28 de julio de 2011

Sobre franceses, griegos, alemanes y una verdad.

Lamentablemente no soy adivino y no puedo decir lo que el futuro nos va a deparar, algo que muchos economistas deberían hacerse mirar en su empeño por ser más futurólogos que científicos sociales. Pero intentaré sacar un poco de luz a este tema y ofrecer mi humilde opinión.
Y comenzaré diciendo que a Alemania y a Francia Grecia, Irlanda y Portugal le importan más bien poco ya que su verdadera preocupación son la S y la otra I del término PIGS, es decir, España e Italia. Bajo el discurso de lo correctamente político, el intento de salvar las economías de los países rescatados y el euro con un cierto halo de entes bondadosos rascándose el bolsillo por el bienestar de sus compañeros europeos menos afortunados me parece más bien falso; Alemania y Francia de lo que verdaderamente tienen miedo es del contagio. Podemos usar el símil de un hospital donde tenemos unos enfermos graves o muy graves (Grecia, Irlanda y Portugal) que comparten habitación con dos más que no es que estén tan graves, pero su salud no es muy óptima. Los médicos (Alemania y Francia), intentan curar a los enfermos de esa dolencia rara que no son capaces de controlar, pero lo que no quieren bajo ningún modo es que caigan también los otros dos (España e Italia), porque saben que si esos caen, ellos también. Tienen miedo.
Los datos de la siguiente tabla hablan por sí solos:



Fuente: Goldman Sachs con criterio de la EBA (cálculos realizados por el autor).

De los 131.900 millones de euros que los países “periféricos” deben a los bancos alemanes y franceses, el total de los tres países rescatados alcanza la cifra de 27.500 millones, es decir, un 20,8 % del total; mientras que España e Italia suponen un total de 104.400 millones de euros, un 79,2 % del monto total. ¿De verdad que si nosotros fuésemos los presidentes de Alemania y Francia nos preocuparían los tres enfermos graves? De ahí que Merkel y Sarkozi llamasen en su momento por teléfono a sus homólogos Zapatero y Berlusconi para rendir cuentas.
Alemanes y franceses están más preocupados de demostrar a los mercados que el contagio no irá más allá, de ahí las prisas y el carácter de urgencia por hacer firmar a Grecia un nuevo rescate; de recordar al BCE (contrario a la fórmula que se proponía de ayuda) que el tema no era Grecia, sino España e Italia; y dejar claro a aquellos que están apostando por un rescate de éstos dos últimos países, que se equivocan. La salud de su economía le va en ello.
La pregunta que nos debemos hacer ahora es: ¿han acertado con las medidas propuestas para frenar el contagio? La respuesta del mercado es NO. El plan de ayuda griego se compone de dos partes básicamente:
  1. Por un lado, una nueva aportación de 159.000 millones de euros que se dividen en 109.000 de carácter público y 50.000 de carácter privado. Los 109.000 millones de aportación pública serán efectuados entre la U.E. y el FMI; los 50.000 millones privados se componen de unos 37.000 millones de carácter voluntario y 13.000 en recompra de deuda griega.
  2. Por otro lado, se suavizan las condiciones de la anterior ayuda, rebajando el tipo de interés de un 4,5 % a un 3,5 % y ampliando el plazo de pago de 7,5 años a un mínimo de 15 y un máximo de 30 años.
El problema es que las agencias de calificación avisaron y de hecho lo están haciendo, que considerarían este plan como un impago parcial (“selective default”) y los mercados también lo han tomado así. Se ha ganado tiempo, pero no se ha puesto solución al problema griego, porque lo que los mercados realmente quieren oír es la solución definitiva, es decir, una reestructuración de la deuda griega con quita, lo que supone que algunos de los tenedores de deuda griega tendrán que asumir pérdidas. Y ello supone reconocer por parte de las autoridades comunitarias, el fracaso de su intento por salvar la estabilidad del euro y lanzar una imagen de “todo puede pasar”.
Personalmente creo que Grecia no será capaz de pagar las deudas contraídas, no por falta de voluntad, sino porque su economía no tiene la capacidad para hacer frente a ella. Las lacras de un sobredimensionado sector público que ha tenido intervenido el mercado heleno de una forma brutal e ineficiente, un mercado laboral rígido, una estructura empresarial centrada en el sector servicios (turismo básicamente) y agrícola y la necesidad de altas tasas impositivas para recortar el déficit y la deuda, impiden que se puedan generar flujos suficientes para crear riqueza y pagar lo adeudado. Grecia está abocada al default por mucho que la UE no lo quiera reconocer, pero los mercados lo saben y únicamente desconocen el momento.
¿Y luego qué? Solo el espagueti volador lo sabe….

23 de julio de 2011

Sexto aniversario

¡Seis años ya! Jamás pensé que el blog duraría tanto y que tanta gente estaría interesada en las cosas que escribo. Es cierto que el blog últimamente está algo parado, porque otros están más activos y un nuevo proyecto está en pañales, pero prometo volver en breve.

¡Gracias a todos los que pierden unos valiosos minutos de su vida en leerme! ¡Y mil gracias a los que a mayores, deciden comentar y enseñarme con sus ideas!

19 de mayo de 2011

Indignados

Mal vamos si fundamentamos, si establecemos como cimiento de nuestro futuro edificio un sentimiento como la indignación. Según la RAE, indignación es "Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos." Si queremos entender por completo el significado, debemos comprender también el significado de "vehemente" y volviendo al diccionario de la RAE, leémos sus tres acepciones:

"1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa. Un discurso vehemente.

2. adj. Ardiente y lleno de pasión.

3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos."

Es decir, que frente a los problemas que se nos plantean, debemos optar por una respuesta pasional, ardiente, irreflexiva, llevada por los impulsos, etc. Pues permítanme decir que no, que ese no es el mejor camino.



La indignación es un sentimiento negativo fruto de la dejadez, de la actitud pasiva, la despreocupación y la falta de implicación. Nos indignamos cuando permitimos, como en todo sentimiento negativo, que algo externo nos afecte, y nosotros somos los responsables últimos de ese sentir. Hemos permitido que lo que nos ha indignado nos haya vencido.


Están los indignados así por culpa de la clase política, los banqueros, el sistema y demás, pero realmente los culpables no son los linchados, sino los propios indignados. Durante un tiempo, cada vez que uno de los que ahora están siendo culpabilizados obraron de una forma determinada, y los que ahora se quejan, no hicieron nada, simplemente callaron y asumieron. A lo mejor, alguno se molestó un poco, pero no mucho y pensó, para la siguiente como vuelvan a hacer lo mismo reacciono, pero no lo hizo. ¡TODOS HEMOS SIDO, SOMOS Y SEREMOS RESPONSABLES DE UNA SITUACIÓN!


Las acusaciones de mentirosos, falsos, hipócritas, corruptos, irresponsables, poco profesionales, estafadores, etc. se lanzan y entrecruzan pero, ¿son fruto de ahora?, ¿hemos descubierto hoy que ellos, los supuestos culpables son así? o, por el contrario, ¿les hemos permitido su juego sin molestarlos mucho? Cuantas veces hemos oído en muchos de los jóvenes que ahora están concienciados al cien por cien en Sol y otras ciudades, aquello de que la política no iba con él, que era apolítico, que él pasaba de esos temas y no le preocupaban. Nosotros, con nuestra actitud pasiva, con nuestra falta de compromiso, con una personalidad nada proactiva, es decir, con una ausencia insultante de RESPONSABILIDAD sobre nuestros hechos, hemos sido los mentirosos, falsos, hipócritas, corruptos, irresponsables, poco profesionales, estafadores, etc.


Ayer no y sin embargo, ahora sí, ¿por qué? Porque nos hemos dado cuenta de que nosotros somos los culpables, por eso nos indignamos. El niño pequeño se enfade cuando se sabe culpable, aunque no lo reconozca. El problema está en que seguimos sin querer asumir un hecho fundamental para todo acto, sus CONSECUENCIAS. El Estado del Bienestar en el cual hemos dormitado en sueño de los ilusos, nos ha convertido en seres que esperan que las soluciones lluevan cual maná divino y, sino es así, nos indignamos.


Y las soluciones que estamos dando al problema de raíz de todo, el ESTADO, es crear más estado: queremos más regulaciones, es decir, que nos vigilen más, que nos digan con más fuerza lo que tenemos que hacer; más impuestos para darnos aquello de lo que nos creémos merecedores por algún extraño derecho divino; el igualar por envidia y por abajo, no fomentar el espíritu crítico y la competitividad. Durante años escuché que debería el estado cuidar de los ciudadanos: decirnos lo que comemos, lo que bebemos, lo que debemos o no debemos correr con nuestro coche, lo que es cultura o no. "Deberían prohibir la comida basura para erradicar la obesidad", "prohibir el tabaco", "tener todos lo mismo", etc. Estamos pidiendo más de todo pero menos LIBERTAD, porque en el fondo sabemos que la libertad significa ser CONSECUENTE y aceptar las RESPONSABILIDADES, como bien indica Eduard Punset: "La infelicidad es el peaje de nuestra libertad".

Tengo un sentimiento encontrado, dividido con esta manifestación de malestar social. Por un lado, comparto la ilusión y la esperanza de un despertar hacia la madurez, de alcanzar por fin una cultura política de verdad  pero, por otro lado, temo que este movimiento se esté moviendo sobre aguas pantanosas y peligrosas que deriven hacia soluciones que, en vez de solucionar el problema, lo aumenten.

22 de abril de 2011

Llenar el vacío con nuestro cerebro.

Manuel Mandianes nos trae un artículo en El Mundo, publicado hoy, con el título de “Semana Santa y posmodernidad”. En él, el autor defiende que “La falta de generosidad y valor, el fanatismo que amenaza a la sociedad desde fuera y el nihilismo que la amenaza desde dentro, son características de la posmodernidad que cifra la felicidad y la dicha en la riqueza, el éxito y el triunfo porque los considera únicas fuentes de placer.” Los grandes males morales y éticos de nuestra sociedad, característicos de la época posmoderna que vivimos tienen su origen en la pérdida de Fe, de la existencia de un hueco espiritual que no somos capaces de rellenar con algo satisfactorio, “La desorientación y el desamparo en que vive la posmodernidad tienen mucho que ver con la falta de un gran relato envolvente y totalizante”, en palabras del autor. Y ello ocasiona la “ansiedad de mucha gente de hoy (que) se traduce en miedo, terror, angustia, inquietud y locura”.

Comparto con el Sr. Mandianes que la posmodernidad y las teorías que la sustentan, acabaron con los grandes relatos de la Ilustración proponiendo a cambio la nada, un vacío ideológico y un relativismo extremo. Sin embargo, no creo que la solución a los problemas de la posmodernidad sea una vuelta a la religión entendida como la defiende el autor.

Para Manuel Mandianes, se hace necesario una vuelta a los ritos, cristianos sobre todo, una vuelta a los fundamentos morales y éticos de la religión. Los males actuales son causados por desterrar el gran relato religioso, cristiano para más señas, el cual deja al individuo sin guía, sin significado, sin camino que recorrer. Vacíos por tanto de valor religioso es normal, según el autor, que se busquen otros valores menos espirituales y más mundanos y cuestionables como los que enuncia al principio: éxito, riqueza, sexo y otros muchos que, como son incapaces de llenar satisfactoriamente ese hueco dejado por la Fe, aboca a una búsqueda constante de los primeros. Todos queremos más éxito, más riqueza, más sexo y nada de lo que tengamos es capaz de cumplir nuestras expectativas.

Yo no creo que la búsqueda de éxito, dinero o sexo sea un problema siempre y cuando, claro está, no se rompan una serie de reglas establecidas para su consecución o causen infelicidad en el individuo que intenta lograrlos. La penalización de estos objetivos no es algo nuevo en el cristianismo, que siempre ha impuesto la austeridad frente a la abundancia, el rebaño al individuo. Otra cosa sería el protestantismo, como tan ejemplarmente explicó Max Weber en su ya centenaria obra, “La ética protestante y el espíritu capitalista”, obra inaugural y cumbre de la sociología. Tampoco el comunismo es muy partidario de esas metas tan mundanas, donde antepone lo comunal a lo personal, con las consecuencias que todos conocemos.

Parece ignorar el Sr. Mandianes que la libertad económica, la libertad sexual y la lucha contra la pobreza tienen parte de su origen, en la lucha contra la religión y la libertad religiosa de las revoluciones liberales de la Ilustración. Cuando la religión ocupaba en centro de lo cotidiano, como ocurría en el feudalismo y la Edad Media; el éxito o la riqueza pertenecían a unos pocos y entre esos elegidos, se encontraban las jerarquías eclesiásticas. Por no hablar, de la censura y las prohibiciones sexuales que se imponían y que gracias a esos ritos de paso que defiende el autor, servían para aumentar el poder y la influencia de la Iglesia sobre los individuos al controlar los momentos más importantes para una persona: su nacimiento, su boda, su muerte, etc. Por supuesto, tampoco ese período tan religioso y álgido para la Fe, supuso un tiempo donde ansiedad, miedo, terror, angustia, inquietud y locura fuesen menores, todo lo contrario.

La única forma eficaz de frenar esos sentimientos y sensaciones tan negativas (miedo, angustia, etc), nos la ha dado la ciencia, sobre todo la neurociencia. Y con ello, la importancia de la educación. Los científicos llevan los últimos años descubriendo que lo que nos provoca miedo es el cambio, que no somos felices porque somos incapaces de disfrutar del trayecto, que nuestro cerebro está programado para no estar programado y que, la tarea más importante que tenemos por delante, es aprender a desaprender. Ello no supone desterrar a la religión, todo lo contrario, sino colocar la felicidad en nuestro cerebro y no hacerla depender de dogmas de ningún tipo.

28 de febrero de 2011

Lección de economía, pero de las de verdad.

Escribía hace poco sobre las características del sistema financiero que tenemos en la actualidad. Por mucho que yo intente desgranar los secretos de la economía, el Catedrático de Economía  Jesús Huerta del Soto tiene la virtud de la sencillez y la claridad. ¡Ojalá este vídeo lo viesen en todas las Facultades de Ciencias Sociales y todos aquellos que siguen pensando que la actual crisis es culpa del mercado!


15 de febrero de 2011

Defendiendo un modelo de Caja de Ahorros

No creo que se pueda acusarme de partidista o corporativista en un asunto como el de las Cajas de Ahorro, pues no es el primer artículo que se publica en este blog cuyo tono al respecto, fue claramente crítico. Recuerdo así la crítica a la integración forzada de las cajas gallegas e incluso al funcionamiento del sistema bancario actual bajo el modelo de reserva fraccionaria (el sistema bancario y sus implicaciones I y II). Asi que considero oportuno, después de haber repartido arena, dar una de cal al sector.

Quiero dejar claro antes de nada que el modelo de gestión de las Cajas de Ahorro necesita cambios, por supuesto, y el primero y más importante de ellos es la total independencia de los poderes polítcos en sus Asambleas y Órganos de Gobierno. No puede consentirse que una entidad financiera sea el instrumento de financiación para todas las medidas que desde los Gobiernos Autonómicos, Diputaciones y Corporaciones Locales se impulsan. En un momento donde el control del Gasto Público y la reducción del deficit es una de las principales tareas que se deben llevar a cabo, las Comunidades Autónomas han aprovechado su influencia sobre las Cajas para seguir aumentado su deuda. Ello ha originado, en parte, la dura respuesta por parte del Gobierno Central para desarticular las fuentes de financiación autonómica y controlar el desproporcionado nivel de deuda de las Autonomías. Sin embargo, antes de nacionalizar y convertir en Bancos a las Cajas de Ahorro, habría que analizar el papel que éstas últimas cumplen con su Obra Social, para ver si tal conversión es un beneficio o por el contrario, supondría una merma o pérdida importante.

A datos del 2.009, el volumen de fondos destinados a la Obra Social fue de 1.775.926.000 de euros, algo inferior al año 2.008, producto claro de la crisis que estamos sufriendo. Pero debe destacarse que el montante dedicado a la misma no dejó de crecer a ritmos espectaculares en los años precendentes:


Evolución de los fondos destinados a Obra social


El reparto en el año 2.009 a las diferentes áreas que componen la OBS fue:
  • Cultura y Tiempo Libre: 588.744.000 €
  • Asistencia Social y Sanitaria: 725.665.000 €
  • Educación e Investigación: 182.122.000 €
  • Patrimonio Histórico Artístico y Natural: 154.000.000 €
Destacando proyectos e inversiones como:
  • El Colegio Especial "Isterria" para niños especiales de la CAN (Caja de Navarra), dentro de la actual Banca Cívica.
  • El Instituto Oncológico de San Sebastián de Kutxa.
  • El programa "Vitalalquiler" con una bolsa de viviendas en alquiler para jóvenes de Vital Kutkxa.
  • La exposición "Sorolla. Visión de España" de Bancaja y que sólo en Madrid disfrutamos casi un millón de personas.
  • El Festival Internacional de Cine de Huesca de la CAI.
  • El programa "CAM Agua" de la CAM para sensibilizar en el consumo responsable del agua entre escolares.
  • La restauración del Antigio Conservatorio María Cristina de Málaga llevado a cabo por Unicaja.
  • La rehabilitación del Teatro Colón en A Coruña por Caixa Galicia, ahora Novacaixagalicia.
  • Los programas de colaboración con UNICEF en la educación infantil en África o la Residencia de Estudiantes de Caixanova (actual Novacaixagalicia).
 Si analizamos el impacto económico que supone la inversión en Obra Social de las Cajas, comprobamos que los 1.596 (en millones de euros) suponen un 0,14% del PIB nacional ( a datos del 2.009). Además, supusieron un flujo económico de 2.953 millones de euros, provocando un efecto multiplicador del 1,85 y siendo capaz de provocar una creación de riqueza cercana al a un euro por euro invertido. Esto ha permitido la generación de 33.594 empleos directos e indirectos. Sin embargo, lo más salientable de estas cifras, de por sí significativas, es que se llevan a cabo a nivel territorial, ya que la gran mayoría de las cajas de ahorro y su correspondiente obra social se encuentran muy vinculadas a sus zonas de origen.

Creo firmemente por ello, que el modelo de caja de ahorro es necesario y tiene hueco en el mercado, siempre y cuando las propias entidades implicadas sepan deshacerse de los handicaps que lastran su competitividad e impiden una gestión más profesionalizada de las mismas.

5 de enero de 2011

El sistema bancario y sus implicaciones (y II)

En la anterior entrada, intenté explicar de forma sencilla el papel de las entidades bancarias, los bancos centrales, además de una breve aproximación a la política monetaria. En el presente artículo expondré mis opiniones sobre el sistema de reserva fraccionaria que regula el actual sistema financiero y sus implicaciones sobre la economía.

Recordar previamente que un sistema de reserva fraccionaria significa que los bancos únicamente tienen la obligación de mantener en sus reservas un 2% del dinero depositado a la vista por sus clientes, mientras que el 98% restante puede disponerse libremente. El origen de este mecanismo se encuentra en la Ley de Peel de 1844 (Peels Bank Act), aprobada por el entonces Primer Ministro del Reino Unido Robert Peel, en la cual se establece como obligatorio un coeficiente de caja del 100% en oro a los bancos privados respecto a la emisión de papel moneda (patrón oro), pero cometiendo el tremendo error de olvidarse de aplicar la misma directiva a los depósitos. Ello posibilitó el desarrollo y extensión de la reserva fraccionaria y la expansión del crédito. Sin embargo, también permitió la creación de uno de los mayores problemas del sistema bancario actual: los bancos centrales. En palabras del Catedrático Jesús Huerta del Soto: "la Ley de Peel de 1884 [...], respaldó la creación de un sistema de banca central que, posteriormente, y sobre todo por culpa de la negativa influencia de teóricos de la escuela bancaria como Marshall y Keynes, terminó siendo utilizado como respaldo de las erróneas teorías de estos prestigiosos economistas, para justificar e impulsar unas políticas de descontrol monetario y desmán financiero mucho peores que aquellas a las que originariamente se pretendía poner remedio." (HUERTA DEL SOTO, J. 1994, 133).

La creación de este tipo de entidades supone ir contra la natural evolución del sistema bancario y permite dar rienda suelta a "un acto ilegítimo de apropiación indebida" (HUERTA DEL SOTO, J. 1994, 133).  Ya que el depósito es una custodia, contrato jurídico que supone "la obligación de tener siempre a disposición del depositante una cantidad igual a la recibida..." (GARRIGUES, J. 1975, 365) Ya que actuarán como responsables en última instancia de la mala gestión de banqueros irresponsables. Como relata el profesor Huerta del Soto: "Esto sucedió, en un primer momento, de una manera vergonzante y secreta, pues todavía se tenía por parte de los banqueros la conciencia de un mal proceder; y sólo posteriormente los banqueros consiguen que la violación del principio tradicional del derecho se efectúe de una manera abierta y legal, cuando felizmente obtienen del gobierno el privilegio para utilizar en su propio beneficio el dinero de sus depositantes (generalmente en la forma de créditos muchas veces concedidos, en un primer momento, al propio gobierno). De esta manera se inicia la relación de complicidad y la coalición de intereses que ya es tradicional que exista entre gobiernos y bancos, y que explica a la perfección las relaciones de íntima compresión y cooperación que existen entre ambos tipos de instituciones y que hoy en día se aprecian [...]. Y es que los banqueros pronto se dieron cuenta de que la violación del principio tradicional del derecho mencionado daba lugar a una actividad financiera altamente lucrativa..." (HUERTA DEL SOTO, J. 1994, 136-137)

El papel pernicioso de los bancos centrales se entiende mejor cuando se explica, además, su culpabilidad en los ciclos económicos de auge y caída que desde su creación, viene padeciendo el sistema. Recordemos que el sistema de reserva fraccionaria permite la expansión crediticia y que, además, los propios bancos centrales controlan la política monetaria, sobre todo a través de los ajustes en el tipo de interés. Pongamos un ejemplo real.

En el año 2.001, el atentado de las Torres Gemelas provoca una caída económica que acaba afectando a las empresas punto com. Para evitar una caída del consumo, pues cuando el consumidor ve que se avecinan malos tiempos aumenta su ahorro, el banco central decide bajar los tipos de interés por lo cual: a) no resulta tan atractivo ahorrar, debido a la baja remuneración del interés que nos ofrecen; b) aumenta la masa monetaria en circulación, debido a que los bancos pueden financiarse de forma mucho más barata en los mercados inter-bancarios.

Estas medidas buscan mantener o aumentar el consumo privado, para no hacer peligrar la producción y por tanto el crecimiento económico.  Pero de forma adulterada, claro está.

Los clientes de los bancos comprueban que realmente ahorrar no sale tan a cuenta y que, invertir sus ahorros en otros activos o bienes es más lucrativo que ese 1% que le ofrece su banco, por lo que acaba retirando todo o parte de sus ahorros. Las entidades bancarias ven como se reducen una de sus vías de negocio (el pasivo en jerga del sector) y que deben buscar otra forma de crecer vía prestamos (vía activo). Debido a que contar con dinero para prestar sale muy barato porque los tipos de interés del banco central están muy bajos, permite ofrecer préstamos y créditos a sus clientes a tipos muy atractivos para que inviertan sus ahorros de forma más rentable. Este mecanismo se ve aumentado por el sistema de reserva fraccionaria, ya que a los bancos no les interesa tener mucho dinero en las arcas del banco central, que les ofrece un tipo también muy bajo, por lo tanto, mantienen el coeficiente de reserva legal mínimo exigido, el 2%.

Esto provoca una auténtica borrachera de dinero fácil para invertir y realizar proyectos.  La ecuación de que ahorro es igual a inversión no se ve tan clara, porque está claro que se ha multiplicado el dinero pero no mediante ahorros reales, sino gracias al mecanismo de la reserva fraccionaria.

Es esa financiación sin ahorros reales lo que distorsiona la señal de los inversores, empresarios y particulares. Algo que explica a la perfección la Teoría Austriaca del Ciclo Económico. Expuesta y resumida de manera brillante, como no, por el profesor Huerta del Soto, es un extracto largo, pero les aseguro que merece la pena:

" Y es que los cambios monetarios jamás son neutrales. Cuando se crea determinada cantidad nueva de dinero, ésta siempre entra en la economía por un punto muy concreto; se gasta primero en determinados bienes y servicios y sólo después, lentamente, se van extendiendo sus efectos por el resto de la estructura productiva. Esto implica que determinados precios se verán afectados antes que otros, modificándose la asignación de recursos como consecuencia de ello. En efecto, gracias a la llegada del nuevo dinero, determinados empresarios que habrían obtenido pérdidas, obtienen beneficios, y muchos trabajadores, que no habrían encontrado trabajo en determinados sectores, se ven fácilmente empleados en los mismos; además, se crean nuevos tipos de negocios, ampliándose las instalaciones ya existentes.

Generalmente, el nuevo dinero llega al mercado previa reducción artificial de los tipos de interés, dentro de una política de clara expansión crediticia. La baja del tipo de descuento y las mayores facilidades crediticias, lógicamente, incrementan los gastos de inversión en relación con los gastos de consumo, distorsionando todos los indicadores que guían a los empresarios, y en especial la rentabilidad relativa del capital invertido en cada una de las etapas o fases en que, para los austriacos, está dividida la estructura de la producción. Tales etapas representan los sucesivos procesos productivos interrelacionados que, desde los bienes de orden más superior a los más próximos al consumo, existen en la realidad; se combinan en las mismas los más heterogéneos bienes de capital que se van produciendo con los factores originarios (tierra y trabajo), para dar lugar a bienes de capital más elaborados, y, en última instancia, tras la necesaria espera, a bienes de consumo.

Lo que está claro es que, como consecuencia de los reducidos tipos de interés, aparecen ahora como beneficiosas inversiones que antes no lo eran. Que el incremento relativo de los gastos de inversión hace aumentar el precio de los factores productivos, con lo que tienden a adoptarse métodos de producción menos intensivos en trabajo, notándose un incremento en la demanda de muchos recursos naturales. Simultáneamente, se reducen los beneficios en las industrias de bienes de consumo (que ven sus costes aumentar sin que ocurra lo mismo con los precios), comenzando un trasvase de factores productivos de las mismas hacia las industrias de bienes de capital. Tal trasvase debe continuar durante un periodo de tiempo bastante prolongado, si es que se quiere terminar algún día, con la nueva estructura productiva más capitalista recién comenzada (ha de recordarse que una máquina cuya utilidad depende de que se produzcan otros bienes de capital que son necesarios para su uso deviene inútil si por falta de recursos éstos no llegan a producirse).

Sin embargo, pronto la demanda de bienes de consumo comienza a aumentar, como resultado del incremento de las rentas percibidas por los factores de producción (motivado a su vez por el dinero inyectado en el sistema y que ya va llegando a los mismos). Los consumidores no tienen por qué haber modificado apreciablemente la proporción en que desde el principio distribuían sus ingresos entre bienes presentes y futuros, haciéndose evidente un alza generalizada en los precios de los bienes de consumo motivada por: a) el natural efecto de la llegada de las nuevas disponibilidades monetarias al sector, cuya demanda por ello se ve incrementada; y b) por el hecho de que el flujo de la oferta de bienes de consumo, lógicamente, tiene que disminuir por un tiempo, en cuanto comience el alargamiento de los procesos productivos, y mientras se complete la nueva estructura más capitalista; no sólo porque se retiran recursos de los sectores más próximos al consumo, sino porque además se dedica una gran parte de los mismos a inversiones que sólo después de mucho tiempo empezarán a producir sus resultados.

El alza de los precios, así creada en el sector de bienes de consumo, produce unos efectos totalmente opuestos a los ya descritos para la expansión crediticia: los beneficios de las industrias más próximas al consumo comienzan a elevarse, mientras que decaen los correspondientes a los sectores de bienes de inversión. Los bienes de capital que empezaron a producirse teniendo en mente una estructura productiva muy capitalista han de readaptarse, si ello es posible, a otra que lo es menos (y por tanto que es más trabajo-intensiva, como es lógico, si se tiene en cuenta que el alza de precios de bienes de consumo supone una reducción de los salarios reales). Y, en general, comienza el traslado de los factores productivos de la inversión hacia el consumo, apreciándose grandes pérdidas en los sectores más capitalistas (construcción, astilleros navales, etc.), que sólo son rentables para bajos tipos de interés, y que se ve ahora se desarrollaron con exceso. En suma, ha llegado la depresión económica por falta de recursos para completar unos cambios en la estructura productiva demasiado ambiciosos; depresión que se manifiesta externamente por la existencia de un exceso de producción en los sectores de inversión y una escasez de la misma en los más próximos al consumo." (HUERTA DEL SOTO, J. 1994, 165-1667).

¿Les suena de algo todo lo descrito en las líneas anteriores?

BIBLIOGRAFÍA:

HUERTA DEL SOTO, JESUS (1994): Nuevos estudios de Economía Política. Segunda Edición. Nueva Biblioteca de la Libertad. Unión Editorial. Madrid.

JOAQUÍN GARRIGUES (1975): Contratos bancarios. Segunda Edición. Madrid.

12 de noviembre de 2010

El amor en el nuevo comunismo. El enfoque de Alain Badieu

Me gusta comprobar la plasticidad ideológica del comunismo para, cual virus, cohabitar con cualquier otra ideología. El que ahora se nos presenta, y representa Alain Badieu en esta entrevista, es un comunismo new age muy característico.

Ya que no es la lucha de clases la que concentra la ruptura con el capitalismo, ni siquiera está ya en manos de la clase intelectual o del conocimiento como lo había argumentado Lukács, no, ahora es el concepto del amor el que marca la marcha revolucionaria del comunismo.

Para ello se afirman axiomas bastante discutibles:

A.- “Se ha establecido un régimen de existencia en el cual todo debe ser transformado en producto, en mercancía”. Para el Sr. Badieu esto ya lo había pronosticado Marx. Lamentablemente, el filósofo alemán no fue capaz de prever que acabaría el comunismo por convertir al hombre en la propia mercancía de su sistema.
Si por algo se caracteriza la economía actual es por su cada vez menor preocupación por el producto y sí por el servicio. Si todos los reproductores mp3 son iguales de buenos o malos entonces, ¿dónde está el secreto de Apple?; si un café es igual de sabroso o no en cualquier cafetería de barrio, ¿por qué triunfa Starbucks?; ¿por qué lo hacen Gmail y Google y no Hotmail e Internet Explorer?; ¿por qué vende más coches BMW que Mercedes? Podría poner mil ejemplos para demostrar que estamos en una economía de servicio y no de producto.

B.- “Una sociedad que no está gobernada por el hecho de que un hombre persigue su interés sino por la idea de la asociación de hombres. Es esa la asociación la que define los proyectos o las metas colectivas”. Pero no se explica cómo van a decidirse o quién va a tomar las riendas por las cuales se van a tomar las decisiones y las metas. Tampoco deja claro que pasaría si un individuo decide no formar parte para de ese colectivo. El principal problema del comunismo es su capacidad para diluir el valor del individuo, de la persona a favor de la masa. Millones de personas han muerto por la idea común de un estado igualitario y proletario, por la defensa de la verdadera religión o la supremacía de una raza. Para poder lograrlo, el primer paso es acabar con la individualidad, la diferencia. La persona no es más importante que el estado, la clase, la fe, etc. y cuando ello ocurre, por lo general, el propio concepto de respeto a la vida se difumina, pues qué valor tiene una vida humana frente al interés del bien común o colectivo.

No debe extrañarnos por tanto el miedo que la tecnología, y sobre todo internet, le dan. La capacidad de disidencia, incoformismo, debate y mecanismo de individualización que tienen las tecnologías de la comunicación, provocan auténtico pavor entre los que difienden a la masa. La libre circulación de conocimiento e información, por lo visto, no agradan a Badieu, que tilda de "falso igualitarismo" a una de las revoluciones más importantes de la historia de la humanidad. En el fondo, es consciente de que esa necesidad del comunismo por la masa obliga a una homogeneización y esa homogeneidad no es posible si en lo fundamental, en nuestra forma de pensar, se permite el debate, el libre conocimiento y la circulación sin restricciones de las ideas.

C.- Debemos tener cuidado en no confundir conceptos en apariencia iguales. Hobbes habla de lucha y no de competencia y aquí, los matices son en estos casos, importantes, sobre todo para un filósofo que dice ser alumno de un destacado intelectual de la filosofía analítica como Derrida. En la guerra se lucha, en el deporte se compite. Quizás ese ejemplo sea la forma más clara de encuadrar el problema. La competencia supone asumir unos valores de superación personal pero respetando al contrario. Eso no ocurre en la lucha.

Pero vayamos más allá; aceptemos el postulado de asumir la asociación como eje principal. El comunismo desde luego no tiene cabida en ese concepto desde el momento en que aceptamos que la disidencia, no se permite. Uno de los rasgos del asociacionismo es el carácter voluntario con el cual ingresan sus miembros. Sin embargo, seguimos sin dar respuesta a la pregunta de quién hará las tareas distributivas de los bienes y servicios necesarios en términos materiales.

Sin embargo, el capitalismo si. Es el interés propio, el egoísmo, el que nos lleva ya a una asociación voluntaria con el otro para logara aquello que no tenemos y necesitamos. El mercado no es más que la libre asociación de oferentes y demandantes que dan respuesta a sus necesidades vía comercio.

D.- Regresando a la necesidad de un elemento aglutinador necesario en toda teoría de masas, en este caso es el amor el que cumple ese papel de atractor. Pero, ¿quién define que tipo de amo?, ¿será válido cualquier tipo de amor?, ¿hablamos de amor independiente del sexo?, ¿se acepta la homosexualidad o la bisexualidad como un amor más, o únicamente el heterosexual?, ¿se permitiría el amor por los efebos como en la Grecia Clásica?, ¿se trata de un amor a lo divino? Una cosa está clara, tiene una concepción de amor particular, ya que lo que para muchos es aceptable, para él no: “Hoy se busca domesticar al amor con una mezcla de pornografía libre…”.

Además, esa competencia que se desdibuja en la entrega amorosa por el otro, ¿cómo encaja en ella el amor de pareja fiel que defiende? Y si nuestra pareja decide tener una relación abierta, ¿no estamos entonces ante un caso de entrega completa a la masa?, ¿no sería una forma de acabar con la competencia, el egoísmo, las luchas y el individualismo la entrega absoluta a todas aquellas personas con las cuales no apetezca mantener relaciones?

Por último, ¿cómo es posible defender el amor siendo maoísta? Esta teoría marxista llegó incluso a decidir el número de hijos que una familia debería tener, provocar un auténtico asesinato y abandono de niñas en China; ¿es ese el amor que defiende Badieu, un amor que el estado puede regular?

8 de noviembre de 2010

La importancia del camino y la meta

En Política Económica se diferencian por un lado lo que se denomina los objetivos de la "economic policy" y, por otro lado, los instrumentos. Los primeros hacen referencia a las metas o destinos a los cuales deben dirigir los esfuerzos los responsables económicos de la política económica, como por ejemplo el empleo, el control de la inflación, el crecimiento económico, etc. Para el cumplimiento de los anteriores objetivos, el "policy maker" cuenta con los instrumentos, que pueden ser definidos como el camino o ruta que debe seguirse para alcanzar el fin deseado. Es deseable y necesario por tanto, que objetivos e instrumentos se encuentren alienados para lograr los resultados buscados.

Sin embargo, actualmente no existe tal consenso entre la meta y el camino, como bien puede comprobarse de las palabras escritas por el economista y periodista Joaquín Estefania. En un artículo de opinión publicado para el diario "EL PAÍS" del día 8 de noviembre, bajo el título "Los talones de Aquiles del G-20", puede leerse: "[...] habrá de resolver la desavenencia planteada hace tres meses en Toronto: si el problema principal es el del crecimiento económico o el de la consolidación fiscal, que enfrenta por zonas a sus socios. Aunque sea un poco esquemático expresarlo de tal modo, resolver las dificultades de desempleo y de renta disponible es lo que exigen prioritariamente los ciudadanos mientras que los mercados (cada vez más exigentes) quieren la vuelta a fecha fija a la disciplina fiscal y la ortodoxia."

Bajo la perspectiva del Sr. Estefania, mercado y ciudadanos van cada uno por su lado, siendo el primero incapaz de dar respuesta a las necesidades del segundo, convirtiéndose el Estado en el agente económico que debe dar solución a las peticiones de la ciudadanía. Lamentablemente, la retórica intervencionista que defiende el autor no es la respuesta. Millones de euros gastados en políticas fiscales expansivas vía Gasto Público descontrolado, únicamente han servido para generar mayor desempleo, deuda estatal descontrolada, menor renta disponible futura debido a los aumentos impositivos que se están aprobando y serán aprobados en el futuro más cercano y; menor crecimiento económico. Sin contar la merma valiosísima que todo ello supone para la libertad individual. Es lo que suele ocurrir cuando se ignora al mercado y se cae en la fatal arrogancia que maravillosamente describe el maestro y nobel de economía  F. A. Hayek.

Si analizamos bien la propia cita de Joaquín Estefania comprobaremos que no existe contradicción entre lo que los ciudadanos reclaman y lo que el mercado exige. Los primeros nos marcan la meta y el segundo el camino, en términos de Política Económica podemos decir que los ciudadanos quieren alcanzar los objetivos de empleo, renta y crecimiento económico; mientras que el mercado señala que para ello debemos utilizar los instrumentos de una política fiscal restrictiva y disciplinada combinada con una vuelta al control del Gasto Público. Como acertadamente señala el liberalismo, el único mecanismo capaz de dar una respuesta correcta y eficaz a las demandas y necesidades de los individuos es el mercado. Mientras nuestros gobernantes sigan enfrentándose al mercado, mientras sigan pensando que ellos son la solución y se dejen aconsejar por las soluciones de economistas como Joaquín Estefania, la salida de la crisis será larga y el final del camino que todos deseamos nunca será alcanzado.

3 de noviembre de 2010

El sistema bancario y sus implicaciones (I)


Recorre internet una protesta contra el sistema bancario que por supuesto ya ha creado un grupo en Facebook, 7 de diciembre: día de protesta contra los bancos en toda Europa. Básicamente consiste en retirar los fondos que como clientes tenemos depositados en las entidades bancarias de las cuales somos clientes. He leído varios enlaces y la breve introducción que se expone en el grupo y no veo claro los motivos por los que se organiza el evento. Personalmente creo que coexisten dos razones totalmente incompatibles entre ellas: la primera es una crítica al sistema de reserva fraccionaria; la segunda, un cajón desastre donde básicamente se reúnen aquellos que desean acabar con el sistema sin más. A todo ello debe sumarse una generalizada falta de conocimiento de cómo funcionan los mecanismos de política monetaria de los Bancos Centrales, las políticas fiscales estatales y el propio negocio bancario con reserva fraccionaria.

Tratar todos estos temas aquí daría una entrada digna de un libro, por lo cual me centraré básicamente en la crítica al sistema fraccionario, porque de paso me permitirá explicar el funcionamiento de la política monetaria.
             
El actual sistema bancario funciona bajo lo que los economistas llaman reserva fraccionaria. Esto significa que las entidades bancarias únicamente están obligadas a guardar en caja una parte de todo el dinero que sus clientes tienen depositados en ellos; es lo que se conoce con el nombre técnico de coeficiente de caja, un porcentaje legal marcado en la Unión Monetaria por el Banco Central y en los Estados Unidos por la Reserva Federal. Actualmente este coeficiente es del 2%. 

Para explicarlo mejor, si un banco tiene en sus arcas 100 €, bajo la ley del coeficiente de caja,  puede prestar 98 € y únicamente guardar 2 €. ¿Qué hace con esos euros disponibles legalmente? Pues prestarlos en forma de créditos, préstamos, etc.  ¿Qué logra con eso? Generar más masa monetaria (dinero en manos del público y depósitos bancarios), que se conoce técnicamente como multiplicador del dinero. Ello permite financiar desde la creación de empresas a la compra de nuestra vivienda. Porque el papel de las entidades bancarias es la de intermediarios, es decir, poner en comunicación aquellas personas con capacidad financiera con aquellas con necesidades financieras. ¿Y dónde guardan ese 2% los bancos? Pues en los diferentes Bancos Centrales que les corresponda. En el caso de España en el Banco Central Europeo.

Esperando que haya sido capaz de explicar de forma clara estos conceptos y la situación de partida, puedo entrar  ya a detallar lo que se conoce como política monetaria. Los Bancos Centrales disponen de forma sencilla y básica de tres herramientas para llevar a cabo sus actuaciones en el mercado monetario. Las operaciones de mercado abierto que se basan principalmente en la modificación del tipo de interés oficial del dinero; las facilidades permanentes  y; el coeficiente de caja.

El instrumento más usado desde hace tiempo es el del tipo central de interés, que consiste en marcar el tipo de interés mínimo al cual el Banco Central va a dejar prestado dinero a los diferentes bancos que participan del sistema.  Esto supone que si un banco como Capital SA tiene necesidad de pedir 1.000 millones de € al BC y los tipos suben del 1,2% al 1,25% esto supone que le saldrá más caro financiarse y a lo mejor decide no acudir a esa subasta y reordenar sus líneas de negocio, posiblemente conceda menos préstamos y lo haga a tipos de interés a sus clientes más caros.

Actualmente, los Bancos Centrales están operando en el mercado con medidas extraordinarias como compra de deuda pública, que no significa más que financiar al Estado para que pueda seguir con su ritmo de gastos. Esta operación estaba prohibida por la legislación que regulaba el funcionamiento de los Bancos Centrales y ha sido necesario modificar el reglamento para permitir esta operación.

¿Es ventajoso para los Bancos Centrales  este tipo de operaciones? Por supuesto, ahora mismo los principales mecanismos de financiación están muy caros como el caso del mercado interbancario (el sistema donde los diferentes bancos se dejan dinero los unos a los otros), debido a que nadie se fía de su vecino. Y a pesar de que los Bancos Centrales están dando inmensas facilidades de financiación, piden garantías y los bancos ofrecen como tal la misma deuda pública que compran y que los banqueros centrales han decidido aceptar. Básicamente se trata de dejar dinero al estado que pagará a un tipo de interés por ejemplo del 2%, ir al Banco Central y pedir dinero al 1% y dejar a cambio en garantía el pago de la deuda pública; en el cambio el banco gana el diferencial, es decir, un 1%.

¿Buscan los bancos arruinar a los estados? No, porque sería ir contra sus intereses, ya que no cobrarían las deudas pendientes y sus garantías frete al Banco Central no tendrían valor. Además, en un sistema tan interconectado, un caso de este tipo supondría una caída en dominó de todos los agentes implicados y un auténtico desastre para la economía mundial.

¿Generan deuda los bancos y los bancos centrales? Depende de que deuda estemos hablando. Si se trata de deuda privada, es evidente que ese ha sido parte de su negocio  y su función. Si hablamos de deuda pública o estatal, hemos visto que estaba prohibida su compra por parte de los Bancos Centrales y por tanto, solo los bancos podían comprar este tipo de instrumento financiero.

¿Es generar deuda la meta principal del sistema bancario? No, porque el negocio bancario se compone de dos patas, los activos y los pasivos. Por activos entendemos los préstamos o créditos entre otros productos bancarios; por pasivos el dinero depositado en las diferentes cuentas por los clientes. Y entre ambas entidades debe existir un equilibrio que controla muy de cerca la normativa internacional del Banco Internacional de Pagos de Basilea con los reglamentos BIS I, II y actualmente III. Para poder dejar dinero, los bancos no deben tener muchos activos en su balance, por lo cual si están muy endeudados, llegará un punto en que una de las formas de hacer dinero se les acabe.

Espero haber explicado ciertos conceptos sobre el funcionamiento del sistema bancario dentro del sistema financiero y el uso de la política monetaria y sus instrumentos. En el siguiente post hablaré sobre la opinión que para mí, significa operar bajo un sistema de reserva fraccionaria y por supuesto, dar respuesta a las dudas e inquietudes que la lectura de la presente entrada existan.

12 de octubre de 2010

Los sindicatos y su Huelga

Un muy buen amigo me preguntó hace unos días mi opinión personal sobre los sindicatos de este país y su comportamiento en la huelga general del 29 de Septiembre. Le contesté que la huelga no tenía fundamentos para su convocatoria y que los sindicatos demostraron una vez más, lo distanciados que se encuentran de los verdaderos problemas de los trabajadores que supuestamente representan.

Sin embargo, ¿cuál es la verdadera imagen de los sindicatos? Veámos:

a) España muestra una de las tasas de afiliación sindical más bajas de Europa: sólo un 15%, frente a tasas cercanas al 70% en países como Suecia, Finlandia o Dinamarca.

b) El número de liberados sindicales es de 57.000 personas, es decir, personas que dedican horas de trabajo a la representación sindical de los trabajadores en sus centros de trabajo. El coste total de los liberados sindicales a las empresas es de más de 1.600 millones al año.

c) Su financiación no proviene principalmente de las cuotas de sus afiliados sino vía financiación pública: en el año 2010 los sindicatos recibieron directamente de las arcas del estado la cantidad de 15.798.500 euros. A ello debe sumarse la financiación que reciben por la formación bajo la Fundación Tripartida, cuyas cifras alcanzan cantidades de 172.667.675,5 euros. Sobra decir que es por todos conocidos las actividades que realiza dicha Fundación y lo eficazmente que funciona (sic). Otro detalle sin importancia es que el dinero se recibe antes de que se financiasen los cursos, lo cual ya originó un escándalo como el ocurrido en el caso FORCEM.  A ello debemos matizar que a todos los trabajadores nos detraen una cantidad mensual del 1,65% para formación continua.

d) La mayoría de las sedes que habitan los sindicatos pertenecen al Patrimonio del Estado y por tanto no pagan ningún tipo de alquiler. Son  más de 600.000 metros cuadrados que suponen un coste alrededor (por debajo de mercado) de 180 millones de euros que se ahorran.

Sin embargo, por si estas cifras no fuesen suficientemente escandalosas, debemos unir la característica principal de los sindicatos en España para mi: su impunidad total. A la hora de convocar una huelga y acudir a ella en pleno uso de sus derechos, actúan con la prepotencia del que se sabe protegido y amparado por la la inoperancia de la ley. Al igual que existe el derecho de huelga, la constitución recoge el mismo derecho para aquellos trabajadores que no decidan acudir a ella.

Pues bien, estos defensores de la democracia caen en la coacción y los actos más rastreros y delictivos que se puedan conocer, bajo una impunidad total, para obligar a todos a beber de sus aguas. Todo es válido. Desde sellar con pegamento puertas, verjas y persianas de comercios; crear barricadas de fuego y escombros para impedir la entrada o salida en polígonos y áreas industriales; el corte de carreteras; el corte de medios de transporte y servicios mínimos y como no; coacciones y amenazas verbales y físicas contra aquellos que no se acaten a sus mandatos.

Estos vídeos son un ejemplo de las democráticas artes de sus piquetes informativos: