6 de diciembre de 2005

El pensamiento social español, un fantasma en las universidades de España


Quizás la anterior afirmación, que a su vez sirve de título para este comentario, sorprenda a más de uno, pero se trata de una realidad patente y contrastable. En las Universidades españolas existe una especie de urticaria a la hora de exponer el pensamiento social español, sea este sociológico, económico, politológico, filosófico, etc. Las teorías y figuras destacadas de las ciencias sociales que se enseñan actualmente a los estudiantes universitarios españoles olvidan y dejan de lado, consciente o inconscientemente, la ciencia que se hace y se hizo en España.
En el caso concreto de mis estudios, la sociología, la mayoría de mis compañeros desconocen los más mínimos cocimientos sobre sociólogos y pensadores sociales españoles, defecto que evidentemente el aquí presente también comparte. A punto de finalizar la licenciatura, únicamente en dos asignaturas concretas se han visto de manera breve el pensamiento social español, a saber, sociología del conocimiento, cuyo programa guarda un tema dedicado al menester que aquí nos ocupa bajo el título: PENSAMIENTO Y SOCIEDAD EN LA ESPAÑA MODERNA. El krausismo y la sociología española en la transformación cultural de finales del XIX y principios del XX. ORTEGA Y GASSET en el debate de las ideas. El individuo y la sociedad. Ciencia y pensamiento. La segunda materia es Técnicas de Investigación Social, donde la bibliografía que se maneja en su mayoría pertenece a sociólogos españoles: Carlos Moya, Jesús Ibáñez, Miguel Beltrán o Enrique Lamo de Espinosa entre otros.
Ante este panorama no resulta extraño por tanto, que los alumnos desconozcan a figuras tan destacadas como Ibn Jaldún, Averroes, Avicena, toda la Escuela de Salamanca (con figuras de renombre internacional como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Martín de Azpilcueta), Bartolomé de las Casas, Juan Ginés de Sepúlveda, Benito Jerónimo Feijoo, Miguel Servet, Luís Vives, Jaime Balmes, toda la escuela krausista (desde Julián Sanz del Río, Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcarate), Adolfo Posada, el protestante José Blanco White o incluso filósofos de la talla de García Morente, Julián Besteiro, José Gaos, Unamuno, Ortega y Gasset, Xavier Zubiri, María Zambrano, Julián Marías y tantos otros que se quedan en el tintero.
La falta de todo conocimiento del pensamiento social español es tal que resulta preocupante, incluso insultante para los alumnos, debido a que se espera que reciban la mejor educación posible con unos niveles de calidad decentes. Y ante esta mancha, mejor dicho, este tremendo agujero negro, en el desarrollo de cualquier pensador social español, nos caben varias dudas y preguntas. Se imaginan a los estudiantes franceses no estudiando a Descartes, Rousseau, Voltaire, Durkheim, Comte, Alexis de Tocqueville, etc.; se ven a los ingleses ignorando a Hume o Guiddens o a los alemanes a Tönnies, Kant, Weber, Beck, etc. etc., pues en España si.
La pregunta que debe plantearse entonces es clara: ¿por qué esta situación?, desconozco los motivos, pero si puedo plantear, desde mi humilde opinión, quizás algunas pistas:
  • En esta España de lo plurinacional, lo multinacional, lo “varionacional”, lo “estatucional”, etc. parece que desde que el franquismo hizo un uso tan nefasto de lo español, hacer referencias a España y su cultura es inmediatamente catalogado y etiquetado como fascismo, nacional-catolicismo, derecha ultraconservadora, etc. A pesar de que Descartes opinaba que la razón era lo más común entre los humanos, algunas veces parece que es la estupidez lo mayoritario.
  • Envidias personales, manías profesionales, preferencias intelectuales, que muy respetables cuando afectan a la persona que así desee escoger sus cánones intelectuales, no deben impregnar de ignorancia a las personas que deben aprender y formarse su propia opinión.
  • El desprecio histórico por lo nacional y el aprecio siempre grandilocuente por lo extranjero, a pesar muchas veces, de ser lo patrio mejor que lo foráneo.
  • La dejadez de los profesores y doctores de universidad por solucionar las deficiencias en los centros donde imparten clases, más preocupados por sus investigaciones y sus bienios, trienios, sexenios, quinquenios, publicaciones, etc.
El resumen es claro, los perjudicados: hoy los alumnos y estudiantes españoles, en el futuro, la ciencia social española y España misma. Le pondrán solución, yo por si acaso, he empezado a leer por mi cuenta, en este país, por lo visto, cada uno debe cuidar sus propias espaldas sin preocuparse por lo que ocurre al vecino. Bendita patria.

2 comentarios:

Patricio Padilla Navarro dijo...

Acá en chile pasa lo mismo alberto, y quizás peor. Chile se vilumbra hoy por hoy como un país pujante, lleno de expectativas, pero la verdad eso es sólo la entrada de la casa que se le muestra a las visitas.
Nuestra educación deja bastante que desear, y siguiendo la linea de tu articulo, las ciencias sociales no pasan de explicar, más bien de describir, determinados hechos importantes, o significativos, no hay trasfondo ni reflexión en lo que se enseña, sólo un bombardeo de datos, fechas y personajes.
saludos, patricio

Oscar Yáñez Feijóo dijo...

Sí que es curiosa la falta de atención a la ciencia social producida en España. Bajo mi punto de vista refelja la baja autoestima y falta de amor propio de los académicos más preocupados por pedir subvenciones y cumplir las expectativas del que financia que de dar una sólida formación académiuca a sus alumnos. Triuste pero real porque lo he vivido desde dentro. Yo mismo en mi biblioteca tengo más pensadores franceses que españoles. ¿Por qué?, ¿Afinidades electivas o quizás colonialismo del pensamiento? De todas maneras, no está de más tratar de averigaur qué decían, cómo lo decían, desde donde hablaban y para quién. Un fuerte abrazo,