26 de marzo de 2006

La frontera del 77% para el cambio en las democracias

El físico francés Serge Galam modeliza la difusión de las opiniones en el seno de una población y obtiene una ecuación de la inercia de los sistemas democráticos frente a los cambios.

Su idea nació de una observación bastante obvia: las sociedades democráticas necesitan urgentes reformas pero no acaban de adoptarlas, o les cuesta mucho hacerlo, aunque sea parcialmente.

Como buen físico, intentó buscar alguna explicación... física, por supuesto. Cuando algo debe cambiar y no lo hace, es porque surge algún efecto comparable a la inercia de los sistemas mecánicos. La tesis inicial de Galam era bastante sencilla: aunque una gran mayoría de individuos esté a favor de una determinada reforma, esos mismos individuos se van a unir posteriormente para rechazarla.

A esa nueva disciplina se le ha denominado física sociológica, permite transportar las ecuaciones que expresan el comportamiento de la materia a la descripción de los componentes sociales. O, al menos, eso pretende Serge Galam.

Defiende que tiene que existir algún modelo matemático que refleje el fenómeno que pone de manifiesto esta contradicción; a saber, que un sistema democrático acaba engendrando un sistema tan conservador e inmovilista.

Los politólogos saben bien que el que está en el poder tiene cierta ventaja, al menos de partida. Y eso es más claro cuanto más próxima al ciudadano es la elección: por ejemplo, en las municipales es mucho más fácil "repetir" alcalde...

Puede haber varias razones que lo expliquen: conservadurismo natural, prima al poder, organización social "domeñada" poco o mucho... Pero estos mecanismos son complejos y difíciles de meter en ecuaciones. Galam solucionó el problema de manera sencilla: cuando hay igualdad en el voto entre dos tendencias, se mantiene el status quo; o sea que todo sigue igual.

En los sistemas políticos regidos por el centralismo democrático hay una organización democrática piramidal, con niveles jerárquicos superpuestos y sucesivamente más importantes. En el modelo de Serge Galam los representantes se agrupan de cuatro en cuatro en cada nivel para elegir mediante votación mayoritaria a su representante; en caso de empate, se queda el que había (es decir el que se opone a la reforma). Con 50% de personas de oposición en la base (empate entre conservadores y reformistas), las reformas jamás serán adoptadas: el sesgo introducido por los votos mayoritarios en caso de empate supone que ya en el quinto nivel no haya ya ni un solo representante de la oposición. Incluso con un 70% de personas favorables a la reforma, en el séptimo nivel no habrá ya ningún opositor. Pero a partir del 77% de opositores las tornas se vuelven, y al final se adopta la reforma.

Para seguir la evolución de la opinión pública respecto a una reforma determinada basta con seguir las flechas de los esquemas. Todo depende del porcentaje de reformadores al comienzo de las discusiones. Si ese porcentaje está por debajo del umbral crítico, acaba por imponerse el consenso de rechazo a la reforma. Si está por encima, el proyecto es masivamente aceptado. En grupos básicos de discusión formados por cuatro personas, ese umbral crítico es, como antes veíamos, del 77%. Pero este umbral puede variar según el número de personas que formasen esos grupos básicos, aunque en todos los casos es superior al 50%. ¡Las reformas exigen más que una mayoría simple para poder ser adoptadas en los regímenes democráticos!





Las críticas al modelo se las dejo a ustedes, yo por mi parte he de reconocer que sigo impresionado y sorprendido por esta aplicación de la física, las matemáticas y la sociología al campo de los estudios sociales. Habrá más.

23 de marzo de 2006

¿El sueño de Comte hecho realidad?

¿Podemos hablar hoy en día de Física Social como denominó Augusto Comte a la sociología? Recientes estudios como los llevados a cabo por Philip Ball, editor de la sección de Física de la revista “Nature” durante 10 años. Su trabajo se extendió de la bioquímica a la física cuántica y a la ciencia de los materiales. Philip es autor de varios libros de divulgación científica en los que incluye trabajos sobre la naturaleza del agua, la formación de modelos físicos y la ciencia de la filosofía social y la política.

Tenemos la tendencia a percibir de manera diferente las leyes sociales de las leyes físicas, otorgando un mayor grado a la hora de acatarlas a las segundas que a las primeras; en Critical Mass sugiere Philip Ball que esto no siempre es así, que puede que algunas leyes de la sociedad no las hayamos creado conscientemente, sino que surjan como consecuencia de la interacción entre personas. Y que tal vez no podamos romper estas leyes.

Este surgimiento de una nueva ciencia que algunos han llegado incluso a llamar socio-física, que en un principio vio la luz como un área más de la física de los sistemas complejos, ahora aboga por la interdisciplinariedad en sus estudios tanto de las ciencias naturales como de las ciencias sociales. No se trata de una mera aplicación de métodos cuantitativos o matemáticos, sino de una nueva concepción de los fenómenos sociales como propiedades emergentes de un conjunto de individuos que interactúan entre sí para producir nuevas conductas que no pueden reducirse al estudio de los componentes aislados. Sus pioneros son Serge Galam, Dietrich Stauffer, Tomás Vicsek.

Sin embargo, no sólo la sociología se ve enriquecida por estos contactos con la física, actualmente también podemos hablar de econo-física, que surgió en los Años 1990, principalmente en el entorno del prestigiado Instituto Santa Fe de Nuevo México, que se especializa en el estudio de los Sistemas complejos. Uno de los principales exponentes de la Econofísica es Brian Arthur, quien acuñó el término economía adaptativa para denominar sistemas económicos formados por un número grande de agentes que realizan transacciones de tipo económico. Aparentemente, fue el profesor de física de la Universidad de Boston Eugene Stanley, el primero en llamar así a esta disciplina.

En este primer post introductoria no entraré más en detalles, pues es de caballeros reconocer que se trata de dos disciplinas que desconozco y que a medida que pase el tiempo, espero ir descubriendo poco a poco, y por supuesto, compartirlo con todos ustedes.

18 de marzo de 2006

Europa entre Colbert y Adam Smith

Este artículo del Catedrático de Historia del Pensamiento Económico Carlos Rodríguez Braum puede ser esclarecedor sobre la ola de proteccionismo que recorre Europa, sobre todo Francia y España, y las diferencias a la hora de ver la realidad que nos rodéa entre el Reino Unido y el resto de países de la Unión Europea. Sólo un dato curioso, el artículo data de hace unos tres o cuatro años, ¿visionario?


En un trabajo reciente (“Between Colbert and Adam Smith, The Cato Journal, Vol. 21 Nº 3, invierno 2002, págs. 359-367), Anthony de Jasay juega con cinco personajes para entrever el futuro de Europa: un nacionalista británico y otro francés visceralmente opuestos; la democracia “agresivamente imperiosa por una sobredosis de corrección política”; Adam Smith, un liberal; y Jean-Baptiste Colbert, un estatista, también rabiosamente antagónicos. El nacionalista pueblo británico no quiere la unión política, aunque sus clases ilustradas la apoyan; es un nacionalismo genuino: lo de afuera es malo. El nacionalismo francés, en cambio, mezcla admiración por lo propio con admiración por lo ajeno, y le frustra no haber podido ser una gran nación y haber sido superado por Gran Bretaña y Estados Unidos, y para colmo ayudado por esos mismos países en las grandes guerras del siglo XX, “una humillación que los franceses parecen incapaces de perdonar y que es la fuente principal de su resentimiento y recelo hacia todo lo anglosajón, en especial lo norteamericano”. Lo que Francia no puede conseguir por sus propias fuerzas, lo intenta mediante la Europa supranacional con liderazgo francés y con ideas francesas: es el famoso “modelo europeo”, es decir, un modelo antinortemericano en política exterior, con economías intervenidas y “justicia social”. O sea, un modelo francés. Según de Jasay hay dos señales de que esta ambición eurofrancesa avanza: una es la influencia gala en Bruselas, y la otra es la Política Agraria Común, “una caricatura de lo que una tecnocracia económicamente analfabeta es capaz de hacer”. En los demás países europeos los nacionalismos fuertes, y por eso no hay muchas protestas antieuropeas en Alemania, Italia o España. Pero si Alemania no paga entonces Francia deberá apoyarse más en la democracia y el socialismo. Antes la democracia podía ser discutida, como cualquier otro sistema para arribar a decisiones colectivas: “todos ellos comparten el fallo moral de los sistemas de decisiones colectivas, a saber, todos exigen que algunas personas se sometan a decisiones que sistemáticamente tienden a favorecer a otros a expensas suyas”. Pero ahora, apunta de Jasay, esta visión relativista ha sido reemplazada por un absolutismo democrático, una universal “corrección política”.

Entonces llegan Adam Smith y Colbert. Para Smith se parte de la presunción de la libertad: todas las acciones factibles son libres salvo que haya una buena razón para que no lo sean, y la carga de la prueba recae en quien plantea dicha razón. Colbert (no por nada una gran figura del mercantilismo) parte de la base de que una acción necesita estar justificada por un gran permiso o derecho; para detener a Colbert hay que demostrar que no tiene derecho a hacer lo que hace, algo difícil, mientras que él puede enseñar su permiso o señalar su derecho; la carga de la prueba recae sobre él y hay presunción de no libertad. Los actos que carecen de permisos explícitos o justificación, que el actor debe brindar: “Debe satisfacer a la sociedad que nada dañino o malo se va a cometer”. Según de Jasay el síntoma más elocuente de que la actitud prevaleciente es la colbertista y no la smithtiana es la “creciente y casi obsesiva preocupación por los derechos”. Otro día hablaremos de estos derechos y de la Europa social(ista).

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Carlos Rodríguez Braum es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Autor, entre otros libros de, Estado contra Mercado.

© Carlos Rodríguez Braum

© Publicado en Expansión

11 de marzo de 2006

11 Marzo: dos años después



Dos años hace ya de la masacre inhumana de Madrid. Aquella mañana, la realidad nos golpeaba a todos los españoles de una forma tan dura que durante unas horas, permanecimos incrédulos y espectantes ante el televisor.

Murieron 191 personas: 137 españoles y 54 extranjeros:

Rumanía (16); Ecuador (6); Perú (5); Bulgaría y Polonia (4); Colombia, Marruecos y Honduras (3); Ucrania y República Dominicana (2); Brasil, Guinea Bissau, Filipinas, Chile, Cuba, Francia (1).

Quiero desde mi humilde blog hacer un homenaje a todas las víctimas de Madrid, ciudad que adoro, y por supuesto, a todas las víctimas del terrorismo en el mundo. Por ellas y sus familiares, mi más profundo pésame y aliento.

Vídeo de homenaje a las víctimas aquí

3 de marzo de 2006

1.000 visitas ya!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias a todos los que han permitido que este humilde blog tenga ya 1.000 visitas acumuladas, en menos de un año de existencia, desde todos los rincones del mundo. Quiero agradecer desde aquí a los lectores que cada día pierden unos minutos de su precioso tiempo en leer mis reflexiones, algunas más acertadas que otras.
Gracias sobre todo a ese pedazo de paraiso que es Iberoamérica, sobre todo a mis lectores de Chile, Mexico, Argentina Colombia, Brasil, etc. También a mis lectores de España y los EE.UU., país del que en un principio no pensé tener tantos lectores. Gracias también sobre todo a un lector fiel y un muy buen colega como es Patricio, que no se pierde un post y en todo momento enriquece mi blog con sus comentarios.
Nada más, espero que cuando llegue a las 2.000 visitas, todos los que me han permitido llegar a las 1.000 sigan acá.
No puedo ni quiero olvidarme tampoco de todos los que directamente o indirectamente me han dado consejos a la hora de realizar el blog.

1 de marzo de 2006

El conservadurismo o de como ser liberales sólo a medias

Toda ideología política resulta demasiado compleja para ser sintetizada en unas pocas líneas, por lo tanto las que siguen dejan mucho que desear como análisis meritorio del conservadurismo y sus características políticas y sociales, sin embargo, si se trata de una reflexión curiosa que quiero compartir con mis lectores.
Desde el s. XIV el adjetivo conservador ha denotado una tendencia a preservar o mantener algo intacto. Únicamente en el XIX tanto en Europa como en EEUU se asocia el término con un conjunto de principios políticos. El partido Tory británico fue conocido como conservador a partir de 1830 y poco después el conservadurismo pasó a designar las creencias de las personas que se consideraban guardianes del orden establecido, y en consecuencia rechazaban los esquemas políticos radicales.
El conservadurismo moderno ha evolucionado y debemos abandonar la acepción común del término ya que los conservadores pueden ser radicales o tradicionalistas (ej. Conservadores británicos que rompen con la tradición del estado del bienestar y quieren recuperar el liberalismo radical del estado mínimo).

DOS MODELOS DE SOCIEDAD

1. Conservadurismo libertario.-
El ideal de Estado minimalista dejó de estar bien visto desde 1945 hasta épocas recientes, sin embargo cuenta con un importante linaje en la ideología conservadora. Se considera a Burke padre del conservadurismo inglés por su elocuente denuncia del Rev francés y la defensa de los regímenes establecidos tanto en su país como en el exterior. A pesar de su apego a la tradición, Burke, acepta la nueva ciencia económica laisez-faire que habían formulado sus coetáneos, entre ellos Adam Smith. Decía que no era competencia del gobierno planificar el desarrollo económico, ni tampoco tenía que proteger al pueblo contra duras realidades de la competencia económica, puesto que mirar por nuestras necesidades y remediarlas no es cometido de ningún gobierno. Defensor ardoroso del capitalismo libre a toda costa.

El liberalismo económico era un rasgo destacado del sistema conservador de finales del XIX, época en q los liberales empezaron a abandonar su vacilante partido para unirse al Conservador.

El conservadurismo libertario considera la sociedad como un conjunto de seres autosuficientes que se apoya en la burguesía, en la retórica liberal clásica de la libre empresa, la ayuda propia y el gobierno con poderes limitados.

2. Conservadurismo orgánico.-
Modelo alternativo donde la sociedad aparece como un todo interconectado y vinculado por una red de derechos y obligaciones recíprocos. Los ricos y los poderosos tienen sobre sus espaldas la responsabilidad total del bienestar. Son proclives a poyar pgmas de reforma social, en especial, los esquemas para mejorar las condiciones en que viven los pobres. Y durante los últimos tiempos han aceptado resolver los problemas del capitalismo de mercado mediante una orientación política de la economía.

Origen en la Estructura feudal de la Edad Media: NOBLESSE OBLIGE paternalismo benefactor .- correspondía a los ricos la responsabilidad tanto de disciplinar como de proteger a los pobres. Sigue vigente en una minoría de conservadores.

¿Es incoherente el conservadurismo? El libertario contempla la sociedad como un conjunto de individuos independientes y quiere cercenar la autoridad del gobierno en lo que toca a asuntos económicos. El orgánico apremia al gobierno para que asegure el bienestar de las gentes corrientes mediante la adopción de las debidas reformas sociales y económicas. Greenleaf dice que la identidad del sistema conservador inglés reside en la tensión o interacción que se mantiene entre sus tendencias libertaria y colectivista. Los conservadores a pesar de sus divergencias sí tienden a ver el mundo a través de un cristal ideológico específico.

Y ese cristal ideológico es que por un lado, ni la economía puede ser totalmente liberal porque los votos de las clases medias son necesarios y por tanto, el estado de bienestar debe seguir manteniéndose en pie. Y por otro, es muy fácil declararse liberal en el terreno económico, pero el liberalismo es algo más que mercado, es también entender que los individuos son autosuficientes y racionales tanto en el terreno económico como en el social, y por tanto no necesitan de guías o leyes que les protejan de cambios que perviertan los valores y la moral establecida por unos pocos como digna y aceptable. A los liberales de verdad, cuestiones como la homosexualidad, las creencias religiosas, el sacramento del matrimonio, etc. le parecen esferas individuales que nada ni nadie debe regular excepto para evitar atentados contra la integridad personal o posibles desigualdades.
Por eso me reafirmo: El conservadurismo o de como ser liberales sólo a medias.

18 de febrero de 2006

Sociología y matemáticas

¿Es posible la utilización de modelos matemáticos en la investigación sociológica? Muchos contestarán que sí, otros que no y cada una de las partes aportará opiniones suficientes para argumentar su postura, sin embargo, la pregunta que cabe hacerse no es la viabilidad o no de las matemáticas en sociología, sino la posibilidad de perder una oportunidad para el análisis social.
Clásicamente la división metodológica en las ciencias sociales entre lo cuantitativo y lo cualitativo ha sido muy marcada, quizá tanto como otro de los debates centrales, lo objetivo y lo subjetivo. Cuestiones epistemológicas nos llevan a intentar saber si el científico social puede acceder a un tipo de conocimiento objetivo de la realidad social, o por si lo contrario, todo estudio de lo humano tiene por esencia propia, un carácter subjetivo imposible de borrar. El desarrollo de las diferentes posturas no ha sido el mismo para las diferentes ciencias sociales, tomemos por ejemplo la sociología y la economía. En la primera, el desarrollo de instrumentos metodológicos y concepciones epistemológicas han sido fructíferas en ambas visiones de la realidad, por el contrario, la ciencia económica, desde el reto que supuso el historicismo económico a los postulados de la economía política clásica, reaccionó con lo que se conoce con el nombre de Revisión o Revolución Marginalista, donde la mayoría de los economistas empezaron a introducir de manera constante y abundante, modelos matemáticos para contrastar y refutar sus teorías. El desarrollo matemático de la economía fue tal que permitió la aparición de una disciplina económica propia como es la econometría, basada fundamentalmente en el uso de modelos matemáticos y estadísticos.
Y aquí es precisamente donde surge la paradoja: unos acusan a la economía de demasiado positivista, mientras la sociología no es capaz de lograr un estatus de científico en sus teorías comparable al de la teoría económica debido a la acusación de ser muy poco modelizable en términos matemáticos.
Si bien es cierto que la sociología americana tiene una tradición muy cuantitativa, a oposición de la sociología europea o continental, donde la visión cualitativa predomina sobre los recursos y métodos cuantitativos, en general podemos afirmar que la sociología tiene una carencia de matemáticas en sus investigaciones. No se trata de positivar completamente toda la teoría sociológica y abandonar el camino que nos ha conducido hasta donde nos encontramos, sino de ahondar y descubrir nuevos senderos que hagan de la sociología una mejor ciencia.
Descubrimientos que campos como la teoría de juegos, la cibernética y los sistemas complejos, como meros ejemplos, se abren ante el sociólogo como posibilidades magnificas para establecer modelos, sin embargo, para ello se hace necesario una adaptación de la matemática a los intereses del sociólogo. Debemos perder el miedo a usar instrumentos matemáticos pensando que con ello, nos alejamos totalmente de la realidad social que investigamos, todo lo contrario, en ellos debemos encontrar el apoyo para contrastar nuestros modelos sociológicos sin quedarnos en la mera filosofía.
La crítica resulta fácil, todos sabemos que la realidad social no se asemeja a la realidad de la matemática clásica, sobre todo del cálculo diferencal, donde toda su base se configura en sistemas de ecuaciones multivariables que deben admitir, en primera instancia, una serie de reducciones que hagan posible el modelo matemático, y luego aceptar los postulados propios del cálculo diferencial, a saber, la derivación y la integración. Sin embargo, sin esos pasos previos de matemática lineal, no podremos acceder a otros campos quizás más fructíferos de una matemática no-lineal, que puede aportar cosas realmente importantes a la sociología.
Insisto, y no quiero parecer reiterativo, no se trata de olvidar para siempre la teoría meramente especulativa, sino de dotar a la sociología de instrumentos válidos para la contrastación, de ir más allá del dogma teórico de la filosofía y acercar más los postulados de la ciencia explicativa y empírica a las ciencias sociales, y sobre todo, a la sociología.

Liberalismo de John Gray

Presento aquí al completo la introducción al libro de John Gray Liberalismo, publicado por Alianza Editorial.

Introducción: La unidad de la tradición liberal

A pesar de que los historiadores han descubierto elementos de la perspectiva liberal en el mundo antiguo, y más particularmente en la Grecia y la Roma clásicas, estos elementos, más que componentes del movimiento liberal moderno, son parte de la prehistoria del liberalismo. Como corriente política y tradición intelectual, como un movimiento identificable en la teoría y la práctica, el liberalismo no es anterior al siglo XVII. De hecho, el epíteto “liberal” aplicado a un movimiento político no se usa por primera vez hasta el siglo “XIX”, cuando en 1812 lo adopta el partido español de los “liberales”. Antes de esta fecha, el sistema de pensamiento del liberalismo clásico surgido, ante todo, en el periodo de la Ilustración escocesa, cuando Adam Smith se refirió al “plan liberal de igualdad, libertad y justicia”, pero el término “liberal” seguía funcionando básicamente como un derivado de liberalidad, la virtud clásica de humanidad, generosidad y apertura de mente. En consecuencia, para una comprensión correcta de liberalismo es esencial un discernimiento claro de su historicidad, de sus orígenes en circunstancias políticas y culturales definidas y de sus antecedentes en el contexto del individualismo europeo en el período moderno temprano. La razón de ello es que, si bien el liberalismo no tiene una esencia o naturaliza única y permanente, sí presenta una serie de rasgos distintivos que dan prueba de su modernidad y, al mismo tiempo, lo diferencian de otras tradiciones intelectuales modernas y de sus movimientos políticos asociados. Todos estos rasgos no son sólo plenamente inteligibles en la perspectiva histórica que proporcionan las diversas crisis de la modernidad: la disolución del orden feudal en Europa en los siglos XVI y XVII, los acontecimientos en torno de las revoluciones francesa y norteamericana en la última década del siglo XVIII, el surgimiento de los movimientos socialistas y democráticos durante la segunda mitad del siglo XIX y el eclipse de la sociedad liberal por los gobiernos totalitarios de nuestros tiempos. De esta manera, los rasgos distintivos que marcaron en sus principios la concepción liberal del hombre y la sociedad en la Inglaterra del siglo XVII se han visto alterados y readaptados –pero no hasta el punto de hacerse irreconocibles –, a medida que las sociedades individualistas que dieron vida a las ideas liberales se han ido enfrentando a diversos y renovados retos.

Existe una concepción definida del hombre y la sociedad, moderna en su carácter, que es común a todas las variantes de la tradición liberal. ¿Cuáles son los elementos de esta concepción? Es individualista en cuanto que afirma la primacía moral de la persona frente a las exigencias de cualquier colectividad social; es igualitaria porque confiere a todos los hombres el mismo estatus moral y niega la aplicabilidad, dentro de un orden político o legal, de diferencias en el valor moral entre los seres humanos; es universalista, ya que afirma la unidad moral de la especia humana y concede una importancia secundaria a las asociaciones históricas específicas y a las formas culturales; y es meliorista, por su creencia en la corregibilidad y las posibilidades de mejoramiento de cualquier institución social y acuerdo político. Es esta concepción del hombre y la sociedad la que da al liberalismo una identidad definida que trasciende su vasta variedad interna y complejidad. Sin duda, esta concepción liberal tiene fuentes distintas, e incluso contrapuestas, en la cultura europea, y se ha materializado en diversas formas históricas concretas. Debe algo al estoicismo y al cristianismo, se ha inspirado en el escepticismo y en una certeza fideísta de revelación divina, y ha exaltado el poder de la razón aun cuando, en otros contextos, haya buscado apagar las exigencias de la misma. La tradición liberal ha buscado validación o justificación en muy diversas filosofías. Las afirmaciones políticas y morales liberales se han fundamentado en teorías de los derechos naturales del hombre con la misma frecuencia con la que han sido defendidas invocando alguna teoría utilitaria de la conducta, y han buscado el apoyo tanto de la ciencia como de la religión. Por último, al igual que cualquiera otra corriente de opinión, el liberalismo ha adquirido un sabor diferente en cada una de las diversas culturas nacionales en las que ha tenido una vida duradera. A lo largo de su historia, el liberalismo francés ha sido notablemente diferente del liberalismo en Inglaterra; el liberalismo alemán se ha enfrentado siempre con problemas singulares, y el liberalismo norteamericano, aunque en deuda con las formas de pensamiento y prácticas inglesas y francesas, muy pronto adquirió rasgos propios por completo nuevos. En ocasiones, el historiador de ideas y movimientos quizá tenga la impresión de que no existe un solo liberalismo, sino muchos, vinculados entre sí sólo por un lejano aire de familia.

No obstante la rica diversidad que el liberalismo ofrece a la investigación histórica, sería un error suponer que las múltiples variedades de liberalismo no pueden ser entendidas como variantes de un reducido conjunto de temas precisos. El liberalismo constituye una tradición única no dos o más tradiciones ni un síndrome difuso de ideas, justamente en virtud de los cuatro elementos antes mencionados que integran la concepción liberal del hombre y de la sociedad. Estos elementos ha sido perfeccionados y redefinidos, sus relaciones se han visto reordenados, y a su contenido se ha enriquecido en las diversas fases de la historia de la tradición liberal y en una amplia variedad de contextos culturales y nacionales en los que con frecuencia han recibido una interpretación muy específicas. Pese a su variabilidad histórica, el liberalismo sigue siendo una perspectiva integral, cuyos componentes principales no son difíciles de especificar, más que una débil asociación de movimientos y perspectivas entre las cuales puedan detectarse algunos parecidos de familia. Únicamente así resulta posible identificar a John Locke y Emmanuel Kant, John Stuart Mill y Herbert Spencer, J. M Keynes y F. A. Hayek, y John Ralws y Robert Nozick como representantes de ramas separadas de un mismo linaje. El carácter del liberalismo como una tradición única, su identidad como una concepción persistente, aunque variable, del hombre y la sociedad son válidos aun cuando, como se sugerirá más adelante, el liberalismo haya estado sujeto a una importante ruptura, cuando en los escritos de John Stuart Mill el liberalismo clásico abrió las puertas al liberalismo moderno o revisionista de nuestros días.

Extracto el libro John Gray (1986): Liberalismo. Alianza Editorial. Madrid.

www.alianzaeditorial.es/

14 de febrero de 2006

Las caricaturas, Mahoma y la libertad de expresión

¿Libertad de expresión o respeto a toda una comunidad de creyentes? Difícil tarea elegir entre ambos. Analicemos antes de escoger al caballo ganador.

Resulta que la evolución de Occidente ha introducido en nuestra vida cotidiana una palabra desconocida anteriormente en toda la historia si descontamos la Grecia Clásica: el concepto de libertad. “Si exceptuamos el griego, prácticamente todas las lenguas antiguas carecen de una palabra que nombre sin desprecio la expresión desinhibida de ideas y emociones. En latín, por ejemplo, libertas designa el estatuto jurídico del no esclavo, pero en modo alguno una consagración de la franqueza, algo que para la cultura romana – como para la china, la japonesa, la hindú, la cristiana clásica o la islámica – implica o bien petulancia (pronunciarse sobre una cuestión sin ser preguntado), o bien contumacia (ignorar la autoridad en cada materia), o bien desenfrenada licencia, cuando no las tres cosas a un tiempo.” (ESCOHOTADO, A. 1999, 222).

Contumacia y desenfrenada licencia es lo que arguyen los ofendidos por las caricaturas, pues ¿quienes son los infieles para dibujar al profeta en sus sucios periódicos o medios de comunicación? Cuando al poder se lo desarticula y desobedece, cuando los poderosos tienen miedo de que los corderos se vean también pastores de sus propias vidas, es decir, cuando la idea de libertad intenta anidar en una sociedad, cualquier excusa es buena para que no ocurra. Llamémosle así a la libertad de expresión falta de respeto al Islam, pero no en matar en New York, Madrid, Londres, Balí y un largo etcétera. Permitamos la vejación constante e inhumana de la mujer, pero no pasemos por el aro de dejar dibujar al profeta en unas caricaturas. Respetemos aquellos que han decidido no respetarse a ellos mismos.

“La libertad como valor último de la vida se adhiere a una idea de la verdad como resultado o experiencia, por contraste con quienes la consideran ya revelada, y cultivable con credos. Aunque en ambos casos verdad sea sinónimo de realidad, nos hallamos ante realidades distintas. Una se define sola, mientras no sea despojada de su recurso natural y suficiente, que es el abierto examen de las cosas”, como observaba Jefferson. La otra exige fe, y clausura los debates con un dogma u otro. Donde esta segunda es hegemónica, una densa malla de costumbres y reglamentos entorpece sin pausa tanto el lado formal como el material de la autonomía.” (ESCOHOTADO, A. 1999, 224-225).

8 de febrero de 2006

El calzador de Bolonia

Ete aquí que nos vemos sumergidos de pronto en un plan de adaptación europeo de estudios universitarios, proyecto conocido como Tratado de Bolonia. Básicamente consiste en dotar a las universidades de más recursos, hacer compatibles las diferentes titulaciones entre los países miembros de la U.E., implicar más en la relación académica el binomio profesor-alumno, etc.
Todo muy loable y merececor de atención, pero con qué nos encontramos los estudiantes este año a manera de sorpresa: Que los programas de las asignaturas pensados para un espacio temporal de un año se ven reducidos a cuatrimestres. En un principio no habría problema, se adapta el plan al nuevo tiempo del que se dispone. ¿Qué ocurre en realidad?: Para que cambiar y adaptar un programa si con el que llevo ya diez años me va estupendamente, piensa el profesor, se verá lo que se pueda en clases y el resto en fotocopias o lecturas o algo que se me ocurra. Ahora, llevar yo el trabajo extra de adaptar mi asignatura a Bolonia, ni de coña que hasta el 2010 hay mucho tiempo.
Así estamos, con programas anuales en asignaturas cuatrimestrales, todo ello adaptado usasando un calzador haber si funciona. Se piensan algunos profesores que los alumnos somos como los zapatos, que al principio nos costará adaptarnos al nuevo pie, pero con el tiempo acabamos cediendo. Esperemos que no surgan heridas ni callosidades, pero todo es cuestión de tiempo.

7 de febrero de 2006

"Ética para un mundo global" de Amelia Valcárcel

Crítica al libro de Amelia Valcárcel "Ética para un mundo global"

El universalismo que propone Amelia Valcárcel es una mezcla entre lo que se ha llamado universalismo sustancial o comprensivo y el deliberativo, a la luz de una tipología establecida por Pier Paolo Donati[1]:

“ podemos establecer la siguiente tipología:

a) Un universalismo sustancial o comprensivo, según el cual existen realidades universales, entre las que se incluye la naturaleza humana, con sus derechos humanos.

b) Un universalismo deliberativo, que admite la posibilidad de llegar a decisiones de valor universal (erga omnes) como fruto de una comunidad de discurso y de elecciones razonables entre los participantes.

c) Un universalismo convencional, según el cual el universalismo es una mera convención…

d) Un universalismo funcional, según el cual los dos lados de la distinción particular/universal, son intercambiables y lo universal es sólo un operador de las diferencias.

e) Un universalismo simbólico, según el cual lo universal está en la capacidad humana de elaborar y referirse a modelos culturales válidos y significativos para todos los actores de la especie humana.”

Sin embargo, todo tipo de universalismo tiene un defecto, el colocar el interés principal no en la persona, sino en la pertenencia al grupo, a la comunidad, a la cultura. Es a esta a la que debe respetarse y no herir, son estas las que deben convivir y relacionarse, pero parece que nos olvidamos que en última instancia, son las personas, los individuos los que se relacionan. Consigue que los ciudadanos, los miembros de la sociedad convivan entre sí, y tendrás a las culturas, los grupos, las minorías conviviendo en paz y armonía.

Amelia Valcárcel ha encontrado el mapa, pero se ha equivocado a la hora de escoger el medio de locomoción. Nuestro mapa de orientación son los derechos universales, sin duda, pero no podemos montarnos en el Estado-Nación, ni en los grupos, ni las culturas. Nuestro vehículo, si queremos que la cosa funcione, es el individuo y la vitamina que nos sirva de alimento, de combustible, no es reducir la libertad. Todo un buen trabajo puede venirse abajo con ideas como las expresadas por la autora: “Lo que llamamos libertad, racionalidad, tolerancia y que creemos que son conquistas, son los rasgos de una nueva barbarie.” (VALCÁRCEL, A. 2002, 250).

Los totalitarismos del siglo XX y los que aún perviven en Cuba, China, Corea del Norte y muchos países más, se toman en broma tales logros que la autora no parece valorar en su total importancia.

La situación actual del mundo tiene su parte de responsabilidad en Occidente, culpable del colonialismo, las guerras mundiales, estados hambrientos de territorios y victorias para justificar ganancias políticas. Sin embargo, también representa la aparición de la ciencia, los derechos, la democracia; y todo ello no sería posible sin libertad, racionalidad y tolerancia.

La filosofía esencialista, escuela claramente defendida por la autora, sufre una crítica atroz y justa por el existencialismo, acusada de ocuparse solo de lo universal y de construir por medio de la razón grandes entramados intelectuales en los que todo es coherente, pero donde el hombre no encuentra solución a sus problemas. El existencialismo centra su preocupación en la existencia concreta y singular del hombre y sostiene que este es un ser incompleto que está arrojado en el mundo, donde va realizándose mediante el desarrollo de su libertad a través de elecciones constantes que aumentan en él su sentimiento de responsabilidad y su conciencia de finitud.

La defensa de su humanismo, nada desdeñable desde luego, pierde credibilidad, pues como es posible defender un humanismo sin libertad, racionalidad y tolerancia. El humanismo es un movimiento que se asienta en la concepción del ser humano como el más importante componente de la realidad.



[1] [1] PAOLO DONATI, PIER (1997): El desafío del universalismo en una sociedad multicultural en Revista Internacional de Sociología (RIS) nº 17/1997 (Mayo-Agosto), pp. 7-39.

La OCDE lee la cartilla a España

No quiero que me vengan con estupideces del tipo a los sociólogos que más le da los temas económicos, que les importa que el rendimiento por trabajador en España sea el más bajo de toda la OCDE o cosas por el estilo, porque al primero que afirme tal cosa y se consideré sociólogo, había que destitularlo o por lo menos, al igual que los conductores cuando pierden todos los puntos de su carnet, que vuelva a una facultad de sociología para sacarse de nuevo la licenciatura.
Los datos que aporta la OCDE en su último informe no son nada halagüeños con el futuro de la economía española, que básicamente nos dice:
1. los costes de despido son los más caros de Europa y nuestra estricta legislación, frenan la inversión extranjera.
2. altos costes laborales
3. somos menos productivos, donde el rendimiento del trabajo cae a un 1,3 %.
4. tenemos una fiscalidad poco atractiva con unos tipos impositivos altos.
5. a todo ello debemos sumar lo alto que está el euro, que frena nuestra competitividad en precios con Europa y el resto del mundo.

Los problemas económicos y sociales que puede provocar en la sociedad española de seguir manteniendo esa tendencia no son sólo cosa de economistas, sino también de sociólogos, pues la pérdida de inversión y puestos de trabajo provoca inestabilidad social, falta de cohesión, problemas de desarrollo en áreas menos favorecidas, etc. La cosa no es para tomársela en broma, aunque este nuestro gobierno parezca demostrar que puede dormirse sin remordimientos de conciencia.

5 de febrero de 2006

Salustiano del Campo: "Familias: Sociología y Política" (y II)

La juventud de ahora, nunca lo ha tenido más fácil ni más difícil que antes; simplemente cambian los contextos socioeconómicos. Quizás antes fuese más sencillo encontrar un puesto de trabajo, o no caer en el consumismo que tan abiertamente rechaza Salustiano del Campo; sin embargo, las posibilidades de morir en un conflicto bélico eran mucho mayores, a todo ello debemos sumar también que actualmente la preparación académica es mucho mayor, aunque también es cierto, es mayor la competencia en el mercado laboral. No comparto la tan tópica y manipulada idea de la falta de valores de la juventud, el no compartir los valores de los adultos no significa no poseer valores, simplemente es que estos no concuerdan. El ser humano es un ser de valores por naturaleza, y estos no permanecen constantes e inmutables en el tiempo. Exagerado considero también la afirmación: “Hoy por hoy, los jóvenes constituyen en nuestras sociedades un bloque confuso y marginado, cuya capacidad para conseguir un grado significativo de poder está fuertemente controlado por los adultos.” (CAMPO, S. DEL: 1995, 71) La lucha generacional se remonta en los tiempos desde que existen jóvenes y adultos, unos deseando alcanzar lo conseguido por los otros, y los otros negándose a perder lo que tanto les ha costado. Los jóvenes no están mucho más confusos o marginados; al contrario, son los que más en contacto están con los cambios e innovaciones sociales, de ellos depende el avance, el cambio, lo nuevo.
Termina el libro con las diferencias entre los planes de políticas familiares del franquismo y la democracia, no voy a entrar aquí en marcar cada una de las diferencias, sustanciales eso si, entre cada uno de ellas. Me interesa más exponer que los códigos legales y jurídicos no son más que parte del reflejo de la sociedad, o eso es lo que deberían ser; sin embargo, hasta que punto eso es posible es muy discutible, algunas veces el Derecho se ha encontrado por delante de la sociedad, pero en la mayoría de los casos la sociedad ha tenido que esperar que el Derecho haya decidido llegar hasta donde ella ha llegado.
Resumiendo, y dejando claro que comparto la tesis central del libro, donde la familia ha sustituido al estado en el cumplimiento de una serie de tareas sociales. Noto en el autor cierto miedo por la destrucción de la familia, su desaparición, desmembramiento; que por supuesto no comparto. La familia cambia, haciendo una analogía entre la consabida frase: “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”, considero que la familia no se destruye, sólo se transforma. No debemos tener miedo a las nuevas familias simplemente porque no se adapten a la concepción tradicional del concepto que poseemos de familia; lo importante es que la gente quiere seguir compartiendo su vida con otras personas, desea seguir teniendo hijos, desea al fin y al cabo, tener una familia; que más da si esta es monoparental, conyugal, extensa, heterosexual, homosexual, etc. Abordando un tema de actualidad candente como la reciente aprobación de la ley de parejas de hecho, el que los homosexuales (gays y lesbianas), puedan legalizar su familia como un matrimonio, no creo que acabe con la familia conyugal heterosexual, al fin y al cabo, los heterosexuales seguirán prefiriendo parejas de distinto sexo y deseando formar una familia, indiferentemente de si los homosexuales pueden casarse o no. Ante el fantasma de la desaparición de la familia, esta no desaparece, sino todo lo contrario, aparece una nueva forma familiar que refuerza la importancia de la familia en la sociedad, así es como debemos ver los procesos de cambio que estamos viviendo.

BIBLIOGRAFÍA

SALUSTIANO DEL CAMPO (1995): Familias: Sociología y Política. Editorial Complutense. Madrid.

JACK GOODY (1986): La evolución de la familia y el matrimonio en Europa, Editorial Herder, Barcelona.

Salustiano del Campo: "Familias: Sociología y Política" (I)

En la elaboración de un comentario critico sobre una obra, el crítico debe antes de sumergirse en las procelosas aguas de la opinión crítica, ubicar el texto en un marco histórico y social. De no hacerlo, puede caer en la criticona fácil que otorga por ejemplo, el paso del tiempo o la experiencia. Esto ocurre con el libro de Salustiano del Campo titulado Familias: Sociología y Política; a los ojos de un estudioso de la realidad social actual, los argumentos expuestos por el autor pueden parecer trasnochados o incluso tildados de conservadores, si es que puede acusarse de forma despectiva a alguna persona de conservadora; sin embargo, personalmente considero que la tesis central de la obra sigue hoy en día muy vigente, aunque las condiciones socioeconómicas que la demuestran hayan cambiado desde la fecha en que Salustiano del Campo realiza y publica su estudio; recordemos que la data de publicación es del año 1995 y mucho ha llovido desde entonces en este país en relación con el tema que nos ocupa y preocupa: la familia.
La intención final de Salustiano del Campo es demostrar como ante la inoperancia y escasez de las políticas públicas familiares del último gobierno socialista, recordemos que estamos hablando de los años noventa, la sociedad, y más en concreto la familia, toma el relevo ante los temas que considera fundamentales y ocupa el lugar que esperaba ocupasen los poderes públicos; en las propias palabras del autor: “Ni el Programa 2000 del Partido Socialista Obrero Español guardaba demasiada relación con la manera como en Europa se miraba a la familia en los años ochenta, no se han cumplido sus intenciones de situarla en España en el mismo plano que las opciones que se le reconocen. Paradójicamente, ahora que se ve el horizonte el final de esta etapa de nuestra democracia, cabe señalar que el fracaso de la acción del gobierno socialista en dos puntos concretos, la reducción del paro y la lucha contra la drogadicción, ha fortalecido a la familia, que es la que, sacando fuerza de sus desprotegidas flaquezas, ha proporcionado apoyo material y espiritual a los jóvenes perjudicados por ambas lacras. Sin duda éste no era el propósito, pero así han rodado las cosas” (CAMPO, S. DEL: 1995, 13) Y todo ello a pesar de los tremendos cambios que ha sufrido la familia durante la etapa de la transición y la democracia.
Para defender su postura, realiza Salustiano del Campo un trabajo de análisis dividido en tres partes, que coinciden con las divisiones naturales en las que se estructura su obra. En la primera de ellas, aborda la familia desde un punto de vista teórico, intentando dar una definición de familia, y posteriormente analizando los procesos de cambio que se producen y han producido en la institución familiar. Expone también diferentes modelos matrimoniales y tipos de familias así como un comentario sobre la familia simétrica y el trabajo de la mujer. Para terminar con esta parte, nos habla de la marginación de la juventud.
La segunda parte, por así decirlo, es la parte más cuantitativa del libro, mediante el análisis de una serie de datos demográficos, Salustiano del Campo intenta acercarnos en un primer momento a la situación de la población europea; terminando con los cambios más recientes en la familia española.
Por último, la tercera parte, para mí la de más interés junto con la tesis central del libro, donde el autor hace una comparativa de las políticas familiares durante la etapa del franquismo y la democracia.
Ofrece Salustiano del Campo no una definición de familia, sino dos, conocedor de la dificultad que presenta esa tarea. La primera de ellas corresponde a Burgess y Locke: “grupo de personas unidas por lazos del matrimonio, de la sangre o de la adopción, que constituyen un hogar y que se comunican e interaccionan en sus papeles sociales de marido y mujer, madre y padre, hijo e hija, hermano y hermana, y que crean y mantienen una cultura común”. Llegados a este punto, debemos señalar dos corrientes en los estudios de la familia, la consideración de la familia conyugal como universal, donde caben dos corrientes:
a) Los que aceptan la universalidad de la familia: Goode, Burgess, Locke.
b) Levy-Strauss que defiende que no hay una ley universal para la familia conyugal, ni siquiera hay una demostración clara de evolucionismo lineal de las formas familiares. Todo tiene que ver con la capacidad de adaptación al entorno, a la cultura.

La segunda definición que nos ofrece el autor es la de las Naciones Unidas: “Textualmente parece sobreentenderse por familia, en los documentos de la ONU, una institución social de origen natural, basada en lazos de relación derivados del matrimonio, de la descendencia o de la adopción, y constituida, en su forma originaria o nuclear, por los padres, normalmente casados, aunque no necesariamente, y sus descendientes, los hijos, unidos por lazos familiares fortalecidos por el amor y el respeto mutuo” . A las que hay que sumar otros nuevos tipos de familias como las monoparentales, las familias plurigeneracionales, y las familias poligámicas y comunales.
Resumiendo, nos encontramos ante dos posturas que definen familia de manera diferente, con pequeños matices, aunque también con semejanzas. Personalmente considero que ambas tienen una visión reduccionista del concepto de familia, y sin caer premeditadamente en el fallo que anunciábamos al principio de esta recensión, creó que debe superarse, por lo menos en el campo de los estudios sociales de la familia, la concepción de ésta como la unión de un hombre y una mujer y ampliar la definición más allá del simple sexo de los miembros de la familia.
Continuando con la exposición de Salustiano del Campo, se está produciendo una deconstrucción de la familia, una serie de disociaciones en los papeles que tradicionalmente se han otorgado a la familia y el matrimonio, que en la actualidad están saliendo del ámbito familiar. Papeles o roles como el hogar, la relación económica, la relación sexual y la reproducción; que ya no se realizan únicamente dentro del entorno de la familia.
Se producen una serie de consecuencias a partir de lo expuesto anteriormente:
a) Separación del ejercicio del sexo y la procreación
b) Del acto sexual y la concepción
c) Del sexo y el matrimonio
d) De la procreación y el matrimonio
e) De la concepción y la paternidad

Debo una vez llegados a este punto, hacer una serie de objeciones de nuevo. Ante la idea, y cito textualmente: “La idea de que el ejercicio del sexo pertenece íntegramente a la esfera del individuo es una innovación revolucionaria producida en el siglo XX. La actividad sexual nunca había sido considerada de este modo, y no por su naturaleza, sino por sus consecuencias.” (CAMPO, S. DEL: 1995, 35) Otros autores han demostrado que anteriormente a la instauración de la familia romana en occidente, la familia germánica era totalmente diferente, donde si se entendía el sexo fuera de la familia y como un acto individual; esta idea y otras muchas sobre el cambio radical que supuso la instauración cuasi-obligatoria de la familia romana por parte la Iglesia Católica Romana es defendida por Jack Goody.
La otra crítica, y cito de nuevo textualmente: “Al convertirse el nacimiento de los hijos en una opción de consumo...” (CAMPO, S. DEL: 1995, 35) Los hijos si bien es cierto que deben ser fruto del amor, siempre han sido una opción de consumo, aunque también de producción, papel fundamental que también adquirían en el pasado.
Y es a partir de aquí y hasta la finalización del libro, donde Salustiano del Campo se adentra, en lo que personalmente me parecen, ideas muy discutibles. Aunque si bien es cierto que el papel de la mujer adquirido, perseguido y deseado, ha provocado una serie de transformaciones radicales en la familia, no podemos culpar de todo los procesos negativos a las féminas. El tan manido tema de la conciliación laboral y familiar, el igualitarismo del que habla el autor, que considera una cuasi utopía social, deben buscarse y lograrse, y el hombre, tanto o incluso más que la mujer, debe saber buscar el nuevo papel que la sociedad le está exigiendo.

30 de enero de 2006

Educación y Cambio social

¿Hasta que punto educación y trabajo están relacionados? ¿Depende el futuro laboral de los jóvenes estudiantes del tipo de educación que reciben?¿Hasta que punto educación y trabajo están relacionados? ¿Depende el futuro laboral de los jóvenes estudiantes del tipo de educación que reciben? Personalmente considero que si, que es fundamental saber relacionar las demandas del mercado laboral y la educación. Sin embargo no ello no debe implicar una invasión o colonización del mundo laboral en el mundo educativo, donde el primero imponga y el segundo obedezca. Ambos sistemas deben seguir siendo independientes, pues la educación es algo más que preparación para el mercado laboral, es también formación personal, es desarrollo humano y no sólo la adquisición de conocimientos enfocados al trabajo. Pero es innegable que debemos saber conectar ambos sistemas y saber hacerlo; conocer como podemos conciliar una educación digna y facilitar la ocupación laboral de los estudiantes es un reto que no debe quedar relegado de la agenda política y social.

“La educación es un proceso social de mucha mayor complejidad que los anteriores, en cuanto participa de los rasgos de ambos. Se produce de manera informal pero consciente, en la familia y en la sociedad; a su vez, y ya más formalizada, se imparte en las instituciones pedagógicas. Se distingue de socialización e instrucción en que persigue la realización de un tipo ideal de individuo. Comporta una dimensión normativa y por tanto precisa de una escala de valores. No cabe educar sin poseer previamente una visión del modelo de ser humano que se pretenda alcanzar.”[1]

Existe una verdadera dificultad para examinar a fondo y comprender los cambios pasados y los cambios futuros que nos esperan en el entorno de la educación. Educación y sociedad son elementos que se retroalimentan, y muchas veces el sistema educativo muestra a pequeña escala lo que está ocurriendo a gran escala, en la sociedad.

El protagonista del entorno educativo, sin querer volver a repetir ya todo lo dicho anteriormente, es la sociedad. Esta postura se defiende, sobre todo en sociología gracias a la visión del sistema educativo como uno de los focos más importantes de socialización, concepto este que parece haberse convertido en la verdad revelada, reverenciada e incluso algunas veces alabada, como ocurre con el egoísmo en la economía. Como factor de socialización, la sociología demuestra así que si una sociedad desea, en términos demasiado funcionalistas y evolucionistas, sobrevivir ordenadamente, debe hacer ocupar a la educación en un lugar privilegiado de sus necesidades. Por lo tanto, si la sociedad cambia, la educación debe hacerlo también.

La sociedad puede descomponerse en una serie de personajes en los cuales parece haber recaído todo el peso de la educación y su cambio. Podemos enumerarlos como sigue: los padres; la sociedad de la información y más concretamente Internet; los profesores y maestros pertenecientes al sistema educativos y; por supuesto, los alumnos.

En primer lugar me habría que comentar una cierta paradoja: los padres realizan ahora un doble papel; por un lado son los vigilantes de el comportamiento de sus hijos en entornos como amistades, horas de salida y llegada nocturna, etc; sin embargo parecen haber dejado dormido la responsabilidad educativa sobre sus hijos, tarea que recae exclusivamente en los profesionales del sistema educativo.

En segundo lugar tenemos la irrupción y uso creciente de Internet, que sigue un proceso imparable. Estamos ante una fuente de información nueva que trae el cambio según el cual la información ya no está simplemente en los libros.

En tercer lugar, los profesores han tomado papeles nuevos en contraprestación de los padres. Estos ya no son sólo fuentes de comunicación de saber, deben ser también educadores e profesionales en psicopedagogía. Papeles que no les corresponden y los cuales les desbordan. A todo ello debemos unir las continuas reformas educativas que fomentan el descontrol, la desorganización, la sensación de inestabilidad, desmotivación, etc.

Los alumnos constituyen el núcleo central de todo el sistema educativo, o así por lo menos debía de ser. Se acusa continuamente a los alumnos de su falta de motivación, de su incapacidad para el esfuerzo, el trabajo continuo, su pereza por el aprendizaje, etc, etc. Sin embargo, quizás el problema no esté únicamente en el alumnado: “En el anhelo de romper con las injusticias y tratar de dar igualdad de oportunidades a todos, lo que se ha conseguido ha sido una igualación pero por abajo, lo que repercute en los resultados académicos. Tenemos un claro ejemplo de esto en el último informe PISA, que sitúa a España en el vagón de cola en cuanto a la calidad del sistema educativo en comparación con otros países OCDE.”[2]

Ha todo lo anterior debemos añadir un nuevo reto, el multiculturalismo y la interculturalidad presentes cada vez más en la sociedad y por tanto en la escuela. Desafío no pequeño en el cual los métodos que se usen para su solución puedan determinar como se intenta dar, y perdón por la redundancia, solución a los mismos problemas en el entorno global social.

Resumiendo: “Se hace necesario un pacto político sobre educación y no que ésta sirva como elemento arrojadizo entre los partidos. Es preciso unir los contradictorios criterios de integración (bajar criterios) y calidad (subir criterios) y superar de una vez por todas la dinámica reforma- contrarreforma.”[3]

En el cambiante mundo del trabajo, se han observado varios cambios en la organización laboral, por ejemplo:

  • trabajo en equipo,
  • descentralización de las tareas de apoyo, como el control de la calidad y el mantenimiento,
  • diversificación del trabajo, rotación entre puestos y rotación entre departamentos,
  • gestión de los conocimientos,
  • teletrabajo,
  • redes virtuales,
  • nuevas formas de distribución del tiempo de trabajo.

Los mercados laborales han cambiado a lo largo de los últimos treinta años. El futuro laboral está en los mercados laborales flexibles. La flexibilidad de los mercados laborales ha permitido la rápida expansión del empleo y la incorporación de un gran número de trabajadores que entran por primera vez o reingresan a ellos. El resultado ha sido nuevos puestos de trabajo y la incorporación de las mujeres a los mercados laborales, pero no necesariamente salarios reales medios más elevados.

Se produce una necesidad de lo que se conoce como Nuevos Yacimientos de Empleo (NYE), centrados en una serie determinada de demandas y servicios: “Respondiendo a estas nuevas necesidades, se plantean cuatro áreas en las que se inscriben los diferentes ámbitos de creación de empleo de los NYE:

1. Los servicios de la vida diaria o servicios de proximidad, como los servicios a domicilio, el cuidado de los niños, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y la ayuda a los jóvenes en dificultad y su inserción.

2. Los servicios de mejora del marco de vida, referidos a la mejora de la vivienda, la seguridad, los transportes colectivos locales, la revalorización de los espacios públicos urbanos y los comercios de proximidad.

3. Los servicios culturales y de ocio, que engloban al sector turístico, el audiovisual, la valorización del patrimonio cultural y el desarrollo cultural local.

4. Los servicios del medio ambiente, referidos a la gestión de los residuos, la gestión del agua, la protección y mantenimiento de las zonas naturales y la normativa-control de la contaminación e instalaciones correspondientes.”[4]

La pregunta se hace evidente: ¿está nuestra educación preparada para esos nuevos yacimientos de empleo? ¿qué pasa con los conocimientos que no pueden aplicarse a los NYE; deben dejar de impartirse? ¿Tiende la sociedad a una cultura de los tecnológico-práctico, olvidándose de que también el arte y las humanidades suponen riqueza social, económica y cultural? Ese es el reto que se nos plantea.



[1] Quiero agradecer aquí la ayuda para la realización de este comentario, del trabajo realizado por Eleder Piñerio Aguiar (2004): La Educación. A Coruña. Trabajo presentado para la asignatura Estructura y Cambio Social de la Facultad de Sociología de A Coruña.

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Revista Valenciana D´Estudis Autonomics: La cuestión de los Nuevos Yacimientos de Empleo en la Unión Europea. Número 27 – Segundo Trimestre de 1999, Valencia.<

28 de enero de 2006

Empresas vivas (y II)

Los inicios de esta teoría organizacional se encuentran en los Estudios Hawthorne , dirigidos en los años veinte por Elton Mayo, en la Hawthorne Plant de Chicago de la Western Electric Company.


LAS ORGANIZACIONES COMO ORGANISMOS: LOS SISTEMAS ABIERTOS

Los inicios de esta teoría organizacional se encuentran en los Estudios Hawthorne[1], dirigidos en los años veinte por Elton Mayo, en la Hawthorne Plant de Chicago de la Western Electric Company. La visión de la empresa desde esta metáfora es la de un ser vivo que tiene una serie de necesidades, las cuales tiene que ver satisfechas en su relación con el entorno donde se desarrolla, como un sistema abierto[2].

Esta concepción de la empresa ha generado nuevos conceptos acerca de las organizaciones. A nivel práctico, los puntos clave son:

  1. hacer hincapié en el entorno en el cual la organización existe, como indica Morgan: “Gran parte del interés en la estrategia corporativa es un producto de la realidad de que las organizaciones deben ser sensibles a lo que ocurre más allá de su mundo”. (MORGAN, G. 1990, 35)
  2. la definición de la organización como un subsistema interrelacionado, “las organizaciones contienen individuos (que son sistemas por su propia cuenta) que pertenecen a grupos (departamentos), que a su vez pertenecen a otras divisiones más grandes y así sucesivamente” (MORGAN, G. 1990,35)
  3. intentar establecer sistemas e identificar y eliminar disfunciones potenciales, donde toman vital importancia el principio de variedad obligada[3] y el de diferenciación y de integración[4].

Si bien es cierto que las ideas que surgieron de la metáfora organicista fueron la teoría de la dependencia y una visión ecológica de las organizaciones, pero debemos tener en cuenta que, estas visiones no interpretan a la empresa desde el punto de vista ecológico que podemos entender hoy en día; sino desde una perspectiva darvinista, es decir, de la supervivencia de la más fuerte o la mejor adaptada.


UNA NUEVA INTERPRETACIÓN: LA EMPRESA VIVA

Acabamos de comprobar que las empresas pueden ser entendidas como instrumentos de poder o como organismos que luchan por su supervivencia. Estas concepciones aunque diferentes, tienen en común la poca atención que prestan a las consecuencias de sus acciones en el contexto social donde se desenvuelven.

La primera por considerarlo como una ampliación de las luchas de poder que se producen en el interior de la empresa; la segunda por considerar que el contexto social es como una selva, donde sólo sobreviven las más fuertes o adaptadas.

Aunque no carentes de cierta razón, debemos criticar ese olvido, incluso premeditado, de las consecuencias que producen sus acciones en nuestra sociedad. Efectos tan negativos como la contaminación, la explotación de la mano de obra en los países del tercer mundo (una nueva forma de esclavitud, pero más refinada), la cada vez mayor independencia de las leyes y normas estatales, su incremento de poder para influir sobre gobiernos elegidos o no democráticamente.

En los últimos años parece que las organizaciones empresariales se han convertido en una especia de virus que se extiende poco a poco por todo el planeta; y si bien es cierto que los virus son unos de los organismos vivos más fuertes y resistentes, no debemos olvidar lo nocivos y perniciosos que resultan para la salud humana.

Se hace necesario un cambio de mentalidad directiva y empresarial para no provocar mayores daños a nuestro entorno, él cual a su vez, es el entorno donde deben vivir dichas empresas; volviendo al símil del virus, estos microorganismos lo único que buscan es sobrevivir, es cierto, pero cuando se acaban los organismos de los cuales depende su existencia, dejaran también de existir.

La concepción de la empresa como un ser vivo se hace necesario ya mismo, un ser vivo que debe como tal, ser responsable de sus actos y consecuencias; la empresa debe alcanzar ya de una vez la mayoría de edad, debe empezar a ser consciente y sobre todo consecuente con todo lo que le rodea.

Si acabamos con el entorno natural, las empresas acabarán muriendo; si acabamos con el entorno de trabajo y sus condiciones no son cuidados, la empresa acabará muriendo; si no somos capaces de controlar y legislar las actuaciones de aquellas empresas que no acepten las reglas del juego, el sistema se desmoronará y las empresas acabarán muriendo; y si las empresas dejan de existir, el cambio social que puede producir tal crisis puede ser tremendo; si bien es cierto que no podemos predecir como afectará estructuralmente (a largo plazo), las consecuencias coyunturales (a corto plazo) pueden ser muy negativas.

Este cambio puede venir por una nueva interpretación de las tesis organicistas, de la empresa como organismo, de entender que las relaciones con el entorno no deben ser entendidas como luchas de control sobre los recursos, de supervivencia del más fuerte; sino de saber interpretar las necesidades que también necesita el entorno que nos rodea, de un feed back consistente y consecuente con el medio, las empresas no pueden ser parásitos de la sociedad y de la naturaleza.



[1] “Al principio, los estudios estuvieron centrados principalmente en la investigación de la relación entre las condiciones de trabajo y la incidencia de la fatiga y el aburrimiento entre los trabajadores… Los estudios son ahora famosos por: a) identificar la importancia de las necesidades sociales en el mundo del trabajo y el modo en que los grupos laborales pueden satisfacer estas necesidades restringiendo la producción y del tratamiento de las actividades imprevistas; b) por la identificación documentada de una “organización informal” basada en la camaradería de los grupos podía existir a lo largo de la organización.” (MORGAN, G. 1990, 31)

[2] “Los sistemas orgánicos a nivel de célula, de órgano o de conjunto de órganos, viven en continua comunicación con su entorno. Esta comunicación es crucial para sostener la vida y formar el sistema. Los sistemas vivos son sistemas abiertos caracterizados por un ciclo continuo de entrada-transformación-salida-reacción (puesto que la experiencia de un elemento influye en los próximos). La idea de apertura recalca la relación clave entre el entorno y el funcionamiento interno del sistema. El entorno y el sistema deben comprenderse como un estado de interacción y dependencia mutua.” (MORGAN, G. 1990,36)

[3] “Los mecanismos internos reguladores de un sistema deben ser tan diversos como el entorno en el cual están intentando vivir. Cualquier sistema que se evite a sí mismo de su entorno está condenado a la atrofia y a perder su naturaleza compleja y distinta.” (MORGAN, G. 1990, 37)

[4] “La célula, como un sistema, es un sistema de interdependencia funcional que no puede reducirse a una estructura simple… Lo mismo es cierto para organismos más complejos cuyo reflejo incrementa la diferenciación y especialización de las funciones, con órganos especializados para realizar funciones específicas, y con lo cual se requiere unos sistemas más complejos de integración para mantener al sistema como un todo” (MORGAN, G. 1990, 37)

27 de enero de 2006

Empresas vivas (I)

No hace falta disponer de una alta capacidad de observación y análisis para comprobar los efectos tremendamente negativos de la actuación empresarial en la naturaleza.

INTRODUCIÓN

No hace falta disponer de una alta capacidad de observación y análisis para comprobar los efectos tremendamente negativos de la actuación empresarial en la naturaleza. Sirva la siguiente introducción de G. Morgan[1] para hacernos una pequeña idea:

“Diariamente las industrias sueltan millones de toneladas de residuos tóxicos en las aguas y en la atmósfera o las entierran en contenedores bajo tierra. El coste de deshacerse de los residuos es tal que muchas organizaciones sienten que no tienen otra opción sino seguir con estas prácticas dañinas mientras estén dentro de los términos legales.

Como resultado se estima que actualmente hay 2.000 toxinas pululando por los Grandes Lagos (EE.UU.) y hay miles de depósitos de residuos tóxicos contaminando los ríos…

El trabajo en muchas organizaciones puede también llegar a ser peligroso. Cada año cientos de miles de trabajadores en todo el mundo mueren por accidentes de trabajo o enfermedades laborales…

A lo largo y ancho del Tercer Mundo las grandes multinacionales se montan sin ninguna consideración sobre los intereses locales. Como en la primera revolución industrial en Europa, a la población se le despoja (legalmente o ilegalmente) de su tierra y de su forma de vida tradicional transformándose en “pobres urbanos” con sueldos de miseria en fábricas y factorías donde se explota a la mano de obra.”

La visión de la empresa como un objeto de dominación y control, las organizaciones en manos de una elite que prima sus intereses personales egoístas; frente a ella debemos intentar establecer una visión de la organizaciones como organismos, seres vivos pertenecientes a un sistema mucho más complejo del cual dependen para sobrevivir, las empresas no pueden comportarse como parásitos del sistema.

En el siguiente trabajo se expone en primer lugar las características básicas de la organización como metáfora de dominación. Continuaremos con los rasgos típicos de la empresa como un organismo, para finalizar con un análisis para defender el cambio de mentalidad de una organización como instrumento de dominación a lo que he considerado la siguiente evolución de las organizaciones, la empresa como un ser vivo, a una nueva interpretación de la metáfora organicista.


LAS ORGANIZACIONES, LA DOMINACIÓN Y LA METÁFORA POLÍTICA

La definición que Weber ofrece sobre poder es la capacidad de imponer la voluntad de una persona sobre el comportamiento de las otras, centrando su atención sobre todo en un tipo de relación especial de poder, la dominación.

Como bien dice Mouzelis: “la dominación designa la relación de poder en la que el gobernante, la persona que impone su voluntad a las otras, cree que tiene derecho al ejercicio del poder, y el gobernado considera que su deber es obedecer las órdenes de aquél.” (MOUZELIS, N. 1991, 21)

Weber realiza un estudio sobre la dominación, estableciendo para ello una relación entre las creencias sobre la legitimación y la organización administrativa, dando lugar a tres tipos ideales o puros de dominación (ver anexo 1):

  1. dominación carismática: Basada en el carisma del líder, su justificación proviene por las extraordinarias proezas y capacidades personales, sus súbditos aceptan el poder porque tienen fe en figura. La organización burocrática de este tipo es inestable e indeterminada.
  2. dominación tradicional: Basada en la historia y la tradición, en el hacer de las cosas como siempre se han hecho. La justificación es la creencia en el pasado y las costumbres. La organización puede tomar dos caminos:
    • patrimonial: los funcionarios son siervos del amo, dependen de él económicamente mediante la remuneración.
    • Feudal: no dependen del amo feudal, se produce en este caso un acto de fidelidad, sellada mediante un pacto o contrato.
  3. dominación racional-legal: la ley se erige como elemento justificador y legitimador, la obediencia de las leyes se debe a que el pueblo considera que han sido elaboradas por un procedimiento justo, aceptado tanto por los gobernantes como por los gobernados. La organización administrativa resultante es la burocracia, caracterizada por la creencia en la ley y el orden legal.

Aunque los tipos puros no suelen darse en la realidad igual que aquí se muestras, si podemos observar que se dan casos mezclados, es decir, no encontraremos una organización puramente dominada por la racionalidad-legalidad, pero si una posible mezcla entre ese tipo de dominación y un líder carismático.

Una cosa está bastante clara, las organizaciones suelen tender una tendencia hacia la dominación racional-legal, donde se produce un claro proceso de burocratización, lo que para Weber suponía una perdida de la libertad individual[2].

Aunque no sólo Weber se muestra reacio al proceso de burocratización, similares conclusiones alcanza el sociólogo francés Robert Michels y su famosa “ley de hierro de las oligarquías”[3].

La metáfora que mejor recoge la visión de las organizaciones como sistemas de poder es la política, parte de la tesis de que toda la vida social está regida y formada por ideas e interpretaciones de intereses, todo el funcionamiento de una organización se reduce a un enfrentamiento determinado[4].

“Las organizaciones, como los sistemas políticos, usan algún tipo de regla para crear y mantener orden entre sus miembros. Este sistema de imponer orden puede adoptar la forma de Autocracia, de Burocracia, de Tecnocracia, de Codeterminación, de Democracia representativa, o de Democracia directa” (RUÍZ OLABUÉNAGA, J. I. 1995, 112-113). Cuya única misión es ordenar las luchas por el poder que se producen en la organización, pero esa forma de estructura interna, tiene también un efecto hacia el exterior, el entender las relaciones sociales también como luchas de intereses y poder; los cuales intentan ser ordenados de la misma forma que en la estructura interior.



[1] MORGAN, G. Imágenes de la Organización, Editorial RA-MA, Madrid 1990, Pág. 261-262.

[2] “Weber estuvo interesado con la tendencia hacia las crecientes burocracia y racionalización. Para él, el proceso de la burocratización presentaba una gran amenaza de la libertad del espíritu humano y de los valores de la democracia, ya que los que tienen el control poseen el medio para subornidar los intereses y bienestar de la masa. (MORGAN, G. 1990, 264-265)

[3] Para Michels, aunque un líder sea elegido con todas las buenas intenciones del mundo, se produce una tendencia a desear ser parte de una elite especial de gente con poder, a mantenerlo a toda costa, se trata de un proceso sutil de socialización y de creencias.

[4] RUÍZ OLABUÉNAGA, J. I. Sociología de las organizaciones, Editorial Universidad Deusto, Bilbao 1995, Pág. 112.

25 de enero de 2006

Jugando con mapas

Los intervencionistas económicos aducen mil y una tresta para defender que la libertad económica es negativa para el desarrollo humano y económico.
Con estos mapas, donde las imagenes y los datos hablan por sí solos, sus tesis pierden toda credibilidad. ¿Ustedes que opinan? ¿Encuentran relaciones entre los dos mapas?



15 de enero de 2006

Cuerpo y alma: una dualidad en Platón

En respuesta al comentario de mi anterior post, donde samrocha opina que “Platon no daba al hombre o mujer una dualidad de cuerpo y alma, ni tampoco un dualidad de "mundos" es algo muchas veces considerado en vista de la tradición neo-platonista empezando con Agustín y luego hecho común en teología y filosofía eclesial...” No comparto con él su punto de vista. Repasemos algunas de las obras del filósofo griego.
El Fedro es una obra del período de madurez, al que pertenecen también otras como El Banquete, La República y El Fedón. Los temas tratados en El Fedro pueden resumirse en los siguientes puntos: de la naturaleza del amor; la posibilidad de la retórica filosófica y de la naturaleza tripartita del alma.
En el Fedro habla Platón del alma que contempla “la esencia de lo que realmente es: incolora, sin figura, intangible, sólo visible para la inteligencia”, y que ve con nitidez “la justicia absoluta, la templanza absoluta y la ciencia absoluta; no tal cual aparecen en el mundo del devenir, no bajo los diversos aspectos de las cosas a las que hoy damos el nombre de realidad, sino la Justicia, la Templanza y la Ciencia que existen en Aquello que el Ser por Esencia y en realidad de verdad”.
El alma es distinguida por él netamente del cuerpo; es la posesión más valiosa del hombre, y la principal ocupación de éste debe consistir en procurar que su alma tienda hacia la Verdad. Así, al final del Fedro, Sócrates pronuncia esta plegaria: “¡Oh Pan querido y demás dioses que estáis presentes en estos lugares! Otorgadme la belleza en lo más íntimo de mí, y que mis dependencias exteriores se armonicen con las interiores. Que llegue yo a considerar al sabio como al único rico, y que mi fortuna en oro sea tal que sólo el temperado puede llevarla y conducirla”
¿Por qué afirmaba Platón que el alma es de naturaleza tripartita? Principalmente por la evidencia de los conflictos que ocurren en el interior del alma. En el Fedro aparece la comparación del elemento racional con una auriga y de las otras dos partes con un tiro de dos corceles. Uno de los corceles es de buen natural; el otro es el caballo malo, y mientras que el buen caballo es guiado fácilmente porque acata las órdenes del cochero, el caballo malo es indócil y tiene a obedecer las voces de la pasión sensual, por lo que hay que refrenarle y castigarle con el látigo.
¿Cómo demuestra Platón la inmortalidad del alma? En el Fedro se arguye que una cosa que mueve a otra y es, a su vez, movida por otra, puede dejar de vivir, lo mismo que puede dejar de ser movida. El alma, empero, es un principio automotor, fuente y principio de movimiento, y lo que es un principio tiene que ser increado, pues, de lo contrario, no sería un principio. Más, si es increado, es indestructible, puesto que si el alma, el principio del movimiento, se destruyese, el universo todo y la creación “sufrirán un colapso y se detendrían”.
A mayores, si tenemos en cuenta la teoría de la reminiscencia donde conocer es recordar, Plantón nos dice: “Si es verdadero lo que tú acostumbras a decirnos a menudo, de que el aprender (mathesis) no es otra cosa que recordar (anamnesia), es necesario que hayamos aprendido, en un tiempo anterior, aquello de lo que ahora nos acordamos. Y eso no sería posible si nuestra alma no hubiera existido en otro lugar antes de llegar a ser en esta forma humana. De modo que también por ahí parece que el alma es algo inmortal” (PLATÓN, Felón, 72e).
El alma, en este contexto, no es ya ese motor de la vida con distintas posibilidades de entender y percibir el mundo, sino un recipiente de la memoria; pero de una memoria que nos viene de una vida anterior a aquella de la que ahora somos conscientes. Un texto del Menón intenta demostrarnos tan singular tesis. Efectivamente, en este diálogo tiene lugar una especie de entrevista que Sócrates hace a un criado de Menón para probar que, sin saber geometría, y por medio de hábiles preguntas, se puede llegar a descubrir y entender complicados teoremas: “Y estas opiniones acaban de despertarse ahora en él como en un sueño. Y si se le siguiera preguntando, de distintas maneras, ten la seguridad de que acabaría por tener sobre estos temas un conocimiento tan exacto como cualquier otra persona” (PLATÓN, Menón, 85c)