro, en el contacto, es que se superan los estereotipos y encontramos a seres humanos. Personalmente pienso que las fronteras son un absurdo en sí mismo, pero lamentablemente existen. El desafio es superarlo, y creo que a nivel planetario, no sólo continental. Y agradezco mucho, y me alegra en igual intensidad, leer tu carta abierta, que siento que apunta en esa dirección.

Un gran saludo desde Chile, desde América Latina, y que estés muy bien.

PD: Sobre los artículos que has publicado d eliberalismo y que son para un trabajo, apenas pueda leerlos con calma te dejaré una opinión. Me da cosa dejar una opinión sin estar convencido de que te servirá como aporte. Saludos.

Marta Salazar dijo...

Haz seguido un camino inverso al de tu país...

Hace aos, a los espanoles "les importaba" Hispanoamérica,

desde que Espana se "hizo" Europea (el ánimo para recibirla en la UE no era muy grande en el resto de Europa, sobre todo porque, en muchas latitudes europeas, se consideraba que Europa terminaba en los Pirineos y, en consecuencia, Espana era parte de África) le importa cada día menos.

Desde que Espana ha perdido o está perdiendo -con una velocidad vertiginosa- sus raíces, se aleja cada día más de América...

Gracias x tu post, llegué a ti a través de tu comentario en el art. de Diego Goldman.

Sls!

Anónimo dijo...

Desde que los tres pequeños barcos llegaron a America con su carga de "feudalismo" y "etica catolica" es que el sino de un continente se estructuro...

Gracias